Éxodo 22:2

אִם־בַּמַּחְתֶּרֶת יִמָּצֵא הַגַּנָּב וְהֻכָּה וָמֵת אֵין לוֹ דָּמִֽים׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

אִם־בַּמַּחְתֶּ֛רֶת יִמָּצֵ֥א הַגַּנָּ֖ב וְהֻכָּ֣ה וָמֵ֑ת אֵ֥ין ל֖וֹ דָּמִֽים׃

Griego (Septuaginta)

ἐὰν δὲ ἐν τῷ διορύγματι εὑρεθῇ ὁ κλέπτης καὶ πληγεὶς ἀποθάνῃ, οὐκ ἔστιν αὐτῷ φόνος·

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Si effringens fur domum sive suffodiens fuerit inventus, et accepto vulnere mortuus fuerit, percussor non erit reus sanguinis.

Español

Si sorprenden a un ladrón metiéndose en una casa a la fuerza, y al golpearlo muere, el que lo mató no será culpable de asesinato.

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que le hirió no será culpado de su muerte.

Inglés

If a thief is caught breaking in and is beaten to death, no one shall be guilty of bloodshed.

Qué dice el texto

Resumen

El versículo establece una condición legal: si un ladrón es hallado en un boquete (probablemente al forzar una entrada) y muere a consecuencia de ser golpeado, no hay «sangres» para él, es decir, no se genera responsabilidad de sangre por su muerte. La construcción hebrea encadena tres verbos en secuencia narrativa: ser hallado, ser herido, morir.

Palabras clave

machteret («boquete», H4290) — sustantivo femenino singular que designa la abertura o túnel por donde se produce la irrupción; no se menciona explícitamente una «casa», solo el hecho del boquete.

yimmatze' («hallar», H4672) — verbo nifal, forma pasiva: el ladrón «es hallado», no se especifica quién lo halla; la acción recae sobre él sin agente declarado.

hukkah («herir», H5221) — verbo hofal, causativa pasiva: el ladrón «es herido», nuevamente sin sujeto agente explícito en la morfología verbal.

met («morir», H4191) — verbo qal en secuencia consecutiva con el anterior, cerrando la cadena de hechos: hallazgo, golpe, muerte.

damim («sangre[s]», H1818) — sustantivo masculino plural; la forma plural del término «sangre» funciona como expresión de responsabilidad o culpa de sangre, no como referencia física a fluido sanguíneo.

Lo que dice el texto

La frase se organiza como una secuencia condicional con tres verbos encadenados por la vav narrativa: yimmatze (nifal), hukkah (hofal) y met (qal). Las dos primeras formas verbales —nifal y hofal— son voces pasivas, lo que deja al ladrón como paciente de las acciones «ser hallado» y «ser herido» sin que el texto hebreo nombre gramaticalmente a quien lo halla o lo golpea. Esta ausencia de sujeto agente explícito es un rasgo que las traducciones deben resolver añadiendo un sujeto («el que le hirió», «el que lo mató»), información que no está en la morfología verbal hebrea sino inferida del contexto.

La cláusula final, 'ein lo damim («no hay para él sangres»), usa el sustantivo dam en plural, construcción que el hebreo bíblico emplea para expresar culpa o responsabilidad de sangre, no una cantidad de sangre. La preposición lo con sufijo pronominal («a él», H9033) indica a quién se refiere la ausencia de esa responsabilidad, pero el texto hebreo no aclara mediante flexión verbal si el referente es el ladrón muerto o quien lo golpeó.

Divergencias entre versiones

La Vulgata amplía machteret con una glosa interpretativa: «effringens fur domum sive suffodiens» («el ladrón que fractura una casa o que la socava»), añadiendo explícitamente el objeto «domum» (casa) que no aparece en el hebreo, el cual solo menciona el boquete.

La LXX traduce damim (plural, «sangres») con φόνος, sustantivo singular que denota «homicidio/asesinato», mientras que la Vulgata usa «sanguinis» (singular, «de sangre») en la expresión «reus sanguinis» («culpable de sangre»); ambas versiones convierten el plural hebreo en singular, sección donde el matiz de la forma plural hebrea —típica de la expresión de culpa de sangre— no se conserva.

Tanto la Vulgata («percussor») como las traducciones al español citadas (RV1909: «el que le hirió»; SBLIBRE: «el que lo mató») explicitan un sujeto agente para la cláusula final que el hebreo deja implícito mediante el sufijo pronominal lo sin verbo con sujeto declarado.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.