Números 19:22
וְכֹל אֲשֶׁר־יִגַּע־בּוֹ הַטָּמֵא יִטְמָא וְהַנֶּפֶשׁ הַנֹּגַעַת תִּטְמָא עַד־הָעָֽרֶב׃ פ
✦ Interlineal hebreo
Toca una palabra para ver su ficha
✦ El mismo versículo en cinco lenguas
וְכֹ֛ל אֲשֶׁר־יִגַּע־בּ֥וֹ הַטָּמֵ֖א יִטְמָ֑א וְהַנֶּ֥פֶשׁ הַנֹּגַ֖עַת תִּטְמָ֥א עַד־הָעָֽרֶב׃ פ
καὶ παντὸς οὗ ἐὰν ἅψηται αὐτοῦ ὁ ἀκάθαρτος, ἀκάθαρτον ἔσται, κοὶ ἡ ψυχὴ ἡ ἁπτομένη ἀκάθαρτος ἔσται ἕως εσπερας.
Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0
Latín (Vulgata)
Quidquid tetigerit immundus, immundum faciet: et anima, quæ horum quippiam tetigerit, immunda erit usque ad vesperum.
“Cualquier cosa que toque la persona impura quedará impura, y todo el que toque esa cosa también quedará impuro hasta el anochecer”.
Español clásico (Reina-Valera 1909)
Y todo lo que el inmundo tocare, será inmundo: y la persona que lo tocare, será inmunda hasta la tarde.
Anything the unclean person touches will become unclean, and anyone who touches it will be unclean until evening.”
✦ Qué dice el texto
Resumen
El versículo cierra la normativa de la vaca roja (Números 19) estableciendo un doble efecto de contagio ritual: lo que el impuro toca queda impuro, y la persona que toca (ese objeto o a esa persona impura) queda impura hasta la tarde. El texto repite dos raíces verbales —«tocar» y «contaminar»— para construir una cadena de transmisión de impureza.
Palabras clave
- yigga' («tocar», H5060) — verbo qal imperfecto, aparece dos veces (como forma finita en la línea 4 y como participio en la línea 14), marcando la acción de contacto tanto en su enunciado general como en su sujeto concreto.
- tame' («inmundo», H2931) — adjetivo masculino singular que funcina como sujeto de la primera cláusula: «el impuro».
- yitma' / titma' («contaminar», H2930A) — mismo verbo qal imperfecto repetido en masculino (línea 9) y femenino (línea 15), concordando cada vez con su sujeto respectivo.
- nefesh («alma: persona», H5315J) — sustantivo femenino singular; aunque el término base es «alma», la glosa indica su uso equivalente a «persona», y su género femenino condiciona la forma verbal y participial que le siguen.
- ba / bo (H9003+H9033, «en/con él») — preposición con sufijo pronominal que introduce el complemento de yigga', señalando aquello o a quien se toca.
Lo que dice el texto
La frase hebrea se organiza en dos mitades paralelas, cada una con la secuencia tocar → contaminar. En la primera, kol 'asher yigga' bo hatame' («todo lo que toque en él el impuro») presenta una construcción en la que el sujeto gramatical, hatame' («el impuro»), aparece pospuesto al verbo, mientras que el sufijo bo («en él/lo») ya anticipa el objeto tocado. Esta disposición —sujeto explícito tras el verbo y su complemento pronominal— es un rasgo sintáctico del hebreo bíblico que las traducciones no pueden reproducir literalmente sin volverse confusas, por lo que optan por reordenar: «lo que toque el impuro».
La segunda mitad, vehanefesh hanoga'at titma' («y la persona que toca quedará impura»), sustituye el verbo finito por un participio (noga'at), lo que en hebreo describe al sujeto mediante una acción caracterizadora («la que toca») en lugar de narrar el evento puntual. El participio concuerda en género femenino con nefesh, sustantivo gramaticalmente femenino aunque de referencia genérica a cualquier persona. El verbo titma' repite la misma raíz que yitma' de la primera cláusula, pero en femenino, reforzando la simetría: impureza transmitida por contacto, sea el agente masculino (el impuro) o la construcción femenina (la persona/alma).
Divergencias entre versiones
La LXX y la Vulgata coinciden en tomar hatame' como sujeto que ejecuta la acción de tocar («ὁ ἀκάθαρτος... ἅψηται», «tetigerit immundus»), interpretación que también siguen RV1909, BSB y SBLIBRE. Ninguna de estas versiones refleja la construcción hebrea con el pronombre proléptico bo antes del sujeto pospuesto; todas linealizan la frase como «lo que el impuro toca», resolviendo así la peculiaridad sintáctica del original sin marcarla explícitamente.
Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.