Levítico 20:8
וּשְׁמַרְתֶּם אֶת־חֻקֹּתַי וַעֲשִׂיתֶם אֹתָם אֲנִי יְהוָה מְקַדִּשְׁכֶֽם׃
✦ Interlineal hebreo
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✦ El mismo versículo en cinco lenguas
וּשְׁמַרְתֶּם֙ אֶת־חֻקֹּתַ֔י וַעֲשִׂיתֶ֖ם אֹתָ֑ם אֲנִ֥י יְהוָ֖ה מְקַדִּשְׁכֶֽם׃
καὶ φυλάξεσθε τὰ προστάγματά μου καὶ ποιήσετε αὐτά, ἐγὼ κύριος ὁ ἁγιάζων ὑμᾶς.
Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0
Latín (Vulgata)
Custodite præcepta mea, et facite ea: ego Dominus qui sanctifico vos.
Obedezcan mis reglamentos y pónganlos en práctica. Yo soy Yehová, el que los hace santos.
Español clásico (Reina-Valera 1909)
Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra: Yo Jehová que os santifico.
And you shall keep My statutes and practice them. I am the LORD who sanctifies you.
✦ Qué dice el texto
Resumen
El versículo formula un mandato en segunda persona plural («guardar» y «hacer» los estatutos) seguido de una autoidentificación divina en primera persona («yo Jehová») calificada por un participio que describe una acción continua sobre los destinatarios. La estructura combina imperativo/consecutivo con una fórmula de autopresentación característica de este tipo de textos legales.
Palabras clave
- shemartem («guardar: obedecer», H8104) — verbo qal en perfecto consecutivo, segunda persona plural masculina; la forma consecutiva indica que continúa una secuencia narrativa/legal previa, no es un imperativo puro sino una proyección de la acción hacia el futuro dentro de la cadena de mandatos.
- chukkotai («estatuto», H2708) — sustantivo femenino plural en constructo, con sufijo -i («mi»): «mis estatutos». El plural señala una pluralidad de normas, no una sola disposición.
- 'asitem («hacer», H6213) — verbo qal, perfecto consecutivo, misma persona y número que el verbo anterior; forma un par verbal («guardar... y hacer») que distingue la observancia interna de la ejecución práctica.
- 'ani YHWH («yo Jehová», H0589 + H3068) — pronombre personal independiente seguido del nombre propio; construcción enfática de autoidentificación, sin verbo copulativo explícito en hebreo.
- mekaddishkem («consagrar», H6942) — verbo piel (forma intensiva) en participio, masculino singular en constructo, con sufijo -khem («ustedes»): «el que los consagra/santifica». El participio piel denota una acción continua o habitual atribuida al sujeto, no un evento puntual.
Lo que dice el texto
La frase hebrea se organiza en dos bloques verbales consecutivos (shemartem... wa'asitem) que comparten sujeto (segunda persona plural masculina) y que están conectados por la vav narrativa, la cual encadena esta oración con lo que la precede en el capítulo. Ambos verbos llevan el marcador de objeto directo 'et y 'otam respectivamente, señalando explícitamente qué se guarda y qué se hace: los chukkotai («mis estatutos»), sustantivo en constructo plural con sufijo de primera persona.
La segunda parte del versículo cambia de sujeto y de tiempo verbal: se introduce el pronombre independiente 'ani seguido del nombre YHWH, sin cópula explícita —construcción típica del hebreo bíblico para fórmulas de autopresentación—, y a continuación aparece el participio piel mekaddishkem, que funciona como predicado nominal describiendo una acción en curso o característica del sujeto (a diferencia de un verbo finito que indicaría un evento acabado o puntual). El uso del participio, más que un tiempo verbal conjugado, aporta un matiz de proceso continuo que las traducciones a lenguas romances neutralizan mediante formas verbales finitas («santifico», «sanctifico», «hace santos»).
Divergencias entre versiones
La LXX traduce chukkotai («mis estatutos», H2708) como τὰ προστάγματά μου («mis prescripciones/órdenes»), un término que en griego enfatiza el carácter de mandato u orden más que el matiz de «estatuto» o «decreto» del hebreo. La Vulgata usa præcepta mea («mis preceptos»), en la misma línea semántica que la LXX. En cuanto al participio mekaddishkem, la LXX lo vierte como ὁ ἁγιάζων ὑμᾶς (participio presente, «el que os santifica»), conservando el aspecto continuo del hebreo; la Vulgata en cambio usa qui sanctifico vos, un verbo finito en primera persona («yo que santifico»), lo que difumina el matiz participial-continuo presente tanto en el hebreo como en la LXX.
Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.