Devocional mesiánico

Beshalaj

בְּשַׁלַּח

Shabat · 23 de enero de 2027

Torá: Éxodo 13:17–17:16 · Haftará: Jueces 4:4–5:31 · Brit Hadashah: Juan 6:15-71

La porción esta semana

Resumen de la porción

Israel sale de Egipto y se encuentra atrapado entre el mar y el ejército de Faraón; Dios divide las aguas y el pueblo cruza en seco mientras los egipcios perecen. Moisés y el pueblo cantan un cántico de victoria, y María dirige a las mujeres con panderos. Luego, en el desierto, el pueblo murmura por agua amarga, por hambre —recibiendo el maná— y de nuevo por agua en Refidim, donde Dios hace brotar agua de la roca. La porción cierra con la guerra contra Amalec, en la que Israel prevalece mientras Moisés sostiene sus manos en alto.

El hilo de la parashá

De principio a fin, Beshalaj muestra a un pueblo que no puede salvarse a sí mismo y a un Dios que interviene con mano visible. En el mar, la orden es explícita: «Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos» (Éxodo 14:14). Esa misma dinámica se repite en cada crisis del desierto: sed, hambre, sed otra vez, guerra. El pueblo murmura, y Dios responde no con reproche solamente sino con provisión concreta —maná, agua de la peña, victoria sobre Amalec— que enseña quién es Jehová en cada necesidad: «yo soy Jehová tu Sanador» (Éxodo 15:26).

El cántico de Éxodo 15 no es un apéndice sino la bisagra de la parashá: after ver la salvación, Israel canta «Jehová reinará por los siglos de los siglos» (Éxodo 15:18). La fe que canta después de la liberación es distinta de la fe que grita en medio del peligro (Éxodo 14:10-12). La porción entera es un entrenamiento en confiar antes, durante y después del milagro.

La haftará

El relato de Débora y Barac retoma la misma estructura: Israel oprimido, un enemigo con carros de hierro (paralelo directo a los carros de Faraón), y una victoria que Dios mismo ejecuta, no la fuerza militar de Israel. El cántico de Débora, como el de Moisés, celebra a Jehová que sale a pelear: «Los montes se derritieron delante de Jehová» (Jueces 5:5), eco del mar que se abrió delante de Él. Ambos cánticos son entonados por una mujer que dirige la alabanza —María con el pandero, Débora con la profecía— mostrando que el recuerdo de la salvación se transmite en canto, no solo en narración.

El Mesías en la porción

Cuando Yeshúa camina sobre el mar y dice a sus discípulos «Yo soy; no tengáis miedo» (Juan 6:20), no es solo un milagro más: es el mismo mar de Éxodo 14, ahora bajo los pies del que lo dividió. Los discípulos, como Israel ante Faraón, están atrapados entre el viento y las aguas, y la respuesta no es su esfuerzo sino la presencia que se acerca caminando sobre lo que a ellos los aterraba.

La conexión se hace explícita cuando la multitud pide una señal como el maná: «Nuestros padres comieron el maná en el desierto» (Juan 6:31). Yeshúa no niega el don, lo trasciende: «no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente» (Juan 6:58). El maná sostenía un día a la vez y se pudría si se guardaba (Éxodo 16:20); el pan que Yeshúa ofrece no perece ni deja hambre otra vez (Juan 6:35). Lo que en el desierto era provisión diaria y visible, en el Mesías se vuelve vida permanente e interior.

Para la semana

Antes de resolver una necesidad por cuenta propia, pregúntate si estás murmurando como en Refidim o clamando como ante el mar. Practica recordar en voz alta —en oración o conversación— una liberación pasada, como hizo Israel con el cántico; la memoria agradecida es defensa contra la próxima murmuración.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Éxodo 13:17–14:8

13:17 Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los Filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Que quizá no se arrepienta el pueblo cuando vieren la guerra, y se vuelvan á Egipto: 13:18 Mas hizo Dios al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar Bermejo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. 13:19 Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado á los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. 13:20 Y partidos de Succoth, asentaron campo en Etham, á la entrada del desierto. 13:21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; á fin de que anduviesen de día y de noche. 13:22 Nunca se partió de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego. 14:1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo: 14:2 Habla á los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pihahiroth, entre Migdol y la mar hacia Baalzephón: delante de él asentaréis el campo, junto á la mar. 14:3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. 14:4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así. 14:5 Y fué dado aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿ Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir á Israel, para que no nos sirva? 14:6 Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; 14:7 Y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos. 14:8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y siguió á los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.

Aliá 2 · Éxodo 14:9-14

14:9 Siguiéndolos, pues, los Egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de á caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo junto á la mar, al lado de Pihahiroth, delante de Baalzephón. 14:10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí los Egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de Israel á Jehová. 14:11 Y dijeron á Moisés: ¿ No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿ Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? 14:12 ¿ No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir á los Egipcios? Que mejor nos fuera servir á los Egipcios, que morir nosotros en el desierto. 14:13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estáos quedos, y ved la salud de Jehová, que él hará hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14:14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos.

Aliá 3 · Éxodo 14:15-25

14:15 Entonces Jehová dijo á Moisés: ¿ Por qué clamas á mí? di á los hijos de Israel que marchen: 14:16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre la mar, y divídela; y entren los hijos de Israel por medio de la mar en seco. 14:17 Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los Egipcios, para que los sigan: y yo me glorificaré en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su caballería; 14:18 Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorificaré en Faraón, en sus carros, y en su gente de á caballo. 14:19 Y el ángel de Dios que iba delante del campo de Israel, se apartó, é iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó, y púsose á sus espaldas: 14:20 E iba entre el campo de los Egipcios y el campo de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba á Israel de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron los unos á los otros. 14:21 Y extendió Moisés su mano sobre la mar, é hizo Jehová que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas quedaron divididas. 14:22 Entonces los hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como muro á su diestra y á su siniestra: 14:23 Y siguiéndolos los Egipcios, entraron tras ellos hasta el medio de la mar, toda la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de á caballo. 14:24 Y aconteció á la vela de la mañana, que Jehová miró al campo de los Egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los Egipcios. 14:25 Y quitóles las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemente. Entonces los Egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los Egipcios.

Aliá 4 · Éxodo 14:26–15:26

14:26 Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas vuelvan sobre los Egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. 14:27 Y Moisés extendió su mano sobre la mar, y la mar se volvió en su fuerza cuando amanecía; y los Egipcios iban hacia ella: y Jehová derribó á los Egipcios en medio de la mar. 14:28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni uno. 14:29 Y los hijos de Israel fueron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas por muro á su diestra y á su siniestra. 14:30 Así salvó Jehová aquel día á Israel de mano de los Egipcios; é Israel vió á los Egipcios muertos á la orilla de la mar. 14:31 Y vió Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los Egipcios: y el pueblo temió á Jehová, y creyeron á Jehová y á Moisés su siervo. 15:1 ENTONCES cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico á Jehová, y dijeron: Cantaré yo á Jehová, porque se ha magnificado grandemente, echando en la mar al caballo y al que en él subía. 15:2 Jehová es mi fortaleza, y mi canción, y hame sido por salud: éste es mi Dios, y á éste engrandeceré; Dios de mi padre, y á éste ensalzaré. 15:3 Jehová, varón de guerra; Jehová es su nombre. 15:4 Los carros de Faraón y á su ejército echó en la mar; y sus escogidos príncipes fueron hundidos en el mar Bermejo. 15:5 Los abismos los cubrieron; como piedra descendieron á los profundos. 15:6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en fortaleza; tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo. 15:7 Y con la grandeza de tu poder has trastornado á los que se levantaron contra ti: enviaste tu furor; los tragó como á hojarasca. 15:8 Con el soplo de tus narices se amontonaron las aguas; paráronse las corrientes como en un montón; los abismos se cuajaron en medio de la mar. 15:9 El enemigo dijo: Perseguiré, prenderé, repartiré despojos; mi alma se henchirá de ellos; sacaré mi espada, destruirlos ha mi mano. 15:10 Soplaste con tu viento, cubriólos la mar: hundiéronse como plomo en las impetuosas aguas. 15:11 ¿ Quién como tú, Jehová, entre los dioses? ¿ quién como tú, magnífico en santidad, terrible en loores, hacedor de maravillas? 15:12 Extendiste tu diestra; la tierra los tragó. 15:13 Condujiste en tu misericordia á este pueblo, al cual salvaste; llevástelo con tu fortaleza á la habitación de tu santuario. 15:14 Oiránlo los pueblos, y temblarán; apoderarse ha dolor de los moradores de Palestina. 15:15 Entonces los príncipes de Edom se turbarán; á los robustos de Moab los ocupará temblor; abatirse han todos los moradores de Canaán. 15:16 Caiga sobre ellos temblor y espanto; á la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste. 15:17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, en el lugar de tu morada, que tú has aparejado, oh Jehová; en el santuario del Señor, que han afirmado tus manos. 15:18 Jehová reinará por los siglos de los siglos. 15:19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de á caballo en la mar, y Jehová volvió á traer las aguas de la mar sobre ellos; mas los hijos de Israel fueron en seco por medio de la mar. 15:20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas; 15:21 Y María les respondía: Cantad á Jehová; porque en extremo se ha engrandecido, echando en la mar al caballo, y al que en él subía. 15:22 E hizo Moisés que partiese Israel del mar Bermejo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 15:23 Y llegaron á Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 15:24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿ Qué hemos de beber? 15:25 Y Moisés clamó á Jehová; y Jehová le mostró un árbol, el cual metídolo que hubo dentro de las aguas, las aguas se endulzaron. Allí les dió estatutos y ordenanzas, y allí los probó; 15:26 Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo soy Jehová tu Sanador.

Aliá 5 · Éxodo 15:27–16:10

15:27 Y llegaron á Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmas; y asentaron allí junto á las aguas. 16:1 Y PARTIENDO de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, á los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. 16:2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; 16:3 Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto, para matar de hambre á toda esta multitud. 16:4 Y Jehová dijo á Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y cogerá para cada un día, para que yo le pruebe si anda en mi ley, ó no. 16:5 Mas al sexto día aparejarán lo que han de encerrar, que será el doble de lo que solían coger cada día. 16:6 Entonces dijo Moisés y Aarón á todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto: 16:7 Y á la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; que nosotros, ¿ qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros? 16:8 Y dijo Moisés: Jehová os dará á la tarde carne para comer, y á la mañana pan en hartura; por cuanto Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él: que nosotros, ¿ qué somos? vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová. 16:9 Y dijo Moisés á Aarón: Di á toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos á la presencia de Jehová; que él ha oído vuestras murmuraciones. 16:10 Y hablando Aarón á toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová, que apareció en la nube.

Aliá 6 · Éxodo 16:11-36

16:11 Y Jehová habló á Moisés, diciendo: 16:12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. 16:13 Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real. 16:14 Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra. 16:15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos á otros: ¿ Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. 16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: cogeréis de él cada uno según pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. 16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así: y recogieron unos más, otros menos: 16:18 Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco: cada uno recogió conforme á lo que había de comer. 16:19 Y díjoles Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. 16:20 Mas ellos no obedecieron á Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y pudrióse; y enojóse contra ellos Moisés. 16:21 Y recogíanlo cada mañana, cada uno según lo que había de comer: y luego que el sol calentaba, derretíase. 16:22 En el sexto día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes de la congregación vinieron á Moisés, y se lo hicieron saber. 16:23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. 16:24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según que Moisés había mandado, y no se pudrió, ni hubo en él gusano. 16:25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado de Jehová: hoy no hallaréis en el campo. 16:26 En los seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado, en el cual no se hallará. 16:27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día á recoger, y no hallaron. 16:28 Y Jehová dijo á Moisés: ¿ Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? 16:29 Mirad que Jehová os dió el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día. 16:30 Así el pueblo reposó el séptimo día. 16:31 Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como simiente de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. 16:32 Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Henchirás un gomer de él para que se guarde para vuestros descendientes, á fin de que vean el pan que yo os dí á comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto. 16:33 Y dijo Moisés á Aarón: Toma un vaso, y pon en él un gomer lleno de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes. 16:34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó á Moisés. 16:35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán. 16:36 Y un gomer es la décima parte del epha.

Aliá 7 · Éxodo 17:1-16

17:1 Y TODA la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin, por sus jornadas, al mandamiento de Jehová, y asentaron el campo en Rephidim: y no había agua para que el pueblo bebiese. 17:2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿ Por qué altercáis conmigo? ¿ por qué tentáis á Jehová? 17:3 Así que el pueblo tuvo allí sed de agua, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿ Por qué nos hiciste subir de Egipto, para matarnos de sed á nosotros, y á nuestros hijos, y á nuestros ganados? 17:4 Entonces clamó Moisés á Jehová, diciendo: ¿ Qué haré con este pueblo? de aquí á un poco me apedrearán. 17:5 Y Jehová dijo á Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara, con que heriste el río, y ve: 17:6 He aquí que yo estoy delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y herirás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. 17:7 Y llamó el nombre de aquel lugar Massah y Meribah, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron á Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, ó no? 17:8 Y vino Amalec, y peleó con Israel en Rephidim. 17:9 Y dijo Moisés á Josué: Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec: mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 17:10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando con Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron á la cumbre del collado. 17:11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 17:12 Y las manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y pusiéronla debajo de él, y se sentó sobre ella: y Aarón y Hur sustentaban sus manos, el uno de una parte y el otro de otra; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 17:13 Y Josué deshizo á Amalec y á su pueblo á filo de espada. 17:14 Y Jehová dijo á Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di á Josué que del todo tengo de raer la memoria de Amalec de debajo del cielo. 17:15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nissi; 17:16 Y dijo: Por cuanto la mano sobre el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.

Haftará (Profetas)

4:4 Y gobernaba en aquel tiempo á Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidoth: 4:5 La cual Débora habitaba debajo de una palma entre Rama y Beth-el, en el monte de Ephraim: y los hijos de Israel subían á ella á juicio. 4:6 Y ella envió á llamar á Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Nephtalí, y díjole: ¿ No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, y haz gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Nephtalí, y de los hijos de Zabulón: 4:7 Y yo atraeré á ti al arroyo de Cisón á Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y entregarélo en tus manos? 4:8 Y Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré: pero si no fueres conmigo, no iré. 4:9 Y ella dijo: Iré contigo; mas no será tu honra en el camino que vas; porque en mano de mujer venderá Jehová á Sísara. Y levantándose Débora fué con Barac á Cedes. 4:10 Y juntó Barac á Zabulón y á Nephtalí en Cedes, y subió con diez mil hombres á su mando, y Débora subió con él. 4:11 Y Heber Cineo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los Cineos, y puesto su tienda hasta el valle de Zaananim, que está junto á Cedes. 4:12 Vinieron pues las nuevas á Sísara como Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor. 4:13 Y reunió Sísara todos sus carros, nuevecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroseth de las Gentes hasta el arroyo de Cisón. 4:14 Entonces Débora dijo á Barac: Levántate; porque este es el día en que Jehová ha entregado á Sísara en tus manos. ¿ No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. 4:15 Y Jehová desbarató á Sísara, y á todos sus carros y á todo su ejército, á filo de espada delante de Barac: y Sísara descendió del carro, y huyó á pie. 4:16 Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroseth de las Gentes, y todo el ejército de Sísara cayó á filo de espada, hasta no quedar ni uno. 4:17 Y Sísara se acogió á pie á la tienda de Jael mujer de Heber Cineo; porque había paz entre Jabín rey de Asor y la casa de Heber Cineo. 4:18 Y saliendo Jael á recibir á Sísara, díjole: Ven, señor mío, ven á mí, no tengas temor. Y él vino á ella á la tienda, y ella le cubrió con una manta. 4:19 Y él le dijo: Ruégote me des á beber una poca de agua, que tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y dióle de beber, y tornóle á cubrir. 4:20 Y él le dijo: Estáte á la puerta de la tienda, y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿ Hay aquí alguno? tú responderás que no. 4:21 Y Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, vino á él calladamente, y metióle la estaca por las sienes, y enclavólo en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió. 4:22 Y siguiendo Barac á Sísara, Jael salió á recibirlo, y díjole: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien. 4:23 Así abatió Dios aquel día á Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. 4:24 Y la mano de los hijos de Israel comenzó á crecer y á fortificarse contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron. 5:1 Y AQUEL día cantó Débora, con Barac, hijo de Abinoam, diciendo: 5:2 Porque ha vengado las injurias de Israel, porque el pueblo se ha ofrecido de su voluntad, load á Jehová. 5:3 Oid, reyes; estad, oh príncipes, atentos: yo cantaré á Jehová, cantaré salmos á Jehová Dios de Israel. 5:4 Cuando saliste de Seir, oh Jehová, cuando te apartaste del campo de Edom, la tierra tembló, y los cielos destilaron, y las nubes gotearon aguas. 5:5 Los montes se derritieron delante de Jehová, aqueste Sinaí, delante de Jehová Dios de Israel. 5:6 En los días de Samgar hijo de Anath, en los días de Jael, cesaron los caminos, y los que andaban por las sendas apartábanse por torcidos senderos. 5:7 Las aldeas habían cesado en Israel, habían decaído; hasta que yo Débora me levanté, me levanté madre en Israel. 5:8 En escogiendo nuevos dioses, la guerra estaba á las puertas: ¿ se veía escudo ó lanza entre cuarenta mil en Israel? 5:9 Mi corazón está por los príncipes de Israel, los que con buena voluntad se ofrecieron entre el pueblo: load á Jehová. 5:10 Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, los que presidís en juicio, y vosotros los que viajáis, hablad. 5:11 Lejos del ruido de los archeros, en los abrevaderos, allí repetirán las justicias de Jehová, las justicias de sus villas en Israel; entonces bajará el pueblo de Jehová á las puertas. 5:12 Despierta, despierta, Débora; despierta, despierta, profiere un cántico. Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam. 5:13 Entonces ha hecho que el que quedó del pueblo, señoree á los magníficos: Jehová me hizo enseñorear sobre los fuertes. 5:14 De Ephraim salió su raíz contra Amalec tras ti, Benjamín, contra tus pueblos; de Machîr descendieron príncipes, y de Zabulón los que solían manejar punzón de escribiente. 5:15 Príncipes también de Issachâr fueron con Débora; y como Issachâr, también Barac se puso á pie en el valle. De las divisiones de Rubén hubo grandes impresiones del corazón. 5:16 ¿ Por qué te quedaste entre las majadas, para oir los balidos de los rebaños? De las divisiones de Rubén grandes fueron las disquisiciones del corazón. 5:17 Galaad se quedó de la otra parte del Jordán: y Dan ¿ por qué se estuvo junto á los navíos? Mantúvose Aser á la ribera de la mar, y quedóse en sus puertos. 5:18 El pueblo de Zabulón expuso su vida á la muerte, y Nephtalí en las alturas del campo. 5:19 Vinieron reyes y pelearon: entonces pelearon los reyes de Canaán en Taanac, junto á las aguas de Megiddo, mas no llevaron ganancia alguna de dinero. 5:20 De los cielos pelearon: las estrellas desde sus órbitas pelearon contra Sísara. 5:21 Barriólos el torrente de Cisón, el antiguo torrente, el torrente de Cisón. Hollaste, oh alma mía, con fortaleza. 5:22 Despalmáronse entonces las uñas de los caballos por las arremetidas, por los brincos de sus valientes. 5:23 Maldecid á Meroz, dijo el ángel de Jehová: maldecid severamente á sus moradores, porque no vinieron en socorro á Jehová, en socorro á Jehová contra los fuertes. 5:24 Bendita sea entre las mujeres Jael, mujer de Heber Cineo; sobre las mujeres bendita sea en la tienda. 5:25 El pidió agua, y dióle ella leche; en tazón de nobles le presentó manteca. 5:26 Su mano tendió á la estaca, y su diestra al mazo de trabajadores; y majó á Sísara, hirió su cabeza, llagó y atravesó sus sienes. 5:27 Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido: entre sus pies cayó encorvado; donde se encorvó, allí cayó muerto. 5:28 La madre de Sísara se asoma á la ventana, y por entre las celosías á voces dice: ¿ Por qué se detiene su carro, que no viene? ¿ por qué las ruedas de sus carros se tardan? 5:29 Las más avisadas de sus damas le respondían; y aun ella se respondía á sí misma. 5:30 ¿ No han hallado despojos, y los están repartiendo? á cada uno una moza, ó dos: los despojos de colores para Sísara, los despojos bordados de colores: la ropa de color bordada de ambos lados, para los cuellos de los que han tomado los despojos. 5:31 Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová: mas los que le aman, sean como el sol cuando nace en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

6:15 Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo. 6:16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar; 6:17 Y entrando en un barco, venían de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido á ellos. 6:18 Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba. 6:19 Y como hubieron navegado como veinticinco ó treinta estadios, ven á Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo. 6:20 Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo. 6:21 Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban. 6:22 El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos; 6:23 Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias; 6:24 Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús. 6:25 Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿ cuándo llegaste acá? 6:26 Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis. 6:27 Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios. 6:28 Y dijéronle: ¿ Qué haremos para que obremos las obras de Dios? 6:29 Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 6:30 Dijéronle entonces: ¿ Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿ Qué obras? 6:31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer. 6:32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 6:33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 6:34 Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan. 6:35 Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. 6:36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. 6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera. 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió. 6:39 Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero. 6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. 6:41 Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo. 6:42 Y decían: ¿ No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿ cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? 6:43 Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros. 6:44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. 6:45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí. 6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre. 6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. 6:48 Yo soy el pan de vida. 6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos. 6:50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera. 6:51 Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 6:52 Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿ Cómo puede éste darnos su carne á comer? 6:53 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. 6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 6:57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 6:58 Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente. 6:59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. 6:60 Y muchos de sus discípulos oyéndo lo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿ quién la puede oir? 6:61 Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿ Esto os escandaliza? 6:62 ¿ Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero? 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida. 6:64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. 6:65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre. 6:66 Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. 6:67 Dijo entonces Jesús á los doce: ¿ Queréis vosotros iros también? 6:68 Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿ á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna. 6:69 Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente. 6:70 Jesús le respondió: ¿ No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo? 6:71 Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.