Devocional mesiánico
Mishpatim
מִשְׁפָּטִים
Shabat · 6 de febrero de 2027
Torá: Éxodo 21:1–24:18 · Haftará: Jeremías 34:8-22; Jeremías 33:25-26 · Brit Hadashah: Mateo 5:38-42; Mateo 17:1-13
Escucha la porción
Aliá 1
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Mishpatim reúne una larga serie de leyes civiles inmediatamente después de la entrega de los Diez Mandamientos: el trato al esclavo hebreo, la restitución por daños entre vecinos, la ley del talión, la protección al extranjero, a la viuda y al huérfano, las fiestas señaladas y la prohibición de la usura. La porción cierra con la ceremonia del pacto: Moisés lee el libro al pueblo, rocía sangre sobre el altar y sobre la gente, y luego sube al monte, donde la nube cubre la gloria de Yehová durante seis días.
El hilo de la parashá
Lo que recorre estas leyes, aparentemente dispersas, es una sola pregunta: ¿cómo vive un pueblo recién liberado de la esclavitud sin volver a reproducir estructuras de opresión entre sí? Por eso la primera ley de todas —antes que cualquier otra— es la del esclavo hebreo que, al séptimo año, sale libre sin deber nada (Éxodo 21:2). Y por eso, en medio de un código que suena severo, aparece esta grieta de ternura: el esclavo que ama tanto a su amo, a su esposa y a sus hijos que prefiere quedarse (Éxodo 21:5-6). La ley no busca solo contener el mal; busca también dejar espacio para que el amor elija quedarse por sí mismo, sin coacción.
El clímax no es jurídico sino litúrgico: la sangre rociada «sobre el pueblo» (Éxodo 24:8) confirma que estas mishpatim —leyes— no son un código abstracto sino la forma concreta que toma un pacto sellado con sangre. La ley y la sangre no se oponen; la ley describe cómo vive un pueblo ya redimido por sangre.
La haftará
Jeremías 34 toma exactamente esta misma ley —la liberación del esclavo hebreo al séptimo año (Jeremías 34:14)— y muestra su fracaso histórico: el pueblo la proclama, la cumple por un momento, y luego «obligó a regresar a los esclavos y esclavas que habían liberado» (Jeremías 34:11). El eco es doloroso porque es exacto: la misma ley de Mishpatim, citada casi palabra por palabra, ahora sirve para juzgar. La haftará no añade una ley nueva; expone que guardar la letra sin el corazón que la sostiene —el mismo corazón del esclavo que ama y elige quedarse— termina en pacto roto y en juicio.
El Mesías en la porción
Cuando Yeshúa retoma «ojo por ojo y diente por diente» (Mateo 5:38, citando Éxodo 21:24), no anula la ley sino que revela su intención original: esa norma limitaba la venganza, no la exigía. Yeshúa la empuja hasta su raíz —dar la otra mejilla, entregar también el abrigo, caminar el doble— y así encarna exactamente lo que el esclavo de Éxodo 21:5 hacía voluntariamente: dar más de lo que la ley obliga, por amor.
Y en el monte de la transfiguración, el patrón del Sinaí regresa con precisión asombrosa: «Al cabo de seis días» (Mateo 17:1) —como la nube que cubrió el Sinaí seis días antes de que la voz hablara al séptimo (Éxodo 24:16)—, Moisés mismo aparece, la nube cubre, y la voz declara: «Escúchenlo» (Mateo 17:5). El monte que antes recibió tablas de piedra ahora presenta al Hijo como la palabra viva del pacto.
Para la semana
Esta semana, busca un caso concreto de deuda o de servicio pendiente en tu vida —un préstamo, un favor debido, una obligación mínima cumplida— y hazlo con algo más de generosidad de lo que la justicia exige, como el manto devuelto antes del anochecer de Éxodo 22:26.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Éxodo 21:1-19
21:1 “Estas son las leyes que les presentarás: 21:2 “Si compras un esclavo hebreo, te servirá durante seis años, pero al séptimo año quedará libre sin tener que pagar nada. 21:3 Si llegó solo, se irá solo. Si estaba casado al llegar, su esposa se irá con él. 21:4 Si su amo le da una esposa y ella le da hijos o hijas, la esposa y los niños serán de su amo, y el esclavo se irá solo. 21:5 Pero si el esclavo dice claramente: ‘Amo a mi señor, a mi esposa y a mis hijos; no quiero salir libre’, 21:6 entonces su amo lo llevará ante Dios. Lo acercará a la puerta o al marco de la puerta de su casa, le perforará la oreja con un punzón, y el esclavo le servirá para toda la vida. 21:7 “Si un hombre vende a su hija para que sea esclava, ella no quedará libre como los esclavos varones. 21:8 Si la joven no le agrada a su amo, el cual la había comprado para hacerla su esposa, él deberá permitir que alguien pague por su rescate. No tendrá derecho a venderla a gente de otro país, pues la ha tratado con engaño. 21:9 Si el amo la casa con su hijo, deberá tratarla con los mismos derechos que a una hija. 21:10 Si el amo se casa con otra mujer, no le quitará a la primera su comida, ni su ropa, ni sus derechos conyugales. 21:11 Si no cumple con estas tres cosas, la mujer podrá irse libre, sin tener que pagar nada. 21:12 “El que golpee a una persona hasta matarla, será condenado a muerte; 21:13 pero si no fue un asesinato intencional, sino un accidente que Dios permitió que ocurriera, yo te indicaré un lugar a donde el responsable podrá huir. 21:14 Si un hombre hace planes para matar a su prójimo a traición, lo sacarás incluso de mi altar para matarlo. 21:15 “El que golpee a su padre o a su madre será condenado a muerte. 21:16 “El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o que todavía la tenga en su poder, será condenado a muerte. 21:17 “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte. 21:18 “Si dos hombres se pelean y uno golpea al otro con una piedra o con el puño, y el hombre no muere pero tiene que guardar cama; 21:19 si luego puede levantarse y caminar apoyado en un bastón, el que lo golpeó quedará libre de castigo. Solamente tendrá que pagarle por el tiempo que no pudo trabajar y hacerse cargo de sus gastos médicos hasta que sane por completo.
Aliá 2 · Éxodo 21:20–22:3
21:20 “Si un amo golpea a su esclavo o a su esclava con un palo, y el esclavo muere por los golpes, el amo será castigado. 21:21 Pero si el esclavo sobrevive uno o dos días más, el amo no será castigado, porque el esclavo es de su propiedad. 21:22 “Si unos hombres se están peleando y golpean a una mujer embarazada haciendo que dé a luz antes de tiempo, pero la mujer no sufre ningún otro daño, el culpable pagará la multa que le exija el marido y que los jueces aprueben. 21:23 Pero si la mujer sufre algún daño grave, entonces se cobrará vida por vida, 21:24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 21:25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. 21:26 “Si un amo le pega en el ojo a su esclavo o a su esclava y lo deja ciego de ese ojo, le dará la libertad en compensación por su ojo. 21:27 Y si le rompe un diente a su esclavo o a su esclava, lo dejará libre en compensación por su diente. 21:28 “Si un toro mata a cornadas a un hombre o a una mujer, el toro morirá a pedradas y nadie se comerá su carne; pero el dueño del toro quedará libre de culpa. 21:29 Pero si el toro ya tenía la costumbre de atacar, y el dueño estaba advertido pero no lo encerró, si ese toro mata a un hombre o a una mujer, matarán a pedradas al toro y también condenarán a muerte a su dueño. 21:30 Si se le permite al dueño pagar un rescate por su vida, deberá pagar todo lo que se le exija. 21:31 Esta misma regla se aplicará si el toro mata a un niño o a una niña. 21:32 Si el toro mata a un esclavo o a una esclava, el dueño del toro le pagará treinta siclos de plata al amo del esclavo, y el toro morirá a pedradas. 21:33 “Si alguien destapa un pozo o cava un hoyo y no lo tapa, y un toro o un burro se cae adentro, 21:34 el dueño del hoyo tendrá que pagar los daños. Le dará el dinero al dueño del animal, y podrá quedarse con el animal muerto. 21:35 “Si el toro de un hombre mata al toro de su vecino, venderán el toro vivo y se repartirán el dinero; también se repartirán la carne del toro muerto. 21:36 Pero si todos sabían que ese toro ya tenía la costumbre de atacar y su dueño no lo mantenía encerrado, el dueño tendrá que pagarle un toro vivo a su vecino y se quedará con el toro muerto. 22:1 “Si alguien se roba un toro o una oveja, y luego lo mata o lo vende, tendrá que pagar cinco toros por el toro robado, o cuatro ovejas por la oveja robada. 22:2 Si sorprenden a un ladrón metiéndose en una casa a la fuerza, y al golpearlo muere, el que lo mató no será culpable de asesinato. 22:3 Pero si esto ocurre a plena luz del día, sí será culpable de asesinato. El ladrón está obligado a pagar todo lo que robó. Si no tiene con qué pagar, será vendido como esclavo para pagar el robo.
Aliá 3 · Éxodo 22:4-26
22:4 Si le encuentran vivo el animal robado, ya sea un toro, un burro o una oveja, tendrá que pagar el doble. 22:5 “Si alguien deja sueltos a sus animales y estos se meten a pastar en el campo o en el viñedo de otra persona, el dueño de los animales tendrá que pagar el daño con lo mejor de su propio campo o viñedo. 22:6 “Si alguien prende una fogata y el fuego se extiende a los matorrales, quemando los manojos de trigo, las plantas o todo un campo, el que prendió el fuego tendrá que pagar los daños. 22:7 “Si alguien le da a cuidar dinero o cosas de valor a su vecino, y se las roban de la casa del vecino, el ladrón tendrá que pagar el doble si lo atrapan. 22:8 Pero si no atrapan al ladrón, el dueño de la casa tendrá que presentarse ante Dios para que se investigue si él mismo se robó las cosas de su vecino. 22:9 En cualquier caso de fraude, ya sea que se trate de un toro, un burro, una oveja, ropa o cualquier cosa perdida, si alguien dice: ‘Esto es mío’, el caso se llevará ante Dios. La persona a la que Dios declare culpable, tendrá que pagarle el doble a su vecino. 22:10 “Si alguien le da a cuidar a su vecino un burro, un toro, una oveja o cualquier otro animal, y el animal se muere, se lastima o se lo roban sin que nadie se dé cuenta, 22:11 el vecino tendrá que jurar por Yehová que él no se robó el animal. El dueño aceptará el juramento y el vecino no tendrá que pagar nada. 22:12 Pero si el animal le fue robado, el vecino tendrá que pagarle al dueño. 22:13 Si un animal salvaje despedazó al animal que cuidaba, deberá traer los restos como prueba y no tendrá que pagar nada. 22:14 “Si alguien le pide prestado un animal a su vecino, y el animal se lastima o se muere cuando el dueño no está presente, la persona que lo pidió prestado tendrá que pagarlo. 22:15 Si el dueño estaba presente, no tendrá que pagar nada. Y si el animal era alquilado, el costo del alquiler cubrirá la pérdida. 22:16 “Si un hombre seduce a una joven virgen que no está comprometida y se acuesta con ella, tendrá que pagar la dote para casarse con ella. 22:17 Si el papá de la muchacha no quiere dársela en matrimonio, de todos modos el hombre tendrá que pagarle la cantidad de dinero que se acostumbra dar por una virgen. 22:18 “No dejarás con vida a ninguna bruja ni hechicera. 22:19 “El que tenga relaciones sexuales con un animal será condenado a muerte. 22:20 “El que le ofrezca sacrificios a cualquier otro dios que no sea solo Yehová, será destruido por completo. 22:21 “No maltrates ni oprimas a los extranjeros, porque ustedes mismos fueron extranjeros en Egipto. 22:22 “No se aprovechen de las viudas ni de los huérfanos. 22:23 Si ustedes se aprovechan de ellos, y ellos me piden ayuda, yo les aseguro que escucharé sus gritos; 22:24 mi enojo se encenderá y los mataré a ustedes a filo de espada. Entonces serán sus esposas las que se quedarán viudas, y sus hijos los que se quedarán huérfanos. 22:25 “Si le prestas dinero a algún pobre de mi pueblo que viva entre ustedes, no te portes con él como un usurero, ni le cobres intereses. 22:26 Si tomas el manto de tu prójimo como garantía de un préstamo, devuélveselo antes de que se ponga el sol,
Aliá 4 · Éxodo 22:27–23:5
22:27 porque ese manto es lo único que tiene para taparse. ¿Con qué otra cosa se va a abrigar para dormir? Si él me pide ayuda a gritos, yo lo escucharé, porque soy compasivo. 22:28 “No maldigas a Dios, ni hables mal de los líderes de tu pueblo. 22:29 “No te demores en presentarme las ofrendas de tus cosechas y de tus lagares. “Me entregarás al primer hijo varón que tengas. 22:30 Lo mismo harás con la primera cría de tus vacas y tus ovejas. La cría se quedará con su madre los primeros siete días, pero al octavo día me la entregarás. 22:31 “Ustedes serán un pueblo santo para mí. Por eso, no coman la carne de ningún animal que haya sido despedazado por las fieras en el campo; échensela a los perros. 23:1 “No andes esparciendo chismes ni noticias falsas. No te juntes con gente malvada para dar falsos testimonios en el tribunal. 23:2 “No te dejes llevar por la mayoría para hacer el mal. Cuando declares en un juicio, no te pongas del lado de la mayoría para torcer la justicia. 23:3 Pero tampoco favorezcas a un pobre en su pleito solo por ser pobre. 23:4 “Si te encuentras el toro o el burro de tu enemigo andando perdido, asegúrate de devolvérselo. 23:5 Si ves que el burro de alguien que te cae mal se ha caído bajo el peso de su carga, no lo dejes ahí tirado. ¡Ayúdalo a levantarlo!
Aliá 5 · Éxodo 23:6-19
23:6 “No le niegues la justicia al pobre en sus demandas legales. 23:7 “Aléjate por completo de las acusaciones falsas. No condenes a muerte a una persona inocente o justa, porque yo no perdonaré al malvado. 23:8 “No aceptes sobornos, porque el soborno ciega a la gente y hace que las personas honestas tuerzan la verdad. 23:9 “No oprimas al extranjero. Ustedes saben muy bien lo que se siente ser extranjero, porque ustedes mismos fueron extranjeros en Egipto. 23:10 “Durante seis años sembrarás tus campos y recogerás las cosechas, 23:11 pero el séptimo año dejarás descansar la tierra y no la cultivarás. De lo que crezca por sí solo, podrán comer los pobres de tu pueblo, y lo que ellos dejen se lo comerán los animales del campo. Harás lo mismo con tus viñedos y tus olivos. 23:12 “Tienes seis días a la semana para hacer tu trabajo, pero el séptimo día debes descansar. Así podrán descansar también tu toro y tu burro, y podrán reponer fuerzas el hijo de tu esclava y el extranjero. 23:13 “Asegúrense de cumplir todo lo que les he mandado. Ni siquiera mencionen el nombre de otros dioses; ¡que no se escuche salir de su boca! 23:14 “Celebrarás una fiesta en mi honor tres veces al año. 23:15 Celebrarás la fiesta del pan sin levadura. Durante siete días comerán pan sin levadura en el mes de Abib, tal como te lo ordené, porque en ese mes salieron de Egipto. Nadie debe presentarse ante mí con las manos vacías. 23:16 También celebrarás la fiesta de la cosecha, en la que me ofrecerás los primeros frutos de lo que hayas sembrado en el campo. Y al final del año celebrarás la fiesta de la recolección, cuando recojas todos los frutos de tu trabajo. 23:17 Tres veces al año, todos los hombres se presentarán ante Yehová el Señor. 23:18 “No ofrezcas la sangre de mis sacrificios junto con pan que tenga levadura. Tampoco dejes que la grasa de mis ofrendas se quede guardada hasta la mañana siguiente. 23:19 “Llevarás a la casa de Yehová tu Dios lo mejor de los primeros frutos de tus cosechas. “No cocines a un cabrito en la leche de su propia madre.
Aliá 6 · Éxodo 23:20-25
23:20 “Mira, voy a enviar un ángel delante de ti para que te proteja en el camino y te lleve al lugar que te he preparado. 23:21 Préstale mucha atención y obedece todo lo que te diga. No te rebeles contra él, porque no perdonará los pecados de ustedes, ya que él actúa en mi nombre. 23:22 Pero si tú lo obedeces y haces todo lo que yo te digo, entonces seré enemigo de tus enemigos y me opondré a los que se te opongan. 23:23 Mi ángel irá delante de ti y te llevará a la tierra de los amorreos, los hititas, los ferezeos, los cananeos, los heveos y los jebuseos, y yo los destruiré por completo. 23:24 No te inclines ante sus dioses ni los adores, y no imites lo que ellos hacen. Al contrario, destruye por completo sus ídolos y haz pedazos sus monumentos sagrados. 23:25 Adoren a Yehová su Dios, y él bendecirá su comida y su agua. Yo alejaré de ustedes las enfermedades.
Aliá 7 · Éxodo 23:26–24:18
23:26 En tu país no habrá mujeres que pierdan a sus bebés, ni mujeres que no puedan tener hijos. Yo te daré una vida larga y plena. 23:27 Enviaré mi terror delante de ti; causaré pánico en las naciones a las que llegues, y haré que todos tus enemigos huyan corriendo de ti. 23:28 Enviaré avispas delante de ti para ahuyentar a los heveos, a los cananeos y a los hititas. 23:29 No los expulsaré a todos en un solo año, no sea que la tierra se quede vacía y los animales salvajes se multipliquen y te ataquen. 23:30 Los iré expulsando poco a poco, hasta que ustedes sean lo suficientemente numerosos para ocupar toda la tierra. 23:31 Estableceré tus fronteras desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río Éufrates. Yo entregaré en sus manos a los habitantes de esa tierra, y tú los echarás de allí. 23:32 No hagas ningún trato con ellos ni con sus dioses. 23:33 No les permitas vivir en tu país, porque si adoran a sus dioses, ellos te harán pecar contra mí, y eso será una trampa mortal para ti.” 24:1 Entonces Dios le dijo a Moisés: “Sube a presentarte ante Yehová, y trae contigo a Aarón, a Nadab, a Abiú y a setenta de los líderes de Israel. Ellos me adorarán desde lejos. 24:2 Solo Moisés se acercará a Yehová; los demás no deberán acercarse, ni tampoco el pueblo subirá con él”. 24:3 Moisés bajó y le contó al pueblo todo lo que Yehová había dicho y todas sus leyes. Y el pueblo entero contestó a una sola voz: “Cumpliremos con todo lo que Yehová ha dicho”. 24:4 Luego Moisés escribió todas las palabras de Yehová. A la mañana siguiente se levantó temprano y construyó un altar al pie del monte, y levantó doce monumentos de piedra, uno por cada tribu de Israel. 24:5 Mandó a unos jóvenes israelitas a que ofrecieran holocaustos y sacrificaran toros jóvenes como ofrenda de paz para Yehová. 24:6 Moisés tomó la mitad de la sangre de los animales y la puso en unos tazones, y la otra mitad la roció sobre el altar. 24:7 Después tomó el libro del pacto y se lo leyó en voz alta al pueblo. Ellos respondieron: “Haremos todo lo que Yehová nos ha ordenado y seremos obedientes”. 24:8 Entonces Moisés tomó la sangre de los tazones, la roció sobre el pueblo y les dijo: “Miren, esta es la sangre que confirma el pacto que Yehová ha hecho con ustedes, basado en todas estas palabras.” 24:9 Después de esto, Moisés, Aarón, Nadab, Abiú y los setenta líderes de Israel subieron al monte. 24:10 Allí vieron al Dios de Israel. Debajo de sus pies había algo parecido a un piso de piedra de zafiro, brillante y claro como el cielo mismo. 24:11 Y aunque estos líderes de Israel vieron a Dios, él no los destruyó; es más, ¡comieron y bebieron allí mismo en su presencia! 24:12 Yehová le dijo a Moisés: “Sube a la montaña, hasta donde yo estoy, y espérame ahí. Te voy a dar unas tablas de piedra donde he escrito la ley y los mandamientos para que le enseñes al pueblo.” 24:13 Moisés se preparó para subir junto con su ayudante Josué, y comenzaron a subir a la montaña de Dios. 24:14 Antes de irse, Moisés les dijo a los líderes: “Espérennos aquí hasta que regresemos. Aarón y Hur se quedarán con ustedes. Si alguien tiene algún problema legal, que vaya con ellos”. 24:15 Cuando Moisés subió a la montaña, una nube la cubrió por completo. 24:16 La gloria de Yehová descansó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió durante seis días. Al séptimo día, Yehová llamó a Moisés desde adentro de la nube. 24:17 Para los israelitas que observaban desde abajo, la gloria de Yehová parecía un fuego que consumía la cima de la montaña. 24:18 Moisés se metió en la nube y subió a lo más alto de la montaña. Y allí se quedó Moisés durante cuarenta días y cuarenta noches.
✦ Haftará (Profetas)
34:8 La palabra de Yehová vino a Jeremías después de que el rey Sedequías hizo un pacto con todo el pueblo de Jerusalén para proclamar la libertad de los esclavos: 34:9 cada uno debía dejar libre a su esclavo y a su esclava hebreos, para que nadie mantuviera como esclavo a un hermano judío. 34:10 Todos los jefes y el pueblo que habían aceptado el pacto de liberar a sus esclavos y esclavas obedecieron y los dejaron ir. 34:11 Pero después cambiaron de parecer y obligaron a regresar a los esclavos y esclavas que habían liberado, y los sometieron de nuevo a la esclavitud. 34:12 Por eso, la palabra de Yehová vino a Jeremías: 34:13 “Así dice Yehová, Dios de Israel: ‘Yo hice un pacto con sus antepasados el día que los saqué de Egipto, ese lugar de esclavitud. Les dije: 34:14 Al cabo de siete años, cada uno de ustedes debe liberar a su hermano hebreo que se haya vendido a ustedes. Después de servirles seis años, lo dejarán ir libre. Pero sus antepasados no me escucharon ni me obedecieron. 34:15 Hace poco ustedes se habían arrepentido y habían hecho lo recto ante mis ojos al proclamar la libertad de su prójimo. Incluso hicieron un pacto en mi presencia, en la casa que lleva mi nombre. 34:16 Pero ahora se han vuelto atrás y han profanado mi nombre; cada uno de ustedes ha obligado a regresar a los esclavos y esclavas que habían liberado, y los han forzado a ser sus esclavos otra vez’”. 34:17 Por tanto, así dice Yehová: “Ustedes no me han obedecido ni han proclamado la libertad de sus hermanos y de su prójimo. Por eso, yo proclamo para ustedes una ‘libertad’ — dice Yehová —: ¡libertad para morir por la espada, la peste y el hambre! Haré que ustedes sean motivo de horror para todos los reinos de la tierra. 34:18 A los hombres que violaron mi pacto y no cumplieron las condiciones que pactaron en mi presencia, los trataré como al becerro que cortaron en dos para pasar por medio de las partes: 34:19 a los jefes de Judá y de Jerusalén, a los oficiales de la corte, a los sacerdotes y a todo el pueblo que pasó por medio de las partes del becerro. 34:20 Los entregaré en manos de sus enemigos y de los que quieren matarlos. Sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y las fieras de la tierra. 34:21 A Sedequías, rey de Judá, y a sus jefes, los entregaré en manos de sus enemigos y de los que buscan su muerte; los entregaré al ejército del rey de Babilonia, que ahora se ha retirado de ustedes. 34:22 Pero miren, yo daré la orden — dice Yehová — y los haré volver a esta ciudad. La atacarán, la tomarán y le prenderán fuego. Convertiré las ciudades de Judá en un desierto donde no viva nadie”.
33:25 Así dice Yehová: ‘Si mi pacto con el día y con la noche no fuera firme, y si yo no hubiera establecido las leyes del cielo y de la tierra, 33:26 entonces sí rechazaría yo a la descendencia de Jacob y de mi siervo David, y no tomaría de sus descendientes a quien gobernara sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Pero yo cambiaré su suerte y les tendré compasión’”.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
5:38 “Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. 5:39 Pero yo les digo: no le hagan resistencia al que es malo. Al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. 5:40 Si alguien te quiere demandar para quitarte la camisa, déjale que se lleve también tu abrigo. 5:41 Y si alguien te obliga a caminar un kilómetro, acompáñalo dos. 5:42 Dale al que te pida, y no le des la espalda al que quiera pedirte prestado.
17:1 Al cabo de seis días, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó solos a un monte alto. 17:2 Se transformó ante ellos. Su rostro brillaba como el sol, y sus ropas se volvieron blancas como la luz. 17:3 Y se les aparecieron Moisés y Elías hablando con él. 17:4 Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. 17:5 Mientras aún hablaba, de pronto una nube brillante los cubrió con su sombra. Y de la nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escúchenlo”. 17:6 Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron rostro en tierra y tuvieron mucho miedo. 17:7 Pero Jesús se acercó, los tocó y les dijo: “Levántense y no tengan miedo”. 17:8 Y al levantar la vista, no vieron a nadie más que a Jesús. 17:9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado”. 17:10 Sus discípulos le preguntaron: “Entonces, ¿por qué dicen los maestros de la ley que Elías debe venir primero?” 17:11 Jesús les contestó: “En efecto, Elías viene primero y restaurará todas las cosas; 17:12 pero yo les digo que Elías ya vino, y no lo reconocieron, sino que hicieron con él lo que quisieron. De la misma manera, el Hijo del Hombre va a sufrir a manos de ellos”. 17:13 Entonces los discípulos comprendieron que les hablaba de Juan el Bautista.