Devocional mesiánico
Ajarei Mot–Kedoshim
אַחֲרֵי מוֹת־קְדֹשִׁים
Torá: Levítico 16:1–20:27 · Haftará: Amós 9:7-15 · Brit Hadashah: Hebreos 9:11-28; 1 Pedro 1:13-16; 1 Corintios 6:9-20; Mateo 5:43-48
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Aliá 1
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Ajarei Mot abre con la instrucción del Yom Kipur: Aarón no puede entrar al Lugar Santísimo cuando quiera, sino solo con sangre de expiación, tras el recuerdo de la muerte de sus hijos por acercarse sin autorización. Le sigue la prohibición de comer sangre, "porque la vida de toda criatura está en la sangre" (Levítico 17:11). Kedoshim cambia de registro: ya no es el sacerdote entrando al santuario, sino todo el pueblo llamado a la santidad cotidiana —justicia en el trato, honestidad en las medidas, pureza sexual, amor al prójimo y al extranjero—, resumido en el mandato "Sean santos, porque yo, Yehová, su Dios, soy santo" (Levítico 19:2).
El hilo de la parashá
Lo que une ambas secciones es la distancia entre lo santo y lo común, y el camino que Dios mismo provee para cruzarla. Levítico 16 establece que ni siquiera el sumo sacerdote puede acercarse a la presencia divina por iniciativa propia: hace falta sangre, confesión sobre la cabeza del macho cabrío, y un orden preciso que no admite improvisación. Levítico 19 traslada esa misma exigencia de santidad al terreno de lo diario —el salario del jornalero, el trato al sordo y al ciego, la balanza justa—, como si dijera que la santidad del santuario no tiene sentido si no se refleja en la calle. Ambas mitades responden a la misma pregunta: ¿cómo puede un pueblo impuro vivir cerca de un Dios santo sin ser consumido? La respuesta de la Torá es doble: expiación por sangre y obediencia práctica, ninguna sustituye a la otra.
La haftará
Amós no habla de sacrificios, pero habla del mismo Dios que zarandea a su pueblo "como se zarandea el grano en un cedazo, sin que caiga a tierra ni una sola piedrita" (Amós 9:9). Es el eco del Yom Kipur: juicio que purifica sin destruir por completo. Y así como Levítico termina con la promesa de que el pueblo poseerá la tierra si guarda los reglamentos, Amós cierra con la restauración de "la choza caída de David" (Amós 9:11) y la promesa de que Israel será plantado "y nunca más será arrancado" (Amós 9:15). La santidad exigida en Kedoshim y el perdón provisto en Ajarei Mot desembocan en la misma esperanza: un pueblo restaurado en su tierra, no por mérito propio, sino por la fidelidad de Yehová.
El Mesías en la porción
Hebreos toma exactamente la escena de Levítico 16 y la reinterpreta sin abandonarla: donde Aarón entraba "cada año con sangre ajena" (Hebreos 9:25), el Mesías "entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención" (Hebreos 9:12). No hay dos machos cabríos —uno para Yehová, otro para el desierto— sino uno que reúne ambos oficios: se ofrece como sacrificio y a la vez lleva el pecado lejos, "para quitar de en medio el pecado" (Hebreos 9:26). Levítico 17:11 dice que la vida está en la sangre; Hebreos 9:22 lo confirma y lo trasciende: "sin derramamiento de sangre no hay perdón", pero ahora es sangre que "limpiará sus conciencias" (Hebreos 9:14), no solo la carne. Y la exigencia de Kedoshim —"Sean santos, porque yo soy santo"— reaparece literalmente en 1 Pedro 1:16, mostrando que el llamado a la santidad práctica nunca fue abolido, sino fundamentado ahora en una expiación ya consumada.
Para la semana
Antes de corregir a tu prójimo o exigir justicia en la balanza, revisa primero de qué sangre vives limpio: la expiación no es un trámite anual, es la base diaria de toda santidad práctica. Elige esta semana una instrucción concreta de Levítico 19 —el jornal pagado a tiempo, la palabra franca sin chisme— y practícala como respuesta, no como mérito.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Levítico 16:1-24
16:1 Yehová le habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, quienes murieron al acercarse a la presencia de Yehová. 16:2 Le dijo: “Adviértele a tu hermano Aarón que no entre a cualquier hora en el Lugar Santísimo, que está detrás de la cortina, delante de la tapa del arca. Si lo hace, morirá, porque yo me apareceré en una nube por encima de esa tapa. 16:3 “Esta es la manera en que Aarón debe entrar al santuario: deberá llevar un becerro para la ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto. 16:4 Deberá ponerse la túnica sagrada de lino y la ropa interior de lino. Además, se pondrá el cinturón de lino y el turbante de lino. Como es ropa sagrada, deberá bañarse primero y luego ponérsela. 16:5 De parte de la comunidad de Israel, tomará dos machos cabríos para la ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto. 16:6 “Aarón ofrecerá el becerro de la ofrenda por el pecado, el cual es para él mismo, y hará expiación por él y por su familia. 16:7 Luego tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Yehová a la entrada de la Tienda del Encuentro. 16:8 Allí echará suertes para decidir cuál de los dos será para Yehová y cuál será para soltarlo en el desierto. 16:9 El macho cabrío que le toque a Yehová, Aarón lo presentará como ofrenda por el pecado. 16:10 Pero el macho cabrío que sea apartado para el desierto se presentará vivo delante de Yehová para hacer expiación sobre él, y luego será soltado en el desierto. 16:11 “Aarón presentará su propio becerro para la ofrenda por el pecado y hará expiación por él y por su familia. Después de degollar su becerro, 16:12 tomará un incensario lleno de brasas del altar que está delante de Yehová, y lo llevará detrás de la cortina junto con dos puñados de incienso aromático en polvo. 16:13 Allí, en la presencia de Yehová, pondrá el incienso sobre el fuego para que el humo cubra la tapa que está sobre el arca del pacto; así no morirá. 16:14 Luego tomará un poco de la sangre del becerro y con el dedo la rociará en la parte delantera de la tapa; también rociará la sangre con el dedo siete veces delante de la tapa. 16:15 “Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado del pueblo, llevará la sangre detrás de la cortina y hará con ella lo mismo que hizo con la sangre del becerro: la rociará sobre la tapa y delante de ella. 16:16 Así hará expiación por el Lugar Santísimo, purificándolo de las impurezas, rebeliones y pecados de los israelitas. Hará lo mismo por la Tienda del Encuentro, ya que está ubicada en medio de un pueblo impuro. 16:17 Nadie más debe estar en la Tienda del Encuentro desde que Aarón entre a hacer la expiación en el Lugar Santísimo hasta que salga, después de haber hecho la expiación por sí mismo, por su familia y por toda la comunidad de Israel. 16:18 “Luego saldrá hacia el altar que está delante de Yehová y hará expiación por él. Tomará un poco de la sangre del becerro y del macho cabrío, y la untará en todos los cuernos del altar. 16:19 Con su dedo rociará la sangre sobre el altar siete veces para purificarlo y santificarlo de las impurezas de los israelitas. 16:20 “Cuando Aarón termine de purificar el Lugar Santísimo, la Tienda del Encuentro y el altar, presentará el macho cabrío que quedó vivo. 16:21 Le pondrá las dos manos en la cabeza y confesará sobre él todas las maldades, rebeliones y pecados de los israelitas. Así pondrá todos esos pecados sobre la cabeza del animal y lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para esa tarea. 16:22 El macho cabrío se llevará todos los pecados a un lugar solitario. Después de soltar al animal en el desierto, 16:23 “Aarón entrará de nuevo en la Tienda del Encuentro, se quitará la ropa de lino que se había puesto para entrar al Lugar Santísimo, y la dejará allí. 16:24 Se bañará en un lugar sagrado, se pondrá su ropa normal y saldrá a presentar su propio holocausto y el holocausto del pueblo, para hacer expiación por sí mismo y por el pueblo.
Aliá 2 · Levítico 16:25–17:7
16:25 También quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado. 16:26 “El hombre que haya llevado el macho cabrío al desierto deberá lavar su ropa y bañarse antes de volver a entrar al campamento. 16:27 El becerro y el macho cabrío de las ofrendas por el pecado, cuya sangre se llevó al Lugar Santísimo para hacer la expiación, deberán ser sacados del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su excremento. 16:28 El que los queme deberá lavar su ropa y bañarse antes de volver a entrar al campamento. 16:29 “Este será un reglamento perpetuo para ustedes: El día diez del mes séptimo, ayunarán y no harán ninguna clase de trabajo, ni los nacidos en el país ni los extranjeros que vivan entre ustedes. 16:30 Porque en ese día se hará la expiación por ustedes para purificarlos, y quedarán limpios de todos sus pecados delante de Yehová. 16:31 Será para ustedes un día de descanso absoluto y de ayuno. Es un reglamento perpetuo. 16:32 El sacerdote que haya sido ungido y consagrado para tomar el lugar de su padre hará la expiación. Se pondrá la ropa sagrada de lino 16:33 y purificará el Lugar Santísimo, la Tienda del Encuentro y el altar. También hará la expiación por los sacerdotes y por toda la comunidad. 16:34 “Este será un reglamento perpetuo para ustedes: una vez al año se hará la expiación por todos los pecados de los israelitas”. Y Aarón hizo todo tal como Yehová se lo había ordenado a Moisés. 17:1 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 17:2 “Diles a Aarón, a sus hijos y a todos los israelitas: ‘Esto es lo que Yehová ha ordenado: 17:3 Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un becerro, un cordero o una cabra dentro del campamento, o que lo degüelle fuera del campamento, 17:4 y no lo lleve a la entrada de la Tienda del Encuentro para presentarlo como ofrenda a Yehová ante el santuario de Yehová, será considerado culpable de derramar sangre. Ha derramado sangre, y ese hombre será eliminado de su pueblo. 17:5 El propósito de esta ley es que los israelitas lleven a Yehová los sacrificios que ahora ofrecen en el campo abierto. Deben llevarlos al sacerdote a la entrada de la Tienda del Encuentro, para ofrecerlos a Yehová como sacrificios de paz. 17:6 El sacerdote rociará la sangre sobre el altar de Yehová a la entrada de la Tienda del Encuentro, y quemará la grasa como aroma agradable a Yehová. 17:7 Ya no ofrecerán más sus sacrificios a los ídolos en forma de chivo, con los cuales se han estado prostituyendo espiritualmente. Este será un reglamento perpetuo para todas sus generaciones’.
Aliá 3 · Levítico 17:8–18:21
17:8 “También les dirás: ‘Cualquier hombre de la casa de Israel, o cualquier extranjero que viva entre ustedes, que ofrezca un holocausto o un sacrificio, 17:9 y no lo lleve a la entrada de la Tienda del Encuentro para ofrecerlo a Yehová, ese hombre será eliminado de su pueblo. 17:10 “‘Si cualquier israelita, o cualquier extranjero que viva entre ustedes, come sangre de cualquier tipo, yo me pondré en contra de esa persona y la eliminaré de su pueblo. 17:11 Porque la vida de toda criatura está en la sangre. Yo mismo se la he dado a ustedes sobre el altar para que hagan expiación por sus vidas, ya que es la sangre la que hace expiación por la vida. 17:12 Por eso les he dicho a los israelitas: Ninguno de ustedes debe comer sangre, ni tampoco el extranjero que viva entre ustedes. 17:13 “‘Cualquier israelita, o cualquier extranjero que viva entre ustedes, que cace un animal o un ave que esté permitido comer, deberá derramar su sangre y cubrirla con tierra. 17:14 Porque la vida de toda criatura es su sangre. Por eso les he dicho a los israelitas: No coman la sangre de ninguna criatura, porque la vida de toda criatura es su sangre. Cualquiera que la coma será eliminado. 17:15 “‘Cualquier persona, sea israelita de nacimiento o extranjero, que coma carne de un animal que murió por sí solo o que fue despedazado por las fieras, deberá lavar su ropa y bañarse. Quedará impura hasta el atardecer y después quedará pura. 17:16 Pero si no lava su ropa ni se baña, cargará con su culpa’”. 18:1 Yehová le dijo a Moisés: 18:2 “Háblales a los israelitas y diles: ‘Yo soy Yehová, su Dios. 18:3 No deben seguir las costumbres de la tierra de Egipto, donde ustedes vivieron. Tampoco sigan las costumbres de la tierra de Canaán, adonde los llevo. No se guíen por sus reglamentos. 18:4 Ustedes deben cumplir mis leyes y obedecer mis reglamentos. Vivan de acuerdo con ellos. Yo soy Yehová, su Dios. 18:5 Obedezcan mis reglamentos y mis leyes, porque la persona que los cumpla, vivirá por ellos. Yo soy Yehová. 18:6 “‘Ninguno de ustedes debe tener relaciones sexuales con un pariente cercano. Yo soy Yehová. 18:7 “‘No deshonrarás a tu padre teniendo relaciones sexuales con tu madre. Ella es tu madre; no debes tener relaciones con ella. 18:8 “‘No tendrás relaciones sexuales con ninguna otra esposa de tu padre; eso deshonraría a tu padre. 18:9 “‘No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, ya sea hija de tu padre o hija de tu madre, ya sea que haya nacido en la misma casa o en otra parte. 18:10 “‘No tendrás relaciones sexuales con tu nieta, ya sea la hija de tu hijo o la hija de tu hija, porque deshonrarla a ella es deshonrarte a ti mismo. 18:11 “‘No tendrás relaciones sexuales con la hija de una esposa de tu padre. Como ella es hija de tu padre, es tu media hermana. 18:12 “‘No tendrás relaciones sexuales con la hermana de tu padre, pues ella es pariente cercana de tu padre. 18:13 “‘No tendrás relaciones sexuales con la hermana de tu madre, pues ella es pariente cercana de tu madre. 18:14 “‘No deshonrarás al hermano de tu padre teniendo relaciones sexuales con su esposa. Ella es tu tía. 18:15 “‘No tendrás relaciones sexuales con tu nuera. Es la esposa de tu hijo; no debes tener relaciones con ella. 18:16 “‘No tendrás relaciones sexuales con la esposa de tu hermano, pues eso deshonraría a tu hermano. 18:17 “‘No tendrás relaciones sexuales con una mujer y también con su hija. Tampoco te acostarás con su nieta, ya sea hija de su hijo o hija de su hija. Son parientes cercanas, y hacer eso es una perversidad. 18:18 “‘Mientras tu esposa esté viva, no te casarás con su hermana para hacerla su rival y tener relaciones sexuales con ella. 18:19 “‘No te acercarás a una mujer para tener relaciones sexuales mientras ella esté en su período de impureza menstrual. 18:20 “‘No te acostarás con la esposa de tu prójimo, pues te contaminarías con ella. 18:21 “‘No entregarás a ninguno de tus hijos para que sea sacrificado en el fuego a Moloc. No profanes el nombre de tu Dios. Yo soy Yehová.
Aliá 4 · Levítico 18:22–19:14
18:22 “‘No te acostarás con un hombre como quien se acuesta con una mujer; es algo asqueroso. 18:23 “‘No tendrás relaciones sexuales con ningún animal, pues te contaminarías con él. Ninguna mujer debe presentarse ante un animal para aparearse con él; es una perversión. 18:24 “‘No se contaminen con ninguna de estas cosas, porque las naciones que voy a expulsar de delante de ustedes se contaminaron haciendo todo esto. 18:25 La tierra misma se contaminó. Por eso la castigué por sus pecados, y la tierra vomitó a sus habitantes. 18:26 Por lo tanto, ustedes deben obedecer mis reglamentos y mis leyes, y no cometer ninguna de estas cosas asquerosas. Esto aplica tanto para los israelitas como para los extranjeros que viven entre ustedes. 18:27 Los habitantes de esa tierra que vivieron antes que ustedes hicieron todas estas cosas asquerosas, y la tierra se contaminó. 18:28 No permitan que la tierra los vomite a ustedes por haberla contaminado, tal como vomitó a la nación que vivía allí antes que ustedes. 18:29 “‘Cualquiera que haga alguna de estas cosas asquerosas, será eliminado de su pueblo. 18:30 Cumplan mis mandamientos. No practiquen ninguna de las costumbres perversas que se practicaban antes de que ustedes llegaran, para que no se contaminen con ellas. Yo soy Yehová, su Dios’”. 19:1 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 19:2 “Háblales a todos los israelitas y diles: ‘Sean santos, porque yo, Yehová, su Dios, soy santo. 19:3 “‘Cada uno de ustedes debe respetar a su madre y a su padre, y deben guardar mis días de descanso. Yo soy Yehová, su Dios. 19:4 “‘No se vuelvan a los ídolos ni se hagan dioses de metal fundido. Yo soy Yehová, su Dios. 19:5 “‘Cuando ofrezcan un sacrificio de paz a Yehová, ofrézcanlo de la manera correcta para que sea aceptado. 19:6 La carne debe comerse el mismo día que la ofrezcan o al día siguiente. Lo que quede para el tercer día deberá quemarse en el fuego. 19:7 Si alguien come la carne al tercer día, el sacrificio será considerado asqueroso y no será aceptado. 19:8 Cualquiera que lo coma cargará con su culpa por profanar lo que es sagrado para Yehová, y esa persona será eliminada de su pueblo. 19:9 “‘Cuando coseches los campos de tu tierra, no cortes hasta el último rincón del campo, ni recojas lo que se haya caído de la cosecha. 19:10 Tampoco pases una segunda vez por tu viñedo ni recojas las uvas que se hayan caído. Déjalas para los pobres y para los extranjeros. Yo soy Yehová, su Dios. 19:11 “‘No roben. “‘No mientan. “‘No se engañen unos a otros. 19:12 “‘No juren en mi nombre para decir una mentira, porque estarían profanando el nombre de su Dios. Yo soy Yehová. 19:13 “‘No oprimas a tu prójimo ni le robes. “‘No retengas el pago de un trabajador hasta la mañana siguiente. 19:14 “‘No maldigas al sordo, ni le pongas tropiezos al ciego. Más bien, teme a tu Dios. Yo soy Yehová.
Aliá 5 · Levítico 19:15-32
19:15 “‘No actúes con injusticia en un juicio. No favorezcas al pobre ni te dejes llevar por el poderoso; juzga a tu prójimo con justicia. 19:16 “‘No andes chismeando entre tu pueblo. “‘No pongas en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy Yehová. 19:17 “‘No guardes odio en tu corazón contra tu hermano. Reprende a tu prójimo con franqueza, para que no te hagas cómplice de su pecado. 19:18 “‘No te vengues ni le guardes rencor a la gente de tu pueblo, sino ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Yehová. 19:19 “‘Obedezcan mis reglamentos. “‘No cruces animales de distintas especies. “‘No siembres tu campo con dos clases de semilla. “‘No uses ropa hecha con hilos de dos clases de material. 19:20 “‘Si un hombre tiene relaciones sexuales con una esclava que está prometida en matrimonio a otro hombre, pero que no ha sido comprada ni liberada, ambos deberán ser castigados. Sin embargo, no se les condenará a muerte, porque ella no era libre. 19:21 El hombre deberá llevar a la entrada de la Tienda del Encuentro un carnero como su ofrenda por la culpa ante Yehová. 19:22 Con el carnero de la ofrenda por la culpa, el sacerdote hará expiación por él delante de Yehová por el pecado que cometió, y su pecado le será perdonado. 19:23 “‘Cuando entren a la tierra y planten cualquier clase de árbol frutal, considerarán que su fruto está prohibido durante los primeros tres años; no deberán comerlo. 19:24 Al cuarto año, todo el fruto será consagrado para alabar a Yehová. 19:25 Y en el quinto año ya podrán comer el fruto del árbol; de esa manera les dará una mayor cosecha. Yo soy Yehová, su Dios. 19:26 “‘No coman carne que todavía tenga sangre. No practiquen la adivinación ni la hechicería. 19:27 “‘No se corten el pelo a los lados de la cabeza ni se recorten los bordes de la barba. 19:28 “‘No se hagan cortes en el cuerpo por los muertos, ni se hagan tatuajes. Yo soy Yehová. 19:29 “‘No deshonres a tu hija haciéndola prostituta, para que el país no se llene de prostitución ni de perversidad. 19:30 “‘Guarden mis días de descanso y muestren respeto por mi santuario. Yo soy Yehová. 19:31 “‘No busquen el consejo de los médiums ni de los adivinos; no se contaminen acudiendo a ellos. Yo soy Yehová, su Dios. 19:32 “‘Ponte de pie en presencia de las canas, muestra respeto por los ancianos y teme a tu Dios. Yo soy Yehová.
Aliá 6 · Levítico 19:33–20:7
19:33 “‘Cuando un extranjero viva entre ustedes en su país, no lo maltraten. 19:34 Al extranjero que viva con ustedes lo tratarán como a uno de sus compatriotas. Ámalo como a ti mismo, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy Yehová, su Dios. 19:35 “‘No usen medidas falsas para medir longitud, peso o capacidad. 19:36 Usen balanzas exactas, pesas exactas y medidas exactas. Yo soy Yehová, su Dios, quien los sacó de Egipto. 19:37 “‘Obedezcan todos mis reglamentos y todas mis leyes, y pónganlos en práctica. Yo soy Yehová’”. 20:1 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 20:2 “Diles también a los israelitas: ‘Cualquier israelita, o cualquier extranjero que viva en Israel, que entregue a uno de sus hijos como sacrificio a Moloc, deberá ser condenado a muerte. El pueblo del país lo matará a pedradas. 20:3 Yo mismo me pondré en contra de ese hombre y lo eliminaré de su pueblo, porque al entregarle su hijo a Moloc profanó mi santuario y deshonró mi santo nombre. 20:4 Si la gente del país se hace de la vista gorda cuando ese hombre le entrega su hijo a Moloc y no lo matan, 20:5 yo mismo me pondré en contra de él y de su familia, y lo eliminaré de su pueblo, junto con todos los que lo sigan en su prostitución espiritual para adorar a Moloc. 20:6 “‘Si alguien acude a médiums y adivinos, prostituyéndose al seguirlos, me pondré en contra de esa persona y la eliminaré de su pueblo. 20:7 “‘Por lo tanto, conságrense y sean santos, porque yo soy Yehová, su Dios.
Aliá 7 · Levítico 20:8-27
20:8 Obedezcan mis reglamentos y pónganlos en práctica. Yo soy Yehová, el que los hace santos. 20:9 “‘Cualquiera que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte. Ha maldecido a sus padres, por lo que será el único responsable de su propia muerte. 20:10 “‘Si un hombre comete adulterio con la esposa de otro hombre —es decir, con la esposa de su prójimo—, tanto el adúltero como la adúltera serán condenados a muerte. 20:11 “‘Si un hombre tiene relaciones sexuales con la esposa de su padre, deshonra a su padre. Tanto el hombre como la mujer serán condenados a muerte; serán los únicos responsables de su propia muerte. 20:12 “‘Si un hombre tiene relaciones sexuales con su nuera, ambos serán condenados a muerte. Han cometido una perversidad; serán los únicos responsables de su propia muerte. 20:13 “‘Si un hombre tiene relaciones sexuales con otro hombre como si fuera una mujer, ambos cometen un acto asqueroso y serán condenados a muerte; serán los únicos responsables de su propia muerte. 20:14 “‘Si un hombre se casa con una mujer y también con la madre de ella, comete una gran perversidad. El hombre y las dos mujeres serán quemados en el fuego, para acabar con esa perversidad entre ustedes. 20:15 “‘Si un hombre se aparea con un animal, será condenado a muerte, y el animal también será sacrificado. 20:16 “‘Si una mujer se acerca a un animal para aparearse con él, deberán matar a la mujer y al animal. Serán condenados a muerte; serán los únicos responsables de su propia muerte. 20:17 “‘Si un hombre se casa con su hermana, ya sea hija de su padre o de su madre, y tienen relaciones sexuales, cometen un acto vergonzoso. Serán eliminados a la vista de toda su gente. Ese hombre deshonró a su hermana, así que cargará con su culpa. 20:18 “‘Si un hombre tiene relaciones sexuales con una mujer durante su período menstrual, deshonra la fuente del flujo de la mujer, y ella queda descubierta. Ambos serán eliminados de su pueblo. 20:19 “‘No tendrás relaciones sexuales con la hermana de tu madre ni con la hermana de tu padre, porque sería deshonrar a un pariente cercano. Ambos cargarán con su culpa. 20:20 Si un hombre tiene relaciones sexuales con la esposa de su tío, deshonra a su tío. Ambos cargarán con su pecado y morirán sin hijos. 20:21 “‘Si un hombre se casa con la esposa de su hermano, comete un acto impuro. Deshonró a su hermano y no tendrán hijos. 20:22 “‘Obedezcan todos mis reglamentos y todas mis leyes, y pónganlos en práctica. Así no los vomitará la tierra a la que los llevo para vivir. 20:23 No sigan las costumbres de las naciones que voy a expulsar de delante de ustedes. Ellas hicieron todas estas cosas asquerosas y por eso las detesto. 20:24 A ustedes les he dicho: “Ustedes tomarán posesión de la tierra de ellos. Yo se la daré a ustedes como herencia, una tierra donde abundan la leche y la miel”. Yo soy Yehová, su Dios, que los ha separado de las demás naciones. 20:25 “‘Por lo tanto, deben hacer una distinción entre los animales puros y los impuros, y entre las aves puras y las impuras. No se vuelvan asquerosos a ustedes mismos por comer algún animal, ave o criatura que se arrastra por el suelo, de los cuales les he dicho que son impuros. 20:26 Sean santos para mí, porque yo, Yehová, soy santo. Yo los he separado de las demás naciones para que sean míos. 20:27 “‘Cualquier hombre o mujer que sea médium o adivino será condenado a muerte. Serán apedreados y serán los únicos responsables de su propia muerte’”.
✦ Haftará (Profetas)
9:7 “Hijos de Israel, ¿acaso no son ustedes para mí como los etíopes?”, dice Yehová. “¿No saqué yo a Israel de Egipto, a los filisteos de Caftor y a los sirios de Kir? 9:8 Miren, los ojos del Señor Yehová están sobre este reino pecador. Voy a borrarlo de la faz de la tierra, pero no destruiré por completo a la familia de Jacob”, dice Yehová. 9:9 “Porque yo daré la orden y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el grano en un cedazo, sin que caiga a tierra ni una sola piedrita. 9:10 Todos los pecadores de mi pueblo morirán a espada; todos los que dicen: ‘El desastre nunca nos alcanzará ni nos encontrará’. 9:11 En aquel día, yo restauraré la choza caída de David. Repararé sus grietas, levantaré sus ruinas y la volveré a construir para que sea como en los tiempos antiguos; 9:12 para que ellos posean lo que queda de Edom y de todas las naciones que llevan mi nombre”, dice Yehová, quien hace estas cosas. 9:13 “Vienen días”, dice Yehová, “en que el que ara alcanzará al que cosecha, y el que pisa las uvas al que siembra la semilla. De las montañas goteará vino dulce, y de todas las colinas fluirá. 9:14 Traeré de vuelta del cautiverio a mi pueblo Israel; ellos reconstruirán las ciudades arruinadas y vivirán en ellas; plantarán viñedos y beberán su vino; cultivarán huertos y comerán sus frutos. 9:15 Los plantaré en su propia tierra, y nunca más serán arrancados del país que yo les di”, dice Yehová, su Dios.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
9:11 Pero Cristo, habiendo venido como sumo sacerdote de los bienes venideros, a través del mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 9:12 ni por la sangre de machos cabríos y becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. 9:13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los impuros, santifican para la purificación de la carne, 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará sus conciencias de obras muertas para que sirvan al Dios vivo? 9:15 Por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para el perdón de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 9:16 Porque donde hay testamento, es necesario que conste la muerte del testador. 9:17 Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido mientras el testador vive. 9:18 Por tanto, ni siquiera el primer pacto fue instituido sin sangre. 9:19 Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, 9:20 diciendo: “Esta es la sangre del pacto que Dios les ha ordenado.” 9:21 Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los utensilios del ministerio. 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay perdón. 9:23 Era, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. 9:24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; 9:25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. 9:26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 9:28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.
1:13 Por lo tanto, preparen sus mentes para la acción. Sean sobrios, y pongan su esperanza plenamente en la gracia que se les traerá en la revelación de Jesucristo. 1:14 Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes en su ignorancia, 1:15 sino que así como aquel que los llamó es santo, sean también ustedes santos en toda su manera de vivir, 1:16 porque está escrito: “Serán santos, porque yo soy santo.”
6:9 ¿O es que no saben que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se engañen. Ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni las prostitutas, ni los homosexuales, 6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los extorsionistas, heredarán el Reino de Dios. 6:11 Algunos de ustedes eran así, pero fueron lavados. Fueron santificados. Fueron justificados en el nombre del Señor Jesús y en el Espíritu de nuestro Dios. 6:12 “Todo me es lícito”, pero no todo es conveniente. “Todas las cosas me son lícitas”, pero no me someteré al poder de nada. 6:13 “Alimentos para el vientre, y el vientre para los alimentos”, pero Dios hará desaparecer tanto a él como a ellos. Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. 6:14 Ahora bien, Dios resucitó al Señor, y también nos resucitará a nosotros con su poder. 6:15 ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Acaso voy a tomar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? ¡Que nunca sea así! 6:16 ¿Acaso no saben que el que se une a una prostituta es un solo cuerpo? Porque, “Los dos”, dice, “se convertirán en una sola carne”. 6:17 Pero el que se une al Señor es un solo espíritu. 6:18 ¡Huyan de la inmoralidad sexual! “Todo pecado que el hombre hace está fuera del cuerpo”, pero el que comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo. 6:19 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios? No son suyos, 6:20 porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, que son de Dios.
5:43 “Ustedes han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. 5:44 Pero yo les digo: amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan el bien a los que los odian y oren por los que los maltratan y los persiguen, 5:45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Porque él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. 5:46 Porque si aman solo a los que los aman, ¿qué recompensa van a tener? ¿Acaso no hacen lo mismo hasta los cobradores de impuestos? 5:47 Y si solo saludan a sus hermanos, ¿qué están haciendo de extraordinario? ¿Acaso no hacen lo mismo también los que no conocen a Dios? 5:48 Por eso, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.