Devocional mesiánico

Shelaj Lejá

שְׁלַח־לְךָ

Shabat · 3 de julio de 2027

Torá: Números 13:1–15:41 · Haftará: Josué 2:1-24 · Brit Hadashah: Hebreos 3:7–4:11

Escucha la porción

Aliá 1

La porción esta semana

Resumen de la porción

Moisés envía doce líderes a explorar Canaán, y al regreso diez traen un informe que paraliza de miedo a toda la congregación, mientras Caleb y Josué insisten en que la tierra puede tomarse. El pueblo se rebela, llora, propone volver a Egipto, y Yehová jura que esa generación morirá en el desierto sin ver la promesa. La porción cierra con leyes de ofrendas para "cuando entren en la tierra" y el mandamiento de las tzitzit, los flecos con el hilo azul que recuerdan los mandamientos.

El hilo de la parashá

El tema que atraviesa toda la parashá es la distancia entre lo que Dios ha dicho y lo que el corazón cree. Diez espías vieron los mismos gigantes, las mismas murallas, el mismo racimo de Escol que Caleb y Josué — pero sacaron una conclusión distinta porque midieron la tierra con sus propios ojos y no con la palabra que ya habían recibido en Números 13:2: "la tierra de Canaán, que yo les doy". El informe no era mentira en los hechos; era incredulidad en la interpretación. Por eso Números 14:11 no acusa al pueblo de mentir, sino de despreciar y no creer.

Lo notable es que la sección legal que sigue — las ofrendas de Números 15:2, "cuando hayan entrado en la tierra" — se dicta inmediatamente después de que Dios acaba de sentenciar que esa generación no entrará. Es una promesa hablada al futuro, a los hijos, en medio del juicio a los padres. Y las tzitzit de Números 15:39 cierran la parashá como antídoto: no se acuerden de sus propios ojos ("no se dejen llevar... de sus ojos"), sino de los mandamientos. El pecado del informe malo fue, literalmente, un problema de la vista.

La haftará

Josué, el mismo que como espía joven dijo "somos capaces" en Números 13:30, ahora envía a otros dos espías a la misma tierra, cuarenta años después. Y encuentra en Rahab lo que los diez espías no encontraron en sí mismos: fe que confiesa lo que Israel ya sabía por experiencia. Josué 2:11, "Yehová su Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra", es la misma verdad que los diez vieron y negaron con sus pies. Rahab, extranjera y sin herencia en las promesas, cree lo que la generación del desierto rehusó creer, y por eso entra donde ellos no entraron.

El Mesías en la porción

Hebreos 3:16-19 toma directamente esta parashá para preguntar: ¿quiénes se rebelaron al oír? Los que salieron de Egipto con Moisés — es decir, los diez espías y la congregación que les creyó. El autor no suaviza el texto de Números: los cuerpos cayeron en el desierto por incredulidad, no por un tecnicismo legal. Pero Hebreos 4:8 hace la observación decisiva: "si Josué les hubiera dado el descanso, no hablaría después de otro día". El Josué de la haftará llevó al pueblo a la tierra, pero no al descanso final — porque ese descanso, dice Hebreos 4:9-10, sigue disponible, y se entra en él de la misma manera que se perdió: no por conquista propia, sino por fe, dejando de medir la promesa con ojos de saltamontes.

Para la semana

Antes de repetir un informe —sobre tu situación, tu iglesia, tu futuro— pregúntate si estás describiendo lo que ves o lo que Dios ya dijo. Practica esta semana la disciplina de Hebreos 3:13: anima a alguien concretamente antes de que el desánimo se le endurezca, mientras todavía es "hoy".

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Números 13:1-20

13:1 Yehová habló a Moisés, diciendo: 13:2 “Envía hombres para que espíen la tierra de Canaán, que yo les doy a los hijos de Israel. De cada tribu de sus padres, enviarán un hombre, cada uno de ellos un líder entre ellos”. 13:3 Moisés los envió desde el desierto de Parán, según el mandato de Yehová. Todos ellos eran hombres que eran jefes de los hijos de Israel. 13:4 Estos eran sus nombres: De la tribu de Rubén, Samua hijo de Zacur. 13:5 De la tribu de Simeón, Safat hijo de Hori. 13:6 De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone. 13:7 De la tribu de Isacar, Igal hijo de José. 13:8 De la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun. 13:9 De la tribu de Benjamín, Palti, hijo de Rafu. 13:10 De la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi. 13:11 De la tribu de José, de la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi. 13:12 De la tribu de Dan, Ammiel hijo de Gemali. 13:13 De la tribu de Aser, Setur, hijo de Micael. 13:14 De la tribu de Neftalí, Nahbi hijo de Vapsi. 13:15 De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui. 13:16 Estos son los nombres de los hombres que Moisés envió a espiar la tierra. Moisés llamó Josué a Oseas hijo de Nun. 13:17 Moisés los envió a espiar la tierra de Canaán, y les dijo: “Suban por este camino del sur y suban a la región montañosa. 13:18 Vean la tierra, cómo es; y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si es poco o mucho; 13:19 y cómo es la tierra que habitan, si es buena o mala; y qué ciudades son las que habitan, si en campamentos o en fortalezas; 13:20 y cómo es la tierra, si es fértil o pobre, si hay madera en ella o no. Sean valientes y traigan algo del fruto de la tierra”. Era el tiempo de las primeras uvas maduras.

Aliá 2 · Números 13:21–14:7

13:21 Subieron, pues, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, hasta la entrada de Hamat. 13:22 Subieron por el sur y llegaron a Hebrón, donde estaban Ahimán, Sesai y Talmai, hijos de Anac. (Ahora bien, Hebrón fue construida siete años antes que Zoán en Egipto). 13:23 Llegaron al valle de Escol, y cortaron de allí una rama con un racimo de uvas, y la llevaron en un bastón entre dos. También llevaron algunas granadas e higos. 13:24 Aquel lugar fue llamado valle de Escol, por el racimo que los hijos de Israel cortaron de allí. 13:25 Volvieron de espiar la tierra al cabo de cuarenta días. 13:26 Fueron y vinieron a Moisés, a Aarón y a toda la congregación de los hijos de Israel, al desierto de Parán, a Cades, y les trajeron la noticia a ellos y a toda la congregación. Les mostraron el fruto de la tierra. 13:27 Ellos se lo contaron y dijeron: “Hemos llegado a la tierra a la que nos enviaste. Ciertamente fluye leche y miel, y este es su fruto. 13:28 Sin embargo, el pueblo que habita la tierra es fuerte, y las ciudades están fortificadas y son muy grandes. Además, vimos allí a los hijos de Anac. 13:29 Amalec habita en la tierra del Sur. El hitita, el jebuseo y el amorreo habitan en la región montañosa. El cananeo habita junto al mar y al lado del Jordán”. 13:30 Caleb calmó al pueblo ante Moisés y dijo: “¡Subamos de inmediato y tomemos posesión de ella, pues somos capaces de vencerla!” 13:31 Pero los hombres que subieron con él dijeron: “No somos capaces de subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros”. 13:32 Presentaron a los hijos de Israel un mal informe de la tierra que habían espiado, diciendo: “La tierra por la que hemos pasado para espiarla es una tierra que devora a sus habitantes, y todos los pueblos que vimos en ella son hombres de gran estatura. 13:33 Allí vimos a los Nefilim, los hijos de Anac, que provienen de los Nefilim. Éramos a nuestra vista como saltamontes, y así éramos a su vista”. 14:1 Toda la congregación alzó la voz y gritó, y el pueblo lloró aquella noche. 14:2 Todos los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y contra Aarón. Toda la congregación les dijo: “¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto, o hubiéramos muerto en este desierto! 14:3 ¿Por qué nos trae Yehová a esta tierra para que caigamos a espada? ¡Nuestras esposas y nuestros pequeños serán capturados o asesinados! ¿No sería mejor que volviéramos a Egipto?” 14:4 Se dijeron unos a otros: “Elijamos un líder y volvamos a Egipto”. 14:5 Entonces Moisés y Aarón se postraron ante toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel. 14:6 Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, que eran de los que espiaron la tierra, se rasgaron la ropa. 14:7 Hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: “La tierra que atravesamos para espiarla es una tierra sumamente buena.

Aliá 3 · Números 14:8-25

14:8 Si Yehová se complace en nosotros, nos introducirá en esta tierra y nos la dará: una tierra que mana leche y miel. 14:9 Solo que no se rebelen contra Yehová, ni le teman al pueblo de la tierra, porque ellos son pan comido para nosotros. Su defensa les ha sido quitada, y Yehová está con nosotros. No les tengan miedo”. 14:10 Pero toda la congregación amenazó con apedrearlos. La gloria de Yehová se presentó en la Tienda del Encuentro a todos los hijos de Israel. 14:11 Yehová le dijo a Moisés: “¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Hasta cuándo no creerán en mí, a pesar de todas las señales que he realizado entre ellos? 14:12 Los heriré con una plaga y los desheredaré, y haré de ti una nación más grande y poderosa que ellos”. 14:13 Moisés le respondió a Yehová: “Entonces los egipcios lo oirán, porque tú con tu poder sacaste a este pueblo de en medio de ellos. 14:14 Se lo contarán a los habitantes de esta tierra. Han oído que tú, Yehová, estás en medio de este pueblo; porque a ti, Yehová, te ven cara a cara, y tu nube está sobre ellos, y tú vas delante de ellos en una columna de nube de día, y en una columna de fuego de noche. 14:15 Ahora bien, si matas a este pueblo como a un solo hombre, las naciones que han oído de tu fama hablarán diciendo: 14:16 ‘Como Yehová no pudo llevar a este pueblo a la tierra que les había jurado, los mató en el desierto’. 14:17 Ahora, por favor, demuestra la grandeza del poder de Yehová, tal como lo has declarado al decir: 14:18 ‘Yehová es lento para enojarse, y abundante en misericordia, que perdona la maldad y la rebeldía; pero de ninguna manera dejará sin castigo al culpable, sino que castigará la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación’. 14:19 Por favor, perdona el pecado de este pueblo según la grandeza de tu fiel amor, tal como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta ahora”. 14:20 Yehová dijo: “Los he perdonado según lo has pedido; 14:21 pero en realidad, tan cierto como que yo vivo y que toda la tierra se llenará de la gloria de Yehová, 14:22 ninguno de esos hombres que han visto mi gloria y las señales que hice en Egipto y en el desierto, y que me han puesto a prueba estas diez veces sin escuchar mi voz, 14:23 ciertamente no verán la tierra que les juré a sus padres, ni la verá ninguno de los que me despreciaron. 14:24 Pero a mi siervo Caleb, por haber tenido una actitud diferente y haberme seguido de todo corazón, lo introduciré en la tierra a la que entró. Sus descendientes tomarán posesión de ella. 14:25 Ya que los amalecitas y los cananeos viven en el valle, mañana den la vuelta y regresen al desierto por el camino del Mar Rojo”.

Aliá 4 · Números 14:26–15:7

14:26 Yehová les habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 14:27 “¿Hasta cuándo tendré que soportar a esta comunidad malvada que se queja contra mí? He oído las quejas de los hijos de Israel, que no dejan de murmurar contra mí. 14:28 Diles: ‘Tan cierto como que yo vivo, dice Yehová, que haré con ustedes exactamente lo que les he escuchado decir. 14:29 Sus cadáveres caerán en este desierto; y todos los que fueron contados en el censo, de veinte años para arriba, que se han quejado contra mí, 14:30 ciertamente no entrarán en la tierra donde juré que los establecería, a excepción de Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun. 14:31 Pero a sus hijos pequeños, que ustedes dijeron que serían botín de guerra, a ellos los introduciré y conocerán la tierra que ustedes han rechazado. 14:32 Pero en cuanto a ustedes, sus cadáveres caerán en este desierto. 14:33 Sus hijos serán pastores nómadas en el desierto durante cuarenta años, y sufrirán por la infidelidad de ustedes, hasta que el último de sus cadáveres quede en el desierto. 14:34 De acuerdo al número de días que exploraron la tierra, que fueron cuarenta días, por cada día sufrirán un año de castigo por sus pecados; es decir, cuarenta años, y así sabrán lo que significa tenerme en contra’. 14:35 Yo, Yehová, he hablado. Ciertamente le haré esto a toda esta comunidad malvada que se ha unido contra mí. En este desierto encontrarán su fin, y aquí morirán”. 14:36 Los hombres que Moisés había enviado a explorar la tierra, y que al regresar hicieron que toda la comunidad murmurara contra él al dar un mal reporte del país, 14:37 esos mismos hombres que dieron el mal reporte de la tierra murieron por una plaga delante de Yehová. 14:38 Solo Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, sobrevivieron de entre los hombres que fueron a explorar la tierra. 14:39 Cuando Moisés les comunicó estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo se entristeció muchísimo. 14:40 Se levantaron muy temprano por la mañana y subieron hacia lo alto de la zona montañosa, diciendo: “Aquí estamos; subiremos al lugar que Yehová ha prometido, porque reconocemos que hemos pecado”. 14:41 Pero Moisés les dijo: “¿Por qué están desobedeciendo ahora la orden de Yehová? Eso no les saldrá bien. 14:42 No suban, porque Yehová no está entre ustedes, y serán derrotados por sus enemigos. 14:43 Porque allí se enfrentarán a los amalecitas y a los cananeos, y caerán a espada. Como se han apartado de Yehová, Yehová no estará con ustedes”. 14:44 A pesar de esto, se atrevieron a subir a la zona montañosa, aunque ni el arca del pacto de Yehová ni Moisés se movieron del campamento. 14:45 Entonces los amalecitas y los cananeos que vivían en aquellas montañas descendieron, los atacaron y los persiguieron hasta Horma. 15:1 Yehová habló a Moisés, diciendo: 15:2 “Habla a los hijos de Israel y diles: ‘Cuando hayan entrado en la tierra donde van a vivir, la cual yo les doy, 15:3 y hagan una ofrenda por fuego a Yehová, ya sea un holocausto, un sacrificio para cumplir un voto especial, una ofrenda voluntaria, o durante sus fiestas establecidas, para presentar un aroma agradable a Yehová, ya sea de vacas o de ovejas, 15:4 entonces la persona que presente su ofrenda deberá ofrecer a Yehová una ofrenda de grano de la décima parte de un efa de harina fina mezclada con la cuarta parte de un hin de aceite. 15:5 Y prepararán vino para la ofrenda líquida, la cuarta parte de un hin, junto con el holocausto o el sacrificio, por cada cordero. 15:6 “‘Si es un carnero, prepararán como ofrenda de grano dos décimas de efa de harina fina mezclada con la tercera parte de un hin de aceite; 15:7 y como ofrenda líquida ofrecerán la tercera parte de un hin de vino, como un aroma agradable a Yehová.

Aliá 5 · Números 15:8-16

15:8 Cuando preparen un becerro para un holocausto o un sacrificio, ya sea para cumplir un voto o como sacrificio de comunión a Yehová, 15:9 entonces ofrecerán junto con el becerro una ofrenda de grano de tres décimas de efa de harina fina mezclada con medio hin de aceite; 15:10 y presentarán como ofrenda líquida medio hin de vino, como una ofrenda por fuego, de aroma agradable a Yehová. 15:11 Así se hará con cada toro, con cada carnero y con cada cordero o cabrito. 15:12 Según el número de animales que preparen, así harán con cada uno según la cantidad. 15:13 “‘Todos los nacidos en el país harán estas cosas de esta manera cuando presenten una ofrenda por fuego, de aroma agradable a Yehová. 15:14 Y si un extranjero que reside con ustedes, o cualquiera que viva entre ustedes en el futuro, presenta una ofrenda por fuego de aroma agradable a Yehová, deberá hacerlo de la misma manera que ustedes. 15:15 Habrá un solo estatuto para ustedes y para el extranjero que resida allí; será un estatuto perpetuo por todas sus generaciones. Ante Yehová, el extranjero será igual que ustedes. 15:16 La misma ley y el mismo reglamento se aplicarán tanto a ustedes como al extranjero que resida entre ustedes’”.

Aliá 6 · Números 15:17-26

15:17 Yehová habló a Moisés, diciendo: 15:18 “Habla a los hijos de Israel y diles: ‘Cuando lleguen a la tierra a la que los llevo, 15:19 al comer del pan de la tierra, deberán presentar una ofrenda especial a Yehová. 15:20 De la primera masa que preparen, ofrecerán una torta como ofrenda especial. La presentarán de la misma manera que la ofrenda especial del grano de la era. 15:21 De las primicias de su masa, le darán a Yehová una ofrenda especial por todas sus generaciones. 15:22 “‘Pero si se equivocan y no cumplen todos estos mandamientos que Yehová le ha dado a Moisés, 15:23 es decir, todo lo que Yehová les ha ordenado por medio de Moisés desde el día en que dio la orden y en adelante por todas sus generaciones, 15:24 si el error se cometió sin querer y sin que la comunidad se diera cuenta, toda la comunidad deberá ofrecer un becerro como holocausto de aroma agradable a Yehová, junto con su respectiva ofrenda de grano y ofrenda líquida, según el reglamento, y un macho cabrío como ofrenda por el pecado. 15:25 El sacerdote hará expiación por toda la comunidad de los hijos de Israel, y serán perdonados; porque fue un error, y han traído su ofrenda por fuego a Yehová, y su ofrenda por el pecado delante de Yehová, para reparar su falta. 15:26 Toda la comunidad de los hijos de Israel será perdonada, incluyendo al extranjero que resida entre ellos, ya que todo el pueblo estuvo involucrado en el error involuntario.

Aliá 7 · Números 15:27-41

15:27 “‘Si es una sola persona la que peca sin darse cuenta, deberá ofrecer una cabra de un año como ofrenda por el pecado. 15:28 El sacerdote hará expiación delante de Yehová por la persona que pecó por ignorancia. Al hacer expiación por esa persona, será perdonada. 15:29 Tendrán una misma ley para el que haga algo sin querer, tanto para el nacido entre los hijos de Israel como para el extranjero que resida entre ellos. 15:30 “‘Pero la persona que peque intencionalmente y con soberbia, sea nativo o extranjero, está insultando a Yehová. Esa persona será eliminada de su pueblo. 15:31 Por haber despreciado la palabra de Yehová y haber roto su mandamiento, esa persona será cortada por completo y cargará con su propia culpa’”. 15:32 Mientras los hijos de Israel estaban en el desierto, encontraron a un hombre recogiendo leña en el día de descanso. 15:33 Los que lo encontraron juntando la leña lo llevaron ante Moisés, Aarón y toda la comunidad. 15:34 Lo pusieron bajo vigilancia, porque aún no se había determinado qué se debía hacer con él. 15:35 Entonces Yehová le dijo a Moisés: “Ese hombre debe morir. Toda la comunidad lo apedreará fuera del campamento”. 15:36 Así que toda la comunidad lo sacó fuera del campamento y lo apedrearon hasta matarlo, tal como Yehová se lo había ordenado a Moisés. 15:37 Yehová le dijo a Moisés: 15:38 “Habla a los hijos de Israel y diles que, a lo largo de sus generaciones, se hagan borlas en los bordes de su ropa, y que le pongan un cordón azul a la borla de cada borde. 15:39 Estas borlas les servirán para que, al verlas, se acuerden de todos los mandamientos de Yehová y los obedezcan, y no se dejen llevar por los deseos de su propio corazón y de sus ojos, que los llevan a ser infieles; 15:40 así se acordarán de cumplir todos mis mandamientos y serán consagrados a su Dios. 15:41 Yo soy Yehová, su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para ser su Dios. Yo soy Yehová su Dios”.

Haftará (Profetas)

2:1 Josué hijo de Nun envió desde Sitim secretamente a dos espías, diciéndoles: “Vayan, exploren la tierra y especialmente Jericó”. Ellos fueron y entraron en casa de una prostituta que se llamaba Rahab, y se alojaron allí. 2:2 Y se le dio aviso al rey de Jericó, diciendo: “He aquí, que unos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra”. 2:3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: “Saca a los hombres que han venido a ti y han entrado en tu casa, porque han venido para espiar toda la tierra”. 2:4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: “Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. 2:5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, ya oscureciendo, los hombres salieron y no sé a dónde se fueron; persíganlos de prisa, que los alcanzarán”. 2:6 Pero ella los había hecho subir al techo, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía acomodados en la azotea. 2:7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán hasta los vados; y la puerta fue cerrada después de que salieron los perseguidores. 2:8 Antes de que ellos se acostaran, ella subió a la azotea donde ellos estaban, 2:9 y les dijo a los hombres: “Sé que Yehová les ha dado esta tierra; porque el temor a ustedes ha caído sobre nosotros, y todos los habitantes del país ya han perdido el valor por causa de ustedes. 2:10 Porque hemos oído que Yehová secó las aguas del mar Rojo delante de ustedes cuando salieron de Egipto, y lo que les han hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales destruyeron por completo. 2:11 Al oír esto, nuestro corazón se ha acobardado; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de ustedes, porque Yehová su Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. 2:12 Les ruego, pues, ahora, que me juren por Yehová, que como he tenido compasión de ustedes, así la tendrán ustedes con la familia de mi padre, de lo cual me darán una señal segura; 2:13 y que le salvarán la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es de ellos; y que librarán nuestras vidas de la muerte”. 2:14 Los hombres le respondieron: “Nuestra vida responderá por la de ustedes, si no denuncian este asunto nuestro; y cuando Yehová nos haya dado la tierra, nosotros usaremos contigo misericordia y verdad”. 2:15 Entonces ella los hizo bajar con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en la muralla de la ciudad, y ella vivía en la muralla. 2:16 Y les dijo: “Vayan a la montaña, para que los perseguidores no los encuentren; y quédense escondidos allí tres días, hasta que los perseguidores hayan regresado; y después se irán por su camino”. 2:17 Y los hombres le dijeron: “Nosotros quedaremos libres de este juramento que nos has hecho hacer, 2:18 si cuando entremos en la tierra no amarras este cordón rojo a la ventana por la cual nos hiciste bajar; y no reúnes en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. 2:19 Cualquiera que salga fuera de las puertas de tu casa, su sangre caerá sobre su propia cabeza, y nosotros seremos sin culpa. Pero cualquiera que esté en casa contigo, su sangre caerá sobre nuestra cabeza, si alguien le pone la mano encima. 2:20 Y si tú denuncias nuestro asunto, nosotros quedaremos libres del juramento que nos has hecho hacer”. 2:21 Ella respondió: “Que sea así como han dicho”. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón rojo a la ventana. 2:22 Caminando ellos, llegaron a la montaña y estuvieron allí tres días, hasta que los perseguidores regresaron; y los perseguidores los buscaron por todo el camino, pero no los hallaron. 2:23 Entonces los dos hombres regresaron, bajaron de la montaña y cruzaron el río, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían sucedido. 2:24 Y le dijeron a Josué: “Yehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los habitantes del país tiemblan de miedo ante nosotros”.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

3:7 Por tanto, como dice el Espíritu Santo: “Hoy, si escuchan su voz, 3:8 no endurezcan sus corazones como en la rebelión, en el día de la prueba en el desierto, 3:9 donde sus padres me tentaron y me probaron, y vieron mis obras durante cuarenta años. 3:10 Por eso me disgusté con esa generación, y dije: ‘Siempre se desvían en su corazón, y no han conocido mis caminos’. 3:11 Como juré en mi enojo: ‘No entrarán en mi descanso’”. 3:12 Tengan cuidado, hermanos, de que no haya en ninguno de ustedes un corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 3:13 más bien anímense los unos a los otros cada día, mientras se diga: “Hoy”, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado. 3:14 Porque somos hechos partícipes de Cristo, con tal que mantengamos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza, 3:15 mientras se dice: “Hoy, si escuchan su voz, no endurezcan sus corazones, como en la rebelión”. 3:16 Porque ¿quiénes fueron los que, al oírlo, se rebelaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés? 3:17 ¿Y con quiénes estuvo disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 3:18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su descanso, sino a aquellos que desobedecieron? 3:19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de la incredulidad. 4:1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su descanso, alguno de ustedes parezca haberse quedado atrás. 4:2 Porque a nosotros también se nos ha anunciado la buena noticia como a ellos; pero no les sirvió de nada el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. 4:3 Pero los que hemos creído entramos en el descanso, de la manera que dijo: “Como juré en mi enojo: No entrarán en mi descanso”, aunque las obras estaban terminadas desde la fundación del mundo. 4:4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: “Y descansó Dios de todas sus obras en el séptimo día”; 4:5 y otra vez aquí: “No entrarán en mi descanso”. 4:6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena noticia no entraron por causa de la desobediencia, 4:7 determina otra vez un cierto día, diciendo por medio de David: “Hoy”, después de tanto tiempo, como se ha dicho: “Hoy, si escuchan su voz, no endurezcan sus corazones”. 4:8 Porque si Josué les hubiera dado el descanso, no hablaría después de otro día. 4:9 Por tanto, queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. 4:10 Porque el que ha entrado en su descanso, también ha descansado de sus obras, como Dios de las suyas. 4:11 Procuremos, pues, entrar en aquel descanso, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.