Devocional mesiánico

Jukat–Balak

חֻקַּת־בָּלָק

Shabat · 17 de julio de 2027

Torá: Números 19:1–25:9 · Haftará: Miqueas 5:7–6:8 · Brit Hadashah: Juan 3:1-21; Hebreos 9:11-28; Romanos 11:25-32; 2 Pedro 2:15-16

La porción esta semana

Resumen de la porción

Jukat abre con la ordenanza de la vaca bermeja y su ceniza para purificar la impureza del contacto con la muerte. Israel llega a Cades, muere Miriam, falta el agua, y Moisés golpea la peña en lugar de hablarle, perdiendo la entrada a la tierra. Aarón muere en el monte Hor; el pueblo, mordido por serpientes tras quejarse, es sanado al mirar la serpiente de bronce alzada sobre una vara. Balak, rey de Moab, contrata a Balaam para maldecir a Israel, pero cada intento se convierte en bendición, culminando en la profecía de la estrella de Jacob.

El hilo de la parashá

Jukat–Balak es la porción de la muerte confrontada y de la palabra que no puede torcerse. La jukat (ordenanza) de la vaca bermeja trata la contaminación por la muerte —el enemigo final que ninguna ley humana puede resolver, solo un rito misterioso, «más allá de la razón», que Dios mismo prescribe. Ese tema no se queda en el capítulo 19: reaparece cuando Miriam muere, cuando Aarón muere, cuando el pueblo mismo enfrenta la muerte por las serpientes. La muerte recorre toda la parashá como sombra constante, y la respuesta de Dios es siempre la misma estructura: algo debe ser levantado, rociado, mirado, para que la vida continúe.

Luego el relato gira hacia Balaam, y el tema muta pero no cambia: así como la muerte no puede ser negociada por ritual humano, la bendición de Israel no puede ser revertida por maldición humana. «El dijo, ¿y no hará? habló, ¿y no lo ejecutará?» (Números 23:19). Balak paga, insiste, cambia de altar tres veces —y la palabra de Dios permanece inamovible hasta pronunciar «saldrá ESTRELLA de Jacob» (Números 24:17). La parashá entera es un testimonio de que ni la muerte ni el enemigo pueden alterar lo que Dios ha decretado sobre su pueblo.

La haftará

Miqueas retoma explícitamente el episodio: «acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam» (Miqueas 6:5). El profeta usa ese recuerdo para plantear el verdadero pleito de Dios con Israel: no falta de ritual, sino falta de justicia y misericordia. La pregunta retórica —«¿daré mi primogénito por mi rebelión?» (Miqueas 6:7)— resuena con la vaca bermeja y sus cenizas: ningún sacrificio mecánico basta si no hay «hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios» (Miqueas 6:8). La haftará convierte el rito de Números 19 y la providencia de Números 22-24 en una sola lección: Dios provee el remedio, pero exige el corazón.

El Mesías en la porción

Yeshúa mismo señala la serpiente de bronce como figura de sí: «como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado» (Juan 3:14). El que mordido por la serpiente miraba y vivía sin mérito propio, solo por mirar, anticipa a quien cree y «no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:15). No es la mirada la que sana, sino aquello —Aquel— a quien se mira.

La vaca bermeja encuentra su cumplimiento en Hebreos: «la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne. ¿Cuánto más la sangre de Cristo... limpiará vuestras conciencias?» (Hebreos 9:13-14). Lo que la ceniza hacía por fuera, temporalmente, hasta la tarde, la sangre del Mesías lo hace por dentro, «una sola vez» (Hebreos 9:12), sin necesidad de repetición. Y la palabra irrevocable de Balaam sobre Israel —bendito el que Dios bendice— halla su eco final en Romanos: «todo Israel será salvo... porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios» (Romanos 11:26,29).

Para la semana

Frente a la impureza que no puedes resolver por tus propios medios —duelo, culpa, fracaso— no fabriques tu propio remedio como Moisés golpeando la peña; mira a lo que Dios ha levantado. Esta semana, cuando la queja o el desánimo aparezcan, elige la disciplina simple de Miqueas 6:8: hacer juicio, amar misericordia, caminar humildemente, antes que buscar rituales o palabras que te alivien sin transformarte.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Números 19:1–20:6

19:1 Y JEHOVÁ habló á Moisés y á Aarón, diciendo: 19:2 Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha prescrito, diciendo: Di á los hijos de Israel que te traigan una vaca bermeja, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo: 19:3 Y la daréis á Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campo, y harála degollar en su presencia. 19:4 Y tomará Eleazar el sacerdote de su sangre con su dedo, y rociará hacia la delantera del tabernáculo del testimonio con la sangre de ella siete veces; 19:5 Y hará quemar la vaca ante sus ojos: su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar. 19:6 Luego tomará el sacerdote palo de cedro, é hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. 19:7 El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su carne con agua, y después entrará en el real; y será inmundo el sacerdote hasta la tarde. 19:8 Asimismo el que la quemó, lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su carne, y será inmundo hasta la tarde. 19:9 Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca, y las pondrá fuera del campo en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Israel para el agua de separación: es una expiación. 19:10 Y el que recogió las cenizas de la vaca, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: y será á los hijos de Israel, y al extranjero que peregrina entre ellos, por estatuto perpetuo. 19:11 El que tocare muerto de cualquiera persona humana, siete días será inmundo: 19:12 Este se purificará al tercer día con aquesta agua, y al séptimo día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será limpio al séptimo día. 19:13 Cualquiera que tocare en muerto, en persona de hombre que estuviere muerto, y no se purificare, el tabernáculo de Jehová contaminó; y aquella persona será cortada de Israel: por cuanto el agua de la separación no fué rociada sobre él, inmundo será; y su inmundicia será sobre él. 19:14 Esta es la ley para cuando alguno muriere en la tienda: cualquiera que entrare en la tienda y todo el que estuviere en ella, será inmundo siete días. 19:15 Y todo vaso abierto, sobre el cual no hubiere tapadera bien ajustada, será inmundo. 19:16 Y cualquiera que tocare en muerto á cuchillo sobre la haz del campo, ó en muerto, ó en hueso humano, ó en sepulcro, siete días será inmundo. 19:17 Y para el inmundo tomarán de la ceniza de la quemada vaca de la expiación, y echarán sobre ella agua viva en un vaso: 19:18 Y un hombre limpio tomará hisopo, y mojarálo en el agua, y rociará sobre la tienda, y sobre todos los muebles, y sobre las personas que allí estuvieren, y sobre aquel que hubiere tocado el hueso, ó el matado, ó el muerto, ó el sepulcro: 19:19 Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercero y al séptimo día: y cuando lo habrá purificado al día séptimo, él lavará luego sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será limpio á la tarde. 19:20 Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona será cortada de entre la congregación, por cuanto contaminó el tabernáculo de Jehová: no fué rociada sobre él el agua de separación: es inmundo. 19:21 Y les será por estatuto perpetuo: también el que rociare el agua de la separación lavará sus vestidos; y el que tocare el agua de la separación, será inmundo hasta la tarde. 19:22 Y todo lo que el inmundo tocare, será inmundo: y la persona que lo tocare, será inmunda hasta la tarde. 20:1 Y LLEGARON los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y asentó el pueblo en Cades; y allí murió María, y fué allí sepultada. 20:2 Y como no hubiese agua para la congregación, juntáronse contra Moisés y Aarón. 20:3 Y regañó el pueblo con Moisés, y hablaron diciendo: ¡ Ojalá que nosotros hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! 20:4 ¿ Y por qué hiciste venir la congregación de Jehová á este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? 20:5 ¿ Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos á este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas, ni granadas: ni aun de agua para beber. 20:6 Y fuéronse Moisés y Aarón de delante de la congregación á la puerta del tabernáculo del testimonio, y echáronse sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

Aliá 2 · Números 20:7-21

20:7 Y habló Jehová á Moisés, diciendo: 20:8 Toma la vara, y reune la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad á la peña en ojos de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber á la congregación, y á sus bestias. 20:9 Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. 20:10 Y juntaron Moisés y Aarón la congregación delante de la peña, y díjoles: Oid ahora, rebeldes: ¿ os hemos de hacer salir aguas de esta peña? 20:11 Entonces alzó Moisés su mano, é hirió la peña con su vara dos veces: y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias. 20:12 Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. 20:13 Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos. 20:14 Y envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido: 20:15 Cómo nuestros padres descendieron á Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los Egipcios nos maltrataron, y á nuestros padres; 20:16 Y clamamos á Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió ángel, y sacónos de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad al extremo de tus confines: 20:17 Rogámoste que pasemos por tu tierra; no pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos: por el camino real iremos, sin apartarnos á la diestra ni á la siniestra, hasta que hayamos pasado tu término. 20:18 Y Edom le respondió: No pasarás por mi país, de otra manera saldré contra ti armado. 20:19 Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino seguido iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas: ciertamente sin hacer otra cosa, pasaré de seguida. 20:20 Y él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. 20:21 No quiso, pues, Edom dejar pasar á Israel por su término, y apartóse Israel de él.

Aliá 3 · Números 20:22–21:20

20:22 Y partidos de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor. 20:23 Y Jehová habló á Moisés y Aarón en el monte de Hor, en los confines de la tierra de Edom, diciendo: 20:24 Aarón será reunido á sus pueblos; pues no entrará en la tierra que yo di á los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes á mi mandamiento en las aguas de la rencilla. 20:25 Toma á Aarón y á Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor; 20:26 Y haz desnudar á Aarón sus vestidos, y viste de ellos á Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido á sus pueblos, y allí morirá. 20:27 Y Moisés hizo como Jehová le mandó: y subieron al monte de Hor á ojos de toda la congregación. 20:28 Y Moisés hizo desnudar á Aarón de sus vestidos y vistiólos á Eleazar su hijo: y Aarón murió allí en la cumbre del monte: y Moisés y Eleazar descendieron del monte. 20:29 Y viendo toda la congregación que Aarón era muerto, hiciéronle duelo por treinta días todas las familias de Israel. 21:1 Y OYENDO el Cananeo, el rey de Arad, el cual habitaba al mediodía, que venía Israel por el camino de los centinelas, peleó con Israel, y tomó de él presa. 21:2 Entonces Israel hizo voto á Jehová, y dijo: Si en efecto entregares á este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades. 21:3 Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al Cananeo, y destruyólos á ellos y á sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma. 21:4 Y partieron del monte de Hor, camino del mar Bermejo, para rodear la tierra de Edom; y abatióse el ánimo del pueblo por el camino. 21:5 Y habló el pueblo contra Dios y Moisés: ¿ Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? que ni hay pan, ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 21:6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo: y murió mucho pueblo de Israel. 21:7 Entonces el pueblo vino á Moisés, y dijeron: Pecado hemos por haber hablado contra Jehová, y contra ti: ruega á Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. 21:8 Y Jehová dijo á Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre la bandera: y será que cualquiera que fuere mordido y mirare á ella, vivirá. 21:9 Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera: y fué, que cuando alguna serpiente mordía á alguno, miraba á la serpiente de metal, y vivía. 21:10 Y partieron los hijos de Israel, y asentaron campo en Oboth. 21:11 Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim, en el desierto que está delante de Moab, al nacimiento del sol. 21:12 Partidos de allí, asentaron en la arroyada de Zared. 21:13 De allí movieron, y asentaron de la otra parte de Arnón, que está en el desierto, y que sale del término del Amorrheo; porque Arnón es término de Moab, entre Moab y el Amorrheo. 21:14 Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el mar Bermejo, y en los arroyos de Arnón: 21:15 Y á la corriente de los arroyos que va á parar en Ar, y descansa en el término de Moab. 21:16 Y de allí vinieron á Beer: este es el pozo del cual Jehová dijo á Moisés: Junta el pueblo, y les daré agua. 21:17 Entonces cantó Israel esta canción: Sube, oh pozo; á él cantad: 21:18 Pozo, el cual cavaron los señores; caváronlo los príncipes del pueblo, y el legislador, con sus bordones. Y del desierto vinieron á Mathana: 21:19 Y de Mathana á Nahaliel: y de Nahaliel á Bamoth: 21:20 Y de Bamoth al valle que está en los campos de Moab, y á la cumbre de Pisga, que mira á Jesimón.

Aliá 4 · Números 21:21–22:12

21:21 Y envió Israel embajadores á Sehón, rey de los Amorrheos, diciendo: 21:22 Pasaré por tu tierra: no nos apartaremos por los labrados, ni por las viñas; no beberemos las aguas de los pozos: por el camino real iremos, hasta que pasemos tu término. 21:23 Mas Sehón no dejó pasar á Israel por su término: antes juntó Sehón todo su pueblo, y salió contra Israel en el desierto: y vino á Jahaz, y peleó contra Israel. 21:24 E hirióle Israel á filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Ammón: porque el término de los hijos de Ammón era fuerte. 21:25 Y tomó Israel todas estas ciudades: y habitó Israel en todas las ciudades del Amorrheo, en Hesbón y en todas sus aldeas. 21:26 Porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los Amorrheos; el cual había tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnón. 21:27 Por tanto, dicen los proverbistas: Venid á Hesbón, edifíquese y repárese la ciudad de Sehón: 21:28 Que fuego salió de Hesbón, y llama de la ciudad de Sehón, y consumió á Ar de Moab, á los señores de los altos de Arnón. 21:29 ¡ Ay de ti, Moab! Perecido has, pueblo de Chêmos: puso sus hijos en huída, y sus hijas en cautividad, por Sehón rey de los Amorrheos. 21:30 Mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbón hasta Dibón, y destruimos hasta Nopha y Medeba. 21:31 Así habitó Israel en la tierra del Amorrheo. 21:32 Y envió Moisés á reconocer á Jazer; y tomaron sus aldeas, y echaron al Amorrheo que estaba allí. 21:33 Y volvieron, y subieron camino de Basán, y salió contra ellos Og rey de Basán, él y todo su pueblo, para pelear en Edrei. 21:34 Entonces Jehová dijo á Moisés: No le tengas miedo, que en tu mano lo he dado, á él y á todo su pueblo, y á su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón, rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón. 21:35 E hirieron á él, y á sus hijos, y á toda su gente, sin que le quedara uno, y poseyeron su tierra. 22:1 Y MOVIERON los hijos de Israel, y asentaron en los campos de Moab, de esta parte del Jordán de Jericó. 22:2 Y vió Balac, hijo de Zippor, todo lo que Israel había hecho al Amorrheo. 22:3 Y Moab temió mucho á causa del pueblo que era mucho; y angustióse Moab á causa de los hijos de Israel. 22:4 Y dijo Moab á los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Zippor, era entonces rey de Moab. 22:5 Por tanto envió mensajeros á Balaam hijo de Beor, á Pethor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la haz de la tierra, y habita delante de mí: 22:6 Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito. 22:7 Y fueron los ancianos de Moab, y los ancianos de Madián, con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron á Balaam, y le dijeron las palabras de Balac. 22:8 Y él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os referiré las palabras, como Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. 22:9 Y vino Dios á Balaam, y díjole: ¿ Qué varones son estos que están contigo? 22:10 Y Balaam respondió á Dios: Balac hijo de Zippor, rey de Moab, ha enviado á mí diciendo: 22:11 He aquí este pueblo que ha salido de Egipto, cubre la haz de la tierra: ven pues ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear con él, y echarlo. 22:12 Entonces dijo Dios á Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito.

Aliá 5 · Números 22:13-38

22:13 Así Balaam se levantó por la mañana, y dijo á los príncipes de Balac: Volveos á vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros. 22:14 Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron á Balac, y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros. 22:15 Y tornó Balac á enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros. 22:16 Los cuales vinieron á Balaam, y dijéronle: Así dice Balac, hijo de Zippor: Ruégote que no dejes de venir á mí: 22:17 Porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me dijeres: ven pues ahora, maldíceme á este pueblo. 22:18 Y Balaam respondió, y dijo á los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios, para hacer cosa chica ni grande. 22:19 Ruégoos por tanto ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve á decir Jehová. 22:20 Y vino Dios á Balaam de noche, y díjole: Si vinieren á llamarte hombres, levántate y ve con ellos: empero harás lo que yo te dijere. 22:21 Así Balaam se levantó por la mañana, y cinchó su asna, y fué con los príncipes de Moab. 22:22 Y el furor de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos mozos suyos. 22:23 Y el asna vió al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, é iba por el campo. Entonces hirió Balaam al asna para hacerla volver al camino. 22:24 Mas el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared de una parte y pared de otra. 22:25 Y viendo el asna al ángel de Jehová, pegóse á la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam: y él volvió á herirla. 22:26 Y el ángel de Jehová pasó más allá, y púsose en una angostura, donde no había camino para apartarse ni á diestra ni á siniestra. 22:27 Y viendo el asna al ángel de Jehová, echóse debajo de Balaam: y enojóse Balaam, é hirió al asna con el palo. 22:28 Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo á Balaam: ¿ Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces? 22:29 Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí: ¡ ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! 22:30 Y el asna dijo á Balaam: ¿ No soy yo tu asna? sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿ he acostumbrado á hacerlo así contigo? Y él respondió: No. 22:31 Entonces Jehová abrió los ojos á Balaam, y vió al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, é inclinóse sobre su rostro. 22:32 Y el ángel de Jehová le dijo: ¿ Por qué has herido tu asna estas tres veces? he aquí yo he salido para contrarrestarte, porque tu camino es perverso delante de mí: 22:33 El asna me ha visto, y hase apartado luego de delante de mí estas tres veces: y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría á ti, y á ella dejaría viva. 22:34 Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. 22:35 Y el ángel de Jehová dijo á Balaam: Ve con esos hombres: empero la palabra que yo te dijere, esa hablarás. Así Balaam fué con los príncipes de Balac. 22:36 Y oyendo Balac que Balaam venía, salió á recibirlo á la ciudad de Moab, que está junto al término de Arnón, que es el cabo de los confines. 22:37 Y Balac dijo á Balaam: ¿ No envié yo á ti á llamarte? ¿ por qué no has venido á mí? ¿ no puedo yo honrarte? 22:38 Y Balaam respondió á Balac: He aquí yo he venido á ti: mas ¿ podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.

Aliá 6 · Números 22:39–23:26

22:39 Y fué Balaam con Balac, y vinieron á la ciudad de Husoth. 22:40 Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió á Balaam, y á los príncipes que estaban con él. 22:41 Y el día siguiente Balac tomó á Balaam, é hízolo subir á los altos de Baal, y desde allí vió la extremidad del pueblo. 23:1 Y BALAAM dijo á Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 23:2 Y Balac hizo como le dijo Balaam: y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar. 23:3 Y Balaam dijo á Balac: Ponte junto á tu holocausto, y yo iré: quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te la noticiaré. Y así se fué solo. 23:4 Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero. 23:5 Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y díjole: Vuelve á Balac, y has de hablar así. 23:6 Y volvió á él, y he aquí estaba él junto á su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. 23:7 Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, rey de Moab, de los montes del oriente: ven, maldíceme á Jacob; y ven, execra á Israel. 23:8 ¿ Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿ y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? 23:9 Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré: he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las gentes. 23:10 ¿ Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera mi persona de la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya. 23:11 Entonces Balac dijo á Balaam: ¿ Qué me has hecho? hete tomado para que maldigas á mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. 23:12 Y él respondió, y dijo: ¿ No observaré yo lo que Jehová pusiere en mi boca para decirlo? 23:13 Y dijo Balac: Ruégote que vengas conmigo á otro lugar desde el cual lo veas; su extremidad solamente verás, que no lo verás todo; y desde allí me lo maldecirás. 23:14 Y llevólo al campo de Sophim, á la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. 23:15 Entonces él dijo á Balac: Ponte aquí junto á tu holocausto, y yo iré á encontrar á Dios allí. 23:16 Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y díjole: Vuelve á Balac, y así has de decir. 23:17 Y vino á él, y he aquí que él estaba junto á su holocausto, y con él los príncipes de Moab: y díjole Balac: ¿ Qué ha dicho Jehová? 23:18 Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zippor: 23:19 Dios no es hombre, para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta: el dijo, ¿ y no hará?; habló, ¿ y no lo ejecutará? 23:20 He aquí, yo he tomado bendición: y él bendijo, y no podré revocarla. 23:21 No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel: Jehová su Dios es con él, y júbilo de rey en él. 23:22 Dios los ha sacado de Egipto; tiene fuerzas como de unicornio. 23:23 Porque en Jacob no hay agüero, ni adivinación en Israel: como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡ Lo que ha hecho Dios! 23:24 He aquí el pueblo, que como león se levantará, y como león se erguirá: no se echará hasta que coma la presa, y beba la sangre de los muertos. 23:25 Entonces Balac dijo á Balaam: Ya que no lo maldices, ni tampoco lo bendigas. 23:26 Y Balaam respondió, y dijo á Balac: ¿ No te he dicho que todo lo que Jehová me dijere, aquello tengo de hacer?

Aliá 7 · Números 23:27–25:9

23:27 Y dijo Balac á Balaam: Ruégote que vengas, te llevaré á otro lugar; por ventura parecerá bien á Dios que desde allí me lo maldigas. 23:28 Y Balac llevó á Balaam á la cumbre de Peor, que mira hacia Jesimón. 23:29 Entonces Balaam dijo á Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 23:30 Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. 24:1 Y COMO vió Balaam que parecía bien á Jehová que él bendijese á Israel, no fué, como la primera y segunda vez, á encuentro de agüeros, sino que puso su rostro hacia el desierto; 24:2 Y alzando sus ojos, vió á Israel alojado por sus tribus; y el espíritu de Dios vino sobre él. 24:3 Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, y dijo el varón de ojos abiertos: 24:4 Dijo el que oyó los dichos de Dios, el que vió la visión del Omnipotente; caído, mas abiertos los ojos: 24:5 ¡ Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! 24:6 Como arroyos están extendidas, como huertos junto al río, como lináloes plantados por Jehová, como cedros junto á las aguas. 24:7 De sus manos destilarán aguas, y su simiente será en muchas aguas: y ensalzarse ha su rey más que Agag, y su reino será ensalzado. 24:8 Dios lo sacó de Egipto; tiene fuerzas como de unicornio: comerá á las gentes sus enemigas, y desmenuzará sus huesos, y asaeteará con sus saetas. 24:9 Se encorvará para echarse como león, y como leona; ¿ quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren. 24:10 Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus palmas le dijo: Para maldecir á mis enemigos te he llamado, y he aquí los has resueltamente bendecido ya tres veces. 24:11 Húyete, por tanto, ahora á tu lugar: yo dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra. 24:12 Y Balaam le respondió: ¿ No lo declaré yo también á tus mensajeros que me enviaste, diciendo: 24:13 Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio; mas lo que Jehová hablare, eso diré yo? 24:14 He aquí yo me voy ahora á mi pueblo: por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer á tu pueblo en los postrimeros días. 24:15 Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, dijo el varón de ojos abiertos: 24:16 Dijo el que oyó los dichos de Jehová, y el que sabe la ciencia del Altísimo, el que vió la visión del Omnipotente; caído, mas abiertos los ojos: 24:17 Verélo, mas no ahora: lo miraré, mas no de cerca: saldrá ESTRELLA de Jacob, y levantaráse cetro de Israel, y herirá los cantones de Moab, y destruirá á todos los hijos de Seth. 24:18 Y será tomada Edom, será también tomada Seir por sus enemigos, e Israel se portará varonilmente. 24:19 Y el de Jacob se enseñoreará, y destruirá de la ciudad lo que quedare. 24:20 Y viendo á Amalec, tomó su parábola, y dijo: Amalec, cabeza de gentes; mas su postrimería perecerá para siempre. 24:21 Y viendo al Cineo, tomó su parábola, y dijo: Fuerte es tu habitación, pon en la peña tu nido: 24:22 Que el Cineo será echado, cuando Assur te llevará cautivo. 24:23 Todavía tomó su parábola, y dijo: ¡ Ay! ¿ quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas? 24:24 Y vendrán navíos de la costa de Cittim, y afligirán á Assur, afligirán también á Eber: mas él también perecerá para siempre. 24:25 Entonces se levantó Balaam, y se fué, y volvióse á su lugar: y también Balac se fué por su camino. 25:1 Y REPOSÓ Israel en Sittim, y el pueblo empezó á fornicar con las hijas de Moab: 25:2 Las cuales llamaron al pueblo á los sacrificios de sus dioses: y el pueblo comió, é inclinóse á sus dioses. 25:3 Y allegóse el pueblo á Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. 25:4 Y Jehová dijo á Moisés: Toma todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos á Jehová delante del sol; y la ira del furor de Jehová se apartará de Israel. 25:5 Entonces Moisés dijo á los jueces de Israel: Matad cada uno á aquellos de los suyos que se han allegado á Baal-peor. 25:6 Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una Madianita á sus hermanos, á ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, llorando ellos á la puerta del tabernáculo del testimonio. 25:7 Y viólo Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, y levantóse de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano: 25:8 Y fué tras el varón de Israel á la tienda, y alanceólos á ambos, al varón de Israel, y á la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. 25:9 Y murieron de aquella mortandad veinte y cuatro mil.

Haftará (Profetas)

5:7 Y será el residuo de Jacob en medio de muchos pueblos, como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varón, ni aguardan á hijos de hombres. 5:8 Asimismo será el resto de Jacob entre las gentes, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la montaña, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape. 5:9 Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán talados. 5:10 Y acontecerá en aquel día, dice Jehová, que haré matar tus caballos de en medio de ti, y haré destruir tus carros. 5:11 Haré también destruir las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus fortalezas. 5:12 Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. 5:13 Y haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti, y nunca más te inclinarás á la obra de tus manos; 5:14 Y arrancaré tus bosques de en medio de ti, y destruiré tus ciudades. 5:15 Y con ira y con furor haré venganza en las gentes que no escucharon. 6:1 OID ahora lo que dice Jehová: Levántate, pleitea con los montes, y oigan los collados tu voz. 6:2 Oid, montes, y fuertes fundamentos de la tierra, el pleito de Jehová: porque tiene Jehová pleito con su pueblo, y altercará con Israel. 6:3 Pueblo mío, ¿ qué te he hecho, ó en qué te he molestado? Responde contra mí. 6:4 Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de siervos te redimí; y envié delante de ti á Moisés, y á Aarón, y á María. 6:5 Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam, hijo de Beor, desde Sittim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová. 6:6 ¿ Con qué prevendré á Jehová, y adoraré al alto Dios? ¿ vendré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 6:7 ¿ Agradaráse Jehová de millares de carneros, ó de diez mil arroyos de aceite? ¿ daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? 6:8 Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

3:1 Y HABÍA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. 3:2 Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él. 3:3 Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. 3:4 Dícele Nicodemo: ¿ Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿ puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 3:8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 3:9 Respondió Nicodemo, y díjole: ¿ Cómo puede esto hacerse? 3:10 Respondió Jesús, y díjole: ¿ Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto? 3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 3:12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿ cómo creeréis si os dijere las celestiales? 3:13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; 3:15 Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 3:17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. 3:18 El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 3:19 Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. 3:20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas. 3:21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.

9:11 Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación; 9:12 Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención. 9:13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne, 9:14 ¿ Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo? 9:15 Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 9:16 Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga muerte del testador. 9:17 Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive. 9:18 De donde vino que ni aun el primero fué consagrado sin sangre. 9:19 Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció al mismo libro, y también á todo el pueblo, 9:20 Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado. 9:21 Y además de esto roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. 9:22 Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. 9:23 Fué, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstos. 9:24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. 9:25 Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena; 9:26 De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo. 9:27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio; 9:28 Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud.

11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles; 11:26 Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad; 11:27 Y este es mi pacto con ellos, cuando quitare su pecados. 11:28 Así que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas cuanto á la elección, son muy amados por causa de los padres. 11:29 Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios. 11:30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos; 11:31 Así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia. 11:32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.

2:15 Que han dejado el camino derecho, y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, hijo de Bosor, el cual amó el premio de la maldad. 2:16 Y fué reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del profeta.