Devocional mesiánico

Behar

בְּהַר

Shabat · 22 de mayo de 2027

Torá: Levítico 25:1–26:2 · Haftará: Jeremías 32:6-27 · Brit Hadashah: Lucas 4:16-21

La porción esta semana

Resumen de la porción

Desde el monte Sinaí, Adonai instruye a Moisés sobre el shemitá, el año sabático de la tierra cada siete años, y el iobel, el jubileo cada cincuenta. En el año de jubileo se proclama libertad para los siervos y restitución de las tierras a sus dueños originales. La porción detalla las leyes de redención de propiedades, el trato justo al hermano empobrecido, la prohibición de la usura y el límite a la servidumbre entre israelitas: nadie es propiedad absoluta de otro, porque la tierra y el pueblo pertenecen a Dios.

El hilo de la parashá

El tema que atraviesa Behar es la propiedad limitada. «La tierra no se venderá rematadamente, porque la tierra mía es» (Levítico 25:23): Israel no posee la tierra como dueño absoluto, sino como arrendatario de Dios. Esta verdad estructura toda la porción — el sábado de la tierra, el jubileo, la redención de propiedades y personas — porque si la tierra es de Dios, entonces ningún israelita puede quedar permanentemente desposeído, y ningún hermano puede quedar permanentemente esclavizado. El jubileo no es una utopía económica abstracta; es la consecuencia lógica de que Dios, y no el mercado ni la necesidad, tiene la última palabra sobre la posesión.

Por eso la ley provee al goel, el redentor-pariente, que rescata lo que su hermano vendió (Levítico 25:25). La redención no es caridad ocasional sino estructura: alguien cercano en sangre tiene el derecho y el deber de restaurar lo perdido. «Tendrás temor de tu Dios» se repite como estribillo (25:17, 25:36, 25:43) — el límite a la explotación del prójimo nace del temor reverente a Aquel que sacó a Israel de Egipto y que por tanto es dueño tanto de la tierra como de las personas.

La haftará

Jeremías compra el campo de su tío en Anathoth con la ciudad ya sitiada por los caldeos, cuando toda lógica de mercado diría que esa tierra no vale nada. Actúa como goel, como redentor legal, en el momento exacto en que la posesión parece perdida para siempre. El acto es una profecía encarnada: «aun se comprarán casas, y heredades, y viñas en esta tierra» (Jeremías 32:15). La haftará no ilustra la ley del jubileo con palabras sino con un gesto: la fe en la restauración se ejerce precisamente cuando la evidencia dice lo contrario.

El Mesías en la porción

En la sinagoga de Nazaret, Yeshúa abre el rollo y lee las palabras que anuncian «el año agradable del Señor» — la fórmula misma con la que Levítico describe el jubileo, «pregonaréis libertad en la tierra á todos sus moradores» (Levítico 25:10) resuena en «pregonar á los cautivos libertad» (Lucas 4:18). Y entonces declara: «Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos» (Lucas 4:21). No anuncia un jubileo futuro entre otros más; se presenta él mismo como el goel definitivo, el pariente-redentor que Jeremías tipificó al comprar el campo condenado. Así como el rescatador de Levítico 25:25 debía ser carne de la carne del vendido, el Mesías toma carne humana para redimir lo que la humanidad vendió.

Para la semana

Examina qué posesión — dinero, tiempo, una relación, una deuda que otro te debe — retienes como si fuera absolutamente tuya, y practica esta semana un acto concreto de restitución o liberación hacia alguien que depende de ti. El jubileo no se celebra una vez cada cincuenta años en el calendario, sino cada vez que sueltas lo que creías tuyo por derecho propio.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Levítico 25:1-13

25:1 Y JEHOVÁ habló á Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: 25:2 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra hará sábado á Jehová. 25:3 Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña, y cogerás sus frutos; 25:4 Y el séptimo año la tierra tendrá sábado de holganza, sábado á Jehová: no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. 25:5 Lo que de suyo se naciere en tu tierra segada, no lo segarás; y las uvas de tu viñedo no vendimiarás: año de holganza será á la tierra. 25:6 Mas el sábado de la tierra os será para comer á ti, y á tu siervo, y á tu sierva, y á tu criado, y á tu extranjero que morare contigo: 25:7 Y á tu animal, y á la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer. 25:8 Y te has de contar siete semanas de años, siete veces siete años; de modo que los días de las siete semanas de años vendrán á serte cuarenta y nueve años. 25:9 Entonces harás pasar la trompeta de jubilación en el mes séptimo á los diez del mes; el día de la expiación haréis pasar la trompeta por toda vuestra tierra. 25:10 Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra á todos sus moradores: éste os será jubileo; y volveréis cada uno á su posesión, y cada cual volverá á su familia. 25:11 El año de los cincuenta años os será jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos: 25:12 Porque es jubileo: santo será á vosotros; el producto de la tierra comeréis. 25:13 En este año de jubileo volveréis cada uno á su posesión.

Aliá 2 · Levítico 25:14-18

25:14 Y cuando vendiereis algo á vuestro prójimo, ó comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno á su hermano: 25:15 Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él á ti. 25:16 Conforme á la multitud de los años aumentarás el precio, y conforme á la disminución de los años disminuirás el precio; porque según el número de los rendimientos te ha de vender él. 25:17 Y no engañe ninguno á su prójimo; mas tendrás temor de tu Dios: porque yo soy Jehová vuestro Dios. 25:18 Ejecutad, pues, mis estatutos, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros;

Aliá 3 · Levítico 25:19-24

25:19 Y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta hartura, y habitaréis en ella con seguridad. 25:20 Y si dijereis: ¿ Qué comeremos el séptimo año? he aquí no hemos de sembrar, ni hemos de coger nuestros frutos: 25:21 Entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y hará fruto por tres años. 25:22 Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto comeréis del añejo. 25:23 Y la tierra no se venderá rematadamente, porque la tierra mía es; que vosotros peregrinos y extranjeros sois para conmigo. 25:24 Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión, otorgaréis redención á la tierra.

Aliá 4 · Levítico 25:25-28

25:25 Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, vendrá el rescatador, su cercano, y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. 25:26 Y cuando el hombre no tuviere rescatador, si alcanzare su mano, y hallare lo que basta para su rescate; 25:27 Entonces contará los años de su venta, y pagará lo que quedare al varón á quien vendió, y volverá á su posesión. 25:28 Mas si no alcanzare su mano lo que basta para que vuelva á él, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá, y él volverá á su posesión.

Aliá 5 · Levítico 25:29-38

25:29 Y el varón que vendiere casa de morada en ciudad cercada, tendrá facultad de redimirla hasta acabarse el año de su venta: un año será el término de poderse redimir. 25:30 Y si no fuere redimida dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad murada quedará para siempre por de aquel que la compró, y para sus descendientes: no saldrá en el jubileo. 25:31 Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, serán estimadas como una haza de tierra: tendrán redención, y saldrán en el jubileo. 25:32 Pero en cuanto á las ciudades de los Levitas, siempre podrán redimir los Levitas las casas de las ciudades que poseyeren. 25:33 Y el que comprare de los Levitas, saldrá de la casa vendida, ó de la ciudad de su posesión, en el jubileo: por cuanto las casas de las ciudades de los Levitas es la posesión de ellos entre los hijos de Israel. 25:34 Mas la tierra del ejido de sus ciudades no se venderá, porque es perpetua posesión de ellos. 25:35 Y cuando tu hermano empobreciere, y se acogiere á ti, tú lo ampararás: como peregrino y extranjero vivirá contigo. 25:36 No tomarás usura de él, ni aumento; mas tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. 25:37 No le darás tu dinero á usura, ni tu vitualla á ganancia: 25:38 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios.

Aliá 6 · Levítico 25:39-46

25:39 Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere á ti, no le harás servir como siervo: 25:40 Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. 25:41 Entonces saldrá de contigo, él y sus hijos consigo, y volverá á su familia, y á la posesión de sus padres se restituirá. 25:42 Porque son mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de Egipto: no serán vendidos á manera de siervos. 25:43 No te enseñorearás de él con dureza, mas tendrás temor de tu Dios. 25:44 Así tu siervo como tu sierva que tuvieres, serán de las gentes que están en vuestro alrededor: de ellos compraréis siervos y siervas. 25:45 También compraréis de los hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de los que del linaje de ellos son nacidos en vuestra tierra, que están con vosotros; los cuales tendréis por posesión: 25:46 Y los poseeréis por juro de heredad para vuestros hijos después de vosotros, como posesión hereditaria; para siempre os serviréis de ellos; empero en vuestros hermanos los hijos de Israel, no os enseñorearéis cada uno sobre su hermano con dureza.

Aliá 7 · Levítico 25:47–26:2

25:47 Y si el peregrino ó extranjero que está contigo, adquiriese medios, y tu hermano que está con él empobreciere, y se vendiere al peregrino ó extranjero que está contigo, ó á la raza de la familia del extranjero; 25:48 Después que se hubiere vendido, podrá ser rescatado: uno de sus hermanos lo rescatará; 25:49 O su tío, ó el hijo de su tío lo rescatará, ó el cercano de su carne, de su linaje, lo rescatará; ó si sus medios alcanzaren, él mismo se redimirá. 25:50 Y contará con el que lo compró, desde el año que se vendió á él hasta el año del jubileo: y ha de apreciarse el dinero de su venta conforme al número de los años, y se hará con él conforme al tiempo de un criado asalariado. 25:51 Si aun fueren muchos años, conforme á ellos volverá para su rescate del dinero por el cual se vendió. 25:52 Y si quedare poco tiempo hasta el año del jubileo, entonces contará con él, y devolverá su rescate conforme á sus años. 25:53 Como con tomado á salario anualmente hará con él: no se enseñoreará en él con aspereza delante de tus ojos. 25:54 Mas si no se redimiere en esos años, en el año del jubileo saldrá, él, y sus hijos con él. 25:55 Porque mis siervos son los hijos de Israel; son siervos míos, á los cuales saqué de la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios. 26:1 NO haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros á ella: porque yo soy Jehová vuestro Dios. 26:2 Guardad mis sábados, y tened en reverencia mi santuario: Yo Jehová.

Haftará (Profetas)

32:6 Y dijo Jeremías: Palabra de Jehová fué á mí, diciendo: 32:7 He aquí que Hanameel, hijo de Sallum tu tío, viene á ti, diciendo: Cómprame mi heredad que está en Anathoth; porque tú tienes derecho á ella para comprarla. 32:8 Y vino á mí Hanameel, hijo de mi tío, conforme á la palabra de Jehová, al patio de la cárcel, y díjome: Compra ahora mi heredad que está en Anathoth, en tierra de Benjamín, porque tuyo es el derecho de la herencia, y á ti compete la redención: cómprala para ti. Entonces conocí que era palabra de Jehová. 32:9 Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anathoth, y peséle el dinero: diecisiete siclos de plata. 32:10 Y escribí la carta, y selléla, é hice atestiguar á testigos, y pesé el dinero con balanza. 32:11 Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y el traslado abierto. 32:12 Y dí la carta de venta á Baruch hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito en la carta de venta, delante de todos los Judíos que estaban en el patio de la cárcel. 32:13 Y dí orden á Baruch delante de ellos, diciendo: 32:14 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Toma estas cartas, esta carta de venta, la sellada, y ésta la carta abierta, y ponlas en un vaso de barro, para que se guarden muchos días. 32:15 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun se comprarán casas, y heredades, y viñas en esta tierra. 32:16 Y después que dí la carta de venta á Baruch hijo de Nerías, oré á Jehová, diciendo: 32:17 ¡ Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti: 32:18 Que haces misericordia en millares, y vuelves la maldad de los padres en el seno de sus hijos después de ellos: Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre: 32:19 Grande en consejo, y magnífico en hechos: porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar á cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras: 32:20 Que pusiste señales y portentos en tierra de Egipto hasta este día, y en Israel, y entre los hombres; y te has hecho nombre cual es este día; 32:21 Y sacaste tu pueblo Israel de tierra de Egipto con señales y portentos, y con mano fuerte y brazo extendido, con terror grande; 32:22 Y dísteles esta tierra, de la cual juraste á sus padres que se la darías, tierra que mana leche y miel: 32:23 Y entraron, y poseyéronla: mas no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto has hecho venir sobre ellos todo este mal. 32:24 He aquí que con arietes han acometido la ciudad para tomarla; y la ciudad va á ser entregada en mano de los Caldeos que pelean contra ella, á causa de la espada, y del hambre y de la pestilencia: ha pues venido á ser lo que tú dijiste, y he aquí tú lo estás viendo. 32:25 ¡ Oh Señor Jehová! ¿ y me has tú dicho: Cómprate la heredad por dinero, y pon testigos; bien que la ciudad sea entregada en manos de los Caldeos? 32:26 Y fué palabra de Jehová á Jeremías, diciendo: 32:27 He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿encubriráseme á mí alguna cosa?

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

4:16 Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer. 4:17 Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 4:18 El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados: 4:19 Para predicar el año agradable del Señor. 4:20 Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 4:21 Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.