Devocional mesiánico

Behar–Bejukotai

בְּהַר־בְּחֻקֹּתַי

Torá: Levítico 25:1–27:34 · Haftará: Jeremías 16:19–17:14 · Brit Hadashah: Lucas 4:16-21; Mateo 21:33-46; 2 Corintios 6:14-18

Escucha la porción

Aliá 1

La porción esta semana

Resumen de la porción

Behar establece las leyes del shemitá (año sabático de la tierra) y del yovel (jubileo de los cincuenta años), en que toda propiedad vendida vuelve a su dueño original y todo israelita esclavizado por deuda queda libre. Bejukotai cierra el libro con las bendiciones prometidas a la obediencia y las advertencias severas ante la rebeldía, seguidas de una promesa de restauración cuando el pueblo confiese su pecado. La porción termina con las leyes de los votos y los diezmos, que fijan el valor de lo consagrado a Yehová.

El hilo de la parashá

Todo el tejido de Behar–Bejukotai descansa sobre una sola afirmación, dicha casi de paso en medio de las leyes de compraventa: «La tierra no se venderá de forma permanente, porque la tierra es mía; ustedes son solo extranjeros y huéspedes míos» (Levítico 25:23). Ni la tierra ni las personas pertenecen finalmente a quien las posee momentáneamente. Por eso el campo descansa cada séptimo año sin que nadie lo obligue a producir, por eso el pariente cercano tiene derecho a rescatar lo que su hermano vendió, por eso el jubileo borra las deudas de propiedad y de servidumbre cada cincuenta años. Israel no administra un sistema económico: recuerda, cíclicamente, que todo lo que tiene —tierra, cuerpo, libertad— es préstamo de Yehová, no posesión absoluta.

Esa misma lógica gobierna las bendiciones y maldiciones de Bejukotai. No son un contrato comercial de obediencia a cambio de favores: son la descripción de lo que ocurre cuando el pueblo vive —o deja de vivir— reconociendo que Yehová, y no ellos, es el propietario. Cuando rechazan esa realidad, hasta la tierra misma «disfrutará de sus años de reposo» sin ellos (Levítico 26:34-35): el reposo que no le dieron voluntariamente le será impuesto por el exilio.

La haftará

Jeremías 17 traduce esta misma verdad al lenguaje del corazón: «Maldito el hombre que confía en el hombre... bendito el hombre que confía en Yehová» (Jeremías 17:5, 7). La imagen del árbol plantado junto a las aguas, que no teme la sequía, es el eco íntimo del año sabático: quien confía en la provisión de Dios puede soltar el control —de su campo, de su seguridad, de su propiedad— sin angustia. El profeta añade lo que Levítico deja implícito: el problema no es solo estructural sino del corazón, «engañoso más que todas las cosas» (Jeremías 17:9), la razón última por la que Israel no pudo sostener el reposo que la Torá le ordenaba.

El Mesías en la porción

Cuando Yeshúa se levanta en la sinagoga de Nazaret y lee la promesa de «proclamar el año de gracia del Señor» (Lucas 4:19), no cita una metáfora: invoca directamente el lenguaje del jubileo de Levítico 25, donde se «proclama libertad en todo el país» y «cada uno vuelve a su propiedad». Al decir «hoy se ha cumplido esta Escritura» (Lucas 4:21), declara que el yovel definitivo —la liberación de cautivos, la restauración de lo perdido— ya no espera cincuenta años: ha llegado en su persona.

La parábola del viñedo en Mateo 21 muestra el reverso oscuro de olvidar que «la tierra es mía» (Levítico 25:23): los arrendatarios tratan lo prestado como propio, y cuando llega el Hijo del verdadero Dueño, lo matan para quedarse con la herencia. Es la advertencia de Bejukotai llevada a su punto final: rechazar al Señor de la tierra tiene consecuencias, pero también, como en Levítico 26:42-45, hay restauración prometida a quienes reconocen a quién pertenece realmente el viñedo.

Para la semana

Examina algo que consideras completamente «tuyo» —tiempo, dinero, una relación— y practica soltarlo por un día como quien deja el campo sin sembrar, confiando en que el Dueño provee. No es gesto simbólico vacío: es entrenar el corazón para reconocer, como Jeremías, en quién está puesta realmente tu confianza.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Levítico 25:1-18

25:1 Yehová le habló a Moisés en el monte Sinaí y le dijo: 25:2 “Háblales a los israelitas y diles: ‘Cuando ustedes entren en la tierra que les doy, la tierra deberá tener un año de reposo dedicado a Yehová. 25:3 Durante seis años sembrarás tu campo, podarás tu viñedo y recogerás sus frutos, 25:4 pero el séptimo año será un año de reposo absoluto para la tierra, un año de reposo dedicado a Yehová. No sembrarás tu campo ni podarás tu viñedo. 25:5 Tampoco cosecharás lo que crezca por sí solo de tu cosecha, ni recogerás las uvas de tu viñedo sin podar. Será un año de descanso absoluto para la tierra. 25:6 Lo que la tierra produzca por sí misma durante su reposo servirá de alimento para ti, para tus esclavos y esclavas, para tus jornaleros y para los extranjeros que vivan contigo. 25:7 Todo lo que produzca la tierra también servirá de alimento para tu ganado y para los animales silvestres de tu tierra. 25:8 “‘Contarás siete años de reposo, es decir, siete veces siete años. Ese período de siete años de reposo te dará un total de cuarenta y nueve años. 25:9 Entonces, el día diez del séptimo mes, harás sonar la trompeta por todas partes. Ese día, que es el Día de la Expiación, tocarán la trompeta por toda su tierra. 25:10 Consagrarán el año cincuenta y proclamarán libertad en todo el país para todos sus habitantes. Será un año de jubileo para ustedes, en el que cada uno volverá a su propiedad familiar y a su propia familia. 25:11 Ese año cincuenta será un año de jubileo para ustedes. Durante ese año no sembrarán, ni cosecharán lo que crezca por sí solo, ni recogerán las uvas de los viñedos sin podar. 25:12 Porque es el jubileo, y será sagrado para ustedes. Solo comerán lo que el campo produzca por sí mismo. 25:13 “‘En este año de jubileo cada uno de ustedes volverá a su propiedad familiar. 25:14 “‘Si le vendes algo a tu prójimo o le compras algo, no se perjudiquen ni se engañen el uno al otro. 25:15 Cuando le compres tierras a tu prójimo, el precio se fijará de acuerdo con el número de años que hayan pasado desde el último jubileo. El precio de venta se basará en el número de años de cosecha que falten para el próximo jubileo. 25:16 Si faltan muchos años, el precio será mayor, pero si faltan pocos, el precio será menor, porque lo que en realidad te está vendiendo es el número de cosechas. 25:17 No se opriman unos a otros, sino teman a su Dios. Yo soy Yehová, su Dios. 25:18 “‘Por lo tanto, pongan en práctica mis reglamentos y cumplan mis leyes. Así vivirán seguros en su tierra.

Aliá 2 · Levítico 25:19-28

25:19 La tierra producirá sus frutos, ustedes comerán hasta quedar satisfechos y vivirán seguros en ella. 25:20 Tal vez se pregunten: “¿Qué comeremos el séptimo año si no sembramos ni recogemos nuestras cosechas?”. 25:21 Pues bien, el sexto año les enviaré tal bendición que la tierra producirá cosechas suficientes para tres años. 25:22 Cuando siembren en el octavo año, todavía estarán comiendo de la cosecha anterior, y seguirán comiendo de ella hasta el noveno año, cuando llegue la nueva cosecha. 25:23 “‘La tierra no se venderá de forma permanente, porque la tierra es mía; ustedes son solo extranjeros y huéspedes míos. 25:24 Por lo tanto, en todo el país que ustedes posean deberán garantizar el derecho de rescatar la tierra. 25:25 “‘Si uno de tus hermanos se empobrece y tiene que vender parte de su propiedad, su pariente más cercano podrá venir y comprar lo que su hermano haya vendido, para que la propiedad vuelva a la familia. 25:26 Si no hay nadie que pueda rescatar la propiedad, pero el hombre prospera y consigue dinero suficiente para comprarla de nuevo, 25:27 calculará los años que han pasado desde la venta y le devolverá la diferencia al hombre a quien se la vendió. De esta manera recuperará su propiedad. 25:28 Pero si no consigue dinero suficiente para recuperarla, la propiedad quedará en manos del comprador hasta el año de jubileo. En el jubileo la propiedad quedará libre, y el hombre recuperará su tierra.

Aliá 3 · Levítico 25:29-38

25:29 “‘Si alguien vende una casa de vivienda en una ciudad rodeada de murallas, tendrá el derecho de rescatarla durante un año completo a partir de la fecha de venta. Solo tendrá derecho de rescate durante ese año. 25:30 Si la casa en la ciudad amurallada no es rescatada antes de cumplirse el año, pasará a ser propiedad definitiva del comprador y de sus descendientes. No quedará libre en el año de jubileo. 25:31 Sin embargo, las casas en las aldeas que no tienen murallas se considerarán igual que los campos abiertos; podrán ser rescatadas y quedarán libres en el año de jubileo. 25:32 “‘En cuanto a las ciudades de los levitas, ellos tendrán siempre el derecho de rescatar las casas en las ciudades que les pertenecen. 25:33 Si un levita no rescata la casa que vendió en su ciudad, de todas maneras la casa quedará libre en el año de jubileo, porque las casas en las ciudades levitas son su propiedad exclusiva entre los israelitas. 25:34 Sin embargo, los campos de pastoreo que rodean sus ciudades no se podrán vender, porque son su posesión permanente. 25:35 “‘Si uno de tus hermanos se empobrece y no puede mantenerse por sí mismo entre ustedes, deberás ayudarlo, y vivirá contigo como si fuera un extranjero o un huésped. 25:36 No le cobres intereses ni trates de sacarle provecho. Teme a tu Dios y permite que tu hermano siga viviendo entre ustedes. 25:37 No le prestes dinero con intereses ni le des comida buscando ganancia. 25:38 Yo soy Yehová, su Dios, quien los sacó de Egipto para darles la tierra de Canaán y para ser su Dios.

Aliá 4 · Levítico 25:39–26:9

25:39 “‘Si uno de tus hermanos se empobrece y tiene que venderse a ti, no lo hagas trabajar como esclavo. 25:40 Lo tratarás como a un trabajador contratado o como a un huésped, y trabajará para ti hasta el año de jubileo. 25:41 En ese año quedará libre de ti, él y sus hijos, y volverá a su propia familia y a la propiedad de sus antepasados. 25:42 Porque los israelitas son mis siervos, los que saqué de la tierra de Egipto. No deben ser vendidos como esclavos comunes. 25:43 No lo tratarás con dureza, sino que temerás a tu Dios. 25:44 “‘Sin embargo, puedes comprar esclavos y esclavas de las naciones vecinas. 25:45 También puedes comprar a los hijos de los extranjeros que vivan entre ustedes, y a los familiares de aquellos que hayan nacido en el país. Ellos pasarán a ser propiedad tuya. 25:46 Podrán dejarlos como herencia para sus hijos, y serán sus esclavos para siempre. Pero ninguno de ustedes deberá tratar con dureza a sus compatriotas israelitas. 25:47 “‘Si un extranjero o huésped que vive entre ustedes se enriquece, y uno de tus compatriotas se empobrece y se vende a ese extranjero o a algún pariente de él, 25:48 el israelita conservará el derecho a ser rescatado después de haberse vendido. Cualquiera de sus hermanos podrá rescatarlo. 25:49 También podrán rescatarlo su tío, su primo o cualquier otro pariente cercano de su familia. O si el hombre llega a prosperar, él mismo podrá pagar por su libertad. 25:50 Él y su comprador calcularán el tiempo transcurrido desde el año en que se vendió hasta el año de jubileo. El precio de su libertad se basará en el número de años, y su tiempo de servicio se calculará como si hubiera sido un trabajador a sueldo. 25:51 Si todavía faltan muchos años para el jubileo, el precio de su rescate será en proporción a esos años y devolverá una gran parte de lo que pagaron por él. 25:52 Si faltan pocos años para el jubileo, harán el cálculo y pagará por su rescate en proporción a los años que le faltaban por servir. 25:53 Deberá ser tratado como un trabajador contratado año tras año, y tú no permitirás que su amo extranjero lo trate con dureza. 25:54 Si no es rescatado de ninguna de estas maneras, de todos modos quedará en libertad en el año de jubileo, junto con sus hijos. 25:55 Porque los israelitas son mis siervos; son los siervos que saqué de la tierra de Egipto. Yo soy Yehová, su Dios. 26:1 “‘No se hagan ídolos, ni levanten imágenes talladas ni piedras sagradas. No pongan en su tierra piedras grabadas para inclinarse ante ellas, porque yo soy Yehová, su Dios. 26:2 “‘Guarden mis días de descanso y muestren respeto por mi santuario. Yo soy Yehová. 26:3 “‘Si ustedes viven de acuerdo con mis reglamentos, y obedecen y ponen en práctica mis mandamientos, 26:4 yo les enviaré las lluvias a su debido tiempo. La tierra dará sus cosechas y los árboles del campo darán su fruto. 26:5 Tendrán tanto que trillar que seguirán trillando hasta el tiempo de la recolección de uvas, y la recolección de uvas durará hasta el tiempo de la siembra. Comerán hasta quedar satisfechos y vivirán seguros en su tierra. 26:6 “‘Yo traeré paz al país, y ustedes podrán dormir sin que nadie los asuste. Quitaré del país a los animales salvajes, y ninguna guerra pasará por la tierra de ustedes. 26:7 Perseguirán a sus enemigos, y ellos caerán a filo de espada delante de ustedes. 26:8 Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil, y sus enemigos caerán a filo de espada delante de ustedes. 26:9 “‘Yo los miraré con agrado, los haré muy fecundos, multiplicaré su descendencia y mantendré firme mi pacto con ustedes.

Aliá 5 · Levítico 26:10-46

26:10 Comerán de las cosechas del año anterior, y tendrán que sacar lo viejo para hacerle espacio a lo nuevo. 26:11 Pondré mi santuario en medio de ustedes, y nunca los rechazaré. 26:12 Caminaré en medio de ustedes; yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo. 26:13 Yo soy Yehová su Dios, quien los sacó de Egipto para que ya no fueran esclavos. Yo rompí el yugo que los oprimía y los hice caminar con la cabeza en alto. 26:14 “‘Pero si no me escuchan y no obedecen todos estos mandamientos, 26:15 si rechazan mis reglamentos, desprecian mis leyes, desobedecen mis mandamientos y rompen mi pacto, 26:16 entonces yo haré lo siguiente con ustedes: Traeré sobre ustedes terror, tuberculosis y fiebre, males que les consumirán los ojos y les marchitarán la vida. Sembrarán sus semillas en vano, porque sus enemigos se comerán las cosechas. 26:17 Me pondré en contra de ustedes, y sus enemigos los derrotarán. Los que los odian gobernarán sobre ustedes, y ustedes huirán aunque nadie los persiga. 26:18 “‘Si a pesar de esto no me obedecen, los castigaré siete veces más por sus pecados. 26:19 Quebraré el orgullo que tienen de su poder, y haré que el cielo sea tan duro como el hierro y la tierra tan dura como el bronce. 26:20 Ustedes gastarán sus fuerzas en vano, porque su tierra no les dará ninguna cosecha ni los árboles les darán su fruto. 26:21 “‘Si siguen rebelándose contra mí y no quieren escucharme, les enviaré siete veces más plagas por causa de sus pecados. 26:22 Enviaré animales salvajes que los atacarán, les arrebatarán a sus hijos, destruirán su ganado y reducirán la población de ustedes hasta que los caminos queden desiertos. 26:23 “‘Si después de todos estos castigos ustedes no se vuelven a mí, sino que siguen rebelándose, 26:24 yo también me rebelaré contra ustedes y los castigaré siete veces más por sus pecados. 26:25 Traeré contra ustedes ejércitos enemigos que ejecutarán la venganza de mi pacto. Cuando ustedes se refugien en sus ciudades, enviaré plagas en medio de ustedes y caerán en manos del enemigo. 26:26 Destruiré su suministro de alimentos. Habrá tanta escasez que diez mujeres podrán hornear el pan en un solo horno y se lo repartirán por peso. Ustedes comerán, pero no quedarán satisfechos. 26:27 “‘Si a pesar de todo esto todavía no me escuchan, sino que siguen rebelándose, 26:28 entonces me enfrentaré a ustedes con mucha ira y los castigaré siete veces más por sus pecados. 26:29 Llegarán a tal extremo que se comerán la carne de sus propios hijos e hijas. 26:30 Destruiré sus santuarios paganos, derribaré sus altares de incienso y arrojaré sus cadáveres sobre los cuerpos sin vida de sus ídolos. Yo mismo los rechazaré por completo. 26:31 Dejaré sus ciudades en ruinas y destruiré sus santuarios, y ya no aceptaré el aroma agradable de sus ofrendas. 26:32 Yo mismo asolaré su tierra, a tal punto que sus enemigos que vengan a ocuparla se quedarán asombrados. 26:33 Los esparciré a ustedes entre las naciones y los perseguiré con la espada desenvainada. Su tierra quedará desolada y sus ciudades en ruinas. 26:34 Entonces la tierra disfrutará de sus años de reposo mientras esté desolada y ustedes estén en la tierra de sus enemigos. Por fin la tierra descansará y disfrutará de los años de reposo. 26:35 Todo el tiempo que la tierra esté desolada tendrá el descanso que ustedes no le dieron durante los años de reposo cuando vivían allí. 26:36 “‘A los que sobrevivan en las tierras enemigas, les infundiré tal cobardía en el corazón que el simple ruido de una hoja arrastrada por el viento los hará huir. Huirán como si los persiguieran con una espada, y caerán aunque nadie los persiga. 26:37 Tropezarán unos con otros como si huyeran de una batalla, aunque no haya nadie persiguiéndolos. No tendrán fuerzas para hacerles frente a sus enemigos. 26:38 Morirán en las naciones extranjeras y la tierra de sus enemigos se los tragará. 26:39 Los sobrevivientes se pudrirán en las tierras enemigas por causa de sus propios pecados y también por los pecados de sus antepasados. 26:40 “‘Pero si confiesan sus propios pecados y los pecados de sus antepasados, si reconocen que fueron infieles y que se rebelaron contra mí, 26:41 lo cual me obligó a rebelarme contra ellos y a enviarlos a la tierra de sus enemigos, y si por fin su terco corazón se humilla y aceptan el castigo por sus pecados, 26:42 entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, de mi pacto con Isaac y de mi pacto con Abraham. También me acordaré de la tierra. 26:43 Porque la tierra deberá ser abandonada por ellos para que pueda disfrutar de sus años de reposo mientras esté desolada. Ellos tendrán que pagar por sus pecados, porque despreciaron mis leyes y rechazaron mis reglamentos. 26:44 A pesar de todo, mientras estén en el país de sus enemigos, no los rechazaré por completo ni los destruiré, porque eso anularía mi pacto con ellos. Yo soy Yehová, su Dios. 26:45 A favor de ellos, me acordaré del pacto que hice con sus antepasados, a quienes saqué de Egipto a la vista de todas las naciones, para ser su Dios. Yo soy Yehová’”. 26:46 Estos son los reglamentos, leyes e instrucciones que Yehová estableció entre él y los israelitas en el monte Sinaí, por medio de Moisés.

Aliá 6 · Levítico 27:1-15

27:1 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 27:2 “Háblales a los israelitas y diles: ‘Cuando alguien haga una promesa especial para dedicar a una persona a Yehová, el valor de la persona se calculará de la siguiente manera: 27:3 Si es un hombre de veinte a sesenta años, su valor se calculará en cincuenta monedas de plata, según el peso oficial del santuario. 27:4 Si es una mujer de esa misma edad, el valor será de treinta monedas de plata. 27:5 Si es un joven de cinco a veinte años, el valor será de veinte monedas de plata, y si es una joven, será de diez monedas. 27:6 Si es un niño de un mes a cinco años, el valor será de cinco monedas de plata, y si es una niña, será de tres monedas. 27:7 Si es un hombre de sesenta años o más, el valor será de quince monedas de plata, y si es una mujer, será de diez monedas. 27:8 Pero si la persona es demasiado pobre para pagar la cantidad establecida, deberá presentarse ante el sacerdote, y el sacerdote fijará un valor diferente, dependiendo de lo que pueda pagar la persona que hizo la promesa. 27:9 “‘Si lo que se promete es un animal de los que se le pueden ofrecer a Yehová, ese animal será considerado santo. 27:10 No se podrá cambiar por otro animal, ni uno bueno por uno malo, ni uno malo por uno bueno. Si alguien llegara a cambiar un animal por otro, ambos animales quedarán consagrados a Yehová. 27:11 Si se trata de un animal impuro de los que no se pueden ofrecer a Yehová, el dueño deberá llevarlo ante el sacerdote, 27:12 y el sacerdote calculará su valor, ya sea bueno o malo. El precio será el que fije el sacerdote. 27:13 Si el dueño quiere recuperar el animal, tendrá que pagar el precio fijado más una quinta parte como recargo. 27:14 “‘Si alguien consagra su casa a Yehová, el sacerdote calculará el valor de la casa, ya sea buena o mala. El precio será el que el sacerdote determine. 27:15 Si el que la consagró desea recuperarla, tendrá que pagar el precio fijado más una quinta parte de recargo, y la casa volverá a ser suya.

Aliá 7 · Levítico 27:16-34

27:16 “‘Si alguien dedica a Yehová una parte de los campos de su propiedad familiar, el valor se calculará de acuerdo con la cantidad de semilla que se necesite para sembrarlo. La siembra de un costal grande de cebada se calculará en cincuenta monedas de plata. 27:17 Si el hombre dedica su campo durante el año del jubileo, el precio completo de la valoración se mantendrá. 27:18 Pero si dedica su campo después del jubileo, el sacerdote calculará el valor dependiendo de los años que falten para el próximo jubileo, y al precio total se le hará un descuento. 27:19 Si el hombre desea recuperar su campo, tendrá que pagar el precio fijado más una quinta parte de recargo, y el campo seguirá siendo suyo. 27:20 Si decide no recuperarlo, o si ya se lo ha vendido a otro, el campo jamás podrá ser recuperado. 27:21 Cuando el campo quede libre en el año del jubileo, será considerado como un campo consagrado a Yehová de manera permanente y pasará a ser propiedad de los sacerdotes. 27:22 “‘Si alguien consagra a Yehová un campo que ha comprado, y que no es parte de su propiedad familiar, 27:23 el sacerdote calculará el precio de la valoración en proporción a los años que falten para el jubileo. El hombre deberá pagar esa cantidad el mismo día como algo consagrado a Yehová. 27:24 En el año del jubileo, el campo volverá al que lo vendió originalmente, es decir, al dueño de la propiedad familiar. 27:25 Todos los precios se calcularán según el peso oficial del santuario, donde cada moneda de plata equivale a veinte geras. 27:26 “‘Nadie podrá consagrar el primer hijo de un animal, porque las primeras crías, sean vacas u ovejas, ya le pertenecen a Yehová. 27:27 Si se trata de un animal impuro, el dueño podrá recuperarlo pagando el precio fijado más una quinta parte de recargo. Si no lo recupera, el animal podrá ser vendido por el precio fijado. 27:28 “‘Sin embargo, nada de lo que una persona consagre a Yehová para destrucción total podrá ser vendido ni recuperado, ya sean personas, animales o campos de su propiedad familiar. Todo lo que se entrega para destrucción total es santísimo, pues le pertenece exclusivamente a Yehová. 27:29 “‘Ninguna persona consagrada para destrucción total podrá ser rescatada. Deberá ser condenada a muerte sin falta. 27:30 “‘La décima parte de todos los productos de la tierra, ya sean cereales o frutas, le pertenece a Yehová y es algo consagrado a él. 27:31 Si alguien desea recuperar alguna parte de su diezmo, tendrá que pagar su valor más una quinta parte de recargo. 27:32 Uno de cada diez animales del ganado o del rebaño que pasen bajo la vara del pastor para ser contados será consagrado a Yehová. 27:33 El dueño no debe ponerse a buscar si el animal es bueno o malo, ni debe cambiarlo. Si lo llega a cambiar, tanto el primer animal como su sustituto quedarán consagrados y no podrán ser recuperados’”. 27:34 Estos son los mandamientos que Yehová le entregó a Moisés en el monte Sinaí para los israelitas.

Haftará (Profetas)

16:19 Yehová, tú eres mi fuerza, mi fortaleza y mi refugio en tiempos de angustia. A ti vendrán las naciones desde los rincones más lejanos de la tierra, y dirán: “Nuestros antepasados solo heredaron mentiras, ídolos inútiles que no sirven para nada. 16:20 ¿Acaso puede el hombre fabricar sus propios dioses? ¡Si los fabrica, no son dioses!”. 16:21 “Por eso, esta vez voy a darles una lección: les haré conocer mi mano y mi poder. ¡Entonces sabrán que mi nombre es Yehová!”. 17:1 “El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro y con punta de diamante. Grabado está en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares. 17:2 Mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus imágenes de Asera junto a los árboles verdes y en las colinas altas. 17:3 Oh montaña mía en el campo, tus riquezas y todos tus tesoros entregaré al saqueo, y tus santuarios paganos a causa del pecado en todo tu territorio. 17:4 Tú misma perderás la herencia que yo te di. Te haré servir a tus enemigos en una tierra que no conoces; porque han encendido el fuego de mi enojo, que arderá para siempre”. 17:5 Así dice Yehová: “Maldito el hombre que confía en el hombre, que se apoya en fuerzas humanas, y cuyo corazón se aparta de Yehová. 17:6 Pues será como un matorral en el desierto, y no verá cuando llegue el bien, sino que habitará en los sequedales del desierto, en tierra de sal donde nadie vive. 17:7 “Bendito el hombre que confía en Yehová, y cuya confianza es Yehová. 17:8 Porque será como un árbol plantado junto a las aguas, que extiende sus raíces junto a la corriente, y no temerá cuando llegue el calor, sino que su hoja estará verde; en el año de sequía no se angustiará, ni dejará de dar fruto. 17:9 El corazón es engañoso más que todas las cosas, y perverso; ¿quién puede conocerlo? 17:10 “Yo, Yehová, exploro la mente. Examino el corazón, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones”. 17:11 Como la perdiz que empolla huevos que no puso, así es el que junta riquezas injustamente. A la mitad de su vida las perderá, y al final resultará un necio. 17:12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario. 17:13 ¡Yehová, esperanza de Israel!, todos los que te abandonan quedarán defraudados. Los que se apartan de ti serán borrados de la tierra, porque abandonaron a Yehová, la fuente de aguas vivas. 17:14 Sáname, Yehová, y quedaré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

4:16 Llegó a Nazaret, donde se había criado. Entró, como era su costumbre, en la sinagoga en el día de reposo, y se puso de pie para leer. 4:17 Se le entregó el libro del profeta Isaías. Abrió el libro y encontró el lugar donde estaba escrito, 4:18 “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para predicar la buena nueva a los pobres. Me ha enviado a sanar a los corazones rotos, para proclamar la liberación de los cautivos, recuperar la vista de los ciegos, para liberar a los oprimidos, 4:19 y proclamar el año de gracia del Señor.” 4:20 Cerró el libro, se lo devolvió al asistente y se sentó. Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 4:21 Comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta Escritura ante ustedes”.

21:33 “Escuchen otra parábola. Había un dueño de una finca que plantó un viñedo. Le puso una cerca, cavó un lugar para exprimir la uva, y construyó una torre para vigilar. Luego alquiló el viñedo a unos campesinos y se fue de viaje. 21:34 Cuando llegó el tiempo de la cosecha, envió a sus sirvientes a pedirles a los campesinos la parte que le correspondía de los frutos. 21:35 Pero los campesinos agarraron a los sirvientes, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo agarraron a pedradas. 21:36 El dueño envió entonces a otros sirvientes, más que la primera vez, y los campesinos los trataron igual. 21:37 Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: “A mi hijo sí lo van a respetar”. 21:38 Pero cuando los campesinos vieron al hijo, dijeron entre ellos: “Este es el heredero. ¡Vamos, vamos a matarlo y así nos quedamos con su herencia!”. 21:39 Lo agarraron, lo sacaron del viñedo y lo mataron. 21:40 Ahora bien, cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué creen que hará con esos campesinos?”. 21:41 Ellos le respondieron: “Matará sin piedad a esos malvados, y alquilará el viñedo a otros campesinos que sí le entreguen su parte de la cosecha a tiempo”. 21:42 Jesús les dijo: “¿Acaso nunca han leído en las Escrituras: ‘La piedra que rechazaron los constructores se ha convertido en la piedra principal. Esto es obra del Señor, y es una maravilla ante nuestros ojos’? 21:43 “Por eso les digo que el Reino de Dios se les quitará a ustedes, y se le dará a un pueblo que sí produzca los frutos del Reino. 21:44 El que tropiece con esta piedra, se hará pedazos; y si la piedra le cae a alguien encima, lo hará polvo”. 21:45 Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron las parábolas de Jesús, se dieron cuenta de que él estaba hablando de ellos. 21:46 Entonces quisieron arrestarlo, pero le tuvieron miedo a la multitud, porque la gente creía que Jesús era un profeta.

6:14 No se unan en yugo desigual con los incrédulos, porque, ¿qué tienen en común la justicia y la injusticia? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? 6:15 ¿Qué armonía hay entre Cristo y el diablo? ¿O qué parte tiene un creyente con un incrédulo? 6:16 ¿En qué concuerda el templo de Dios con los ídolos? Porque ustedes son el templo del Dios viviente. Así como Dios dijo: “Habitaré y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. 6:17 Por eso, “‘Salgan de en medio de ellos, y sepárense”, dice el Señor. ‘No toquen nada impuro, y yo los recibiré. 6:18 Yo seré un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas’. dice el Señor Todopoderoso”.