Devocional mesiánico

Ki Tetzé

כִּי־תֵצֵא

Shabat · 11 de septiembre de 2027

Torá: Deuteronomio 21:10–25:19 · Haftará: Isaías 54:1-10 · Brit Hadashah: Mateo 5:27-32; 1 Corintios 5:1-5

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Aliá 1

La porción esta semana

Resumen de la porción

Ki Tetzé reúne un mosaico de leyes: la mujer cautiva tomada por esposa, el hijo rebelde, la restitución de animales perdidos, los límites del castigo, la pureza matrimonial y sexual, el trato al jornalero y al extranjero, el levirato, y el mandato de borrar la memoria de Amalec. No hay un solo relato que la sostenga; hay, en cambio, decenas de casos concretos donde la santidad se mide en la calle, no en el templo.

El hilo de la parashá

Lo que recorre las aliyot no es un tema abstracto sino una pregunta repetida: ¿qué haces con el que está bajo tu poder y no puede defenderse? La cautiva de guerra no puede ser vendida «por cuanto la afligiste» (Deuteronomio 21:14). La mujer aborrecida no pierde el derecho de su hijo primogénito (Deuteronomio 21:17). El jornalero recibe su paga «en su día», antes de que se ponga el sol (Deuteronomio 24:15). No se recoge la gavilla olvidada, ni se rebuscan las ramas del olivo, porque son «para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda» (Deuteronomio 24:19-21). La ley protege exactamente donde el poder tiende a abusar.

Y sin embargo, la misma porción repite una fórmula severa: «quitarás el mal de en medio de ti» (Deuteronomio 22:21, 22:24, 24:7). Ternura hacia el vulnerable, intolerancia hacia la corrupción que carcome la comunidad: las dos caras de la misma santidad práctica.

La haftará

Isaías 54 recoge exactamente el vocabulario del código matrimonial de la parashá: «mujer dejada», «repudiada», «afrenta» (Isaías 54:6). La lectura profética habla directamente a la carta de repudio de Deuteronomio 24:1-4 y a la aflicción de la cautiva de Deuteronomio 21:14. Israel es esa mujer humillada, pero su Hacedor mismo se presenta como el marido que no abandona: «no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará» (Isaías 54:10). Donde la ley humana permitía el repudio, el pacto divino lo revoca.

El Mesías en la porción

Mateo 5:27-32 toma dos hilos exactos de Ki Tetzé —el adulterio (Deuteronomio 22:22) y la carta de repudio (Deuteronomio 24:1)— y los lleva a la raíz: «cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mateo 5:28). Es el mismo verbo de Deuteronomio 21:11, «la codiciares», aplicado ya no a la cautiva de guerra sino al corazón de cualquier hombre. Yeshúa no anula la ley matrimonial; muestra que su cumplimiento empieza antes del acto, en el deseo.

Pablo, en 1 Corintios 5:1-5, retoma la otra fórmula de la parashá —«quitarás el mal de en medio de ti»— y la aplica a la congregación del Mesías: el pecado no confrontado no se queda contenido, contamina «de en medio» del cuerpo, igual que contaminaba la tierra en Ki Tetzé. La santidad comunitaria de Deuteronomio no queda abolida en el Mesías; se traslada, intacta en su exigencia, al cuerpo de los creyentes.

Para la semana

Revisa una relación donde tengas poder sobre alguien más vulnerable —un empleado, un deudor, un familiar dependiente— y aplica sin dilación el principio de Deuteronomio 24:14-15: lo que se debe, se entrega el mismo día, sin retenerlo por ventaja propia.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Deuteronomio 21:10-21

21:10 Cuando salgas a luchar contra tus enemigos, y el Señor tu Dios los entregue en tus manos y los lleves cautivos, 21:11 y veas entre los cautivos a una mujer hermosa, y te atraiga y desees tomarla como esposa, 21:12 entonces la llevarás a tu casa. Ella se afeitará la cabeza y se cortará las uñas. 21:13 Se quitará la ropa de su cautiverio y se quedará en tu casa, y llorará a su padre y a su madre un mes entero. Después entrarás con ella y serás su esposo, y ella será tu esposa. 21:14 Si no te gusta, la dejarás ir a donde quiera, pero no la venderás por dinero. No la tratarás como a una esclava, porque la has humillado. 21:15 Si un hombre tiene dos esposas, una amada y otra odiada, y le han dado hijos, tanto la amada como la odiada, y si el hijo primogénito es de la odiada, 21:16 entonces será, el día que haga heredar a sus hijos lo que tiene, que no dará al hijo de la amada los derechos de primogénito antes que al hijo de la odiada, que es el primogénito; 21:17 sino que reconozca al primogénito, el hijo de la odiada, dándole una doble porción de todo lo que tiene, porque él es el principio de su fuerza. El derecho del primogénito es suyo. 21:18 Si un hombre tiene un hijo testarudo y rebelde que no obedece la voz de su padre ni la de su madre, y aunque lo castiguen, no les hace caso, 21:19 entonces su padre y su madre lo agarrarán y lo llevarán a los ancianos de su ciudad y a la puerta de su lugar. 21:20 Dirán a los ancianos de su ciudad: “Este hijo nuestro es terco y rebelde. No quiere obedecer nuestra voz. Es un glotón y un borracho”. 21:21 Todos los hombres de su ciudad lo apedrearán hasta que muera. Así eliminarán el mal de entre ustedes. Todo Israel escuchará y temerá.

Aliá 2 · Deuteronomio 21:22–22:7

21:22 Si un hombre ha cometido un pecado digno de muerte, y es condenado a muerte, y lo cuelgas en un madero, 21:23 su cuerpo no permanecerá toda la noche en el madero, sino que lo enterrarás el mismo día; porque el ahorcado es maldito por Dios. No contamines tu tierra que el Señor, tu Dios, te da en herencia. 22:1 No verás extraviado el buey o la oveja de tu hermano y te esconderás de ellos. Los llevarás de nuevo a tu hermano. 22:2 Si tu hermano no está cerca de ti, o si no lo conoces, lo llevarás a tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano venga a buscarlo, y se lo devolverás. 22:3 Así harás con su burro. Así harás con su ropa. Así harás con toda cosa perdida de tu hermano, que él haya perdido y tú hayas encontrado. No podrás esconderte. 22:4 No verás el burro de tu hermano ni su buey caídos en el camino, y te esconderás de ellos. Le ayudarás a levantarlos de nuevo. 22:5 La mujer no se vestirá con ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque quien hace estas cosas es una abominación para Yehová, tu Dios. 22:6 Si en el camino encuentras un nido de pájaros, en cualquier árbol o en el suelo, con crías o huevos, y la madre está sentada sobre las crías o sobre los huevos, no te llevarás la madre con las crías. 22:7 Dejarás ir a la madre, pero podrás tomar las crías para ti, para que te vaya bien y prolongues tus días.

Aliá 3 · Deuteronomio 22:8–23:6

22:8 Cuando construyas una casa nueva, harás una barandilla alrededor de tu techo, para que no traigas sangre a tu casa si alguien se cae de allí. 22:9 No sembrarás tu viña con dos tipos de semilla, para que no se contamine todo el fruto, la semilla que has sembrado y el producto de la viña. 22:10 No ararás con un buey y un burro juntos. 22:11 No te pondrás ropa de lana y de lino tejidas juntas. 22:12 Se harán flecos en las cuatro esquinas del manto con el que se cubren. 22:13 Si un hombre toma a una mujer y se acerca a ella, la odia, 22:14 la acusa de cosas vergonzosas, le da mala fama y dice: “Tomé a esta mujer, y cuando me acerqué a ella, no encontré en ella las señales de virginidad”; 22:15 entonces el padre y la madre de la joven tomarán y llevarán las señales de virginidad de la joven a los ancianos de la ciudad en la puerta. 22:16 El padre de la joven dirá a los ancianos: “Yo le di mi hija a este hombre como esposa, y él la odia. 22:17 He aquí que él la ha acusado de cosas vergonzosas, diciendo: ‘No he encontrado en tu hija las señales de la virginidad’; y sin embargo, estas son las señales de la virginidad de mi hija.” Extenderán el paño ante los ancianos de la ciudad. 22:18 Los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán. 22:19 Le impondrán una multa de cien siclos de plata, y se la darán al padre de la joven, por haber dado mala fama a una virgen de Israel. Ella será su esposa. No podrá repudiarla en todos sus días. 22:20 Pero si esto es cierto, que las señales de virginidad no se encontraron en la joven, 22:21 entonces sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, porque ha hecho una locura en Israel, al jugar a la prostitución en la casa de su padre. Así eliminarán el mal de entre ustedes. 22:22 Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada con un marido, entonces ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer y la mujer. Así eliminarás el mal de Israel. 22:23 Si hay una joven virgen comprometida para casarse con un marido, y un hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, 22:24 entonces los sacarán a ambos a la puerta de esa ciudad, y los apedrearán hasta que mueran; a la joven, por no haber gritado, estando en la ciudad; y al hombre, por haber humillado a la mujer de su prójimo. Así eliminarán el mal de entre ustedes. 22:25 Pero si el hombre encuentra a la joven prometida en el campo, y el hombre la fuerza y se acuesta con ella, entonces solo morirá el hombre que se acostó con ella; 22:26 pero a la joven no le harán nada. No hay en la joven ningún pecado digno de muerte; pues como cuando un hombre se levanta contra su prójimo y lo mata, así es este asunto; 22:27 pues la encontró en el campo, la joven prometida para casarse gritó, y no hubo quien la salvara. 22:28 Si un hombre encuentra a una joven virgen, que no está comprometida para casarse, la agarra y se acuesta con ella, y son encontrados, 22:29 entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta siclos de plata. Ella será su esposa, porque la ha humillado. No podrá repudiarla en todos sus días. 22:30 El hombre no tomará la mujer de su padre, y no descubrirá la falda de su padre. 23:1 El castrado por aplastamiento o corte no entrará en la asamblea de Yehová. 23:2 El nacido de una unión prohibida no entrará en la asamblea de Yehová; hasta la décima generación nadie de él entrará en la asamblea de Yehová. 23:3 El amonita o el moabita no entrarán en la asamblea de Yehová; hasta la décima generación nadie de ellos entrará en la asamblea de Yehová para siempre, 23:4 porque no te salieron al encuentro con pan y agua en el camino cuando saliste de Egipto, y porque contrataron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor de Mesopotamia, para que te maldijera. 23:5 Sin embargo, Yehová tu Dios no quiso escuchar a Balaam, sino que Yehová tu Dios convirtió la maldición en una bendición para ti, porque Yehová tu Dios te amaba. 23:6 No buscarás su paz ni su prosperidad en todos tus días.

Aliá 4 · Deuteronomio 23:7-23

23:7 No aborrecerás a un edomita, porque es tu hermano. No aborrecerás a un egipcio, porque viviste como extranjero en su tierra. 23:8 Los hijos de la tercera generación que nazcan de ellos podrán entrar en la asamblea de Yehová. 23:9 Cuando salgan a acampar contra sus enemigos, se guardarán de toda cosa mala. 23:10 Si hay entre ustedes algún hombre que no esté limpio a causa de lo que le ocurra de noche, saldrá fuera del campamento. No entrará en el campamento; 23:11 sino que, cuando llegue la noche, se bañará en agua. Cuando se ponga el sol, entrará en el campamento. 23:12 Tendrás también un lugar fuera del campamento donde harás tus necesidades. 23:13 Tendrás una paleta entre tus armas. Cuando hagas tus necesidades, cavarás con ella, y volverás a cubrir tus excrementos; 23:14 porque el Señor, tu Dios, camina en medio de tu campamento, para librarte y entregar a tus enemigos delante de ti. Por eso tu campamento será santo, para que no vea en ti nada impuro y se aparte de ti. 23:15 No entregarás a su amo un siervo que se haya escapado de su amo hacia ti. 23:16 Él habitará con ustedes, en medio de ustedes, en el lugar que elija dentro de una de sus puertas, donde mejor le parezca. No lo oprimirás. 23:17 No habrá prostituta de las hijas de Israel, ni habrá sodomita de los hijos de Israel. 23:18 No traerás el alquiler de una prostituta, ni el salario de un prostituto, a la casa de Yehová tu Dios por ningún voto; porque ambas cosas son una abominación para Yehová tu Dios. 23:19 No prestarás a tu hermano con intereses: intereses de dinero, intereses de alimentos, intereses de cualquier cosa que se preste con intereses. 23:20 Podrás cobrarle intereses a un extranjero, pero no le cobrarás intereses a tu hermano, para que el Señor, tu Dios, te bendiga en todo lo que hagas en la tierra a la que entras a poseer. 23:21 Cuando hagas un voto a Yehová, tu Dios, no te descuides en pagarlo, porque Yehová, tu Dios, te lo exigirá con toda seguridad; y sería pecado en ti. 23:22 Pero si te abstienes de hacer un voto, no será pecado en ti. 23:23 Deberás cumplir y hacer lo que ha salido de tus labios. Todo lo que hayas prometido a Yehová tu Dios como ofrenda voluntaria, lo que hayas prometido con tu boca, debes hacerlo.

Aliá 5 · Deuteronomio 23:24–24:4

23:24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer tu ración de uvas a tu antojo; pero no pondrás ninguna en tu recipiente. 23:25 Cuando entres en el grano en pie de tu prójimo, podrás arrancar las espigas con tu mano; pero no usarás la hoz en el grano en pie de tu prójimo. 24:1 Cuando un hombre toma una esposa y se casa con ella, si ella no encuentra favor a sus ojos porque ha encontrado alguna cosa indecorosa en ella, le escribirá un certificado de divorcio, se lo pondrá en la mano y la enviará fuera de su casa. 24:2 Cuando haya salido de su casa, podrá ir y ser la esposa de otro hombre. 24:3 Si este último marido la odia y le escribe un certificado de divorcio, se lo pone en la mano y la envía fuera de su casa; o si muere el último marido que la tomó por esposa; 24:4 su antiguo marido, que la envió, no podrá volver a tomarla por esposa después de que se haya contaminado, porque eso sería una abominación para Yehová. No harás pecar a la tierra que Yehová tu Dios te da en herencia.

Aliá 6 · Deuteronomio 24:5-13

24:5 Cuando un hombre tome una nueva esposa, no saldrá en el ejército, ni se le asignará ningún negocio. Estará libre en su casa durante un año, y alegrará a la mujer que ha tomado. 24:6 Ningún hombre tomará como prenda el molino o la muela superior, pues toma una vida en prenda. 24:7 Si un hombre es encontrado robando a alguno de sus hermanos de los hijos de Israel, y lo trata como esclavo o lo vende, ese ladrón morirá. Así eliminarán el mal de entre ustedes. 24:8 Tengan cuidado con la plaga de la lepra, que observen con diligencia y hagan conforme a todo lo que les enseñen los sacerdotes levitas. Como yo les ordené, así observarán hacer. 24:9 Acuérdate de lo que el Señor, tu Dios, hizo a María, en el camino cuando salieron de Egipto. 24:10 Cuando prestes a tu prójimo cualquier clase de préstamo, no entrarás en su casa para recibir su prenda. 24:11 Te quedarás fuera, y el hombre al que le prestes te traerá la prenda fuera. 24:12 Si es un hombre pobre, no dormirás con su prenda. 24:13 Le devolverás la prenda cuando se ponga el sol, para que duerma con su ropa y te bendiga. Será para ti justicia ante el Señor, tu Dios.

Aliá 7 · Deuteronomio 24:14–25:19

24:14 No oprimirás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus hermanos o uno de los extranjeros que están en tu tierra dentro de tus puertas. 24:15 En su día le darás su salario, ni se pondrá el sol sobre él, porque es pobre y pone su corazón en ello, no sea que clame contra ti a Yehová, y te sea pecado. 24:16 Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos morirán por los padres. Cada uno morirá por su propio pecado. 24:17 No privarás al extranjero ni al huérfano de la justicia, ni tomarás en prenda la ropa de una viuda; 24:18 sino que te acordarás de que fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor, tu Dios, te redimió allí. Por eso te mando que hagas esto. 24:19 Cuando recojas tu cosecha en tu campo, y hayas olvidado una gavilla en el campo, no volverás a ir a buscarla. Será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda, para que el Señor, tu Dios, te bendiga en todo el trabajo de tus manos. 24:20 Cuando golpees tu olivo, no volverás a pasar por las ramas. Será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. 24:21 Cuando cosechen su viña, no la espigarán en pos de ustedes mismos. Será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. 24:22 Recordarás que fuiste esclavo en la tierra de Egipto. Por eso te ordeno que hagas esto. 25:1 Si hay un litigio entre hombres, y vienen a juicio y los jueces los juzgan, entonces justificarán al justo y condenarán al impío. 25:2 Si el impío es digno de ser azotado, el juez hará que se acueste y sea azotado delante de él, según su maldad, por número. 25:3 No podrá condenarlo a más de cuarenta azotes. No deberá dar más, no sea que si da más y lo golpea más que esa cantidad de azotes, entonces tu hermano será degradado ante tus ojos. 25:4 No pondrás bozal al buey cuando pise el grano. 25:5 Si los hermanos viven juntos, y uno de ellos muere y no tiene hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con un extraño. El hermano de su marido se acercará a ella y la tomará como esposa, y cumplirá con ella el deber de hermano de marido. 25:6 El primogénito que ella dé a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que su nombre no sea borrado de Israel. 25:7 Si el hombre no quiere tomar a la mujer de su hermano, la mujer de su hermano subirá a la puerta a los ancianos y dirá: “El hermano de mi marido se niega a levantar a su hermano un nombre en Israel. No cumplirá conmigo el deber de hermano de marido”. 25:8 Entonces los ancianos de su ciudad lo llamarán y hablarán con él. Si él se levanta y dice: “No quiero tomarla”, 25:9 entonces la mujer de su hermano se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará la sandalia del pie y le escupirá en la cara. Ella responderá y dirá: “Así se hará con el hombre que no edifique la casa de su hermano”. 25:10 Su nombre se llamará en Israel: “La casa del que se quitó la sandalia”. 25:11 Cuando los hombres se peleen entre sí, y la mujer de uno se acerque para librar a su marido de la mano del que lo golpea, y saque la mano y lo agarre por sus partes íntimas, 25:12 entonces le cortarás la mano. Tu ojo no tendrá piedad. 25:13 No tendrás en tu bolsa pesos diversos, uno pesado y otro ligero. 25:14 No tendrás en tu casa diversas medidas, una grande y otra pequeña. 25:15 Tendrás un peso perfecto y justo. Tendrás una medida perfecta y justa, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da. 25:16 Porque todos los que hacen tales cosas, todos los que actúan injustamente, son una abominación para el Señor tu Dios. 25:17 Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino cuando saliste de Egipto, 25:18 de cómo te salió al encuentro en el camino, e hirió a los últimos de ustedes, a todos los débiles que venían detrás, cuando estabas cansado y fatigado; y no temió a Dios. 25:19 Por lo tanto, cuando el Señor, tu Dios, te haya dado descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que el Señor, tu Dios, te da en herencia para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo. No lo olvidarás.

Haftará (Profetas)

54:1 “¡Canta, mujer estéril, tú que nunca diste a luz! ¡Lanza gritos de alegría, tú que nunca tuviste dolores de parto! Porque más son los hijos de la mujer abandonada que los de la mujer casada”, dice Yehová. 54:2 “Ensancha el espacio de tu tienda y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. 54:3 Porque te extenderás a derecha e izquierda; tus descendientes conquistarán naciones y habitarán las ciudades que ahora están desiertas. 54:4 No tengas miedo, porque no serás avergonzada; no te dejes confundir, porque no serás humillada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud y no recordarás más la deshonra de tu viudez. 54:5 Porque tu Creador es tu esposo; su nombre es Yehová de los Ejércitos. Tu Redentor es el Santo de Israel, al que llaman Dios de toda la tierra. 54:6 Yehová te ha vuelto a llamar como a una esposa abandonada y angustiada, como a la esposa joven que un día fue rechazada”, dice tu Dios. 54:7 “Por un corto momento te abandoné, pero con inmensa ternura te volveré a recoger. 54:8 En un arrebato de enojo escondí mi rostro de ti por un instante, pero con amor eterno te tendré compasión”, dice Yehová, tu Redentor. 54:9 “Para mí esto es como en los días de Noé: así como juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra, así he jurado que no me enojaré con ustedes ni los reprenderé. 54:10 Aunque las montañas se muevan y las colinas desaparezcan, mi amor por ti no cambiará ni se romperá mi pacto de paz”, dice Yehová, el que te tiene compasión.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

5:27 “Han oído que se dijo: “ No cometerás adulterio”; 5:28 pero yo les digo que todo el que mira a una mujer para codiciarla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. 5:29 Si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo lejos de ti. Porque más te vale perder una parte de tu cuerpo que ser arrojado entero al infierno. 5:30 Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y tírala lejos de ti. Porque más te conviene perder una parte de tu cuerpo, que ir entero al infierno. 5:31 “También se dijo: “El que se divorcie de su esposa, que le dé un certificado de divorcio”, 5:32 pero yo les digo que todo el que se divorcia de su esposa, a no ser por causa de inmoralidad sexual, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer divorciada, comete adulterio.

5:1 En realidad, se dice que hay inmoralidad sexual entre ustedes, y una inmoralidad sexual como no se nombra entre los gentiles, que uno tiene la mujer de su padre. 5:2 Ustedes son arrogantes y no se han lamentado, en cambio, de que el que ha hecho este acto sea eliminado de entre ustedes. 5:3 Porque ciertamente, como ausente en cuerpo pero presente en espíritu, ya he juzgado, como si estuviera presente, al que ha hecho esto. 5:4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, cuando se reúnan con mi espíritu con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5:5 deben entregar al tal a Satanás para la destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el día del Señor Jesús.