Devocional mesiánico
Shoftim
שׁוֹפְטִים
Shabat · 4 de septiembre de 2027
Torá: Deuteronomio 16:18–21:9 · Haftará: Isaías 51:12–52:12 · Brit Hadashah: Juan 1:19-27; Hechos 3:22-23
✦ La porción esta semana
Shoftim
Resumen de la porción
Moshé instruye a Israel sobre el establecimiento de jueces justos, la prohibición de altares idólatras y sacrificios defectuosos, el procedimiento para juzgar la idolatría y otros delitos con testigos múltiples, las leyes del rey venidero, la porción de los levitas, la promesa de un profeta como Moshé, las ciudades de refugio, la ley del testigo falso, las regulaciones de guerra, y el rito de la becerra degollada por un homicidio sin resolver. Es una porción de instituciones: tribunales, monarquía, sacerdocio, profecía, refugio y guerra, todas ordenadas para que la justicia habite en medio del pueblo.
El hilo de la parashá
«La justicia, la justicia seguirás» (Deuteronomio 16:20) no es solo un mandamiento entre otros: es la puerta de entrada a toda la parashá. Cada institución que sigue —jueces, rey, sacerdotes, profeta, ciudades de refugio— existe para que la justicia de HaShem tenga cuerpo y rostro en la tierra. Pero la Torá no confía la justicia a un solo hombre: exige dos o tres testigos (Deuteronomio 17:6, 19:15), limita al rey con la ley escrita que debe leer «todos los días de su vida» (Deuteronomio 17:19), y hasta cuando la sangre inocente clama sin culpable identificado, los ancianos deben lavar sus manos y confesar: «Nuestras manos no han derramado esta sangre» (Deuteronomio 21:7).
En medio de este entramado legal aparece una promesa que rompe el patrón: «Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios: á él oiréis» (Deuteronomio 18:15). No es un juez más, ni un rey más, ni un sacerdote más. Es una voz que hablará las palabras mismas de Dios, y la advertencia es severa: «cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le residenciaré» (Deuteronomio 18:19).
La haftará
Isaías retoma el lenguaje de cautiverio y liberación —«el preso se da prisa para ser suelto» (Isaías 51:14)— y lo convierte en un llamado a Jerusalén: «Despierta, despierta, vístete tu fortaleza» (Isaías 52:1). El pueblo que bebió «el cáliz de su furor» (Isaías 51:17) escucha ahora que ese cáliz pasa a mano de sus angustiadores, porque Dios mismo «pleitea por su pueblo» (Isaías 51:22). Esto hace eco directo del juicio ordenado en Shoftim: donde la Torá establece jueces terrenales para juicios entre hermanos, Isaías revela al Juez supremo que litiga la causa de Sión misma. Y aparecen «los pies del que trae alegres nuevas» (Isaías 52:7) — un mensajero cuya voz recuerda a aquel profeta prometido en Deuteronomio 18:15.
El Mesías en la porción
Cuando los enviados de Jerusalén preguntan a Juan si es «el profeta» (Juan 1:21), la pregunta no es casual: apunta directamente a Deuteronomio 18:15. Juan lo niega para sí mismo, pero señala hacia otro: «en medio de vosotros ha estado á quien vosotros no conocéis... del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato» (Juan 1:26-27). Los sacerdotes y levitas —los mismos oficios que Shoftim instituye para juzgar y enseñar la ley— son quienes interrogan, sin reconocer que el profeta prometido ya camina entre ellos.
Hechos 3:22-23 cierra el círculo citando la misma promesa de Deuteronomio 18:15 y aplicándola sin rodeos: el que no oiga a ese profeta será «desarraigado del pueblo» (Hechos 3:23), el eco exacto de la advertencia mosaica. El profeta como Moshé no llega para abolir los tribunales de Shoftim, sino para ser Aquel a quien todo tribunal, todo sacerdote y todo rey de Israel debía finalmente señalar.
Para la semana
Antes de hablar en nombre de Dios sobre cualquier asunto —un juicio, un consejo, una corrección— pregúntate si tus palabras resistirían el escrutinio de dos o tres testigos. La justicia que Shoftim exige no es un ideal abstracto sino una disciplina concreta: revisar los propios motivos antes de señalar los ajenos.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Deuteronomio 16:18–17:13
16:18 Jueces y alcaldes te pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. 16:19 No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. 16:20 La justicia, la justicia seguirás, porque vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da. 16:21 No te plantarás bosque de ningún árbol cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho. 16:22 Ni te levantarás estatua; lo cual aborrece Jehová tu Dios. 17:1 NO sacrificarás á Jehová tu Dios buey, ó cordero, en el cual haya falta ó alguna cosa mala: porque es abominación á Jehová tu Dios. 17:2 Cuando se hallare entre ti, en alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da, hombre, ó mujer, que haya hecho mal en ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto, 17:3 Que hubiere ido y servido á dioses ajenos, y se hubiere inclinado á ellos, ora al sol, ó á la luna, ó á todo el ejército del cielo, lo cual yo no he mandado; 17:4 Y te fuere dado aviso, y, después que oyeres y hubieres indagado bien, la cosa parece de verdad cierta, que tal abominación ha sido hecha en Israel; 17:5 Entonces sacarás al hombre ó mujer que hubiere hecho esta mala cosa, á tus puertas, hombre ó mujer, y los apedrearás con piedras, y así morirán. 17:6 Por dicho de dos testigos, ó de tres testigos, morirá el que hubiere de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo. 17:7 La mano de los testigos será primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo: así quitarás el mal de en medio de ti. 17:8 Cuando alguna cosa te fuere oculta en juicio entre sangre y sangre, entre causa y causa, y entre llaga y llaga, en negocios de litigio en tus ciudades; entonces te levantarás y recurrirás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; 17:9 Y vendrás á los sacerdotes Levitas, y al juez que fuere en aquellos días, y preguntarás; y te enseñarán la sentencia del juicio. 17:10 Y harás según la sentencia que te indicaren los del lugar que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te manifestaren. 17:11 Según la ley que ellos te enseñaren, y según el juicio que te dijeren, harás: no te apartarás ni á diestra ni á siniestra de la sentencia que te mostraren. 17:12 Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, ó al juez, el tal varón morirá: y quitarás el mal de Israel. 17:13 Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no se ensoberbecerán más.
Aliá 2 · Deuteronomio 17:14-20
17:14 Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y la poseyeres, y habitares en ella, y dijeres: Pondré rey sobre mí, como todas las gentes que están en mis alrededores; 17:15 Sin duda pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere: de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti: no podrás poner sobre ti hombre extranjero, que no sea tu hermano. 17:16 Empero que no se aumente caballos, ni haga volver el pueblo á Egipto para acrecentar caballos: porque Jehová os ha dicho: No procuraréis volver más por este camino. 17:17 Ni aumentará para sí mujeres, porque su corazón no se desvíe: ni plata ni oro acrecentará para sí en gran copia. 17:18 Y será, cuando se asentare sobre el solio de su reino, que ha de escribir para sí en un libro un traslado de esta ley, del original de delante de los sacerdotes Levitas; 17:19 Y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda á temer á Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de aquesta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra: 17:20 Para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento á diestra ni á siniestra: á fin que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
Aliá 3 · Deuteronomio 18:1-5
18:1 LOS sacerdotes Levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con Israel; de las ofrendas encendidas á Jehová, y de la heredad de él comerán. 18:2 No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos: Jehová es su heredad, como él les ha dicho. 18:3 Y este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey ó cordero: darán al sacerdote la espalda, y las quijadas, y el cuajar. 18:4 Las primicias de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le darás: 18:5 Porque le ha escogido Jehová tu Dios de todas tus tribus, para que esté para ministrar al nombre de Jehová, él y sus hijos para siempre.
Aliá 4 · Deuteronomio 18:6-13
18:6 Y cuando el Levita saliere de alguna de tus ciudades de todo Israel, donde hubiere peregrinado, y viniere con todo deseo de su alma al lugar que Jehová escogiere, 18:7 Ministrará al nombre de Jehová su Dios, como todos sus hermanos los Levitas que estuvieren allí delante de Jehová. 18:8 Porción como la porción de los otros comerán, además de sus patrimonios. 18:9 Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás á hacer según las abominaciones de aquellas gentes. 18:10 No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo ó su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, 18:11 Ni fraguador de encantamentos, ni quien pregunte á pitón, ni mágico, ni quien pregunte á los muertos. 18:12 Porque es abominación á Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios las echó de delante de ti. 18:13 Perfecto serás con Jehová tu Dios.
Aliá 5 · Deuteronomio 18:14–19:13
18:14 Porque estas gentes que has de heredar, á agoreros y hechiceros oían: mas tú, no así te ha dado Jehová tu Dios. 18:15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios: á él oiréis: 18:16 Conforme á todo lo que pediste á Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo á oir la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, porque no muera. 18:17 Y Jehová me dijo: Bien han dicho. 18:18 Profeta les suscitaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. 18:19 Mas será, que cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le residenciaré. 18:20 Empero el profeta que presumiere hablar palabra en mi nombre, que yo no le haya mandado hablar, ó que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. 18:21 Y si dijeres en tu corazón: ¿ Cómo conoceremos la palabra que Jehová no hubiere hablado? 18:22 Cuando el profeta hablare en nombre de Jehová, y no fuere la tal cosa, ni viniere, es palabra que Jehová no ha hablado: con soberbia la habló aquel profeta: no tengas temor de él. 19:1 CUANDO Jehová tu Dios talare las gentes, cuya tierra Jehová tu Dios te da á ti, y tú las heredares, y habitares en sus ciudades, y en sus casas; 19:2 Te apartarás tres ciudades en medio de tu tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas. 19:3 Arreglarte has el camino, y dividirás en tres partes el término de tu tierra, que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que todo homicida se huya allí. 19:4 Y este es el caso del homicida que ha de huir allí, y vivirá: el que hiriere á su prójimo por yerro, que no le tenía enemistad desde ayer ni antes de ayer: 19:5 Como el que fué con su prójimo al monte á cortar leña, y poniendo fuerza con su mano en el hacha para cortar algún leño, saltó el hierro del cabo, y encontró á su prójimo, y murió; aquél huirá á una de aquestas ciudades, y vivirá; 19:6 No sea que el pariente del muerto vaya tras el homicida, cuando se enardeciere su corazón, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo ser condenado á muerte; por cuanto no tenía enemistad desde ayer ni antes de ayer con el muerto. 19:7 Por tanto yo te mando, diciendo: Tres ciudades te apartarás. 19:8 Y si Jehová tu Dios ensanchare tu término, como lo juró á tus padres, y te diere toda la tierra que dijo á tus padres que había de dar; 19:9 Cuando guardases todos estos mandamientos, que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra, que ames á Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres ciudades á más de estas tres; 19:10 Porque no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad, y sea sobre ti sangre. 19:11 Mas cuando hubiere alguno que aborreciere á su prójimo, y lo acechare, y se levantare sobre él, y lo hiriere de muerte, y muriere, y huyere á alguna de estas ciudades; 19:12 Entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de allí, y entregarlo han en mano del pariente del muerto, y morirá. 19:13 No le perdonará tu ojo: y quitarás de Israel la sangre inocente, y te irá bien.
Aliá 6 · Deuteronomio 19:14–20:9
19:14 No reducirás el término de tu prójimo, el cual señalaron los antiguos en tu heredad, la que poseyeres en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas. 19:15 No valdrá un testigo contra ninguno en cualquier delito, ó en cualquier pecado, en cualquier pecado que se cometiere. En el dicho de dos testigos, ó en el dicho de tres testigos consistirá el negocio. 19:16 Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para testificar contra él rebelión, 19:17 Entonces los dos hombres litigantes se presentarán delante de Jehová, delante de los sacerdotes y jueces que fueren en aquellos días: 19:18 Y los jueces inquirirán bien, y si pareciere ser aquél testigo falso, que testificó falsamente contra su hermano, 19:19 Haréis á él como él pensó hacer á su hermano: y quitarás el mal de en medio de ti. 19:20 Y los que quedaren oirán, y temerán, y no volverán más á hacer una mala cosa como ésta, en medio de ti. 19:21 Y no perdonará tu ojo: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. 20:1 CUANDO salieres á la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. 20:2 Y será que, cuando os acercareis para combatir, llegaráse el sacerdote, y hablará al pueblo, 20:3 Y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos: no se ablande vuestro corazón, no temáis, no os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; 20:4 Que Jehová vuestro Dios anda con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros. 20:5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿ Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase á su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la estrene. 20:6 ¿ Y quién ha plantado viña, y no ha hecho común uso de ella? Vaya, y vuélvase á su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la goce. 20:7 ¿ Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase á su casa, porque quizá no muera en la batalla, y algún otro la tome. 20:8 Y tornarán los oficiales á hablar al pueblo, y dirán: ¿ Quién es hombre medroso y tierno de corazón? Vaya, y vuélvase á su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como su corazón. 20:9 Y será que, cuando los oficiales acabaren de hablar al pueblo, entonces los capitanes de los ejércitos mandarán delante del pueblo.
Aliá 7 · Deuteronomio 20:10–21:9
20:10 Cuando te acercares á una ciudad para combatirla, le intimarás la paz. 20:11 Y será que, si te respondiere, Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te serán tributarios, y te servirán. 20:12 Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere contigo guerra, y la cercares, 20:13 Luego que Jehová tu Dios la entregare en tu mano, herirás á todo varón suyo á filo de espada. 20:14 Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que hubiere en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti: y comerás del despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó. 20:15 Así harás á todas las ciudades que estuvieren muy lejos de ti, que no fueren de las ciudades de estas gentes. 20:16 Empero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida; 20:17 Antes del todo los destruirás: al Hetheo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo; como Jehová tu Dios te ha mandado: 20:18 Porque no os enseñen á hacer según todas sus abominaciones, que ellos hacen á sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios. 20:19 Cuando pusieres cerco á alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruyas su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comerás; y no la talarás, que no es hombre el árbol del campo para venir contra ti en el cerco. 20:20 Mas el árbol que supieres que no es árbol para comer, lo destruirás y lo talarás, y construye baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla. 21:1 CUANDO fuere hallado en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, muerto echado en el campo, y no se supiere quién lo hirió, 21:2 Entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán hasta las ciudades que están alrededor del muerto: 21:3 Y será, que los ancianos de aquella ciudad, de la ciudad más cercana al muerto, tomarán de la vacada una becerra que no haya servido, que no haya traído yugo; 21:4 Y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra á un valle áspero, que nunca haya sido arado ni sembrado, y cortarán el pescuezo á la becerra allí en el valle. 21:5 Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque á ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en nombre de Jehová; y por el dicho de ellos se determinará todo pleito y toda llaga. 21:6 Y todos los ancianos de aquella ciudad más cercana al muerto lavarán sus manos sobre la becerra degollada en el valle. 21:7 Y protestarán, y dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo vieron. 21:8 Expía á tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no imputes la sangre inocente derramada en medio de tu pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada. 21:9 Y tú quitarás la culpa de sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto en los ojos de Jehová.
✦ Haftará (Profetas)
51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿ Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado? 51:13 Y haste ya olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir: mas ¿ en dónde está el furor del que aflige? 51:14 El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan. 51:15 Empero yo Jehová, que parto la mar, y suenan sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. 51:16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, para que plantase los cielos y fundase la tierra, y que dijese á Sión: Pueblo mío eres tú. 51:17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su furor; las heces del cáliz de aturdimiento bebiste, y chupaste. 51:18 De todos los hijos que parió, no hay quien la gobierne; ni quien la tome por su mano de todos los hijos que crió. 51:19 Estas dos cosas te han acaecido; ¿ quién se dolerá de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿ Quién te consolará? 51:20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey montaraz en la red, llenos del furor de Jehová, de la ira del Dios tuyo. 51:21 Oye pues ahora esto, miserable, ebria, y no de vino: 51:22 Así dijo tu Señor Jehová, y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, la hez del cáliz de mi furor; nunca más lo beberás: 51:23 Y ponerlo he en mano de tus angustiadores, que dijeron á tu alma: Encórvate, y pasaremos. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, á los que pasan. 52:1 DESPIERTA, despierta, vístete tu fortaleza, oh Sión; vístete tu ropa de hermosura, oh Jerusalem, ciudad santa: porque nunca más acontecerá que venga á ti incircunciso ni inmundo. 52:2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalem; suéltate de las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sión. 52:3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados. 52:4 Porque así dijo el Señor Jehová: Mi pueblo descendió á Egipto en tiempo pasado, para peregrinar allá; y el Assur lo cautivó sin razón. 52:5 Y ahora ¿qué á mí aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo sea llevado sin por qué? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día. 52:6 Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día: porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente. 52:7 ¡ Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice á Sión: Tu Dios reina! 52:8 ¡ Voz de tus atalayas! alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo á ojo verán que Jehová vuelve á traer á Sión. 52:9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalem: porque Jehová ha consolado su pueblo, á Jerusalem ha redimido. 52:10 Jehová desnudó el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes; y todos los términos de la tierra verán la salud del Dios nuestro. 52:11 Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová. 52:12 Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
1:19 Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿ Tú, quién eres? 1:20 Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo. 1:21 Y le preguntaron: ¿ Qué pues? ¿ Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿ Eres tú el profeta? Y respondió: No. 1:22 Dijéronle: ¿ Pues quién eres? para que demos respuesta á los que nos enviaron. ¿ Qué dices de ti mismo? 1:23 Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta. 1:24 Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos. 1:25 Y preguntáronle, y dijéronle: ¿ Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? 1:26 Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros ha estado á quien vosotros no conocéis. 1:27 Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.
3:22 Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis en todas las cosas que os hablare. 3:23 Y será, que cualquiera alma que no oyere á aquel profeta, será desarraigada del pueblo.