Devocional mesiánico

Masei

מַסְעֵי

Torá: Números 33:1–36:13 · Haftará: Jeremías 2:4-28; Jeremías 3:4 · Brit Hadashah: Santiago 4:1-12

La porción esta semana

Resumen de la porción

Masei abre con la lista minuciosa de las cuarenta y dos jornadas de Israel desde Rameses hasta los campos de Moab, escritas por Moisés por mandato de Jehová. Luego Dios traza los límites exactos de la tierra que Israel habrá de heredar, ordena apartar ciudades para los levitas —entre ellas seis ciudades de refugio para el homicida involuntario— y establece las leyes del homicidio y del testimonio. La porción cierra con el caso de las hijas de Salfaad, a quienes se permite heredar con la condición de casarse dentro de su propia tribu, para que la heredad no se disperse.

El hilo de la parashá

Lo que recorre las aliyot de Masei es la protección de la heredad: la tierra, la vida y la familia deben permanecer dentro de los límites que Dios trazó. La tierra no debe contaminarse con los ídolos de los pueblos que la habitaban (Números 33:52,55-56); la vida del homicida involuntario no debe perderse por la mano de la venganza, sino resguardarse en la ciudad de acogimiento hasta que el juicio de la congregación decida (Números 35:12,24-25); y la heredad de una familia no debe rodar de tribu en tribu, sino conservarse dentro de la casa de su padre (Números 36:7-9). Cada estatuto es un cerco puesto alrededor de algo que Dios ya dio y que el hombre, por descuido o por violencia, podría perder.

Detrás de todo esto está la memoria: Moisés escribió cada partida «conforme á sus jornadas por mandato de Jehová» (Números 33:2). El camino no se olvida; se registra, se cuenta, se transmite. Y es precisamente esa memoria la que la haftará encuentra rota.

La haftará

Jeremías recuerda a la casa de Jacob el desierto —«tierra seca y de sombra de muerte» (Jeremías 2:6)— como el tiempo en que Israel dependía solamente de Jehová, y contrasta esa memoria con lo que hicieron una vez recibida la heredad: «entrasteis, y contaminasteis mi tierra» (Jeremías 2:7). Es el eco exacto de la advertencia de Números 33:55-56: lo que Dios prometió hacer a los pueblos de Canaán si Israel no los echaba, terminó haciéndolo a Israel mismo. La fuente de agua viva de Elim, con sus doce manantiales (Números 33:9), se convierte en cisternas rotas que no detienen agua (Jeremías 2:13). La tierra delimitada con tanto cuidado en Números 34 fue la misma que Israel volvió abominable.

El Mesías en la porción

La ciudad de refugio es la figura más precisa de Masei. El que mata sin intención no puede ser tocado por el pariente vengador; debe permanecer dentro de la ciudad, sometido a su protección, «hasta que muera el gran sacerdote, el cual fué ungido con el aceite santo» (Números 35:25). Solo la muerte del cohen hagadol libera al refugiado para volver, sin culpa, a su heredad.

Santiago no habla de homicidio accidental sino de la raíz que produce toda violencia: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias?» (Santiago 4:1). La Torá regula el acto; Santiago expone el deseo que lo engendra. Y el camino que propone es el mismo que vive el refugiado en su ciudad: sometimiento, no venganza. «Someteos pues á Dios; resistid al diablo» (Santiago 4:7); «Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará» (Santiago 4:10). El refugiado no se defiende a sí mismo: espera, humillado, la muerte de su sacerdote para ser libre. Esa espera sometida es la forma exacta de la gracia que Santiago describe: «Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes» (Santiago 4:6).

Para la semana

Antes de defender lo que sientes que te pertenece —una discusión, un derecho, una ofensa— pregúntate de dónde viene realmente el pleito, como enseña Santiago 4:1. Practica esta semana la sumisión del que espera en vez de la venganza del que exige, confiando el límite de tu heredad al mismo Dios que trazó los límites de Canaán.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Números 33:1-10

33:1 ESTAS son las estancias de los hijos de Israel, los cuales salieron de la tierra de Egipto por sus escuadrones, bajo la conducta de Moisés y Aarón. 33:2 Y Moisés escribió sus salidas conforme á sus jornadas por mandato de Jehová. Estas, pues, son sus estancias con arreglo á sus partidas. 33:3 De Rameses partieron en el mes primero, á los quince días del mes primero: el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano alta, á ojos de todos los Egipcios. 33:4 Estaban enterrando los Egipcios los que Jehová había muerto de ellos, á todo primogénito; habiendo Jehová hecho también juicios en sus dioses. 33:5 Partieron, pues, los hijos de Israel de Rameses, y asentaron campo en Succoth. 33:6 Y partiendo de Succoth, asentaron en Etham, que está al cabo del desierto. 33:7 Y partiendo de Etham, volvieron sobre Pi-hahiroth, que está delante de Baalsephon, y asentaron delante de Migdol. 33:8 Y partiendo de Pi-hahiroth, pasaron por medio de la mar al desierto, y anduvieron camino de tres días por el desierto de Etham, y asentaron en Mara. 33:9 Y partiendo de Mara, vinieron á Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y asentaron allí. 33:10 Y partidos de Elim, asentaron junto al mar Bermejo.

Aliá 2 · Números 33:11-49

33:11 Y partidos del mar Bermejo, asentaron en el desierto de Sin. 33:12 Y partidos del desierto de Sin, asentaron en Dophca. 33:13 Y partidos de Dophca, asentaron en Alús. 33:14 Y partidos de Alús, asentaron en Rephidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber. 33:15 Y partidos de Rephidim, asentaron en el desierto de Sinaí. 33:16 Y partidos del desierto de Sinaí, asentaron en Kibroth-hataava. 33:17 Y partidos de Kibroth-hataava, asentaron en Haseroth. 33:18 Y partidos de Haseroth, asentaron en Ritma. 33:19 Y partidos de Ritma, asentaron en Rimmón-peres. 33:20 Y partidos de Rimmón-peres, asentaron en Libna. 33:21 Y partidos de Libna, asentaron en Rissa. 33:22 Y partidos de Rissa, asentaron en Ceelatha. 33:23 Y partidos de Ceelatha, asentaron en el monte de Sepher. 33:24 Y partidos del monte de Sepher, asentaron en Harada. 33:25 Y partidos de Harada, asentaron en Maceloth. 33:26 Y partidos de Maceloth, asentaron en Tahath. 33:27 Y partidos de Tahath, asentaron en Tara. 33:28 Y partidos de Tara, asentaron en Mithca. 33:29 Y partidos de Mithca, asentaron en Hasmona. 33:30 Y partidos de Hasmona, asentaron en Moseroth. 33:31 Y partidos de Moseroth, asentaron en Bene-jaacán. 33:32 Y partidos de Bene-jaacán, asentaron en el monte de Gidgad. 33:33 Y partidos del monte de Gidgad, asentaron en Jotbatha. 33:34 Y partidos de Jotbatha, asentaron en Abrona. 33:35 Y partidos de Abrona, asentaron en Esion-geber. 33:36 Y partidos de Esion-geber, asentaron en el desierto de Zin, que es Cades. 33:37 Y partidos de Cades, asentaron en el monte de Hor, en la extremidad del país de Edom. 33:38 Y subió Aarón el sacerdote al monte de Hor, conforme al dicho de Jehová, y allí murió á los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, en el primero del mes. 33:39 Y era Aarón de edad de ciento y veinte y tres años, cuando murió en el monte de Hor. 33:40 Y el Cananeo, rey de Arad, que habitaba al mediodía en la tierra de Canaán, oyó como habían venido los hijos de Israel. 33:41 Y partidos del monte de Hor, asentaron en Salmona. 33:42 Y partidos de Salmona, asentaron en Phunón. 33:43 Y partidos de Phunón, asentaron en Oboth. 33:44 Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim; en el término de Moab. 33:45 Y partidos de Ije-abarim, asentaron en Dibon-gad. 33:46 Y partidos de Dibon-gad, asentaron en Almon-diblathaim. 33:47 Y partidos de Almon-diblathaim, asentaron en los montes de Abarim, delante de Nebo. 33:48 Y partidos de los montes de Abarim, asentaron en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó. 33:49 Finalmente asentaron junto al Jordán, desde Beth-jesimoth hasta Abel-sitim, en los campos de Moab.

Aliá 3 · Números 33:50–34:15

33:50 Y habló Jehová á Moisés en los campos de Moab junto al Jordán de Jericó, diciendo: 33:51 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordán á la tierra de Canaán, 33:52 Echaréis á todos los moradores del país de delante de vosotros, y destruiréis todas sus pinturas, y todas sus imágenes de fundición, y arruinaréis todos sus altos; 33:53 Y echaréis los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que la poseáis. 33:54 Y heredaréis la tierra por suertes por vuestras familias: á los muchos daréis mucho por su heredad, y á los pocos daréis menos por heredad suya: donde le saliere la suerte, allí la tendrá cada uno: por las tribus de vuestros padres heredaréis. 33:55 Y si no echareis los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos, y por espinas en vuestros costados, y afligiros han sobre la tierra en que vosotros habitareis. 33:56 Será además, que haré á vosotros como yo pensé hacerles á ellos. 34:1 Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo: 34:2 Manda á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra de Canaán, es á saber, la tierra que os ha de caer en heredad, la tierra de Canaán según sus términos; 34:3 Tendréis el lado del mediodía desde el desierto de Zin hasta los términos de Edom; y os será el término del mediodía al extremo del mar salado hacia el oriente: 34:4 Y este término os irá rodeando desde el mediodía hasta la subida de Acrabbim, y pasará hasta Zin; y sus salidas serán del mediodía á Cades-barnea; y saldrá á Hasar-addar, y pasará hasta Asmón; 34:5 Y rodeará este término, desde Asmón hasta el torrente de Egipto, y sus remates serán al occidente. 34:6 Y el término occidental os será la gran mar: este término os será el término occidental. 34:7 Y el término del norte será este: desde la gran mar os señalaréis el monte de Hor; 34:8 Del monte de Hor señalaréis á la entrada de Hamath, y serán las salidas de aquel término á Sedad; 34:9 Y saldrá este término á Ziphón, y serán sus remates en Hasar-enán: este os será el término del norte. 34:10 Y por término al oriente os señalaréis desde Hasar-enán hasta Sepham; 34:11 Y bajará este término desde Sepham á Ribla, al oriente de Ain: y descenderá el término, y llegará á la costa de la mar de Cinnereth al oriente; 34:12 Después descenderá este término al Jordán, y serán sus salidas al mar Salado: esta será vuestra tierra: por sus términos alrededor. 34:13 Y mandó Moisés á los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que heredaréis por suerte, la cual mandó Jehová que diese á las nueve tribus, y á la media tribu: 34:14 Porque la tribu de los hijos de Rubén según las casas de sus padres, y la tribu de los hijos de Gad según las casas de sus padres, y la media tribu de Manasés, han tomado su herencia: 34:15 Dos tribus y media tomaron su heredad de esta parte del Jordán de Jericó al oriente, al nacimiento del sol.

Aliá 4 · Números 34:16-29

34:16 Y habló Jehová á Moisés, diciendo: 34:17 Estos son los nombres de los varones que os aposesionarán la tierra: Eleazar el sacerdote, y Josué hijo de Nun. 34:18 Tomaréis también de cada tribu un príncipe, para dar la posesión de la tierra. 34:19 Y estos son los nombres de los varones: De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jephone. 34:20 Y de la tribu de los hijos de Simeón, Samuel hijo de Ammiud. 34:21 De la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Chislón. 34:22 Y de la tribu de los hijos de Dan, el príncipe Bucci hijo de Jogli. 34:23 De los hijos de José: de la tribu de los hijos de Manasés, el príncipe Haniel hijo de Ephod. 34:24 Y de la tribu de los hijos de Ephraim, el príncipe Chêmuel hijo de Siphtán. 34:25 Y de la tribu de los hijos de Zabulón, el príncipe Elisaphán hijo de Pharnach. 34:26 Y de la tribu de los hijos de Issachâr, el príncipe Paltiel hijo de Azan. 34:27 Y de la tribu de los hijos de Aser, el príncipe Ahiud hijo de Selomi. 34:28 Y de la tribu de los hijos de Nephtalí, el príncipe Pedael hijo de Ammiud. 34:29 Estos son á los que mandó Jehová que hiciesen la partición de la herencia á los hijos de Israel en la tierra de Canaán.

Aliá 5 · Números 35:1-8

35:1 Y HABLÓ Jehová á Moisés en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó, diciendo: 35:2 Manda á los hijos de Israel, que den á los Levitas de la posesión de su heredad ciudades en que habiten: también daréis á los Levitas los ejidos de esas ciudades alrededor de ellas. 35:3 Y tendrán ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de ellas serán para sus animales, y para sus ganados, y para todas sus bestias. 35:4 Y los ejidos de las ciudades que daréis á los Levitas, serán mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera. 35:5 Luego mediréis fuera de la ciudad á la parte del oriente dos mil codos, y á la parte del mediodía dos mil codos, y á la parte del occidente dos mil codos, y á la parte del norte dos mil codos, y la ciudad en medio: esto tendrán por los ejidos de las ciudades. 35:6 Y de las ciudades que daréis á los Levitas, seis ciudades serán de acogimiento, las cuales daréis para que el homicida se acoja allá: y además de éstas daréis cuarenta y dos ciudades. 35:7 Todas las ciudades que daréis á los Levitas serán cuarenta y ocho ciudades; ellas con sus ejidos. 35:8 Y las ciudades que diereis de la heredad de los hijos de Israel, del que mucho tomaréis mucho, y del que poco tomaréis poco: cada uno dará de sus ciudades á los Levitas según la posesión que heredará.

Aliá 6 · Números 35:9-34

35:9 Y habló Jehová á Moisés, diciendo: 35:10 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordán á la tierra de Canaán, 35:11 Os señalaréis ciudades, ciudades de acogimiento tendréis, donde huya el homicida que hiriere á alguno de muerte por yerro. 35:12 Y os serán aquellas ciudades por acogimiento del pariente, y no morirá el homicida hasta que esté á juicio delante de la congregación. 35:13 De las ciudades, pues, que daréis, tendréis seis ciudades de acogimiento. 35:14 Tres ciudades daréis de esta parte del Jordán, y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán; las cuales serán ciudades de acogimiento. 35:15 Estas seis ciudades serán para acogimiento á los hijos de Israel, y al peregrino, y al que morare entre ellos, para que huya allá cualquiera que hiriere de muerte á otro por yerro. 35:16 Y si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá: 35:17 Y si con piedra de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá. 35:18 Y si con instrumento de palo de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá. 35:19 El pariente del muerto, él matará al homicida: cuando lo encontrare, él le matará. 35:20 Y si por odio lo empujó, ó echó sobre él alguna cosa por asechanzas, y muere; 35:21 O por enemistad lo hirió con su mano, y murió: el heridor morirá; es homicida; el pariente del muerto matará al homicida, cuando lo encontrare. 35:22 Mas si casualmente lo empujó sin enemistades, ó echó sobre él cualquier instrumento sin asechanzas, 35:23 O bien, sin verlo, hizo caer sobre él alguna piedra, de que pudo morir, y muriere, y él no era su enemigo, ni procuraba su mal; 35:24 Entonces la congregación juzgará entre el heridor y el pariente del muerto conforme á estas leyes: 35:25 Y la congregación librará al homicida de mano del pariente del muerto, y la congregación lo hará volver á su ciudad de acogimiento, á la cual se había acogido; y morará en ella hasta que muera el gran sacerdote, el cual fué ungido con el aceite santo. 35:26 Y si el homicida saliere fuera del término de su ciudad de refugio, á la cual se acogió, 35:27 Y el pariente del muerto le hallare fuera del término de la ciudad de su acogida, y el pariente del muerto al homicida matare, no se le culpará por ello: 35:28 Pues en su ciudad de refugio deberá aquél habitar hasta que muera el gran sacerdote: y después que muriere el gran sacerdote, el homicida volverá á la tierra de su posesión. 35:29 Y estas cosas os serán por ordenanza de derecho por vuestras edades, en todas vuestras habitaciones. 35:30 Cualquiera que hiriere á alguno, por dicho de testigos, morirá el homicida: mas un solo testigo no hará fe contra alguna persona para que muera. 35:31 Y no tomaréis precio por la vida del homicida; porque está condenado á muerte: mas indefectiblemente morirá. 35:32 Ni tampoco tomaréis precio del que huyó á su ciudad de refugio, para que vuelva á vivir en su tierra, hasta que muera el sacerdote. 35:33 Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis: porque esta sangre amancillará la tierra: y la tierra no será expiada de la sangre que fué derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó. 35:34 No contaminéis, pues, la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo habito; porque yo Jehová habito en medio de los hijos de Israel.

Aliá 7 · Números 36:1-13

36:1 Y LLEGARON los príncipes de los padres de la familia de Galaad, hijo de Machîr, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José; y hablaron delante de Moisés, y de los príncipes, cabezas de padres de los hijos de Israel, 36:2 Y dijeron: Jehová mandó á mi señor que por suerte diese la tierra á los hijos de Israel en posesión: también ha mandado Jehová á mi señor, que dé la posesión de Salphaad nuestro hermano á sus hijas; 36:3 Las cuales, si se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas será así desfalcada de la herencia de nuestros padres, y será añadida á la herencia de la tribu á que serán unidas: y será quitada de la suerte de nuestra heredad. 36:4 Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida á la heredad de la tribu de sus maridos; y así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres. 36:5 Entonces Moisés mandó á los hijos de Israel por dicho de Jehová, diciendo: La tribu de los hijos de José habla rectamente. 36:6 Esto es lo que ha mandado Jehová acerca de las hijas de Salphaad, diciendo: Cásense como á ellas les pluguiere, empero en la familia de la tribu de su padre se casarán; 36:7 Para que la heredad de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel se allegará á la heredad de la tribu de sus padres. 36:8 Y cualquiera hija que poseyere heredad de las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casará, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres, 36:9 Y no ande la heredad rodando de una tribu á otra: mas cada una de las tribus de los hijos de Israel se llegue á su heredad. 36:10 Como Jehová mandó á Moisés, así hicieron las hijas de Salphaad. 36:11 Y así Maala, y Tirsa, y Hogla, y Milchâ, y Noa, hijas de Salphaad, se casaron con hijos de sus tíos: 36:12 De la familia de los hijos de Manasés, hijo de José, fueron mujeres; y la heredad de ellas quedó en la tribu de la familia de su padre. 36:13 Estos son los mandamientos y los estatutos que mandó Jehová por mano de Moisés á los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó.

Haftará (Profetas)

2:4 Oid la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. 2:5 Así dijo Jehová: ¿ Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad, y tornáronse vanos? 2:6 Y no dijeron: ¿ Dónde está Jehová, que nos hizo subir de tierra de Egipto, que nos hizo andar por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? 2:7 Y os metí en tierra de Carmelo, para que comieseis su fruto y su bien: mas entrasteis, y contaminasteis mi tierra, é hicisteis mi heredad abominable. 2:8 Los sacerdotes no dijeron: ¿ Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha. 2:9 Por tanto entraré aún en juicio con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé. 2:10 Porque pasad á las islas de Chîttim y mirad; y enviad á Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante á ésta: 2:11 Si alguna gente ha mudado sus dioses, bien que ellos no son dioses. Pero mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. 2:12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. 2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme á mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas. 2:14 ¿ Es Israel siervo? ¿ es esclavo? ¿ por qué ha sido dado en presa? 2:15 Los cachorros de los leones bramaron sobre él, dieron su voz; y pusieron su tierra en soledad; quemadas están sus ciudades, sin morador. 2:16 Aun los hijos de Noph y de Taphnes te quebrantaron la mollera. 2:17 ¿ No te acarreó esto tu dejar á Jehová tu Dios, cuando te hacía andar por camino? 2:18 Ahora pues, ¿ qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿ y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del río? 2:19 Tu maldad te castigará, y tu apartamiento te condenará: sabe pues y ve cuán malo y amargo es tu dejar á Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor Jehová de los ejércitos. 2:20 Porque desde muy atrás he quebrado tu yugo, y roto tus ataduras; y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol umbroso, corrías tú, oh ramera. 2:21 Y yo te planté de buen vidueño, simiente verdadera toda ella: ¿ cómo pues te me has tornado sarmientos de vid extraña? 2:22 Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, tu pecado está sellado delante de mí, dijo el Señor Jehová. 2:23 ¿ Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras; 2:24 Asna montés acostumbrada al desierto, que respira como quiere; ¿ de su ocasión quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se cansarán; hallaránla en su mes. 2:25 Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraños he amado, y tras ellos tengo de ir. 2:26 Como se avergüenza el ladrón cuando es tomado, así se avergonzarán la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, y sus profetas; 2:27 Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y á la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos. 2:28 ¿ Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense, á ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción: porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses.

3:4 A lo menos desde ahora, ¿ no clamarás á mí, Padre mío, guiador de mi juventud?

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

4:1 ¿ DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿ No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? 4:2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. 4:4 Adúlteros y adúlteras, ¿ no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 4:5 ¿ Pensáis que la Escritura dice sin causa: El espíritu que mora en nosotros codicia para envidia? 4:6 Mas él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes. 4:7 Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. 4:8 Allegaos á Dios, y él se allegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doblado ánimo, purificad los corazones. 4:9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 4:10 Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará. 4:11 Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez. 4:12 Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿ quién eres tú que juzgas á otro?