Devocional mesiánico
Kóraj
קֹרַח
Shabat · 10 de julio de 2027
Torá: Números 16:1–18:32 · Haftará: 1 Samuel 11:14–12:22 · Brit Hadashah: Romanos 13:1-7; Judas 1:8-13
Escucha la porción
Aliá 1
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Coré, con Datán, Abiram y doscientos cincuenta jefes, se levanta contra Moisés y Aarón cuestionando su autoridad exclusiva. Moisés propone una prueba con incensarios; la tierra abre su boca y traga a los rebeldes, y un fuego consume a los que ofrecían incienso. Al día siguiente el pueblo murmura de nuevo, sobreviene una plaga, y Aarón detiene la mortandad haciendo expiación. Dios confirma el sacerdocio de Aarón haciendo florecer su vara entre las doce, y establece los deberes y provisión de sacerdotes y levitas.
El hilo de la parashá
Lo que atraviesa toda la parashá es la pregunta por quién tiene derecho a acercarse. Coré no niega la santidad de Dios ni la elección de Israel —de hecho invoca ambas cosas en «Números 16:3»— pero rechaza la mediación designada. Su error no es querer servir a Dios, sino querer hacerlo por su propio camino, disolviendo la distinción entre lo que Dios ha apartado y lo que el hombre reclama para sí. La vara de Aarón que florece en «Números 17:8» no es un premio a su mérito: es la respuesta de Dios a la pregunta de quién Él ha escogido, y la respuesta llega sin que Aarón haya dicho una palabra en su propia defensa. Y cuando Aarón corre entre los muertos y los vivos con el incensario encendido en «Números 16:47-48», la parashá revela su centro: la mediación no es privilegio, es intercesión que detiene la ira. El sacerdote no se acerca para sí mismo; se pone en medio.
La haftará
Samuel, al entregar el reino a Saúl, hace algo estructuralmente idéntico a lo que hizo Moisés frente a Coré: se somete al juicio del pueblo sobre su propia conducta —«no habéis hallado en mi mano cosa ninguna» («1 Samuel 12:5»)— y luego llama al pueblo a la sujeción, no a la autonomía. La petición de un rey fue, en cierto sentido, un eco tardío de la rebelión de Coré: el pueblo también quiso reorganizar el orden que Dios había establecido. Samuel no maldice al pueblo por eso, sino que, como Aarón, intercede: «Ruega por tus siervos» («1 Samuel 12:19»), y responde sirviendo con todo el corazón en lugar de apartarse.
El Mesías en la porción
Judas retoma explícitamente «la contradicción de Coré» («Judas 1:11») como figura de quienes menosprecian la autoridad establecida y siguen su propio apetito bajo apariencia de espiritualidad. Pero el contraste más agudo con Kóraj no está en la condena, sino en lo que Aarón hizo entre los muertos y los vivos. Aarón tomó fuego del altar y se puso en la brecha mientras la mortandad avanzaba, y esta cesó. Esa imagen —el sacerdote que se interpone, cuya presencia detiene el juicio que ya había comenzado— es la sombra más nítida de toda la parashá. Coré quiso el sacerdocio sin la carga que Aarón llevaba en ese momento: la de recibir sobre sí el peso de la ira para que otros vivieran. Romanos 13 añade la otra cara: la autoridad establecida, aun humana, es «ministro de Dios para tu bien» («Romanos 13:4»), y resistirla sin causa es resistir el orden que Dios mismo sostiene.
Para la semana
Antes de cuestionar una autoridad o un llamado que no es el tuyo, pregúntate si tu inquietud busca servir mejor o simplemente ocupar un lugar que no te fue dado. Practica esta semana la intercesión concreta —orar por alguien con autoridad sobre ti, aunque no siempre estés de acuerdo— en lugar de la queja pública.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Números 16:1-13
16:1 Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, se unió a Datán y Abiram, hijos de Eliab, y a On, hijo de Pelet, todos ellos de la tribu de Rubén. 16:2 Y se rebelaron contra Moisés. Con ellos había doscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, líderes de la comunidad, miembros del consejo y hombres de buena reputación. 16:3 Se agruparon contra Moisés y Aarón, y les dijeron: “¡Se están tomando demasiadas atribuciones! Toda la comunidad es santa, todos y cada uno de ellos, y Yehová está en medio de nosotros. ¿Por qué se creen ustedes superiores a la asamblea de Yehová?”. 16:4 Cuando Moisés escuchó esto, se postró rostro en tierra. 16:5 Luego les dijo a Coré y a todos sus seguidores: “Mañana por la mañana, Yehová demostrará quiénes son suyos y quiénes son santos, y a esos los dejará acercarse a él. Al que él elija, le permitirá acercarse. 16:6 Hagan lo siguiente: tomen incensarios, Coré y todo su grupo, 16:7 pónganles brasas y échenles incienso mañana delante de Yehová. El hombre a quien Yehová elija, ese será el consagrado. ¡Son ustedes, los levitas, los que han llegado demasiado lejos!”. 16:8 Moisés también le dijo a Coré: “¡Escúchenme bien, levitas! 16:9 ¿Les parece poca cosa que el Dios de Israel los haya separado del resto de la comunidad de Israel para acercarlos a él, encargándoles el servicio del tabernáculo de Yehová y poniéndolos delante de la comunidad para servirles? 16:10 Los ha acercado a ustedes, y con ustedes a todos sus hermanos levitas. ¿Y ahora también buscan quedarse con el sacerdocio? 16:11 ¡Por eso es que tú y tus seguidores se han rebelado contra Yehová! Pues, ¿quién es Aarón para que se quejen de él?”. 16:12 Después, Moisés mandó llamar a Datán y a Abiram, hijos de Eliab, pero ellos respondieron: “¡No iremos! 16:13 ¿Te parece poco habernos sacado de una tierra que mana leche y miel para hacernos morir en el desierto, y que ahora encima quieras portarte como un dictador sobre nosotros?
Aliá 2 · Números 16:14-19
16:14 Y lo peor es que ni siquiera nos has llevado a una tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado campos ni viñedos como herencia. ¿Crees que puedes engañar a estos hombres? ¡Definitivamente no iremos!”. 16:15 Moisés se molestó muchísimo y le dijo a Yehová: “No aceptes sus ofrendas. Yo no les he quitado ni un solo burro, ni le he hecho daño a ninguno de ellos”. 16:16 Luego, Moisés le dijo a Coré: “Tú y todos tus seguidores preséntense mañana delante de Yehová; vayan tú y ellos, junto con Aarón. 16:17 Que cada uno tome su incensario y le ponga incienso; y cada uno de ustedes, los doscientos cincuenta, lleve su incensario delante de Yehová. Tú y Aarón también llevarán el suyo”. 16:18 Así que cada uno tomó su incensario, le puso brasas e incienso, y se pararon a la entrada de la Tienda del Encuentro junto a Moisés y Aarón. 16:19 Cuando Coré ya había reunido a toda la comunidad en contra de ellos a la entrada de la Tienda del Encuentro, la gloria de Yehová se le apareció a toda la asamblea.
Aliá 3 · Números 16:20-43
16:20 Yehová les habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 16:21 “¡Apártense de esta comunidad, porque voy a destruirlos en un instante!”. 16:22 Pero ellos se postraron rostro en tierra y clamaron: “Oh Dios, Dios que da aliento de vida a todos, ¿te vas a enojar con toda la asamblea solo porque un hombre pecó?”. 16:23 Entonces Yehová le respondió a Moisés: 16:24 “Dile a la comunidad: ‘¡Aléjense de los alrededores de las tiendas de Coré, Datán y Abiram!’”. 16:25 Moisés se levantó y fue a donde estaban Datán y Abiram, y los ancianos de Israel lo siguieron. 16:26 Y le advirtió a la comunidad: “¡Apártense, por favor, de las tiendas de estos hombres perversos! No toquen nada que les pertenezca, no sea que ustedes también sean destruidos por culpa de los pecados de ellos”. 16:27 Entonces la gente se alejó de los alrededores de las tiendas de Coré, Datán y Abiram. Por su parte, Datán y Abiram salieron y se quedaron de pie a la entrada de sus tiendas, junto con sus esposas, sus hijos y sus pequeños. 16:28 Y Moisés dijo: “Con esto sabrán que Yehová me ha enviado a hacer todas estas cosas, y que no las hago por mi propia cuenta. 16:29 Si estos hombres mueren de forma natural como cualquier otra persona, o si sufren el destino normal de todos, entonces Yehová no me ha enviado. 16:30 Pero si Yehová hace que ocurra algo totalmente nuevo, y la tierra se abre y se los traga junto con todo lo que tienen, y bajan vivos al Seol, entonces sabrán que estos hombres han despreciado a Yehová”. 16:31 Apenas terminó de decir estas palabras, el suelo se abrió debajo de ellos. 16:32 La tierra abrió su boca y se los tragó junto con sus familias, a todos los seguidores de Coré y todas sus posesiones. 16:33 Bajaron vivos al Seol con todo lo que les pertenecía. La tierra se cerró sobre ellos y desaparecieron de en medio de la asamblea. 16:34 Todos los israelitas que estaban alrededor huyeron al escuchar sus gritos, pues decían: “¡Corran, no vaya a ser que la tierra nos trague a nosotros también!”. 16:35 Y de parte de Yehová salió un fuego que consumió a los doscientos cincuenta hombres que estaban ofreciendo el incienso. 16:36 Yehová le habló a Moisés, diciendo: 16:37 “Dile a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que saque los incensarios de entre los restos del fuego y esparza las brasas lejos de allí, porque los incensarios son sagrados. 16:38 Tomen los incensarios de estos hombres que pecaron y les costó la vida, y aplástenlos para hacer láminas con las que se recubrirá el altar. Como los presentaron delante de Yehová, son sagrados. Servirán como una señal de advertencia para los hijos de Israel”. 16:39 El sacerdote Eleazar recogió los incensarios de bronce que habían traído los hombres que murieron quemados, y mandó que los martillaran para recubrir el altar. 16:40 Esto se hizo para recordar a los hijos de Israel que ninguna persona ajena a la familia de Aarón debe acercarse a quemar incienso delante de Yehová, para evitar sufrir el mismo castigo de Coré y sus seguidores, tal como Yehová se lo había advertido por medio de Moisés. 16:41 Al día siguiente, toda la comunidad de los israelitas comenzó a murmurar contra Moisés y Aarón, diciendo: “¡Ustedes han matado al pueblo de Yehová!”. 16:42 Pero mientras la comunidad se amotinaba contra Moisés y Aarón, se voltearon hacia la Tienda del Encuentro y vieron que la nube la cubría y la gloria de Yehová se había manifestado. 16:43 Moisés y Aarón fueron al frente de la Tienda del Encuentro,
Aliá 4 · Números 16:44-50
16:44 y Yehová le habló a Moisés, diciendo: 16:45 “¡Aléjense de esta comunidad, porque voy a destruirlos en un instante!”. Entonces ellos cayeron rostro en tierra. 16:46 Y Moisés le dijo a Aarón: “¡Toma tu incensario, ponle brasas del altar y échale incienso! Ve rápido a donde está la comunidad y haz expiación por ellos, porque el enojo de Yehová se ha desatado. ¡La mortandad ya ha comenzado!”. 16:47 Aarón hizo lo que Moisés le ordenó y corrió hacia el medio de la asamblea. La mortandad ya había empezado entre la gente. Echó el incienso en el fuego e hizo expiación por el pueblo. 16:48 Se paró entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo. 16:49 Fueron catorce mil setecientas las personas que murieron por esa plaga, sin contar a los que murieron por culpa de Coré. 16:50 Luego Aarón regresó a donde estaba Moisés, a la entrada de la Tienda del Encuentro, pues la plaga se había detenido.
Aliá 5 · Números 17:1-9
17:1 Yehová le habló a Moisés, diciendo: 17:2 “Habla a los hijos de Israel y pídeles doce varas, una por cada jefe de sus familias patriarcales. Escribe el nombre de cada uno en su respectiva vara. 17:3 Y escribirás el nombre de Aarón en la vara de la tribu de Leví. Habrá una vara por cada jefe de familia. 17:4 Luego las pondrás en la Tienda del Encuentro, frente al arca del Testimonio, donde me reúno con ustedes. 17:5 Y sucederá que la vara del hombre que yo elija retoñará. De esta manera haré que los hijos de Israel dejen de quejarse y murmurar contra ustedes delante de mí”. 17:6 Moisés habló con los hijos de Israel, y todos sus líderes le entregaron varas, una por cada jefe de familia, siendo doce varas en total. La vara de Aarón estaba entre ellas. 17:7 Moisés depositó las varas delante de Yehová en la Tienda del Testimonio. 17:8 Al día siguiente, cuando Moisés entró en la Tienda del Testimonio, vio que la vara de Aarón, que representaba a la casa de Leví, había retoñado; tenía brotes, había florecido y producido almendras maduras. 17:9 Entonces Moisés sacó todas las varas de la presencia de Yehová y se las mostró a todos los hijos de Israel. Ellos las vieron, y cada hombre tomó su propia vara.
Aliá 6 · Números 17:10–18:20
17:10 Yehová le dijo a Moisés: “Vuelve a poner la vara de Aarón frente al Testimonio, para guardarla como advertencia para los rebeldes; así pondrás fin a sus quejas contra mí, y no morirán”. 17:11 Moisés hizo exactamente lo que Yehová le había ordenado. 17:12 Pero los hijos de Israel le dijeron a Moisés: “¡Nos vamos a morir! ¡Estamos perdidos! ¡Todos estamos arruinados! 17:13 ¡Cualquiera que se acerque al tabernáculo de Yehová muere! ¿Acaso vamos a perecer todos?” 18:1 Yehová le dijo a Aarón: “Tú, tus hijos y tu familia cargarán con la responsabilidad de las ofensas contra el santuario; y tú y tus hijos cargarán con la responsabilidad de las ofensas cometidas en el ejercicio de su sacerdocio. 18:2 Trae también contigo a tus hermanos de la tribu de Leví, la tribu de tu padre, para que se unan a ti y te ayuden; pero solo tú y tus hijos estarán frente a la Tienda del Testimonio. 18:3 Ellos se encargarán de ayudarte y de cuidar toda la Tienda; pero no deberán acercarse a los objetos sagrados ni al altar, para que no mueran ni ellos ni ustedes. 18:4 Se unirán a ti y se encargarán del cuidado de la Tienda del Encuentro y de todo su servicio. Ninguna persona extraña podrá acercarse a ustedes. 18:5 “Ustedes se encargarán del cuidado del santuario y del altar, para que mi enojo no vuelva a caer sobre los hijos de Israel. 18:6 Yo mismo he escogido a sus hermanos los levitas de entre los hijos de Israel. Ellos son un regalo para ustedes, dedicados a Yehová, para realizar el servicio de la Tienda del Encuentro. 18:7 Pero tú y tus hijos serán los únicos que ejercerán el sacerdocio en todo lo que respecta al altar y a lo que está detrás del velo. Ustedes servirán allí. Les he dado el servicio del sacerdocio como un regalo. Cualquier extraño que se acerque será condenado a muerte”. 18:8 Yehová también le dijo a Aarón: “Yo mismo te he puesto a cargo de las ofrendas que me presentan, es decir, de todas las cosas sagradas de los hijos de Israel. Te las he dado a ti y a tus hijos como una porción permanente, debido a tu consagración. 18:9 De las ofrendas santísimas que no se queman en el fuego, lo siguiente será para ti: toda ofrenda de grano, toda ofrenda por el pecado y toda ofrenda por la culpa que me presenten. Todo esto será santísimo para ti y para tus hijos. 18:10 Lo comerán como algo santísimo. Solo los varones podrán comerlo. Será sagrado para ti. 18:11 “También será tuyo lo siguiente: las ofrendas especiales que los israelitas presenten como un don. Te las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas, como una ley permanente. Cualquier persona de tu familia que esté ritualmente pura podrá comer de ellas. 18:12 “Te doy lo mejor del aceite puro, lo mejor del vino nuevo y del grano; es decir, las primicias que ellos le presentan a Yehová. 18:13 Los primeros frutos de todo lo que la tierra produzca y que traigan a Yehová, serán tuyos. Cualquier persona de tu familia que esté pura podrá comerlos. 18:14 “Todo lo que sea consagrado por completo en Israel será tuyo. 18:15 El primer nacido de toda criatura, sea hombre o animal, que ofrezcan a Yehová, será tuyo. Sin embargo, deberás cobrar el rescate por el primogénito del hombre y por el primogénito de los animales impuros. 18:16 El precio del rescate por los niños de un mes de nacidos será de cinco siclos de plata, según el peso oficial del santuario, que equivale a veinte geras. 18:17 “Pero no cobrarás rescate por el primogénito de una vaca, de una oveja o de una cabra, ya que son sagrados. Rociarás su sangre sobre el altar y quemarás su grasa como una ofrenda por fuego, de aroma agradable a Yehová. 18:18 La carne de esos animales será tuya; al igual que el pecho de la ofrenda especial y la pierna derecha, te pertenecerán. 18:19 Todas las ofrendas sagradas que los hijos de Israel le presenten a Yehová, te las doy a ti, a tus hijos y a tus hijas como una porción para siempre. Es un pacto de sal permanente delante de Yehová, para ti y para tus descendientes”. 18:20 Yehová le dijo a Aarón: “No tendrás herencia en la tierra de ellos, ni se te dará ninguna porción entre ellos. Yo soy tu porción y tu herencia entre los hijos de Israel.
Aliá 7 · Números 18:21-32
18:21 “A los hijos de Leví les he dado como herencia todos los diezmos de Israel, a cambio del trabajo que realizan al servir en la Tienda del Encuentro. 18:22 A partir de ahora, los demás hijos de Israel no deberán acercarse a la Tienda del Encuentro, para que no carguen con culpa y mueran. 18:23 Solo los levitas realizarán el servicio de la Tienda del Encuentro y cargarán con la responsabilidad de sus errores. Esta será una ley permanente por todas sus generaciones. No recibirán tierras como herencia entre los hijos de Israel. 18:24 Porque los diezmos que los israelitas presentan como ofrenda a Yehová, se los he dado a los levitas como su herencia. Por eso les he dicho que no tendrán herencia entre los hijos de Israel”. 18:25 Yehová le habló a Moisés, diciendo: 18:26 “Habla con los levitas y diles: ‘Cuando reciban de los hijos de Israel los diezmos que les he dado como herencia, ustedes deberán presentarle a Yehová una ofrenda de esos diezmos, es decir, la décima parte del diezmo. 18:27 Esta ofrenda se les contará a ustedes como si fuera el grano de la era y el vino del lagar. 18:28 Así también ustedes presentarán una ofrenda a Yehová de todos los diezmos que reciban de los israelitas; y de allí le darán la ofrenda de Yehová al sacerdote Aarón. 18:29 De todos los dones que reciban, deberán presentar la ofrenda que le corresponde a Yehová; tomarán la mejor parte y la consagrarán’. 18:30 “Por lo tanto, diles: ‘Cuando ustedes ofrezcan la mejor parte, el resto se les contará a los levitas como si fuera la cosecha de la era y del lagar. 18:31 Podrán comerlo en cualquier lugar, ustedes y sus familias, porque es el pago por el servicio que prestan en la Tienda del Encuentro. 18:32 Al apartar la mejor parte, no cometerán ningún pecado. Tampoco profanarán las ofrendas sagradas de los hijos de Israel, y así no morirán’”.
✦ Haftará (Profetas)
11:14 Después Samuel le dijo al pueblo: “¡Vengan! Vamos a Gilgal para confirmar allí el reino de Saúl”. 11:15 Todo el pueblo fue a Gilgal y allí, en presencia de Yehová, confirmaron a Saúl como rey. Ofrecieron sacrificios de paz ante Yehová, y hubo una gran fiesta entre Saúl y todos los israelitas. 12:1 Samuel le dijo a todo Israel: “He escuchado la voz de ustedes en todo lo que me han dicho, y he puesto un rey sobre ustedes. 12:2 Ahora, el rey camina delante de ustedes. Yo soy viejo y canoso; mis hijos están entre ustedes. He caminado delante de ustedes desde mi juventud hasta hoy. 12:3 Aquí estoy. Atestigüen contra mí ante el Señor y ante su ungido. ¿A quién le he quitado su buey? ¿A quién le he quitado su burro? ¿A quién he defraudado? ¿A quién he oprimido? ¿De quién he aceptado soborno para hacerme de la vista gorda? Se los devolveré”. 12:4 Respondieron: “No nos has defraudado, ni nos has oprimido, ni has tomado nada de nadie”. 12:5 Él les dijo: “El Señor es testigo contra ustedes, y su ungido es testigo hoy, de que no han encontrado nada en mi mano”. Ellos respondieron: “Él es testigo”. 12:6 Samuel le dijo al pueblo: “Es el Señor quien designó a Moisés y a Aarón, y quien sacó a sus antepasados de la tierra de Egipto. 12:7 Ahora, pues, quédense quietos, para que yo pueda presentar ante el Señor todas las obras de justicia que el Señor hizo con ustedes y con sus antepasados. 12:8 Cuando Jacob entró en Egipto y sus antepasados clamaron al Señor, él envió a Moisés y a Aarón, quienes los sacaron de Egipto y los hicieron vivir en este lugar. 12:9 Pero se olvidaron del Señor su Dios, y él los entregó en manos de Sísara, capitán del ejército de Jasor, en manos de los filisteos y del rey de Moab; y ellos pelearon contra Israel. 12:10 Clamaron al Señor: “Hemos pecado, porque hemos abandonado al Señor y servido a los baales y a Astarté; líbranos ahora de nuestros enemigos y te serviremos”. 12:11 El Señor envió a Jerobaal, a Bedán, a Jefté y a Samuel, y los libró de sus enemigos, y vivieron seguros. 12:12 Al ver que Nahas, rey de Amón, venía contra ustedes, me dijeron: “No, un rey reinará sobre nosotros”, siendo el Señor su Dios su verdadero rey. 12:13 Aquí tienen al rey que han elegido y pedido. El Señor ha puesto un rey sobre ustedes. 12:14 Si temen al Señor, le sirven y escuchan su voz, tanto ustedes como su rey seguirán al Señor su Dios. 12:15 Pero si no escuchan al Señor y se rebelan, la mano del Señor estará contra ustedes, como lo estuvo contra sus antepasados. 12:16 Ahora, quédense quietos y vean esta gran señal que el Señor va a hacer ante sus ojos. 12:17 ¿No es hoy la cosecha del trigo? Invocaré al Señor para que envíe truenos y lluvia; y así sabrán que es grande la maldad que han hecho al pedir un rey”. 12:18 Samuel invocó al Señor, y el Señor envió truenos y lluvia aquel día. Todo el pueblo tuvo mucho miedo del Señor y de Samuel. 12:19 Le dijeron a Samuel: “Ruega por tus siervos al Señor tu Dios para que no muramos, pues a todos nuestros pecados hemos añadido este de pedir un rey”. 12:20 Samuel dijo: “No teman. Han hecho este mal, pero no se aparten del Señor; sírvanle de todo corazón. 12:21 No se vayan tras cosas vanas que no aprovechan ni liberan. 12:22 Pues el Señor no abandonará a su pueblo por causa de su gran nombre, porque le ha agradado hacer de ustedes su pueblo.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
13:1 Que toda persona se someta a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de Dios, y las que hay son ordenadas por Dios. 13:2 Por lo tanto, el que resiste a la autoridad resiste la ordenanza de Dios; y los que resisten recibirán para sí el juicio. 13:3 Porque los gobernantes no son un terror para la buena obra, sino para la mala. ¿Deseas no tener miedo a la autoridad? Hagan lo que es bueno, y tendrán la alabanza de la autoridad, 13:4 porque es un servidor de Dios para ustedes para el bien. Pero si hacen lo que es malo, teman, porque no lleva la espada en vano, pues es un servidor de Dios, vengador para la ira del que hace el mal. 13:5 Por tanto, es necesario que estén sometidos, no sólo por la ira, sino también por la conciencia. 13:6 Por eso también pagan los impuestos, pues son servidores del servicio de Dios, haciendo continuamente esto mismo. 13:7 Por tanto, den a cada uno lo que deben: si deben impuestos, paguen impuestos; si tributo, tributo; si respeto, respeto; si honor, honor.
1:8 Pero de la misma manera, estos también en sus sueños contaminan la carne, desprecian la autoridad y calumnian a los seres celestiales. 1:9 Pero el arcángel Miguel, cuando contendía con el diablo y discutía sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a lanzar contra él una condena abusiva, sino que dijo: “¡Que el Señor te reprenda!” 1:10 Pero estos hablan mal de las cosas que no conocen. Se destruyen en estas cosas que entienden naturalmente, como las criaturas sin razón. 1:11 ¡Ay de ellos! Porque siguieron el camino de Caín, y corrieron desenfrenadamente en el error de Balaam por encargo, y perecieron en la rebelión de Coré. 1:12 Estos son arrecifes rocosos escondidos en sus fiestas de amor cuando festejan con ustedes, pastores que sin temor se alimentan a sí mismos; nubes sin agua, arrastradas por los vientos; árboles otoñales sin fruto, dos veces muertos, arrancados de raíz; 1:13 olas salvajes del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las que se ha reservado la negrura de las tinieblas para siempre.