Devocional mesiánico
Noaj
נֹחַ
Shabat · 17 de octubre de 2026
Torá: Génesis 6:9–11:32 · Haftará: Isaías 54:1–55:5 · Brit Hadashah: Mateo 24:36-46; 1 Pedro 3:18-22
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Aliá 1
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Dios ve la corrupción y la violencia que llenan la tierra, y decide poner fin a toda carne mediante un diluvio. Noé, hallado justo entre sus contemporáneos, recibe instrucciones para construir un arca donde él, su familia y una muestra de cada especie sobrevivirán. Después de las aguas, Dios establece un pacto con Noé y con toda la creación, marcado por la señal del arco iris. La porción cierra con la genealogía de las naciones y el episodio de la torre de Babel, donde la humanidad dispersa vuelve a intentar hacerse un nombre por sí misma.
El hilo de la parashá
Lo que recorre las aliyot de Noaj no es simplemente un relato de catástrofe, sino la tensión entre el juicio de Dios y su fidelidad para preservar un remanente. «Noé era un hombre justo y honrado entre sus contemporáneos» (Génesis 6:9): esa distinción —vivir de otra manera en medio de una generación corrompida— es lo que abre la puerta a la salvación. El arca no es un refugio mágico; es obediencia sostenida: «Noé lo hizo así; cumplió al pie de la letra con todo lo que Dios le había ordenado» (Génesis 6:22). Cada detalle —las medidas, los animales, los siete días de espera— exige confianza en una palabra que todavía no se ha cumplido visiblemente.
Y luego, cuando la tierra está seca y el altar humea, Dios no promete que la maldad humana cesará —«aunque desde su juventud sus intenciones sean malas» (Génesis 8:21)— sino que Él mismo se compromete a sostener el orden creado. El pacto del arco iris no depende de la fidelidad humana sino de la memoria de Dios: «me acordaré del pacto eterno» (Génesis 9:16). Pero el capítulo de Babel muestra que la gracia recibida no garantiza la obediencia futura: apenas dispersados, los hombres vuelven a buscar un nombre propio en lugar del nombre de Yehová.
La haftará
Isaías retoma explícitamente el diluvio como figura de la ira contenida de Dios: «así como juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra, así he jurado que no me enojaré con ustedes» (Isaías 54:9). La mujer estéril y abandonada de Isaías 54 es como el mundo después del diluvio —vacío, sin descendencia visible— a quien Dios promete ensanchar y multiplicar. El pacto de Noé se convierte en garantía retórica de un pacto mayor, «un pacto eterno, basado en las fieles promesas hechas a David» (Isaías 55:3): la misma estabilidad que sostiene el sol y la lluvia sostiene la fidelidad de Dios hacia su pueblo disperso.
El Mesías en la porción
Yeshúa toma el diluvio no como advertencia moral genérica sino como patrón exacto de su propia venida: «la venida del Hijo del Hombre será como en los tiempos de Noé» (Mateo 24:37). La indiferencia de la gente que «comía y bebía» mientras Noé construía (Mateo 24:38) es la misma ceguera que precederá el regreso del Mesías: el juicio llega en medio de la normalidad, no anunciado por el ruido del mundo sino por la palabra ya dada de antemano, como los siete días de espera antes de que cayera la lluvia.
Pedro profundiza la tipología: el arca que salvó «mediante el agua» a ocho personas es figura del bautismo, no como purificación externa sino como «el compromiso de una buena conciencia delante de Dios» (1 Pedro 3:21). Noé no evitó el agua del juicio; pasó a través de ella y salió a un mundo renovado. Así también el creyente no escapa del juicio sino que es llevado a través de la muerte y resurrección del Mesías, quien «murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos» (1 Pedro 3:18) —el justo cargando a los injustos, como Noé cargó en su arca a quienes no habían merecido salvación por sí mismos.
Para la semana
Practica esta semana la obediencia sin verificación inmediata: haz lo que la Palabra manda aunque las nubes aún no anuncien lluvia. Y cuando salgas de cualquier «arca» —una prueba, una espera— construye un altar antes de construir una casa, como hizo Noé al pisar tierra seca.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Génesis 6:9-22
6:9 Ésta es la historia de Noé. Noé era un hombre justo y honrado entre sus contemporáneos. Siempre vivió en íntima comunión con Dios. 6:10 Noé tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 6:11 Para ese entonces, la tierra estaba corrompida a los ojos de Dios y llena de violencia. 6:12 Al ver Dios tanta corrupción en la tierra, pues todos los seres humanos se habían corrompido, 6:13 le dijo a Noé: “He decidido poner fin a toda la humanidad, porque la tierra está llena de violencia por culpa de ellos. ¡Voy a destruirlos junto con la tierra! 6:14 Así que hazte un arca de madera de ciprés, con compartimentos, y recúbrela con brea por dentro y por fuera. 6:15 Hazla de estas medidas: ciento treinta y ocho metros de largo, veintitrés metros de ancho y catorce metros de alto. 6:16 Hazle un techo, dejando una abertura de medio metro entre el techo y los costados. Pon la puerta en uno de sus lados, y construye tres pisos en el arca. 6:17 Yo voy a enviar un diluvio sobre la tierra, para destruir a todos los seres que tienen aliento de vida bajo el cielo. ¡Todo lo que hay en la tierra morirá! 6:18 Pero contigo estableceré mi pacto. Tú entrarás en el arca, y contigo tus hijos, tu mujer y tus nueras. 6:19 También meterás en el arca una pareja de cada especie de todos los seres vivos, para que sobrevivan contigo; tienen que ser macho y hembra. 6:20 De cada especie de aves, de animales y de reptiles, entrará contigo una pareja para que sobrevivan. 6:21 Asegúrate de llevar toda clase de alimentos y de almacenarlos, para que tú y ellos tengan qué comer”. 6:22 Noé lo hizo así; cumplió al pie de la letra con todo lo que Dios le había ordenado.
Aliá 2 · Génesis 7:1-16
7:1 Después Yehová le dijo a Noé: “Entra en el arca con toda tu familia, porque he visto que tú eres el único hombre justo de este tiempo. 7:2 De todos los animales puros, toma siete parejas, macho y hembra; pero de los animales impuros, toma sólo una pareja, macho y hembra. 7:3 También de las aves del cielo, toma siete parejas, macho y hembra, para conservar su especie sobre la tierra. 7:4 Porque dentro de siete días enviaré una lluvia sobre la tierra que durará cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los seres vivos que he creado”. 7:5 Noé hizo todo tal como Yehová se lo había ordenado. 7:6 Noé tenía seiscientos años cuando el diluvio inundó la tierra. 7:7 Él entró en el arca, junto con sus hijos, su mujer y sus nueras, para salvarse del diluvio. 7:8 De los animales puros e impuros, de las aves y de todos los seres que se arrastran por el suelo, 7:9 entraron con Noé en el arca parejas de macho y hembra, tal como Dios se lo había ordenado. 7:10 Siete días después, las aguas del diluvio comenzaron a caer sobre la tierra. 7:11 Cuando Noé tenía seiscientos años, el día diecisiete del segundo mes, se reventaron todas las fuentes del gran abismo y se abrieron las compuertas del cielo. 7:12 Estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 7:13 Ese mismo día, Noé y sus hijos Sem, Cam y Jafet, junto con su mujer y sus tres nueras, entraron en el arca. 7:14 Con ellos entraron todos los animales salvajes y domésticos según su especie, todos los reptiles que se arrastran por el suelo según su especie, y todas las aves y todos los seres alados según su especie. 7:15 De todos los seres que tienen aliento de vida, entraron con Noé en el arca de dos en dos. 7:16 Los animales que entraron eran macho y hembra de cada especie, tal como Dios se lo había ordenado a Noé. Luego Yehová cerró la puerta.
Aliá 3 · Génesis 7:17–8:14
7:17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Al crecer las aguas, el arca se levantó y comenzó a flotar. 7:18 Las aguas crecieron y aumentaron muchísimo, pero el arca se mantenía a flote sobre ellas. 7:19 Tanto subieron las aguas que cubrieron las montañas más altas que hay bajo el cielo. 7:20 El nivel del agua subió casi siete metros por encima de las montañas. 7:21 Y murieron todos los seres que se movían sobre la tierra: las aves, los animales domésticos y salvajes, todos los reptiles y toda la humanidad. 7:22 Todo lo que tenía aliento de vida y vivía en la tierra firme, murió. 7:23 Así Dios borró de la superficie de la tierra a todos los seres vivos, desde el hombre hasta los animales, los reptiles y las aves del cielo. ¡Todos fueron borrados de la tierra! Sólo sobrevivieron Noé y los que estaban con él en el arca. 7:24 Y las aguas cubrieron la tierra durante ciento cincuenta días. 8:1 Pero Dios se acordó de Noé y de todos los animales salvajes y domésticos que estaban con él en el arca. Entonces hizo que soplara un viento fuerte sobre la tierra, y las aguas comenzaron a bajar. 8:2 Se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y dejó de llover. 8:3 Poco a poco las aguas se fueron retirando de la tierra. Al cabo de ciento cincuenta días, el nivel del agua había bajado. 8:4 El día diecisiete del séptimo mes, el arca quedó encallada en los montes de Ararat. 8:5 Las aguas siguieron bajando hasta que el primer día del décimo mes pudieron verse las cimas de las montañas. 8:6 Pasados otros cuarenta días, Noé abrió la ventana que le había hecho al arca 8:7 y soltó un cuervo, el cual estuvo volando de un lado a otro hasta que se secó la tierra. 8:8 Luego soltó una paloma para ver si las aguas ya se habían retirado de la superficie. 8:9 Pero la paloma no encontró dónde posarse, así que volvió al arca porque el agua todavía cubría toda la tierra. Noé extendió la mano, la tomó y la metió de nuevo en el arca. 8:10 Esperó siete días más y volvió a soltar la paloma. 8:11 Al anochecer, la paloma regresó con una hoja de olivo recién arrancada en el pico. Así Noé se dio cuenta de que las aguas ya habían bajado. 8:12 Esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma, pero ésta ya no regresó. 8:13 Cuando Noé tenía seiscientos un años, el primer día del primer mes, las aguas se habían secado. Noé quitó el techo del arca y vio que la superficie del suelo ya estaba seca. 8:14 El día veintisiete del segundo mes, la tierra ya estaba completamente seca.
Aliá 4 · Génesis 8:15–9:7
8:15 Entonces Dios le dijo a Noé: 8:16 “Sal del arca junto con tu mujer, tus hijos y tus nueras. 8:17 Saca también a todos los animales que están contigo, tanto aves como fieras y reptiles, para que se multipliquen y sean fecundos sobre la tierra”. 8:18 Noé salió del arca con sus hijos, su mujer y sus nueras. 8:19 También salieron todos los animales, reptiles y aves, según su especie. 8:20 Luego Noé construyó un altar a Yehová y, tomando de todos los animales y aves puros, ofreció un sacrificio en el altar. 8:21 El aroma del sacrificio le agradó a Yehová, quien pensó: “Nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa del hombre, aunque desde su juventud sus intenciones sean malas. Tampoco volveré a destruir a todos los seres vivos, como acabo de hacerlo. 8:22 Mientras la tierra exista, no faltarán la siembra ni la cosecha, ni el frío ni el calor, ni el verano ni el invierno, ni el día ni la noche”. 9:1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: “Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. 9:2 Todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo, todos los reptiles que se arrastran por el suelo y todos los peces del mar tendrán miedo de ustedes. Todos ellos quedan bajo su dominio. 9:3 Todo lo que se mueve y tiene vida les servirá de alimento. Yo les doy todo esto, tal como antes les di las plantas verdes. 9:4 Pero no deben comer carne con sangre, porque la sangre es la vida. 9:5 Yo pediré cuentas de la sangre de cada uno de ustedes. Se las pediré a cualquier animal, y también a cualquier hombre por la vida de su semejante. 9:6 El que derrame sangre humana, por otro hombre su sangre será derramada; porque Dios creó al hombre a su propia imagen. 9:7 Pero ustedes, sean fecundos y multiplíquense; pueblen la tierra en abundancia y multiplíquense en ella”.
Aliá 5 · Génesis 9:8-17
9:8 Dios también les dijo a Noé y a sus hijos: 9:9 “Miren, yo establezco mi pacto con ustedes, con sus descendientes 9:10 y con todos los seres vivos que están con ustedes: aves, animales domésticos y salvajes, y todos los que salieron del arca. 9:11 Éste es mi pacto: Nunca más volverán a ser exterminados los seres vivos por un diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra”. 9:12 Y añadió Dios: “Ésta es la señal del pacto que establezco para siempre con ustedes y con todos los seres vivos: 9:13 He puesto mi arco iris en las nubes. Ésa será la señal de mi pacto con la tierra. 9:14 Cuando yo cubra la tierra de nubes y aparezca el arco iris, 9:15 me acordaré del pacto que hice con ustedes y con todos los seres vivos, y nunca más las aguas del diluvio volverán a destruir a los seres vivos. 9:16 Cuando el arco iris esté en las nubes, yo lo veré y me acordaré del pacto eterno que hay entre Dios y todos los seres vivos de la tierra”. 9:17 Así le dijo Dios a Noé: “Ésta es la señal del pacto que he establecido con todos los seres vivos de la tierra”.
Aliá 6 · Génesis 9:18–10:32
9:18 Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam fue el padre de Canaán. 9:19 A partir de estos tres hijos de Noé se pobló toda la tierra. 9:20 Noé se dedicó a la agricultura y plantó una viña. 9:21 Un día bebió vino, se emborrachó y se quedó desnudo dentro de su tienda. 9:22 Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y salió a contárselo a sus dos hermanos. 9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto y, poniéndoselo sobre los hombros, entraron caminando de espaldas para no ver la desnudez de su padre, y lo cubrieron. Como caminaban de espaldas, no lo vieron desnudo. 9:24 Cuando a Noé se le pasó la borrachera y se enteró de lo que su hijo menor le había hecho, 9:25 exclamó: “¡Maldito sea Canaán! Será el último de los esclavos de sus hermanos”. 9:26 Y añadió: “¡Bendito sea Yehová, Dios de Sem! ¡Que Canaán sea esclavo de Sem! 9:27 ¡Que Dios extienda el territorio de Jafet! ¡Que Jafet viva en las tiendas de Sem, y que Canaán sea su esclavo!” 9:28 Después del diluvio, Noé vivió trescientos cincuenta años más. 9:29 Murió a los novecientos cincuenta años de edad. 10:1 Éstos son los descendientes de Sem, Cam y Jafet, los hijos de Noé, que tuvieron hijos después del diluvio. 10:2 Los hijos de Jafet fueron: Gómer, Magog, Maday, Javán, Tubal, Mésec y Tirás. 10:3 Los hijos de Gómer fueron: Asquenaz, Rifat y Togarma. 10:4 Los hijos de Javán fueron: Elisá, Tarsis, Quitín y Dodanín. 10:5 De ellos descendieron los que poblaron las costas y las islas, cada uno según su lengua, sus familias y sus naciones. 10:6 Los hijos de Cam fueron: Cus, Mizrayín, Fut y Canaán. 10:7 Los hijos de Cus fueron: Seba, Javilá, Sabtá, Raamá y Sabteca. Los hijos de Raamá fueron: Sabá y Dedán. 10:8 Cus fue el padre de Nimrod, el primer hombre poderoso que hubo en la tierra. 10:9 Nimrod fue un gran cazador ante Yehová; por eso se dice: “Como Nimrod, gran cazador ante Yehová”. 10:10 Las ciudades principales de su reino fueron Babel, Érec, Acad y Calné, en la tierra de Sinar. 10:11 De esa tierra pasó a Asiria, donde construyó Nínive, Rehobot Ir, Cálaj 10:12 y Resén, la gran ciudad que está entre Nínive y Cálaj. 10:13 Mizrayín fue el antepasado de los ludeos, los anameos, los lejabeos, los naftujeos, 10:14 los patrusim, los caslujeos (de donde descendieron los filisteos) y los caftoreos. 10:15 Canaán fue el padre de Sidón, su primogénito, y de Het. 10:16 También fue el antepasado de los jebuseos, los amorreos, los gergeseos, 10:17 los heveos, los araceos, los sineos, 10:18 los arvadeos, los zemareos y los jamateos. Después las familias cananeas se dispersaron. 10:19 El territorio de los cananeos se extendía desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza, y en dirección a Sodoma, Gomorra, Admá y Zeboín, hasta Lasa. 10:20 Éstos fueron los descendientes de Cam, según sus familias y sus lenguas, en sus tierras y sus naciones. 10:21 También Sem, el hermano mayor de Jafet, tuvo hijos. Sem fue el antepasado de todos los hijos de Héber. 10:22 Los hijos de Sem fueron: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram. 10:23 Los hijos de Aram fueron: Uz, Hul, Guéter y Mas. 10:24 Arfaxad fue el padre de Selá, y Selá fue el padre de Héber. 10:25 Héber tuvo dos hijos. Uno se llamaba Péleg, porque en su tiempo se dividió la tierra; su hermano se llamaba Joctán. 10:26 Joctán fue el padre de Almodad, Sélef, Jazarmávet, Jera, 10:27 Adorán, Uzal, Diclá, 10:28 Obal, Abimael, Sabá, 10:29 Ofir, Javilá y Jobab. Todos éstos fueron hijos de Joctán. 10:30 Su territorio se extendía desde Mesá, en dirección a Sefar, en la región montañosa del oriente. 10:31 Éstos fueron los descendientes de Sem, según sus familias y sus lenguas, en sus tierras y sus naciones. 10:32 Éstas son las familias de los hijos de Noé, según sus descendientes y sus naciones. A partir de ellas se dispersaron las naciones por toda la tierra después del diluvio.
Aliá 7 · Génesis 11:1-32
11:1 En ese tiempo, todo el mundo hablaba un mismo idioma y usaba las mismas palabras. 11:2 Al emigrar desde el oriente, la gente encontró una llanura en la tierra de Sinar y se estableció allí. 11:3 Un día se dijeron unos a otros: “Vengan, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego”. Así, usaron ladrillos en vez de piedras, y asfalto en vez de mezcla. 11:4 Luego dijeron: “Vengan, vamos a construir una ciudad y una torre que llegue hasta el cielo. Así nos haremos famosos y no andaremos dispersos por todo el mundo”. 11:5 Pero Yehová bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo. 11:6 Y dijo Yehová: “Miren, todos ellos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; ¡y esto es sólo el comienzo de sus obras! Ahora nada de lo que se propongan les será imposible. 11:7 Será mejor que bajemos y confundamos su idioma, para que no se entiendan entre ellos”. 11:8 Así Yehová los dispersó por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. 11:9 Por eso la ciudad se llamó Babel, porque allí confundió Yehová el idioma de todo el mundo, y desde allí los dispersó por toda la tierra. 11:10 Ésta es la historia de los descendientes de Sem. Dos años después del diluvio, cuando Sem tenía cien años, fue padre de Arfaxad. 11:11 Después del nacimiento de Arfaxad, Sem vivió quinientos años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:12 Arfaxad tenía treinta y cinco años cuando fue padre de Selá. 11:13 Después del nacimiento de Selá, Arfaxad vivió cuatrocientos tres años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:14 Selá tenía treinta años cuando fue padre de Héber. 11:15 Después del nacimiento de Héber, Selá vivió cuatrocientos tres años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:16 Héber tenía treinta y cuatro años cuando fue padre de Péleg. 11:17 Después del nacimiento de Péleg, Héber vivió cuatrocientos treinta años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:18 Péleg tenía treinta años cuando fue padre de Reu. 11:19 Después del nacimiento de Reu, Péleg vivió doscientos nueve años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:20 Reu tenía treinta y dos años cuando fue padre de Serug. 11:21 Después del nacimiento de Serug, Reu vivió doscientos siete años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:22 Serug tenía treinta años cuando fue padre de Nacor. 11:23 Después del nacimiento de Nacor, Serug vivió doscientos años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:24 Nacor tenía veintinueve años cuando fue padre de Taré. 11:25 Después del nacimiento de Taré, Nacor vivió ciento diecinueve años más, y tuvo otros hijos e hijas. 11:26 Taré tenía setenta años cuando fue padre de Abram, Nacor y Harán. 11:27 Éstos son los descendientes de Taré. Taré fue el padre de Abram, Nacor y Harán. Harán fue el padre de Lot. 11:28 Harán murió en Ur de los caldeos, su tierra natal, mientras su padre Taré aún vivía. 11:29 Abram y Nacor se casaron. La esposa de Abram se llamaba Saray. La esposa de Nacor se llamaba Milca, y era hija de Harán, el padre de Milca e Iscá. 11:30 Pero Saray era estéril y no podía tener hijos. 11:31 Taré tomó a su hijo Abram, a su nieto Lot, hijo de Harán, y a su nuera Saray, la esposa de Abram, y salieron de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Al llegar a la ciudad de Jarán, se quedaron a vivir allí. 11:32 Taré vivió doscientos cinco años, y murió en Jarán.
✦ Haftará (Profetas)
54:1 “¡Canta, mujer estéril, tú que nunca diste a luz! ¡Lanza gritos de alegría, tú que nunca tuviste dolores de parto! Porque más son los hijos de la mujer abandonada que los de la mujer casada”, dice Yehová. 54:2 “Ensancha el espacio de tu tienda y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. 54:3 Porque te extenderás a derecha e izquierda; tus descendientes conquistarán naciones y habitarán las ciudades que ahora están desiertas. 54:4 No tengas miedo, porque no serás avergonzada; no te dejes confundir, porque no serás humillada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud y no recordarás más la deshonra de tu viudez. 54:5 Porque tu Creador es tu esposo; su nombre es Yehová de los Ejércitos. Tu Redentor es el Santo de Israel, al que llaman Dios de toda la tierra. 54:6 Yehová te ha vuelto a llamar como a una esposa abandonada y angustiada, como a la esposa joven que un día fue rechazada”, dice tu Dios. 54:7 “Por un corto momento te abandoné, pero con inmensa ternura te volveré a recoger. 54:8 En un arrebato de enojo escondí mi rostro de ti por un instante, pero con amor eterno te tendré compasión”, dice Yehová, tu Redentor. 54:9 “Para mí esto es como en los días de Noé: así como juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra, así he jurado que no me enojaré con ustedes ni los reprenderé. 54:10 Aunque las montañas se muevan y las colinas desaparezcan, mi amor por ti no cambiará ni se romperá mi pacto de paz”, dice Yehová, el que te tiene compasión. 54:11 “¡Pueblo afligido, azotado por la tempestad y sin consuelo! Mira, yo mismo pondré tus piedras sobre azabache y tus cimientos sobre zafiros. 54:12 Haré tus torres de rubíes, tus puertas de joyas brillantes y todas tus murallas de piedras preciosas. 54:13 Todos tus hijos serán instruidos por Yehová, y grande será la paz de tus hijos. 54:14 Serás establecida en la justicia; estarás lejos de la opresión y no tendrás nada que temer; el terror no se acercará a ti. 54:15 Si alguien te ataca, no será de parte mía; quien se atreva a atacarte, caerá ante ti. 54:16 Mira, yo he creado al herrero que aviva las brasas y fabrica armas para la guerra; yo también he creado al destructor para que cause ruina. 54:17 Pero ningún arma fabricada contra ti prosperará, y tú misma condenarás a toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Yehová; su victoria viene de mí”, dice Yehová. 55:1 “¡Vengan! ¡Todos los que tengan sed, vengan a las aguas! Y los que no tengan dinero, ¡vengan, compren y coman! Vengan, compren vino y leche sin dinero y sin costo alguno. 55:2 ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no satisface? Escúchenme con atención y coman lo que es bueno, y su alma se deleitará con los mejores manjares. 55:3 Presten atención y vengan a mí; escuchen, y su alma vivirá. Haré con ustedes un pacto eterno, basado en las fieles promesas hechas a David. 55:4 Miren, yo lo puse como testigo ante los pueblos, como jefe y soberano de las naciones. 55:5 Tú mismo llamarás a naciones que no conocías, y naciones que no te conocían correrán hacia ti, por causa de Yehová tu Dios, el Santo de Israel, que te ha llenado de gloria”.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
24:36 “En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, sino solo mi Padre. 24:37 La venida del Hijo del Hombre será como en los tiempos de Noé. 24:38 En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. 24:39 Y no se dieron cuenta de lo que iba a pasar hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será también cuando venga el Hijo del Hombre. 24:40 En ese día, dos hombres estarán trabajando en el campo: uno será llevado y el otro será dejado. 24:41 Dos mujeres estarán moliendo grano en el molino: una será llevada y la otra será dejada. 24:42 “Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben qué día va a venir su Señor. 24:43 Pero entiendan bien esto: Si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se quedaría despierto para no dejarlo meterse en su casa. 24:44 Por eso, ustedes también deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen. 24:45 “¿Quién es el sirviente fiel y prudente a quien su patrón deja a cargo de los demás sirvientes de su casa, para que les dé de comer a su debido tiempo? 24:46 Dichoso el sirviente al que su patrón, cuando regresa, lo encuentra haciendo su trabajo.
3:18 Porque Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu le dio vida, 3:19 por medio del cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 3:20 a los que desobedecieron en tiempos antiguos, cuando Dios esperaba con paciencia en los días de Noé, mientras se construía el arca. En ella solo unas pocas personas, ocho en total, se salvaron mediante el agua. 3:21 Esta agua es un símbolo del bautismo que ahora los salva a ustedes, que no es lavar la suciedad del cuerpo, sino el compromiso de una buena conciencia delante de Dios, por la resurrección de Jesucristo, 3:22 quien subió al cielo y tomó su lugar a la derecha de Dios, y a quien están sometidos los ángeles, las autoridades y los poderes.