Números 19:16
וְכֹל אֲשֶׁר־יִגַּע עַל־פְּנֵי הַשָּׂדֶה בַּֽחֲלַל־חֶרֶב אוֹ בְמֵת אֽוֹ־בְעֶצֶם אָדָם אוֹ בְקָבֶר יִטְמָא שִׁבְעַת יָמִֽים׃
✦ Interlineal hebreo
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✦ El mismo versículo en cinco lenguas
וְכֹ֨ל אֲשֶׁר־יִגַּ֜ע עַל־פְּנֵ֣י הַשָּׂדֶ֗ה בַּֽחֲלַל־חֶ֙רֶב֙ א֣וֹ בְמֵ֔ת אֽוֹ־בְעֶ֥צֶם אָדָ֖ם א֣וֹ בְקָ֑בֶר יִטְמָ֖א שִׁבְעַ֥ת יָמִֽים׃
καὶ πᾶς ὃς ἐὰν ἅψηται ἐπὶ προσώπου τοῦ πεδίου τραυματίου ἢ νεκροῦ ἢ ὀστέου ἀνθρωπίνου ἢ μνήματος, ἑπτὰ ἡμέρας ἀκάθαρτος ἔσται.
Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0
Latín (Vulgata)
Si quis in agro tetigerit cadaver occisi hominis, aut per se mortui, sive os illius, vel sepulchrum, immundus erit septem diebus.
“Si alguien en el campo toca el cuerpo de un hombre muerto a espada, o un cadáver, o un hueso humano, o una tumba, quedará impuro por siete días.
Español clásico (Reina-Valera 1909)
Y cualquiera que tocare en muerto á cuchillo sobre la haz del campo, ó en muerto, ó en hueso humano, ó en sepulcro, siete días será inmundo.
Anyone in the open field who touches someone who has been killed by the sword or has died of natural causes, or anyone who touches a human bone or a grave, will be unclean for seven days.
✦ Qué dice el texto
Resumen
El versículo establece que quien toque, sobre la superficie de un campo, a un muerto por espada, un cadáver, un hueso humano o un sepulcro, queda impuro durante siete días. La frase enumera cuatro categorías de contacto con la muerte que producen el mismo efecto de impureza.
Palabras clave
yigga' («tocar», H5060) — verbo qal en imperfecto, tercera persona; expresa una acción eventual o repetible («todo el que toque»), no un hecho puntual ya ocurrido.
penei («rostro: superficie», H6440J) — sustantivo masculino plural en constructo; forma parte de la expresión 'al-penei ha-sadeh, «sobre la superficie del campo», indicando el lugar abierto donde ocurre el contacto.
chalal («traspasado: muerto», H2491A) — adjetivo en constructo con cherev («espada», H2719); designa específicamente al muerto por herida de espada, distinto de met («morir», H4191), el participio que sigue.
'etzem («hueso», H6106G) — sustantivo femenino en constructo con 'adam («hombre», H0120G); forma la unidad «hueso de hombre», una de las cuatro fuentes de impureza enumeradas.
yitma' («contaminar», H2930A) — verbo qal en imperfecto; señala el resultado que sobreviene tras cualquiera de los contactos mencionados, con validez de siete días (shiv'at yamim, H7651 + H3117G).
Lo que dice el texto
La estructura hebrea presenta una única cláusula condicional larga, introducida por ve-khol 'asher («y todo el que»), seguida de cuatro objetos de contacto unidos por la conjunción 'o («o», H0176A): chalal-cherev («muerto de espada»), met («muerto», en participio), 'etzem 'adam («hueso de hombre») y kaver («sepulcro»). Cada uno de estos cuatro elementos va precedido por la preposición be- («en/con», H9003), lo cual marca gramaticalmente el tipo de contacto («tocar en/con»).
El primer objeto, chalal-cherev, es una construcción en estado constructo (adjetivo + sustantivo) que especifica un muerto por causa violenta —espada—, mientras que el segundo, met, es un participio sustantivado que denota genéricamente «el que ha muerto», sin especificar causa. Esta distinción morfológica entre un adjetivo en constructo y un participio absoluto no se refleja necesariamente en las traducciones, que tienden a fusionar ambas categorías bajo expresiones como «muerto a espada» o «muerto de forma natural». La cláusula final, yitma' shiv'at yamim («quedará impuro siete días»), usa el imperfecto qal yitma' para expresar la consecuencia que se aplica uniformemente a las cuatro situaciones descritas.
Divergencias entre versiones
El texto hebreo distingue explícitamente entre chalal-cherev («muerto de espada») y met («muerto», en participio general), mientras que la LXX traduce con τραυματίου («del herido/traumatizado») y νεκροῦ («del muerto»), manteniendo la separación pero con términos griegos que enfatizan la herida física más que el instrumento espada. La Vulgata, en cambio, interpreta el primer término como cadaver occisi hominis («cadáver de un hombre asesinado») y el segundo como per se mortui («muerto por sí mismo», es decir, de muerte natural), explicitando una oposición violenta/natural que el hebreo no formula con esos términos exactos, sino mediante la construcción chalal-cherev frente al participio simple met.
Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.