Devocional mesiánico
Emor
אֱמוֹר
Shabat · 15 de mayo de 2027
Torá: Levítico 21:1–24:23 · Haftará: Ezequiel 44:15-31 · Brit Hadashah: 1 Pedro 2:4-10; Lucas 14:12-24
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Aliá 1
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Emor abre con instrucciones a los sacerdotes sobre la pureza requerida para su servicio: restricciones frente a la muerte, el matrimonio y la integridad física, con exigencias aún mayores para el sumo sacerdote. Luego la Torá exige que los animales ofrecidos a Adonai estén "sin defecto" (Levítico 22:20-21). A continuación se detalla el calendario de las solemnidades — Shabat, Pésaj, la ofrenda del omer, Shavuot, el día de las trompetas, Yom Kipur y Sucot — y cierra con el servicio del candelero, el pan de la proposición y el caso del blasfemo apedreado.
El hilo de la parashá
Lo que recorre toda la parashá es una sola palabra: separación. Kadosh no significa simplemente "puro" sino "apartado para". El sacerdote está apartado de la muerte, del matrimonio impropio, de la imperfección corporal en su servicio; el animal ofrecido está apartado de toda tacha; el tiempo mismo está apartado en los mo'adim, esas citas fijadas por Dios que interrumpen el calendario común. Israel entero aprende, a través de sus sacerdotes, que acercarse a Dios no es un acto casual: exige que lo que se presenta ante Él —persona, animal, día— refleje algo de su propia perfección.
Pero dentro de esa misma exigencia hay una grieta que la parashá no resuelve: Levítico 21:17-23 excluye del altar precisamente al "ciego, cojo, falto o sobrado". La falta física, sin culpa alguna del que la porta, cierra la puerta al servicio. La Torá establece el patrón de santidad, pero deja abierta la pregunta de qué pasará con los que llevan la falta en el cuerpo, no en la voluntad.
La haftará
Ezequiel 44 retoma casi palabra por palabra el lenguaje de Levítico 21: los sacerdotes hijos de Sadoc no se contaminarán con muerto salvo por pariente cercano, no tomarán viuda ni repudiada, vestirán lino y no lana, y "enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano" (Ezequiel 44:23). La visión de Ezequiel no abroga el patrón de Emor sino que lo proyecta hacia un templo restaurado, confirmando que la distinción entre lo santo y lo común no es un accidente de una época sino el corazón permanente del servicio a Dios.
El Mesías en la porción
Aquí la grieta de Levítico 21 encuentra su respuesta. Yeshúa, al enseñar sobre el banquete, ordena exactamente lo contrario del reglamento sacerdotal: "cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos" (Lucas 14:13), y cuando los invitados originales rechazan la cena, el señor de la casa ordena traer "los pobres, y mancos, y cojos, y ciegos" (Lucas 14:21) — el mismo catálogo de Levítico 21:18-20, palabra por palabra, pero ahora como los llamados centrales del Reino, no los excluidos del altar.
Pedro completa el cuadro: la piedra que los edificadores reprobaron —como se reprobaba el sacrificio con tacha— fue "hecha la cabeza del ángulo" (1 Pedro 2:7), y sobre ella "vosotros también, como piedras vivas, sed edificados... sacerdocio santo" (1 Pedro 2:5). El acceso al servicio ya no depende de la ausencia de falta corporal, sino de estar edificado sobre la Piedra que fue, ella misma, rechazada.
Para la semana
Practica esta semana la distinción de Ezequiel 44:23 —discernir entre lo santo y lo común en tus decisiones cotidianas— y, junto a ella, la hospitalidad concreta de Lucas 14:13: invita a tu mesa a alguien que no pueda devolverte el favor.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Levítico 21:1-15
21:1 Yehová le dijo a Moisés: “Diles a los sacerdotes, los hijos de Aarón: ‘Ningún sacerdote debe hacerse impuro por asistir al funeral de alguien de su pueblo, 21:2 a menos que se trate de un pariente muy cercano: su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano. 21:3 También puede hacerse impuro por su hermana virgen que dependa de él y que no se haya casado; por ella sí puede hacerse impuro. 21:4 Pero como líder de su pueblo, no debe hacerse impuro ni profanarse. 21:5 “‘Los sacerdotes no deben raparse la cabeza, ni recortarse los bordes de la barba, ni hacerse cortes en el cuerpo. 21:6 Deben ser santos para su Dios y no deshonrar el nombre de su Dios. Son ellos quienes presentan las ofrendas hechas por fuego a Yehová, que son el alimento de su Dios; por lo tanto, deben ser santos. 21:7 “‘No deben casarse con una mujer que se haya prostituido o deshonrado. El sacerdote tampoco debe casarse con una mujer divorciada, porque él está consagrado a su Dios. 21:8 Por eso deben considerarlo santo, porque es él quien ofrece el alimento de su Dios. Será santo para ustedes, porque yo, Yehová, que los hago santos, soy santo. 21:9 “‘Si la hija de un sacerdote se deshonra volviéndose prostituta, deshonra a su padre; deberá ser quemada en el fuego. 21:10 “‘El sumo sacerdote, el líder de sus hermanos, sobre cuya cabeza se derramó el aceite de la unción y que fue consagrado para llevar la ropa sacerdotal, no debe andar despeinado ni rasgarse la ropa en señal de luto. 21:11 No debe acercarse a ningún cadáver; no debe hacerse impuro ni siquiera por la muerte de su padre o de su madre. 21:12 Tampoco debe salir del área del santuario ni profanar el santuario de su Dios, porque lleva sobre sí la consagración del aceite de la unción de su Dios. Yo soy Yehová. 21:13 “‘Deberá casarse con una mujer virgen. 21:14 No debe casarse con una viuda, ni con una divorciada, ni con una mujer deshonrada, ni con una prostituta. Se casará con una virgen de su propio pueblo. 21:15 Así no deshonrará a su descendencia entre su pueblo, porque yo soy Yehová, el que lo hace santo’”.
Aliá 2 · Levítico 21:16–22:16
21:16 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 21:17 “Dile a Aarón: ‘Ninguno de tus descendientes, de ninguna generación, que tenga algún defecto físico podrá acercarse a ofrecer el alimento de su Dios. 21:18 Porque ningún hombre que tenga algún defecto podrá acercarse: ni el ciego, ni el cojo, ni el que tenga la cara deforme, ni el que tenga alguna otra deformidad, 21:19 ni el que tenga fracturado el pie o la mano, 21:20 ni el jorobado, ni el enano, ni el que tenga un defecto en el ojo, ni el que tenga sarna o tiña, ni el que tenga los testículos aplastados. 21:21 Ningún descendiente del sacerdote Aarón que tenga algún defecto físico podrá acercarse a presentar las ofrendas hechas por fuego a Yehová. Ya que tiene un defecto, no podrá acercarse a ofrecer el alimento de su Dios. 21:22 Sí podrá comer del alimento de su Dios, tanto de las ofrendas muy santas como de las ofrendas santas. 21:23 Sin embargo, como tiene un defecto físico, no debe acercarse a la cortina del santuario ni acercarse al altar. Así no profanará mis cosas santas, porque yo soy Yehová, el que las hace santas’”. 21:24 Y Moisés le comunicó todo esto a Aarón, a sus hijos y a todos los israelitas. 22:1 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 22:2 “Diles a Aarón y a sus hijos que tengan cuidado con las ofrendas sagradas que los israelitas me consagran, para que no deshonren mi santo nombre. Yo soy Yehová. 22:3 “Diles: ‘Cualquiera de sus descendientes, de cualquier generación, que estando en estado de impureza se acerque a las ofrendas sagradas que los israelitas consagran a Yehová, será eliminado de mi presencia. Yo soy Yehová. 22:4 “‘Ningún descendiente de Aarón que tenga una infección de lepra o que tenga un flujo, podrá comer de las ofrendas sagradas hasta que quede puro. El que toque algo que se haya vuelto impuro por causa de un cadáver, o el hombre que tenga un derrame de semen, 22:5 o el que toque cualquier animal que se arrastra que pueda hacerlo impuro, o el que toque a cualquier persona que lo haga impuro, cualquiera que sea su impureza, 22:6 la persona que toque algo de esto quedará impura hasta el atardecer, y no podrá comer de las ofrendas sagradas a menos que se bañe. 22:7 Cuando se ponga el sol, quedará puro, y entonces podrá comer de las ofrendas sagradas, porque son su alimento. 22:8 No debe comer carne de ningún animal que muera por sí solo o que sea despedazado por las fieras, pues se volvería impuro por ello. Yo soy Yehová. 22:9 “‘Los sacerdotes deberán cumplir mis requisitos; de lo contrario, serán culpables y morirán por haber profanado las ofrendas. Yo soy Yehová, el que los hace santos. 22:10 “‘Ninguna persona que no sea de la familia del sacerdote podrá comer de la ofrenda sagrada; ni el huésped del sacerdote ni su empleado a sueldo podrán comer de ella. 22:11 Pero si un sacerdote compra a un esclavo con su propio dinero, este sí podrá comer de la ofrenda. También los esclavos nacidos en su casa podrán comer de su alimento. 22:12 Si la hija de un sacerdote se casa con alguien que no es sacerdote, ya no podrá comer de las ofrendas sagradas que se le presentan a Yehová. 22:13 Pero si ella queda viuda o se divorcia, no tiene hijos y regresa a vivir a la casa de su padre como cuando era joven, podrá comer del alimento de su padre. Sin embargo, nadie más fuera de la familia del sacerdote podrá comer de ese alimento. 22:14 “‘Si alguien come por error de una ofrenda sagrada, deberá pagarle al sacerdote el valor de la ofrenda sagrada más una quinta parte de su valor como multa. 22:15 Los sacerdotes no deben profanar las ofrendas sagradas que los israelitas le presentan a Yehová, 22:16 al permitir que gente no autorizada se las coma y cargue así con la culpa. Porque yo soy Yehová, el que las hace santas’”.
Aliá 3 · Levítico 22:17-33
22:17 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 22:18 “Háblales a Aarón, a sus hijos y a todos los israelitas, y diles: ‘Cualquier israelita, o cualquier extranjero que viva en Israel, que presente un holocausto a Yehová, ya sea para cumplir una promesa o como ofrenda voluntaria, 22:19 deberá ofrecer un macho sin defecto de entre las vacas, las ovejas o las cabras, para que la ofrenda le sea aceptada. 22:20 No deben ofrecer ningún animal que tenga algún defecto, porque no les será aceptado. 22:21 Cuando alguien le ofrezca a Yehová un sacrificio de paz, ya sea del ganado o del rebaño, para cumplir una promesa o como ofrenda voluntaria, el animal deberá estar en perfectas condiciones para ser aceptado. No debe tener ningún defecto. 22:22 No le ofrecerán a Yehová ningún animal ciego, lastimado, mutilado, ni que tenga verrugas, sarna o tiña; no pondrán animales con estos defectos sobre el altar como ofrenda hecha por fuego a Yehová. 22:23 Podrán presentar como ofrenda voluntaria un toro joven o un cordero que tenga alguna parte del cuerpo más larga o más corta de lo normal, pero no será aceptado para cumplir una promesa. 22:24 No le ofrecerán a Yehová un animal que tenga los testículos lastimados, aplastados, desgarrados o cortados. Esto no lo deben hacer en el país de ustedes. 22:25 Tampoco aceptarán de manos de un extranjero animales con estos defectos para ofrecerlos como el alimento de su Dios. Tienen defectos y están dañados, así que no les serán aceptados’”. 22:26 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 22:27 “Cuando nazca un ternero, un corderito o un cabrito, deberá quedarse con su madre durante siete días. A partir del octavo día podrá ser aceptado como ofrenda hecha por fuego a Yehová. 22:28 No degüellen una vaca ni una oveja el mismo día que degüellen a su cría. 22:29 “Cuando le ofrezcan a Yehová un sacrificio de acción de gracias, háganlo de la manera correcta para que les sea aceptado. 22:30 Deberán comérselo ese mismo día; no dejen nada para la mañana siguiente. Yo soy Yehová. 22:31 “Por lo tanto, obedezcan mis mandamientos y pónganlos en práctica. Yo soy Yehová. 22:32 No deshonren mi santo nombre; más bien, debo ser tratado como santo entre los israelitas. Yo soy Yehová, el que los hace santos, 22:33 el que los sacó de Egipto para ser su Dios. Yo soy Yehová”.
Aliá 4 · Levítico 23:1-22
23:1 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 23:2 “Háblales a los israelitas y diles: ‘Estas son las fiestas señaladas de Yehová, las cuales ustedes proclamarán como asambleas santas. 23:3 “‘Trabajarán durante seis días, pero el séptimo día será de descanso absoluto, un día de asamblea santa. No harán ninguna clase de trabajo. Dondequiera que ustedes vivan, será un día de descanso dedicado a Yehová. 23:4 “‘Las siguientes son las fiestas señaladas de Yehová, las asambleas santas que deberán proclamar en las fechas establecidas: 23:5 El día catorce del primer mes, al anochecer, se celebrará la Pascua de Yehová. 23:6 El día quince de ese mismo mes comienza la Fiesta de los Panes sin Levadura en honor a Yehová. Durante siete días comerán pan hecho sin levadura. 23:7 El primer día celebrarán una asamblea santa; no harán ningún trabajo habitual. 23:8 Durante siete días le presentarán a Yehová ofrendas hechas por fuego. El séptimo día celebrarán otra asamblea santa y tampoco harán ningún trabajo habitual’”. 23:9 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 23:10 “Háblales a los israelitas y diles: ‘Cuando entren a la tierra que les voy a dar y cosechen los primeros frutos, le llevarán al sacerdote un manojo de las primeras espigas de su cosecha. 23:11 El sacerdote mecerá el manojo delante de Yehová para que la ofrenda les sea aceptada; lo mecerá el día después del día de descanso. 23:12 El mismo día que mezan el manojo, ofrecerán un cordero de un año y sin defecto como holocausto a Yehová. 23:13 Lo acompañarán con una ofrenda de cereal de dos kilos de harina fina amasada con aceite. Esta será una ofrenda hecha por fuego, de aroma agradable a Yehová. La acompañarán también con una ofrenda de un litro y medio de vino. 23:14 No deberán comer pan, ni grano tostado, ni grano nuevo, hasta el día en que le lleven esta ofrenda a su Dios. Este será un reglamento perpetuo para sus descendientes, dondequiera que vivan. 23:15 “‘A partir del día después del día de descanso, es decir, desde el día en que llevaron el manojo de espigas de la ofrenda mecida, contarán siete semanas completas. 23:16 Contarán cincuenta días hasta el día después del séptimo día de descanso, y entonces le presentarán a Yehová una ofrenda de grano nuevo. 23:17 Desde los lugares donde vivan, llevarán dos panes para presentarlos como ofrenda mecida. Estarán hechos con dos kilos de harina fina y horneados con levadura, como los primeros frutos para Yehová. 23:18 Junto con el pan, ofrecerán siete corderos de un año y sin defecto, un toro joven y dos carneros. Todos estos se presentarán como un holocausto a Yehová, junto con sus ofrendas de cereal y ofrendas líquidas; será una ofrenda hecha por fuego, de aroma agradable a Yehová. 23:19 También sacrificarán un macho cabrío como ofrenda por el pecado, y dos corderos de un año como sacrificio de paz. 23:20 El sacerdote los mecerá delante de Yehová junto con el pan de los primeros frutos y con los dos corderos. Estas ofrendas son sagradas para Yehová y le pertenecerán al sacerdote. 23:21 Ese mismo día convocarán una asamblea santa y no harán ningún trabajo habitual. Este será un reglamento perpetuo para sus descendientes, dondequiera que vivan. 23:22 “‘Cuando cosechen los campos de su tierra, no corten hasta el último rincón del campo, ni recojan lo que se haya caído de la cosecha. Déjenlo para los pobres y para los extranjeros. Yo soy Yehová, su Dios’”.
Aliá 5 · Levítico 23:23-32
23:23 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 23:24 “Diles a los israelitas: ‘El primer día del séptimo mes será un día de descanso absoluto para ustedes. Será un día de conmemoración, anunciado con toques de trompeta, y celebrarán una asamblea santa. 23:25 No harán ningún trabajo habitual, y le presentarán a Yehová una ofrenda hecha por fuego’”. 23:26 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 23:27 “El día diez del séptimo mes será el Día de la Expiación. Celebrarán una asamblea santa, ayunarán y le presentarán a Yehová una ofrenda hecha por fuego. 23:28 No harán ningún trabajo en ese día, porque es el Día de la Expiación, cuando se hace expiación por ustedes delante de Yehová su Dios. 23:29 Cualquiera que no ayune en ese día será eliminado de su pueblo. 23:30 Y a cualquiera que haga algún trabajo en ese día, yo lo destruiré de entre su pueblo. 23:31 No harán ninguna clase de trabajo. Este será un reglamento perpetuo para sus descendientes, dondequiera que vivan. 23:32 Será para ustedes un día de descanso absoluto en el que ayunarán. Comenzarán su descanso la tarde del día nueve del mes, y lo guardarán desde esa tarde hasta la tarde siguiente”.
Aliá 6 · Levítico 23:33-44
23:33 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 23:34 “Diles a los israelitas: ‘El día quince del séptimo mes comienza la Fiesta de las Enramadas, la cual durará siete días en honor a Yehová. 23:35 El primer día celebrarán una asamblea santa y no harán ningún trabajo habitual. 23:36 Durante siete días le presentarán a Yehová ofrendas hechas por fuego. El octavo día celebrarán otra asamblea santa y le presentarán a Yehová ofrendas hechas por fuego. Será una asamblea solemne y no harán ningún trabajo habitual. 23:37 “‘Estas son las fiestas señaladas de Yehová, las cuales ustedes proclamarán como asambleas santas para presentar ofrendas hechas por fuego a Yehová —holocaustos, ofrendas de cereal, sacrificios y ofrendas líquidas—, cada una en su día indicado. 23:38 Estas fiestas son adicionales a los días de descanso de Yehová, a los regalos que ustedes le den, a todas las promesas que le hagan y a todas las ofrendas voluntarias que le presenten a Yehová. 23:39 “‘Así que el día quince del séptimo mes, después de haber recogido las cosechas de la tierra, celebrarán la fiesta de Yehová durante siete días. El primer día será de descanso absoluto, y el octavo día también será de descanso absoluto. 23:40 El primer día tomarán frutos de los árboles más hermosos, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces de los arroyos, y se alegrarán delante de Yehová su Dios durante siete días. 23:41 Celebrarán esta fiesta en honor a Yehová durante siete días cada año. Este será un reglamento perpetuo para sus descendientes; la celebrarán en el séptimo mes. 23:42 Vivirán en enramadas durante siete días. Todos los israelitas de nacimiento vivirán en enramadas, 23:43 para que sus descendientes sepan que yo hice que los israelitas vivieran en enramadas cuando los saqué de Egipto. Yo soy Yehová, su Dios’”. 23:44 Y Moisés les anunció a los israelitas las fiestas señaladas de Yehová.
Aliá 7 · Levítico 24:1-23
24:1 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 24:2 “Ordénales a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, a fin de que las lámparas ardan continuamente. 24:3 Aarón se encargará de mantener las lámparas encendidas delante de Yehová desde la tarde hasta la mañana de manera continua. Las lámparas estarán fuera de la cortina que oculta el arca del pacto, en la Tienda del Encuentro. Este será un reglamento perpetuo para sus descendientes. 24:4 Aarón deberá mantener siempre en orden las lámparas sobre el candelabro de oro puro, delante de Yehová. 24:5 “Tomarás harina fina y hornearás doce panes, usando alrededor de dos kilos de harina para cada pan. 24:6 Los colocarás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa de oro puro que está delante de Yehová. 24:7 Pondrás incienso puro junto a cada hilera de pan. El incienso servirá como ofrenda memorial, una ofrenda hecha por fuego a Yehová. 24:8 Cada día de descanso, el sacerdote deberá colocar el pan en orden delante de Yehová de manera continua. Es una ofrenda de parte de los israelitas como un pacto eterno. 24:9 El pan le pertenecerá a Aarón y a sus hijos, quienes se lo comerán en un lugar sagrado. De las ofrendas hechas por fuego a Yehová, esta será la porción más santa para ellos, por reglamento perpetuo”. 24:10 Hubo un pleito en el campamento entre un israelita y el hijo de una mujer israelita cuyo padre era egipcio. 24:11 En medio del pleito, el hijo de la mujer israelita blasfemó el Nombre de Yehová y lo maldijo, por lo que lo llevaron ante Moisés. La madre de este hombre se llamaba Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan. 24:12 Lo pusieron bajo vigilancia hasta que Yehová les declarara qué debían hacer. 24:13 Yehová le habló a Moisés y le dijo: 24:14 “Saca del campamento al hombre que maldijo mi nombre. Que todos los que lo escucharon pongan las manos sobre la cabeza de él, y que toda la comunidad lo mate a pedradas. 24:15 Además, diles a los israelitas: ‘Cualquiera que maldiga a su Dios cargará con su culpa. 24:16 Cualquiera que blasfeme el nombre de Yehová será condenado a muerte; toda la comunidad lo matará a pedradas. Ya sea extranjero o israelita de nacimiento, el que blasfeme el Nombre deberá morir. 24:17 “‘Cualquiera que le quite la vida a otra persona será condenado a muerte. 24:18 Cualquiera que mate el animal de otra persona deberá pagarle un animal vivo para reemplazar el que mató. 24:19 Si alguien lastima a su prójimo, se le hará a él lo mismo que él hizo: 24:20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente. La misma lesión que le haya causado a la otra persona, se le causará a él. 24:21 Así que, el que mate un animal deberá reponerlo, pero el que mate a una persona será condenado a muerte. 24:22 Este reglamento aplicará por igual tanto para el extranjero como para el israelita de nacimiento, porque yo soy Yehová, su Dios’”. 24:23 Moisés les comunicó todo esto a los israelitas, y ellos sacaron fuera del campamento al hombre que había maldecido el Nombre y lo mataron a pedradas. Así que los israelitas hicieron todo tal como Yehová se lo había ordenado a Moisés.
✦ Haftará (Profetas)
44:15 En cambio, los sacerdotes levitas, descendientes de Sadoc, que sí cuidaron de mi santuario cuando los israelitas se alejaron de mí, ellos sí se acercarán para servirme. Se presentarán ante mí para ofrecerme la grasa y la sangre, dice el Señor Yehová. 44:16 Ellos entrarán en mi santuario, se acercarán a mi mesa para servirme y cumplirán con mis instrucciones. 44:17 Cuando entren por las puertas del atrio interior, deberán vestirse con ropa de lino. No deben usar lana mientras sirven en las puertas del atrio interior o dentro del templo. 44:18 Llevarán turbantes de lino en la cabeza y pantalones de lino en la cintura. No se pondrán nada que los haga sudar. 44:19 Cuando salgan al atrio exterior, donde está el pueblo, deberán quitarse la ropa con la que sirvieron y dejarla en las cámaras sagradas. Se pondrán otra ropa para no transmitir mi santidad al pueblo a través de sus vestiduras. 44:20 No se raparán la cabeza ni se dejarán crecer mucho el cabello; solo deberán recortárselo. 44:21 Ningún sacerdote beberá vino cuando entre en el atrio interior. 44:22 No se casarán con una viuda ni con una divorciada; solo podrán casarse con vírgenes de la casa de Israel o con la viuda de otro sacerdote. 44:23 Le enseñarán a mi pueblo a distinguir entre lo sagrado y lo profano, y a reconocer la diferencia entre lo limpio y lo impuro. 44:24 En casos de pleito, ellos servirán como jueces y decidirán según mis leyes. Guardarán mis leyes y mis decretos en todas mis fiestas solemnes, y santificarán mis sábados. 44:25 No se acercarán a un cadáver para no contaminarse. Solo podrán hacerlo en caso de que muera su padre, su madre, un hijo, una hija, un hermano, o una hermana que no haya tenido esposo. 44:26 Después de purificarse, el sacerdote esperará siete días. 44:27 El día que entre en el santuario, en el atrio interior, para servir allí, ofrecerá su sacrificio por el pecado, dice el Señor Yehová. 44:28 Yo seré su única herencia; por eso no les darán ninguna propiedad en Israel. Yo soy su propiedad. 44:29 Ellos comerán de las ofrendas de cereales y de los sacrificios por el pecado y por la culpa; todo lo que en Israel se consagre a Yehová será de ellos. 44:30 Las primicias de todos los primeros frutos y de toda clase de ofrendas serán para los sacerdotes. También le darán al sacerdote las primicias de su masa, para que la bendición de Dios repose sobre sus casas. 44:31 Los sacerdotes no comerán carne de ningún ave ni animal que haya muerto naturalmente o haya sido despedazado por las fieras”.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
2:4 Acérquense a él, piedra viva, rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa ante Dios. 2:5 Ustedes también, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 2:6 Porque la Escritura dice: “He aquí que pongo en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; Y el que crea en él, no será avergonzado”. 2:7 Por lo tanto, para ustedes los que creen, él es de gran valor; pero para los que no creen: “La piedra que desecharon los constructores ha venido a ser la piedra angular”; 2:8 y: “Piedra de tropiezo y roca de escándalo”. Tropiezan en la palabra porque son desobedientes, destino para el cual también fueron designados. 2:9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. 2:10 Antes ustedes no eran un pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.
14:12 Dijo también al que le había invitado: “Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a invitar, y te sea recompensado. 14:13 Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; 14:14 y serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos”. 14:15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: “¡Bienaventurado el que coma pan en el Reino de Dios!” 14:16 Entonces él le dijo: “Un hombre hizo una gran cena, e invitó a muchos. 14:17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Vengan, que ya todo está preparado’. 14:18 Y todos a una comenzaron a excusarse. “El primero dijo: ‘He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses’. 14:19 “Otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses’. 14:20 “Y otro dijo: ‘Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir’. 14:21 “Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: ‘Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos’. 14:22 “Y dijo el siervo: ‘Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar’. 14:23 “Dijo el señor al siervo: ‘Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. 14:24 Porque les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados gustará mi cena’”.