Números 19:21

וְהָיְתָה לָּהֶם לְחֻקַּת עוֹלָם וּמַזֵּה מֵֽי־הַנִּדָּה יְכַבֵּס בְּגָדָיו וְהַנֹּגֵעַ בְּמֵי הַנִּדָּה יִטְמָא עַד־הָעָֽרֶב׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

וְהָיְתָ֥ה לָּהֶ֖ם לְחֻקַּ֣ת עוֹלָ֑ם וּמַזֵּ֤ה מֵֽי־הַנִּדָּה֙ יְכַבֵּ֣ס בְּגָדָ֔יו וְהַנֹּגֵ֙עַ֙ בְּמֵ֣י הַנִּדָּ֔ה יִטְמָ֖א עַד־הָעָֽרֶב׃

Griego (Septuaginta)

καὶ ἔσται ὑμῖν νόμιμον αἰώνιον· καὶ ὁ περιραίνων ὕδωρ ῥαντισμοῦ πλυνεῖ τὰ ἱμάτια αὐτοῦ, καὶ ὁ ἁπτόμενος τοῦ ὕδατος τοῦ ῥαντισμοῦ ἀκάθαρτος ἔσται ἕως ἑσπέρας·

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Erit hoc præceptum legitimum sempiternum. Ipse quoque qui aspergit aquas, lavabit vestimenta sua. Omnis qui tetigerit aquas expiationis, immundus erit usque ad vesperum.

Español

Esta será una regla permanente para todos. El que rocíe el agua de purificación también deberá lavar su ropa, y cualquiera que toque el agua de purificación quedará impuro hasta el anochecer.

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Y les será por estatuto perpetuo: también el que rociare el agua de la separación lavará sus vestidos; y el que tocare el agua de la separación, será inmundo hasta la tarde.

Inglés

This is a permanent statute for the people: The one who sprinkles the water of purification must wash his clothes, and whoever touches the water of purification will be unclean until evening.

Qué dice el texto

Resumen

El versículo establece una norma permanente en dos partes: quien realiza el rociamiento del agua de purificación debe lavar su ropa, mientras que quien simplemente toca esa misma agua queda impuro hasta el atardecer. El texto contrasta dos grados de contacto con el mismo elemento ritual y sus consecuencias distintas.

Palabras clave

  • chuqqat («estatuto», H2708) — sustantivo femenino en estado constructo, que exige un complemento (aquí «de perpetuidad»); indica que lo que sigue es la duración de la norma, no la norma misma.
  • olam («para siempre: perpetuo», H5769G) — sustantivo masculino que complementa a chuqqat, formando la expresión «estatuto de perpetuidad».
  • mazeh («rociar», H5137A) — participio hifil (forma causativa) en estado constructo: describe a «el que hace rociar» el agua, es decir, quien ejecuta activamente la acción, no un sujeto pasivo.
  • niddah («impureza», H5079) — sustantivo femenino que aparece dos veces modificando a «agua» (mei) mediante artículo, formando la expresión fija «agua de la impureza».
  • yitma («contaminar», H2930A) — verbo qal en imperfecto, tercera persona: describe el estado resultante («quedará impuro») como proceso que se cumple hasta un límite temporal fijado por la cláusula siguiente.

Lo que dice el texto

La frase se organiza en dos proposiciones paralelas introducidas por participios sustantivados: ha-mazeh («el que rocía») y ha-noge'a («el que toca»), ambos en construcción con la misma expresión, mei ha-niddah («agua de la impureza»), repetida idéntica en los dos casos. Esta repetición exacta del objeto —el mismo líquido— frente a la distinta consecuencia para cada agente (lavar la ropa versus quedar impuro) construye una gradación: el contacto activo y ejecutor (rociar, verbo hifil) exige solo una purificación menor (lavado de vestimenta), mientras que el contacto pasivo (tocar, verbo qal) produce impureza plena hasta la tarde.

El uso del participio en ambos casos (mazeh, noge'a) en vez de un verbo conjugado en tiempo determinado generaliza la norma: no se refiere a un evento único sino a cualquiera que, en cualquier momento, ejecute esa acción — de ahí el marco introductorio chuqqat olam, «estatuto de perpetuidad», que enmarca temporalmente todo lo que sigue como válido de manera continua.

Divergencias entre versiones

El hebreo repite literalmente mei ha-niddah («agua de la impureza») en ambas cláusulas. La LXX, en cambio, traduce esta expresión como ὕδωρ ῥαντισμοῦ («agua de aspersión»), desplazando el campo semántico de la impureza hacia la función ritual del rociamiento. La Vulgata hace algo similar en la segunda ocurrencia, donde vierte la expresión como «aquas expiationis» («aguas de expiación»), introduciendo un matiz de propósito purificador que el sustantivo hebreo niddah (impureza, separación) no expresa directamente en sí mismo.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.