Devocional mesiánico
Ki Tisá
כִּי תִשָּׂא
Shabat · 27 de febrero de 2027
Torá: Éxodo 30:11–34:35 · Haftará: 1 Reyes 18:1-39 · Brit Hadashah: 2 Corintios 3:1-18
✦ La porción esta semana
Ki Tisá — כִּי תִשָּׂא
Resumen de la porción
Dios instruye a Moshé sobre el rescate de las personas, la fuente de bronce, el aceite de la unción y el incienso, y llama a Bezaleel y Aholiab para la obra del santuario. Mientras Moshé está cuarenta días en el monte, el pueblo fabrica un becerro de oro y lo adora. Dios amenaza consumir a Israel, pero Moshé intercede; luego pide ver la gloria divina, y Dios pasa delante de él proclamando su nombre. La porción cierra con tablas nuevas y el rostro de Moshé resplandeciente, velado ante el pueblo.
El hilo de la parashá
El hilo que atraviesa Ki Tisá es la tensión entre la presencia de Dios y la fragilidad del pacto humano. Las instrucciones del principio —el shéquel de rescate, la fuente para lavarse, el aceite de unción, el shabat como señal perpetua— construyen un sistema donde acercarse a Dios exige mediación e intercesión constante. Y precisamente eso es lo que sigue: apenas Israel queda sin la presencia visible de Moshé, se corrompe. El becerro de oro no es un accidente aislado sino la prueba de que el pueblo, aun habiendo oído la voz de Dios en Sinaí, no puede sostener el pacto por sí mismo.
Lo que sigue es aún más revelador: Moshé no apela a la inocencia de Israel sino a la memoria del pacto con Abraham, Isaac e Israel («Éxodo 32:13»), y ofrece su propio nombre a cambio del perdón del pueblo («Éxodo 32:32»). Dios responde no destruyendo, sino revelando su carácter: «misericordioso, y piadoso; tardo para la ira» («Éxodo 34:6»). El pacto se renueva, pero el rostro de Moshé queda transformado por el encuentro, y ese resplandor debe ser velado («Éxodo 34:33»). La gloria es real, pero no puede sostenerse sin mediación ni ser contemplada sin velo.
La haftará
Elías en el Carmelo repite, siglos después, la misma pregunta que ardía bajo el becerro de oro: ¿a quién sirve Israel? «¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?» («1 Reyes 18:21»). Como en el desierto, el pueblo vacila entre el Dios que lo sacó de Egipto y los dioses fabricados por manos humanas. Y como Moshé, Elías intercede pidiendo que el fuego de Dios se manifieste no para destruir a Israel, sino para «volver atrás el corazón de ellos» («1 Reyes 18:37»). El fuego que cae sobre el altar es el mismo tipo de presencia gloriosa y terrible que pasó delante de Moshé en la peña: Dios se revela para restaurar, no para aniquilar.
El Mesías en la porción
Pablo toma directamente la imagen del rostro velado de Moshé («Éxodo 34:33») para explicar la diferencia entre los dos pactos: uno escrito en tablas de piedra, que trae gloria pero también velo, y otro escrito por el Espíritu «en tablas de carne del corazón» («2 Corintios 3:3»). El velo que Moshé se ponía no ocultaba solo el resplandor pasajero de su rostro, sino —según Pablo— algo más permanente: la incapacidad de contemplar sin mediación aquello que estaba destinado a desvanecerse («2 Corintios 3:13»). En el Mesías ese velo «es quitado» («2 Corintios 3:14»), no porque la gloria de Sinaí fuera falsa, sino porque hallaba su cumplimiento en una gloria mayor y permanente.
Hay aquí una tipología precisa: así como Moshé intercedió con su propio nombre para que Israel no fuera raído del libro de Dios («Éxodo 32:32»), el Mesías es descrito por Pablo como aquel por quien ahora «con cara descubierta» los creyentes contemplan la gloria del Señor y son transformados «de gloria en gloria» («2 Corintios 3:18»). El resplandor que asustaba a Israel se convierte en el resplandor que transforma.
Para la semana
Practica esta semana el examen honesto de tus propios "becerros": no ídolos exóticos, sino sustitutos concretos de la paciencia por la presencia visible de Dios. Elige un espacio breve de quietud diario para leer las Escrituras sin prisa, permitiendo que transformen —no solo informen— tu manera de mirar a Dios y al prójimo.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Éxodo 30:11–31:17
30:11 Y habló Jehová á Moisés, diciendo: 30:12 Cuando tomares el número de los hijos de Israel conforme á la cuenta de ellos, cada uno dará á Jehová el rescate de su persona, cuando los contares, y no habrá en ellos mortandad por haberlos contado. 30:13 Esto dará cualquiera que pasare por la cuenta, medio siclo conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte óbolos: la mitad de un siclo será la ofrenda á Jehová. 30:14 Cualquiera que pasare por la cuenta, de veinte años arriba, dará la ofrenda á Jehová. 30:15 Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá de medio siclo, cuando dieren la ofrenda á Jehová para hacer expiación por vuestras personas. 30:16 Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para la obra del tabernáculo del testimonio: y será por memoria á los hijos de Israel delante de Jehová, para expiar vuestras personas. 30:17 Habló más Jehová á Moisés, diciendo: 30:18 Harás también una fuente de metal, con su basa de metal, para lavar; y la has de poner entre el tabernáculo del testimonio y el altar; y pondrás en ella agua. 30:19 Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos sus manos y sus pies: 30:20 Cuando entraren en el tabernáculo del testimonio, se han de lavar con agua, y no morirán: y cuando se llegaren al altar para ministrar, para encender á Jehová la ofrenda que se ha de consumir al fuego, 30:21 También se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su simiente por sus generaciones. 30:22 Habló más Jehová á Moisés, diciendo: 30:23 Y tú has de tomar de las principales drogas; de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos y cincuenta, y de cálamo aromático doscientos y cincuenta, 30:24 Y de casia quinientos, al peso del santuario, y de aceite de olivas un hin: 30:25 Y harás de ello el aceite de la santa unción, superior ungüento, obra de perfumador, el cual será el aceite de la unción sagrada. 30:26 Con él ungirás el tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio, 30:27 Y la mesa, y todos sus vasos, y el candelero, y todos sus vasos, y el altar del perfume, 30:28 Y el altar del holocausto, todos sus vasos, y la fuente y su basa. 30:29 Así los consagrarás, y serán cosas santísimas: todo lo que tocare en ellos, será santificado. 30:30 Ungirás también á Aarón y á sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. 30:31 Y hablarás á los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras edades. 30:32 Sobre carne de hombre no será untado, ni haréis otro semejante, conforme á su composición: santo es; por santo habéis de tenerlo vosotros. 30:33 Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de sus pueblos. 30:34 Dijo aún Jehová á Moisés: Tómate aromas, estacte y uña olorosa y gálbano aromático é incienso limpio; de todo en igual peso: 30:35 Y harás de ello una confección aromática de obra de perfumador, bien mezclada, pura y santa: 30:36 Y molerás alguna de ella pulverizándola, y la pondrás delante del testimonio en el tabernáculo del testimonio, donde yo te testificaré de mí. Os será cosa santísima. 30:37 Como la confección que harás, no os haréis otra según su composición: te será cosa sagrada para Jehová. 30:38 Cualquiera que hiciere otra como ella para olerla, será cortado de sus pueblos. 31:1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo: 31:2 Mira, yo he llamado por su nombre á Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 31:3 Y lo he henchido de espíritu de Dios, en sabiduría, y en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio, 31:4 Para inventar diseños, para trabajar en oro, y en plata, y en metal, 31:5 Y en artificio de piedras para engastar las, y en artificio de madera; para obrar en toda suerte de labor. 31:6 Y he aquí que yo he puesto con él á Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado: 31:7 El tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio, y la cubierta que está sobre ella, y todos los vasos del tabernáculo; 31:8 Y la mesa y sus vasos, y el candelero limpio y todos sus vasos, y el altar del perfume; 31:9 Y el altar del holocausto y todos sus vasos, y la fuente y su basa; 31:10 Y los vestidos del servicio, y las santas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para que ejerzan el sacerdocio; 31:11 Y el aceite de la unción, y el perfume aromático para el santuario: harán conforme á todo lo que te he mandado. 31:12 Habló además Jehová á Moisés, diciendo: 31:13 Y tú hablarás á los hijos de Israel, diciendo: Con todo eso vosotros guardaréis mis sábados: porque es señal entre mí y vosotros por vuestras edades, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. 31:14 Así que guardaréis el sábado, porque santo es á vosotros: el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella alma será cortada de en medio de sus pueblos. 31:15 Seis días se hará obra, mas el día séptimo es sábado de reposo consagrado á Jehová; cualquiera que hiciere obra el día del sábado, morirá ciertamente. 31:16 Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel: celebrándolo por sus edades por pacto perpetuo: 31:17 Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó.
Aliá 2 · Éxodo 31:18–33:11
31:18 Y dió á Moisés, como acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. 32:1 MAS viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, allegóse entonces á Aarón, y dijéronle: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque á este Moisés, aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 32:2 Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, y de vuestros hijos, y de vuestras hijas, y traédmelos. 32:3 Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y trajéronlos á Aarón: 32:4 El cual los tomó de las manos de ellos, y formólo con buril, é hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 32:5 Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta á Jehová. 32:6 Y el día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron pacíficos: y sentóse el pueblo á comer y á beber, y levantáronse á regocijarse. 32:7 Entonces Jehová dijo á Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de tierra de Egipto se ha corrompido: 32:8 Presto se han apartado del camino que yo les mandé, y se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y han sacrificado á él, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 32:9 Dijo más Jehová á Moisés: Yo he visto á este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz: 32:10 Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma: y á ti yo te pondré sobre gran gente. 32:11 Entonces Moisés oró á la faz de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿ por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte? 32:12 ¿ Por qué han de hablar los Egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la haz de la tierra? Vuélvete del furor de tu ira, y arrepiéntete del mal de tu pueblo. 32:13 Acuérdate de Abraham, de Isaac, y de Israel, tus siervos, á los cuales has jurado por ti mismo, y dícholes: Yo multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo; y daré á vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y la tomarán por heredad para siempre. 32:14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer á su pueblo. 32:15 Y volvióse Moisés, y descendió del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas. 32:16 Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas. 32:17 Y oyendo Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo á Moisés: Alarido de pelea hay en el campo. 32:18 Y él respondió: No es eco de algazara de fuertes, ni eco de alaridos de flacos: algazara de cantar oigo yo. 32:19 Y aconteció, que como llegó él al campo, y vió el becerro y las danzas, enardeciósele la ira á Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y quebrólas al pie del monte. 32:20 Y tomó el becerro que habían hecho, y quemólo en el fuego, y moliólo hasta reducirlo á polvo, que esparció sobre las aguas, y diólo á beber á los hijos de Israel. 32:21 Y dijo Moisés á Aarón: ¿ Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? 32:22 Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces el pueblo, que es inclinado á mal. 32:23 Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, que á este Moisés, el varón que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido. 32:24 Y yo les respondí: ¿ Quién tiene oro? apartadlo. Y diéronmelo, y echélo en el fuego, y salió este becerro. 32:25 Y viendo Moisés que el pueblo estaba despojado, porque Aarón lo había despojado para vergüenza entre sus enemigos, 32:26 Púsose Moisés á la puerta del real, y dijo: ¿ Quién es de Jehová? júntese conmigo. Y juntáronse con él todos los hijos de Leví. 32:27 Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta á puerta por el campo, y matad cada uno á su hermano, y á su amigo, y á su pariente. 32:28 Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés: y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. 32:29 Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado á Jehová, porque cada uno se ha consagrado en su hijo, y en su hermano, para que dé él hoy bendición sobre vosotros. 32:30 Y aconteció que el día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado: mas yo subiré ahora á Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. 32:31 Entonces volvió Moisés á Jehová, y dijo: Ruégote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32:32 Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. 32:33 Y Jehová respondió á Moisés: Al que pecare contra mí, á éste raeré yo de mi libro. 32:34 Ve pues ahora, lleva á este pueblo donde te he dicho: he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación yo visitaré en ellos su pecado. 32:35 Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón. 33:1 Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Ve, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, á la tierra de la cual juré á Abraham, Isaac, y Jacob, diciendo: A tu simiente la daré: 33:2 Y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al Cananeo y al Amorrheo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Heveo y al Jebuseo: 33:3 ( A la tierra que fluye leche y miel); porque yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino. 33:4 Y oyendo el pueblo esta sensible palabra, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos: 33:5 Pues Jehová dijo á Moisés: Di á los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz: en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré: quítate pues ahora tus atavíos, que yo sabré lo que te tengo de hacer. 33:6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb. 33:7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y extendiólo fuera del campo, lejos del campo, y llamólo el Tabernáculo del Testimonio. Y fué, que cualquiera que requería á Jehová, salía al tabernáculo del testimonio, que estaba fuera del campo. 33:8 Y sucedía que, cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y estaba cada cual en pie á la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. 33:9 Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y poníase á la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. 33:10 Y viendo todo el pueblo la columna de la nube, que estaba á la puerta del tabernáculo, levantábase todo el pueblo, cada uno á la puerta de su tienda, y adoraba. 33:11 Y hablaba Jehová á Moisés cara á cara, como habla cualquiera á su compañero. Y volvíase al campo; mas el joven Josué, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
Aliá 3 · Éxodo 33:12-16
33:12 Y dijo Moisés á Jehová: Mira, tú me dices á mí: Saca este pueblo: y tú no me has declarado á quién has de enviar conmigo: sin embargo tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 33:13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, ruégote que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, porque halle gracia en tus ojos: y mira que tu pueblo es aquesta gente. 33:14 Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar. 33:15 Y él respondió: Si tu rostro no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 33:16 ¿ Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
Aliá 4 · Éxodo 33:17-23
33:17 Y Jehová dijo á Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 33:18 El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria. 33:19 Y respondióle: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 33:20 Dijo más: No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá. 33:21 Y dijo aún Jehová: He aquí lugar junto á mí, y tú estarás sobre la peña: 33:22 Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado: 33:23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.
Aliá 5 · Éxodo 34:1-9
34:1 Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. 34:2 Apercíbete, pues, para mañana, y sube por la mañana al monte de Sinaí, y estáme allí sobre la cumbre del monte. 34:3 Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte. 34:4 Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y levantóse por la mañana, y subió al monte de Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra. 34:5 Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. 34:6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; 34:7 Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo justificará al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos. 34:8 Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y encorvóse; 34:9 Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y poséenos.
Aliá 6 · Éxodo 34:10-26
34:10 Y él dijo: He aquí, yo hago concierto delante de todo tu pueblo: haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna; y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque ha de ser cosa terrible la que yo haré contigo. 34:11 Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al Amorrheo, y al Cananeo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo. 34:12 Guárdate que no hagas alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, porque no sean por tropezadero en medio de tí: 34:13 Mas derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y talaréis sus bosques: 34:14 Porque no te has de inclinar á dios ajeno; que Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. 34:15 Por tanto no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y sacrificarán á sus dioses, y te llamarán, y comerás de sus sacrificios; 34:16 O tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán también fornicar á tus hijos en pos de los dioses de ellas. 34:17 No harás dioses de fundición para ti. 34:18 La fiesta de los ázimos guardarás: siete días comerás por leudar, según te he mandado, en el tiempo del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto. 34:19 Todo lo que abre matriz, mío es; y de tu ganado todo primerizo de vaca ó de oveja que fuere macho. 34:20 Empero redimirás con cordero el primerizo del asno; y si no lo redimieres, le has de cortar la cabeza. Redimirás todo primogénito de tus hijos, y no serán vistos vacíos delante de mí. 34:21 Seis días trabajarás, mas en el séptimo día cesarás: cesarás aun en la arada y en la siega. 34:22 Y te harás la fiesta de las semanas á los principios de la siega del trigo: y la fiesta de la cosecha á la vuelta del año. 34:23 Tres veces en el año será visto todo varón tuyo delante del Señoreador Jehová, Dios de Israel. 34:24 Porque yo arrojaré las gentes de tu presencia, y ensancharé tu término: y ninguno codiciará tu tierra, cuando tú subieres para ser visto delante de Jehová tu Dios tres veces en el año. 34:25 No ofrecerás con leudo la sangre de mi sacrificio; ni quedará de la noche para la mañana el sacrificio de la fiesta de la pascua. 34:26 La primicia de los primeros frutos de tu tierra meterás en la casa de Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
Aliá 7 · Éxodo 34:27-35
34:27 Y Jehová dijo á Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme á estas palabras he hecho la alianza contigo y con Israel. 34:28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches: no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras. 34:29 Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo con El hablado. 34:30 Y miró Aarón y todos los hijos de Israel á Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse á él. 34:31 Y llamólos Moisés; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron á él, y Moisés les habló. 34:32 Y después se llegaron todos los hijos de Israel, á los cuales mandó todas las cosas que Jehová le había dicho en el monte de Sinaí. 34:33 Y cuando hubo acabado Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. 34:34 Y cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, quitábase el velo hasta que salía; y saliendo, hablaba con los hijos de Israel lo que le era mandado; 34:35 Y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés, que la tez de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés á poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba á hablar con El.
✦ Haftará (Profetas)
18:1 PASADOS muchos días, fué palabra de Jehová á Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate á Achâb, y yo daré lluvia sobre la haz de la tierra. 18:2 Fué pues Elías á mostrarse á Achâb. Había á la sazón grande hambre en Samaria. 18:3 Y Achâb llamó á Abdías su mayordomo, el cual Abdías era en grande manera temeroso de Jehová; 18:4 Porque cuando Jezabel destruía á los profetas de Jehová, Abdías tomó cien profetas, los cuales escondió de cincuenta en cincuenta por cuevas, y sustentólos á pan y agua. 18:5 Y dijo Achâb á Abdías: Ve por el país á todas las fuentes de aguas, y á todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida á los caballos y á las acémilas, para que no nos quedemos sin bestias. 18:6 Y partieron entre sí el país para recorrerlo: Achâb fué de por sí por un camino, y Abdías fué separadamente por otro. 18:7 Y yendo Abdías por el camino, topóse con Elías; y como le conoció, postróse sobre su rostro, y dijo: ¿ No eres tú mi señor Elías? 18:8 Y él respondió: Yo soy; ve, di á tu amo: He aquí Elías. 18:9 Pero él dijo: ¿ En qué he pecado, para que tú entregues tu siervo en mano de Achâb para que me mate? 18:10 Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino donde mi señor no haya enviado á buscarte; y respondiendo ellos, No está aquí, él ha conjurado á reinos y naciones si no te han hallado. 18:11 ¿ Y ahora tú dices: Ve, di á tu amo: Aquí está Elías? 18:12 Y acontecerá que, luego que yo me haya partido de ti, el espíritu de Jehová te llevará donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas á Achâb, y no hallándote él, me matará; y tu siervo teme á Jehová desde su mocedad. 18:13 ¿ No ha sido dicho á mi señor lo que hice, cuando Jezabel mataba á los profetas de Jehová: que escondí cien varones de los profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve á pan y agua? 18:14 ¿ Y ahora dices tú: Ve, di á tu amo: Aquí está Elías: para que él me mate? 18:15 Y díjole Elías: Vive Jehová de los ejércitos, delante del cual estoy, que hoy me mostraré á él. 18:16 Entonces Abdías fué á encontrarse con Achâb, y dióle el aviso; y Achâb vino á encontrarse con Elías. 18:17 Y como Achâb vió á Elías, díjole Achâb: ¿ Eres tú el que alborotas á Israel? 18:18 Y él respondió: Yo no he alborotado á Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo á los Baales. 18:19 Envía pues ahora y júntame á todo Israel en el monte de Carmelo, y los cuatrocientos y cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de Jezabel. 18:20 Entonces Achâb envió á todos los hijos de Israel, y juntó los profetas en el monte de Carmelo. 18:21 Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿ Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. 18:22 Y Elías tornó á decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos y cincuenta hombres. 18:23 Dénsenos pues dos bueyes, y escójanse ellos el uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestaré el otro buey, y pondrélo sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. 18:24 Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré en el nombre de Jehová: y el Dios que respondiere por fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. 18:25 Entonces Elías dijo á los profetas de Baal: Escogeos el un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los más: é invocad en el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo. 18:26 Y ellos tomaron el buey que les fué dado, y aprestáronlo, é invocaron en el nombre de Baal desde la mañana hasta el medio día, diciendo: ¡ Baal, respóndenos! Mas no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. 18:27 Y aconteció al medio día, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, que dios es: quizá está conversando, ó tiene algún empeño, ó va de camino; acaso duerme, y despertará. 18:28 Y ellos clamaban á grandes voces, y sajábanse con cuchillos y con lancetas conforme á su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. 18:29 Y como pasó el medio día, y ellos profetizaran hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no había voz, ni quien respondiese ni escuchase; 18:30 Elías dijo entonces á todo el pueblo: Acercaos á mí. Y todo el pueblo se llegó á él: y él reparó el altar de Jehová que estaba arruinado. 18:31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido palabra de Jehová, diciendo, Israel será tu nombre; 18:32 Edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová: después hizo una reguera alrededor del altar, cuanto cupieran dos satos de simiente. 18:33 Compuso luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y púsolo sobre la leña. 18:34 Y dijo: Henchid cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; é hiciéronlo la tercera vez. 18:35 De manera que las aguas corrían alrededor del altar; y había también henchido de agua la reguera. 18:36 Y como llegó la hora de ofrecerse el holocausto, llegóse el profeta Elías, y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 18:37 Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú volviste atrás el corazón de ellos. 18:38 Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera. 18:39 Y viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: ¡ Jehová es el Dios! ¡ Jehová es el Dios!
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
3:1 ¿ COMENZAMOS otra vez á alabarnos á nosotros mismos? ¿ ó tenemos necesidad, como algunos, de letras de recomendación para vosotros, ó de recomendación de vosotros? 3:2 Nuestras letras sois vosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y leídas de todos los hombres; 3:3 Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, escrita no con tinta, mas con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 3:4 Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios: 3:5 No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios; 3:6 El cual asimismo nos hizo ministros suficientes de un nuevo pacto: no de la letra, mas del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 3:7 Y si el ministerio de muerte en la letra grabado en piedras, fué con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudiesen poner los ojos en la faz de Moisés á causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, 3:8 ¿ Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? 3:9 Porque si el ministerio de condenación fué con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justicia. 3:10 Porque aun lo que fué glorioso, no es glorioso en esta parte, en comparación de la excelente gloria. 3:11 Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más será en gloria lo que permanece. 3:12 Así que, teniendo tal esperanza, hablamos con mucha confianza; 3:13 Y no como Moisés, que ponía un velo sobre su faz, para que los hijos de Israel no pusiesen los ojos en el fin de lo que había de ser abolido. 3:14 Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado. 3:15 Y aun hasta el día de hoy, cuando Moisés es leído, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 3:16 Mas cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará. 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.