Devocional mesiánico
Shelaj Lejá
שְׁלַח־לְךָ
Shabat · 3 de julio de 2027
Torá: Números 13:1–15:41 · Haftará: Josué 2:1-24 · Brit Hadashah: Hebreos 3:7–4:11
✦ La porción esta semana
Shelaj Lejá (שְׁלַח־לְךָ)
Resumen de la porción
Doce príncipes de Israel son enviados a reconocer la tierra de Canaán, y regresan con el fruto de la tierra pero con un informe dividido: diez hablan de gigantes invencibles, mientras Caleb y Josué llaman al pueblo a subir. La congregación cree a los diez, se rebela y llora, y Dios sentencia que esa generación morirá en el desierto sin ver la tierra, salvo Caleb y Josué. La porción cierra con leyes de ofrendas, del extranjero que peregrina, del que peca por yerro y del sábado quebrantado, y con el mandato de los tzitzit (flecos) en los bordes de las vestiduras, para recordar los mandamientos.
El hilo de la parashá
El tema que atraviesa toda la parashá es la brecha entre lo que Dios promete y lo que el corazón está dispuesto a creer. Los espías vieron exactamente lo mismo — la misma tierra, el mismo racimo de Escol, los mismos gigantes — pero el informe se dividió según la fe de quien miraba. «Nosotros llegamos á la tierra... que ciertamente fluye leche y miel» dicen los diez, y en la misma frase añaden: «Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte» (Números 13:27-28). Caleb no negó a los gigantes; negó que los gigantes fueran más grandes que Jehová: «Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella» (Números 13:30). La incredulidad no nació de la información sino de la interpretación.
Por eso las leyes que cierran la parashá no son un apéndice desconectado: son el remedio para un pueblo que olvida. El mandamiento de los tzitzit llega precisamente después del desastre: «os acordéis de todos los mandamientos de Jehová... y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos» (Números 15:39). Los ojos que vieron gigantes y no vieron a Dios necesitan un hilo azul que les recuerde otra visión.
La haftará
Cuarenta años después, Josué —el mismo que una vez llevó un buen informe que nadie creyó— envía sus propios espías. Esta vez el informe viene de labios inesperados: una mujer de Jericó, no un príncipe de Israel, confiesa lo que los diez no quisieron confesar: «Sé que Jehová os ha dado esta tierra... el temor de vosotros ha caído sobre nosotros» (Josué 2:9). Rahab vio la misma realidad que once espías vieron en Canaán, pero su corazón no se endureció; creyó, escondió, y actuó según esa fe, atando el cordón de grana como los israelitas debían atar el hilo azul. La haftará repara la parashá: donde el pueblo escogido dudó, una extranjera creyó.
El Mesías en la porción
El escritor de Hebreos toma esta historia y la convierte en advertencia viva para su congregación: «Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo» (Hebreos 3:12). El «reposo» que la generación del desierto perdió no era solo geografía; era una promesa que sigue abierta: «queda un reposo para el pueblo de Dios» (Hebreos 4:9). Josué hijo de Nun —cuyo nombre mismo evoca salvación— pudo cruzar el Jordán, pero no pudo dar el reposo final: «si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día» (Hebreos 4:8). El verdadero reposo espera a alguien mayor que el Josué de la Torá, alguien en quien «entramos... los que hemos creído» (Hebreos 4:3). La fe de Rahab y de Caleb, contra la incredulidad de los diez, se convierte en el patrón de la fe que el Mesías reclama: no ausencia de gigantes, sino ojos que ven más allá de ellos.
Para la semana
Antes de repetir el informe de los diez sobre algún gigante de esta semana —una enfermedad, una deuda, una relación rota— pregúntate qué has decidido mirar primero. Practica el hábito de los tzitzit: elige un objeto visible en tu casa esta semana que te recuerde, cada vez que lo veas, un mandamiento concreto de Dios que quieres obedecer sin negociar con el miedo.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Números 13:1-20
13:1 Y Jehová habló á Moisés, diciendo: 13:2 Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy á los hijos de Israel: de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos. 13:3 Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme á la palabra de Jehová: y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel. 13:4 Los nombres de los cuales son éstos: De la tribu de Rubén, Sammua hijo de Zaccur. 13:5 De la tribu de Simeón, Saphat hijo de Hurí. 13:6 De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jephone. 13:7 De la tribu de Issachâr, Igal hijo de Joseph. 13:8 De la tribu de Ephraim, Oseas hijo de Nun. 13:9 De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Raphu. 13:10 De la tribu de Zabulón, Gaddiel hijo de Sodi. 13:11 De la tribu de José, de la tribu de Manasés, Gaddi hijo de Susi. 13:12 De la tribu de Dan, Ammiel hijo de Gemalli. 13:13 De la tribu de Aser, Sethur hijo de Michâel. 13:14 De la tribu de Nephtalí, Nahabí hijo de Vapsi. 13:15 De la tribu de Gad, Geuel hijo de Machî. 13:16 Estos son los nombres de los varones que Moisés envió á reconocer la tierra: y á Oseas hijo de Nun, le puso Moisés el nombre de Josué. 13:17 Enviólos, pues, Moisés á reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid por aquí, por el mediodía, y subid al monte: 13:18 Y observad la tierra qué tal es; y el pueblo que la habita, si es fuerte ó débil, si poco ó numeroso; 13:19 Qué tal la tierra habitada, si es buena ó mala; y qué tales son las ciudades habitadas, si de tiendas ó de fortalezas; 13:20 Y cuál sea el terreno, si es pingüe ó flaco, si en él hay ó no árboles: y esforzaos, y coged del fruto del país. Y el tiempo era el tiempo de las primeras uvas.
Aliá 2 · Números 13:21–14:7
13:21 Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Emath. 13:22 Y subieron por el mediodía, y vinieron hasta Hebrón: y allí estaban Aimán, y Sesai, y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fué edificada siete años antes de Zoán, la de Egipto. 13:23 Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos. 13:24 Y llamóse aquel lugar Nahal-escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel. 13:25 Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días. 13:26 Y anduvieron y vinieron á Moisés y á Aarón, y á toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y diéronles la respuesta, y á toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. 13:27 Y le contaron, y dijeron: Nosotros llegamos á la tierra á la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 13:28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fuertes; y también vimos allí los hijos de Anac. 13:29 Amalec habita la tierra del mediodía; y el Hetheo, y el Jebuseo, y el Amorrheo, habitan en el monte; y el Cananeo habita junto á la mar, y á la ribera del Jordán. 13:30 Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella. 13:31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo; porque es más fuerte que nosotros. 13:32 Y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga á sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura. 13:33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes: y éramos nosotros, á nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos á ellos. 14:1 ENTONCES toda la congregación alzaron grita, y dieron voces: y el pueblo lloró aquella noche. 14:2 Y quejáronse contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y díjoles toda la multitud: ¡ Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; ó en este desierto ojalá muriéramos! 14:3 ¿ Y por qué nos trae Jehová á esta tierra para caer á cuchillo, y que nuestras mujeres y nuestros chiquitos sean por presa? ¿ no nos sería mejor volvernos á Egipto? 14:4 Y decían el uno al otro: Hagamos un capitán, y volvámonos á Egipto. 14:5 Entonces Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel. 14:6 Y Josué hijo de Nun, y Caleb hijo de Jephone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos; 14:7 Y hablaron á toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.
Aliá 3 · Números 14:8-25
14:8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos meterá en esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 14:9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de aquesta tierra, porque nuestro pan son: su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová: no los temáis. 14:10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos con piedras. Mas la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo del testimonio á todos los hijos de Israel. 14:11 Y Jehová dijo á Moisés: ¿ Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿ hasta cuándo no me ha de creer con todas las señales que he hecho en medio de ellos? 14:12 Yo le heriré de mortandad, y lo destruiré, y á ti te pondré sobre gente grande y más fuerte que ellos. 14:13 Y Moisés respondió á Jehová: Oiránlo luego los Egipcios, porque de en medio de ellos sacaste á este pueblo con tu fortaleza: 14:14 Y lo dirán á los habitadores de esta tierra; los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que ojo á ojo aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego: 14:15 Y que has hecho morir á este pueblo como á un hombre: y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo: 14:16 Porque no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto. 14:17 Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificada la fortaleza del Señor, como lo hablaste, diciendo: 14:18 Jehová, tardo de ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, y absolviendo no absolverá al culpado; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. 14:19 Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado á este pueblo desde Egipto hasta aquí. 14:20 Entonces Jehová dijo: yo lo he perdonado conforme á tu dicho: 14:21 Mas, ciertamente vivo yo y mi gloria hinche toda la tierra, 14:22 Que todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, 14:23 No verán la tierra de la cual juré á sus padres: no, ninguno de los que me han irritado la verá. 14:24 Empero mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y cumplió de ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su simiente la recibirá en heredad. 14:25 Ahora bien, el Amalecita y el Cananeo habitan en el valle; volveos mañana, y partíos al desierto, camino del mar Bermejo.
Aliá 4 · Números 14:26–15:7
14:26 Y Jehová habló á Moisés y á Aarón, diciendo: 14:27 ¿ Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? 14:28 Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado á mis oídos, así haré yo con vosotros: 14:29 En este desierto caerán vuestros cuerpos; todos vuestros contados según toda vuestra cuenta, de veinte años arriba, los cuales habéis murmurado contra mí; 14:30 Vosotros á la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano de haceros habitar en ella; exceptuando á Caleb hijo de Jephone, y á Josué hijo de Nun. 14:31 Mas vuestros chiquitos, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. 14:32 Y en cuanto á vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. 14:33 Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras fornicaciones, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. 14:34 Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. 14:35 Yo Jehová he hablado; así haré á toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán. 14:36 Y los varones que Moisés envió á reconocer la tierra, y vueltos habían hecho murmurar contra él á toda la congregación, desacreditando aquel país, 14:37 Aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová. 14:38 Mas Josué hijo de Nun, y Caleb hijo de Jephone, quedaron con vida de entre aquellos hombres que habían ido á reconocer la tierra. 14:39 Y Moisés dijo estas cosas á todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho. 14:40 Y levantáronse por la mañana, y subieron á la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado. 14:41 Y dijo Moisés: ¿ Por qué quebrantáis el dicho de Jehová? Esto tampoco os sucederá bien. 14:42 No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos. 14:43 Porque el Amalecita y el Cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis á cuchillo: pues por cuanto os habéis retraído de seguir á Jehová, por eso no será Jehová con vosotros. 14:44 Sin embargo, se obstinaron en subir á la cima del monte: mas el arca de la alianza de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campo. 14:45 Y descendieron el Amalecita y el Cananeo, que habitaban en aquel monte, é hiriéronlos y derrotáronlos, persiguiéndolos hasta Horma. 15:1 Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo: 15:2 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra de vuestras habitaciones, que yo os doy, 15:3 E hiciereis ofrenda encendida á Jehová, holocausto, ó sacrificio, por especial voto, ó de vuestra voluntad, ó para hacer en vuestras solemnidades olor suave á Jehová, de vacas ó de ovejas; 15:4 Entonces el que ofreciere su ofrenda á Jehová, traerá por presente una décima de un epha de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite; 15:5 Y de vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un hin, además del holocausto ó del sacrificio, por cada un cordero. 15:6 Y por cada carnero harás presente de dos décimas de flor de harina, amasada con el tercio de un hin de aceite: 15:7 Y de vino para la libación ofrecerás el tercio de un hin, en olor suave á Jehová.
Aliá 5 · Números 15:8-16
15:8 Y cuando ofreciereis novillo en holocausto ó sacrificio, por especial voto, ó de paces á Jehová, 15:9 Ofrecerás con el novillo un presente de tres décimas de flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite: 15:10 Y de vino para la libación ofrecerás la mitad de un hin, en ofrenda encendida de olor suave á Jehová. 15:11 Así se hará con cada un buey, ó carnero, ó cordero, lo mismo de ovejas que de cabras. 15:12 Conforme al número así haréis con cada uno según el número de ellos. 15:13 Todo natural hará estas cosas así, para ofrecer ofrenda encendida de olor suave á Jehová. 15:14 Y cuando habitare con vosotros extranjero, ó cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras edades, si hiciere ofrenda encendida de olor suave á Jehová, como vosotros hiciereis, así hará él. 15:15 Un mismo estatuto tendréis, vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; estatuto que será perpetuo por vuestras edades: como vosotros, así será el peregrino delante de Jehová. 15:16 Una misma ley y un mismo derecho tendréis, vosotros y el peregrino que con vosotros mora.
Aliá 6 · Números 15:17-26
15:17 Y habló Jehová á Moisés, diciendo: 15:18 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra á la cual yo os llevo, 15:19 Será que cuando comenzareis á comer del pan de la tierra, ofreceréis ofrenda á Jehová. 15:20 De lo primero que amasareis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la ofreceréis. 15:21 De las primicias de vuestras masas daréis á Jehová ofrenda por vuestras generaciones. 15:22 Y cuando errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos que Jehová ha dicho á Moisés, 15:23 Todas las cosas que Jehová os ha mandado por la mano de Moisés, desde el día que Jehová lo mandó, y en adelante por vuestras edades, 15:24 Será que, si el pecado fué hecho por yerro con ignorancia de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por holocausto, en olor suave á Jehová, con su presente y su libación, conforme á la ley; y un macho cabrío en expiación. 15:25 Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel; y les será perdonado, porque yerro es: y ellos traerán sus ofrendas, ofrenda encendida á Jehová, y sus expiaciones delante de Jehová, por sus yerros: 15:26 Y será perdonado á toda la congregación de los hijos de Israel, y al extranjero que peregrina entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo.
Aliá 7 · Números 15:27-41
15:27 Y si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un año por expiación. 15:28 Y el sacerdote hará expiación por la persona que habrá pecado por yerro, cuando pecare por yerro delante de Jehová, la reconciliará, y le será perdonado. 15:29 El natural entre los hijos de Israel, y el peregrino que habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere algo por yerro. 15:30 Mas la persona que hiciere algo con altiva mano, así el natural como el extranjero, á Jehová injurió; y la tal persona será cortada de en medio de su pueblo. 15:31 Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y dió por nulo su mandamiento, enteramente será cortada la tal persona: su iniquidad será sobre ella. 15:32 Y estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron un hombre que recogía leña en día de sábado. 15:33 Y los que le hallaron recogiendo leña trajéronle á Moisés y á Aarón, y á toda la congregación: 15:34 Y pusiéronlo en la cárcel, por que no estaba declarado qué le habían de hacer. 15:35 Y Jehová dijo á Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo con piedras toda la congregación fuera del campo. 15:36 Entonces lo sacó la congregación fuera del campo, y apedreáronlo con piedras, y murió; como Jehová mandó á Moisés. 15:37 Y Jehová habló á Moisés, diciendo: 15:38 Habla á los hijos de Israel, y diles que se hagan pezuelos (franjas) en los remates de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada pezuelo de los remates un cordón de cárdeno: 15:39 Y serviros ha de pezuelo, para que cuando lo viereis, os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales fornicáis: 15:40 Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos á vuestro Dios. 15:41 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios: Yo Jehová vuestro Dios.
✦ Haftará (Profetas)
2:1 Y JOSUÉ, hijo de Nun, envió desde Sittim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y á Jericó. Los cuales fueron, y entráronse en casa de una mujer ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí. 2:2 Y fué dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche á espiar la tierra. 2:3 Entonces el rey de Jericó envió á decir á Rahab: Saca fuera los hombres que han venido á ti, y han entrado en tu casa; porque han venido á espiar toda la tierra. 2:4 Mas la mujer había tomado los dos hombres, y los había escondido; y dijo: Verdad que hombres vinieron á mí, mas no supe de dónde eran: 2:5 Y al cerrarse la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé á dónde se han ido: seguidlos apriesa, que los alcanzaréis. 2:6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y habíalos escondido entre tascos de lino que en aquel terrado tenía puestos. 2:7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados: y la puerta fué cerrada después que salieron los que tras ellos iban. 2:8 Mas antes que ellos durmiesen, ella subió á ellos al terrado, y díjoles: 2:9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país están desmayados por causa de vosotros; 2:10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del mar Bermejo delante de vosotros, cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho á los dos reyes de los Amorrheos que estaban de la parte allá del Jordán, á Sehón y á Og, á los cuales habéis destruído. 2:11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más espíritu en alguno por causa de vosotros: porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. 2:12 Ruégoos pues ahora, me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal cierta; 2:13 Y que salvaréis la vida á mi padre y á mi madre, y á mis hermanos y hermanas, y á todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte. 2:14 Y ellos le respondieron: Nuestra alma por vosotros hasta la muerte, si no denunciareis este nuestro negocio: y cuando Jehová nos hubiere dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad. 2:15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba á la pared del muro, y ella vivía en el muro. 2:16 Y díjoles: Marchaos al monte, porque los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis vuestro camino. 2:17 Y ellos le dijeron: Nosotros seremos desobligados de este juramento con que nos has conjurado. 2:18 He aquí, cuando nosotros entráremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana á la ventana por la cual nos descolgaste: y tú juntarás en tu casa tu padre y tu madre, tus hermanos y toda la familia de tu padre. 2:19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. 2:20 Y si tú denunciares este nuestro negocio, nosotros seremos desobligados de este tu juramento con que nos has juramentado. 2:21 Y ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron: y ella ató el cordón de grana á la ventana. 2:22 Y caminando ellos, llegaron al monte, y estuvieron allí tres días, hasta que los que los seguían se hubiesen vuelto: y los que los siguieron, buscaron por todo el camino, mas no los hallaron. 2:23 Y tornándose los dos varones, descendieron del monte, y pasaron, y vinieron á Josué hijo de Nun, y contáronle todas las cosas que les habían acontecido. 2:24 Y dijeron á Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país están desmayados delante de nosotros.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
3:7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 3:8 No endurezcáis vuestros corazones como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 3:9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. 3:10 A causa de lo cual me enemisté con esta generación, y dije: Siempre divagan ellos de corazón, y no han conocido mis caminos. 3:11 Juré, pues, en mi ira: No entrarán en mi reposo. 3:12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo: 3:13 Antes exhortaos los unos á los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado: 3:14 Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza; 3:15 Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. 3:16 Porque algunos de los que habían salido de Egipto con Moisés, habiendo oído, provocaron, aunque no todos. 3:17 Mas ¿ con cuáles estuvo enojado cuarenta años? ¿ No fué con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 3:18 ¿ Y á quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron? 3:19 Y vemos que no pudieron entrar á causa de incredulidad. 4:1 TEMAMOS, pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado. 4:2 Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe. 4:3 Empero entramos en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, no entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. 4:4 Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. 4:5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. 4:6 Así que, pues que resta que algunos han de entrar en él, y aquellos á quienes primero fué anunciado no entraron por causa de desobediencia, 4:7 Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones. 4:8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. 4:9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. 4:10 Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. 4:11 Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.