Devocional mesiánico
Jayei Sará
חַיֵּי שָֹרָה
Shabat · 7 de noviembre de 2026
Torá: Génesis 23:1–25:18 · Haftará: 1 Reyes 1:1-31 · Brit Hadashah: Mateo 1:1-17; 1 Corintios 15:50-57
Escucha la porción
Aliá 1
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Sara muere en Hebrón y Abraham compra la cueva de Macpela como heredad de sepultura, el primer pedazo de tierra prometida que posee legalmente. Luego envía a su criado a buscar esposa para Isaac entre su parentela, y el criado encuentra a Rebeca junto al pozo. Isaac la recibe en la tienda de Sara y la ama, hallando consuelo tras la muerte de su madre. La porción cierra con la muerte de Abraham, su sepultura junto a Sara, y las genealogías de Ismael.
El hilo de la parashá
Toda esta parashá gira alrededor de un problema: ¿qué pasa con la promesa cuando el portador de la promesa muere? Sara muere, y lo primero que hace Abraham no es lamentarse indefinidamente, sino asegurar una posesión permanente en la tierra: «para posesión de sepultura en medio de vosotros» (Génesis 23:9). La compra de Macpela no es un simple trámite funerario; es un acto de fe que planta una bandera legal en la tierra que Dios había prometido pero que Abraham todavía no poseía por completo.
El mismo impulso mueve la segunda mitad de la parashá. Abraham, «viejo, y bien entrado en días» (Génesis 24:1), no descansa hasta asegurar que la simiente prometida no se disuelva en matrimonio con los cananeos. Envía a su criado a buscar a Rebeca, y el criado ora pidiendo jésed —misericordia leal— y recibe una señal clara junto al pozo (Génesis 24:12-14). La promesa sobrevive porque alguien, antes de morir, se ocupa de que la simiente y la tierra queden aseguradas. Por eso la porción termina con Abraham muriendo «en buena vejez, anciano y lleno de días» (Génesis 25:8): no hay ansiedad en esa muerte, porque lo esencial ya quedó resguardado.
La haftará
David, como Abraham, es «viejo, y entrado en días» (1 Reyes 1:1), y también aquí la pregunta urgente es la sucesión. Mientras Adonía se corona a sí mismo sin consultar a nadie, Natán y Betsabá actúan como el criado de Abraham en la fuente: intervienen para que la promesa —«Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono» (1 Reyes 1:30)— no se pierda por la pasividad del anciano. La haftará es el eco real y político de lo que la Torá narra en clave familiar: un patriarca que envejece necesita que otros asuman la tarea de asegurar la continuidad de lo prometido.
El Mesías en la porción
Mateo abre su evangelio precisamente donde estos dos hilos se cruzan: «Abraham engendró á Isaac... Jessé engendró al rey David... hasta Cristo» (Mateo 1:1-17). La simiente que el criado fue a buscar junto al pozo y el trono que Natán asegura junto al lecho de David convergen en una sola genealogía que termina en Jesús. Lo que Abraham hizo por fe —comprar una tumba en tierra ajena como prenda de una herencia futura— encuentra su sentido pleno en 1 Corintios 15:54: «Sorbida es la muerte con victoria». Macpela fue una prenda; la resurrección es el pago completo. Abraham no compró un lugar para abandonar a los muertos, sino un lugar de espera, y en el Mesías esa espera halla su «victoria» (1 Corintios 15:57).
Para la semana
Antes de que la urgencia lo obligue, cada uno puede preguntarse qué está dejando asegurado para quienes vienen después: no herencia material solamente, sino fidelidad transmitida con claridad, como Abraham con el criado o Natán con David. Ocúpate esta semana de una conversación pendiente que deje una promesa clara para otro, en lugar de dejarla en manos del azar.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Génesis 23:1-16
23:1 Sara vivió ciento veintisiete años; esa fue la duración de su vida. 23:2 Murió en Quiriat Arba (es decir, en Hebrón), en la tierra de Canaán. Y Abraham hizo duelo por Sara y la lloró. 23:3 Luego Abraham se levantó de donde estaba el cuerpo de su esposa, y fue a hablar con los hititas, diciéndoles: 23:4 “Yo no soy más que un extranjero de paso entre ustedes. Véndanme una propiedad para tener un lugar propio donde sepultar a mi esposa”. 23:5 Los hititas le respondieron a Abraham: 23:6 “Escúchenos, señor nuestro. Usted es un príncipe de Dios entre nosotros. Sepulte a su esposa en la mejor de nuestras tumbas. Ninguno de nosotros le negará su tumba para que sepulte a su esposa”. 23:7 Abraham se levantó, se inclinó ante los hititas, que eran los habitantes del lugar, 23:8 y les dijo: “Si de veras están de acuerdo en que yo sepulte aquí a mi esposa, escúchenme y pídanle de mi parte a Efrón, el hijo de Zojar, 23:9 que me venda la cueva de Macpela que le pertenece, la cual está en el extremo de su campo. Que me la venda por su precio exacto, para tener entre ustedes un lugar propio para sepulturas”. 23:10 Efrón el hitita estaba sentado entre su gente, y le respondió a Abraham para que lo escucharan todos los que entraban por la puerta de la ciudad: 23:11 “No, señor mío, escúcheme bien. Yo le regalo el campo, y también le regalo la cueva que está en él. Se lo doy en presencia de mi pueblo. Sepulte a su esposa”. 23:12 Abraham volvió a inclinarse ante la gente del lugar, 23:13 y a la vista de todos ellos le dijo a Efrón: “Por favor, escúcheme usted a mí. Le pagaré el precio del campo. Acéptelo, para que yo pueda sepultar allí a mi esposa”. 23:14 Efrón le contestó a Abraham: 23:15 “Señor mío, escúcheme: un terreno que vale cuatrocientas monedas de plata, ¿qué significa entre usted y yo? Sepulte a su esposa”. 23:16 Abraham aceptó la propuesta de Efrón, y a la vista de los hititas le pesó la cantidad de plata que Efrón había mencionado: cuatrocientas monedas de plata, de acuerdo con el peso de los comerciantes de la época.
Aliá 2 · Génesis 23:17–24:9
23:17 Fue así como el campo de Efrón en Macpela, frente a Mamre, es decir, el campo con la cueva y con todos los árboles que había dentro de sus límites, 23:18 pasó a ser propiedad de Abraham, a la vista de los hititas y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad. 23:19 Después de esto, Abraham sepultó a su esposa Sara en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre (es decir, Hebrón), en la tierra de Canaán. 23:20 Así fue como los hititas le cedieron a Abraham el campo y la cueva, como propiedad para sepultura. 24:1 Abraham ya era viejo, de edad muy avanzada, y Yehová lo había bendecido en todo. 24:2 Un día, Abraham le dijo al sirviente más viejo de su casa, el que administraba todos sus bienes: “Por favor, pon tu mano debajo de mi muslo 24:3 y júrame por Yehová, Dios del cielo y de la tierra, que no buscarás una esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, con los cuales vivo. 24:4 Júrame que irás a mi tierra, a mi propia familia, y de allí buscarás una esposa para mi hijo Isaac”. 24:5 El sirviente le preguntó: “¿Y qué pasa si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra? ¿Debo llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?” 24:6 Abraham le advirtió: “¡Cuidado con llevar allá a mi hijo! 24:7 Yehová, el Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mis familiares, me prometió y me juró: ‘A tu descendencia le daré esta tierra’. Él enviará a su ángel delante de ti para que puedas traer de allá una esposa para mi hijo. 24:8 Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este juramento. Pero por ningún motivo lleves allá a mi hijo”. 24:9 Entonces el sirviente puso su mano debajo del muslo de su amo Abraham, y le juró cumplir con este encargo.
Aliá 3 · Génesis 24:10-26
24:10 Luego tomó diez de los camellos de su amo, cargó toda clase de regalos valiosos de su amo, y se puso en camino hacia Aram Naharaim, la ciudad de Nacor. 24:11 Hacia el atardecer, a la hora en que las mujeres salen a sacar agua, el sirviente hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad, junto al pozo de agua. 24:12 Y oró: “Yehová, Dios de mi amo Abraham, te ruego que me concedas el éxito hoy y que le muestres bondad a mi amo Abraham. 24:13 Aquí estoy, junto a este manantial, mientras las muchachas de la ciudad salen a sacar agua. 24:14 Yo le diré a una de las muchachas: ‘Por favor, baja tu cántaro para que yo beba’. Si ella me responde: ‘Bebe, y también les daré de beber a tus camellos’, que sea ella la que tú has elegido para tu siervo Isaac. Así sabré que has sido bondadoso con mi amo”. 24:15 Aún no había terminado de orar, cuando vio que se acercaba Rebeca con su cántaro al hombro. Ella era hija de Betuel, el hijo de Milca y de Nacor, el hermano de Abraham. 24:16 La joven era muy hermosa; era virgen, ningún hombre la había tocado. Bajó hasta el manantial, llenó su cántaro y volvió a subir. 24:17 El sirviente corrió a su encuentro y le dijo: “Por favor, dame a beber un poco de agua de tu cántaro”. 24:18 “Beba usted, señor mío” respondió ella. Enseguida bajó su cántaro y se lo dio a beber. 24:19 Cuando él terminó de beber, ella le dijo: “Ahora voy a sacar agua para sus camellos, hasta que terminen de beber”. 24:20 Rápidamente vació su cántaro en el bebedero y corrió de nuevo al pozo para sacar más agua, y les dio de beber a todos los camellos. 24:21 El hombre la observaba en silencio, maravillado, tratando de saber si Yehová había coronado con el éxito su viaje o no. 24:22 Cuando los camellos terminaron de beber, el hombre tomó un anillo de oro que pesaba como seis gramos, y se lo puso a ella en la nariz. También le puso en los brazos dos pulseras de oro que pesaban más de cien gramos, 24:23 y le preguntó: “Por favor, dime: ¿de quién eres hija? ¿Habrá lugar en la casa de tu padre para que mis hombres y yo pasemos la noche?” 24:24 Ella le respondió: “Soy hija de Betuel, el hijo que Milca le dio a Nacor”. 24:25 Y añadió: “Tenemos mucha paja y forraje, y también hay lugar para que pasen la noche”. 24:26 Entonces el hombre se inclinó y adoró a Yehová,
Aliá 4 · Génesis 24:27-52
24:27 diciendo: “¡Bendito sea Yehová, el Dios de mi amo Abraham, que no le ha negado su bondad y su verdad a mi amo! Yehová me ha guiado en el camino hasta la casa de los familiares de mi amo”. 24:28 La joven corrió a la casa de su madre para contar todo esto. 24:29 Rebeca tenía un hermano llamado Labán, el cual salió corriendo hacia el manantial para encontrarse con el hombre. 24:30 Cuando Labán vio el anillo en la nariz de su hermana y las pulseras en sus brazos, y escuchó que Rebeca decía: “Así me habló aquel hombre”, fue a buscarlo. Lo encontró todavía de pie, junto a los camellos, cerca del manantial. 24:31 Y le dijo: “¡Pase usted, bendito de Yehová! ¿Por qué se queda ahí afuera? Ya he preparado la casa y un lugar para los camellos”. 24:32 Entonces el hombre entró en la casa. Labán descargó los camellos y les dio paja y forraje, y luego trajo agua para que el hombre y sus acompañantes se lavaran los pies. 24:33 Le sirvieron comida, pero él dijo: “No comeré hasta que haya dicho lo que tengo que decir”. “Hable usted” le contestó Labán. 24:34 Entonces el hombre dijo: “Soy sirviente de Abraham. 24:35 Yehová ha bendecido mucho a mi amo y lo ha hecho muy rico. Le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, esclavos y esclavas, camellos y burros. 24:36 Sara, la esposa de mi amo, le dio un hijo en su vejez, y mi amo le ha dejado a ese hijo todo lo que tiene. 24:37 Además, mi amo me hizo jurar, diciendo: ‘No buscarás una esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra vivo. 24:38 Tienes que ir a la casa de mi padre y a mi propia familia, y de allí buscarás una esposa para mi hijo’. 24:39 Yo le pregunté a mi amo: ‘¿Y si la mujer no quiere venir conmigo?’ 24:40 Pero él me respondió: ‘Yehová, en cuya presencia he vivido, enviará su ángel contigo y hará que tu viaje sea un éxito. Así podrás traerle a mi hijo una esposa de mi propia familia, de la casa de mi padre. 24:41 Sólo quedarás libre del juramento que me has hecho si llegas a mi familia y ellos no te la quieren dar. En ese caso, quedarás libre de mi juramento’. 24:42 Hoy, cuando llegué al manantial, oré así: ‘Yehová, Dios de mi amo Abraham, te ruego que corones con el éxito el viaje que he emprendido. 24:43 Aquí estoy, junto a este manantial. Si una muchacha viene a sacar agua, yo le diré: “Por favor, dame a beber un poco de agua de tu cántaro”. 24:44 Si ella me responde: “Beba usted, y también sacaré agua para sus camellos”, que sea ella la mujer que Yehová ha elegido para el hijo de mi amo’. 24:45 Todavía no terminaba yo de orar en mi corazón, cuando vi a Rebeca que venía con su cántaro al hombro. Bajó al manantial y sacó agua. Entonces le pedí: ‘Por favor, dame de beber’. 24:46 Ella enseguida bajó su cántaro del hombro y me dijo: ‘Beba usted, y también les daré de beber a sus camellos’. Así que yo bebí, y ella también les dio agua a los camellos. 24:47 Luego le pregunté: ‘¿De quién eres hija?’ Ella me respondió: ‘Soy hija de Betuel, el hijo que Milca le dio a Nacor’. Entonces le puse el anillo en la nariz y las pulseras en los brazos. 24:48 Y me incliné y adoré a Yehová, y bendije a Yehová, el Dios de mi amo Abraham, que me había guiado por el camino correcto para llevarle al hijo de mi amo la hija de su hermano. 24:49 Ahora bien, si ustedes están dispuestos a tratar a mi amo con bondad y lealtad, díganmelo; y si no, díganmelo también, para que yo sepa qué camino tomar”. 24:50 Labán y Betuel respondieron: “Esto viene de Yehová; no podemos decirle a usted que sí ni que no. 24:51 Aquí tiene a Rebeca; llévesela, y que sea la esposa del hijo de su amo, tal como Yehová lo ha dispuesto”. 24:52 Al oír esto, el sirviente de Abraham se inclinó hasta el suelo para adorar a Yehová.
Aliá 5 · Génesis 24:53-67
24:53 Luego sacó joyas de oro y de plata, y vestidos, y se los regaló a Rebeca. También les dio valiosos regalos a su hermano y a su madre. 24:54 Después comieron y bebieron, él y los hombres que lo acompañaban, y pasaron la noche allí. Al levantarse por la mañana, el sirviente les dijo: “Déjenme regresar a la casa de mi amo”. 24:55 Pero el hermano y la madre de la muchacha respondieron: “Que la joven se quede con nosotros unos diez días más, y después se podrá ir”. 24:56 “No me detengan es contestó él, ya que Yehová ha coronado con el éxito mi viaje. Déjenme ir para que vuelva a la casa de mi amo”. 24:57 “Llamaremos a la muchacha para ver qué opina ella” le dijeron. 24:58 Así que llamaron a Rebeca y le preguntaron: “¿Quieres irte con este hombre?” “Sí, me iré con él”, respondió ella. 24:59 Entonces dejaron ir a su hermana Rebeca, junto con su nodriza, y al sirviente de Abraham y a sus hombres. 24:60 Y bendijeron a Rebeca con estas palabras: “Hermana nuestra, ¡que seas madre de millones! ¡Que tus descendientes conquisten las ciudades de sus enemigos!” 24:61 Rebeca y sus sirvientas se prepararon, montaron en los camellos y siguieron al hombre. Así fue como el sirviente tomó a Rebeca y emprendió el camino de regreso. 24:62 Mientras tanto, Isaac había regresado del pozo del Viviente-que-me-ve, pues vivía en la región del Néguev. 24:63 Al atardecer, Isaac salió a meditar al campo. Levantó la vista y vio que se acercaban unos camellos. 24:64 También Rebeca levantó la vista, y al ver a Isaac se bajó del camello 24:65 y le preguntó al sirviente: “¿Quién es ese hombre que viene por el campo a nuestro encuentro?” “Es mi amo” contestó el sirviente. Entonces ella tomó su velo y se cubrió el rostro. 24:66 El sirviente le contó a Isaac todo lo que había hecho. 24:67 Luego Isaac llevó a Rebeca a la tienda de su madre Sara, y la tomó por esposa. Isaac la amó mucho, y así se consoló tras la muerte de su madre.
Aliá 6 · Génesis 25:1-11
25:1 Abraham volvió a casarse. Su nueva esposa se llamaba Cetura, 25:2 la cual le dio a luz a Zimrán, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. 25:3 Jocsán fue el padre de Seba y de Dedán. Los descendientes de Dedán fueron los asureos, los letuseos y los leumeos. 25:4 Los hijos de Madián fueron Efá, Efer, Hanoc, Abida y Eldá. Todos ellos fueron descendientes de Cetura. 25:5 Abraham le dejó todo lo que tenía a Isaac, 25:6 pero a los hijos que tuvo con sus concubinas les dio regalos mientras él aún vivía, y los envió hacia el oriente, lejos de su hijo Isaac. 25:7 Abraham vivió en total ciento setenta y cinco años. 25:8 Murió a una edad muy avanzada, anciano y satisfecho de la vida, y fue a reunirse con sus antepasados. 25:9 Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón, hijo de Zojar el hitita, que está al oriente de Mamre. 25:10 Éste era el campo que Abraham les había comprado a los hititas. Allí fue sepultado Abraham, junto a su esposa Sara. 25:11 Después de la muerte de Abraham, Dios bendijo a su hijo Isaac, quien se estableció cerca de Beer Lahai Roi.
Aliá 7 · Génesis 25:12-18
25:12 Ésta es la historia de Ismael, el hijo que Abraham tuvo con Agar la egipcia, la esclava de Sara. 25:13 Éstos son los nombres de los hijos de Ismael, en orden de nacimiento: el primogénito fue Nebaiot; luego nacieron Cedar, Adbeel, Mibsam, 25:14 Mismá, Dumá, Masá, 25:15 Hadad, Temá, Jetur, Nafis y Cedema. 25:16 Éstos fueron los hijos de Ismael, y éstos son los nombres de sus poblados y campamentos. Fueron los doce jefes de sus respectivas tribus. 25:17 Ismael vivió ciento treinta y siete años. Luego exhaló el último suspiro, murió y fue a reunirse con sus antepasados. 25:18 Sus descendientes habitaron en la región que va desde Javilá hasta Shur, cerca de la frontera de Egipto, en dirección a Asiria. Ismael vivió en conflicto con todos sus parientes.
✦ Haftará (Profetas)
1:1 El rey David ya era muy anciano y entrado en años; y aunque lo cubrían con mantas, no lograba entrar en calor. 1:2 Por eso, sus servidores le dijeron: “Busquen a una joven virgen para mi señor el rey, para que lo atienda y lo cuide, y se acueste a su lado para darle calor”. 1:3 Así que buscaron a una joven hermosa por todo el territorio de Israel; encontraron a Abisag, la sunamita, y la llevaron ante el rey. 1:4 La joven era bellísima y se dedicó a servir al rey y a cuidarlo, pero el rey nunca tuvo relaciones sexuales con ella. 1:5 Mientras tanto, Adonías hijo de Haguit se llenó de orgullo y decía: “Yo voy a ser el rey”. Así que se consiguió carros, caballos y cincuenta hombres que corrieran delante de él. 1:6 Su padre nunca lo había corregido ni le había preguntado: “¿Por qué haces esto?”. Adonías era muy apuesto y había nacido después de Absalón. 1:7 Se puso de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, y ellos lo apoyaron en sus planes. 1:8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaía hijo de Joyadá, el profeta Natán, Simer, Reí y la guardia especial de David no se unieron a Adonías. 1:9 Adonías sacrificó ovejas, bueyes y animales engordados junto a la piedra de Zojelet, que está cerca de En Roguel. Invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Judá que estaban al servicio del rey; 1:10 pero no invitó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a la guardia especial, ni a su hermano Salomón. 1:11 Entonces Natán le dijo a Betsabé, la madre de Salomón: “¿No te has enterado de que Adonías hijo de Haguit se ha proclamado rey, y que nuestro señor David ni siquiera lo sabe? 1:12 Ven ahora, déjame darte un consejo para que salves tu vida y la de tu hijo Salomón. 1:13 Ve de inmediato a ver al rey David y dile: ‘¿No me juró usted, mi señor el rey, que mi hijo Salomón reinaría después de usted y se sentaría en su trono? ¿Por qué, entonces, Adonías se ha hecho rey?’. 1:14 Mira, mientras tú estés hablando con el rey, yo entraré después de ti para confirmar lo que hayas dicho”. 1:15 Betsabé fue a la habitación del rey. Él estaba muy anciano, y Abisag la sunamita lo atendía. 1:16 Betsabé se inclinó ante el rey en señal de respeto. El rey le preguntó: “¿Qué se te ofrece?”. 1:17 Ella le respondió: “Señor mío, usted le juró a esta servidora suya por Yehová su Dios: ‘Tu hijo Salomón me sucederá como rey y se sentará en mi trono’. 1:18 Pero resulta que Adonías ya se ha hecho rey, y usted, mi señor el rey, no lo sabe. 1:19 Él ha sacrificado muchísimos bueyes, animales engordados y ovejas, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, el general del ejército; pero no invitó a su servidor Salomón. 1:20 Ahora, mi señor el rey, todo Israel está pendiente de usted, esperando que les diga quién se sentará en el trono después de usted. 1:21 De lo contrario, en cuanto usted descanse con sus antepasados, mi hijo Salomón y yo seremos tratados como criminales”. 1:22 Mientras ella hablaba con el rey, llegó el profeta Natán. 1:23 Le informaron al rey: “Aquí está el profeta Natán”. Cuando entró a la presencia del rey, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente. 1:24 Entonces Natán dijo: “Mi señor el rey, ¿acaso usted ha declarado que Adonías reinará después de usted y se sentará en su trono? 1:25 Porque hoy mismo fue y sacrificó muchísimos bueyes, animales engordados y ovejas; invitó a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote Abiatar. Ahora mismo están comiendo y bebiendo con él, y gritando: ‘¡Viva el rey Adonías!’. 1:26 Pero a mí, que soy su servidor, no me invitó, como tampoco al sacerdote Sadoc, ni a Benaía hijo de Joyadá, ni a su servidor Salomón. 1:27 ¿Ha autorizado mi señor el rey todo esto sin avisarles a sus servidores quién ocupará su trono después de usted?”. 1:28 El rey David ordenó: “Llamen a Betsabé”. Ella entró y se presentó ante el rey. 1:29 Entonces el rey hizo este juramento: “Tan cierto como que vive Yehová, quien me ha librado de todas mis angustias, 1:30 que hoy mismo cumpliré lo que te juré por Yehová, Dios de Israel, cuando dije: ‘Tu hijo Salomón me sucederá como rey y se sentará en mi trono en mi lugar’”. 1:31 Betsabé se inclinó hasta tocar el suelo con la frente y, en señal de respeto, exclamó: “¡Que viva para siempre mi señor el rey David!”.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
1:1 El libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. 1:2 Abraham fue el padre de Isaac. Isaac fue el padre de Jacob. Jacob fue el padre de Judá y sus hermanos. 1:3 Judá fue el padre de Fares y Zara por Tamar. Fares fue el padre de Esrom. Esrom fue el padre de Aram. 1:4 Aram fue el padre de Aminadab. Aminadab fue el padre de Naasón. Naasón fue el padre de Salmón. 1:5 Salmón fue el padre de Booz, de Rahab. Booz fue el padre de Obed por Rut. Obed fue el padre de Isaí. 1:6 Isaí fue el padre del rey David. El rey David fue padre de Salomón por la que había sido esposa de Urías. 1:7 Salomón fue padre de Roboam. Roboam fue padre de Abías. Abías fue el padre de Asa. 1:8 Asa fue el padre de Josafat. Josafat fue el padre de Joram. Joram fue el padre de Uzías. 1:9 Uzías fue el padre de Jotam. Jotam fue el padre de Acaz. Acaz fue el padre de Ezequías. 1:10 Ezequías fue padre de Manasés. Manasés fue el padre de Amón. Amón fue el padre de Josías. 1:11 Josías fue el padre de Jechoniah y sus hermanos en el momento del exilio a Babilonia. 1:12 Después del exilio a Babilonia, Jechoniah fue el padre de Salatiel. Salatiel fue el padre de Zorobabel. 1:13 Zorobabel fue el padre de Abiud. Abiud fue el padre de Eliaquim. Eliaquim fue el padre de Azor. 1:14 Azor fue el padre de Sadoc. Sadoc fue el padre de Aquim. Aquim fue el padre de Eliud. 1:15 Eliud fue el padre de Eleazar. Eleazar fue el padre de Matán. Matán fue el padre de Jacob. 1:16 Jacob fue el padre de José, el esposo de María, de quien nació Jesús, llamado Cristo. 1:17 Así que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; desde David hasta el exilio a Babilonia, catorce generaciones; y desde el exilio a Babilonia hasta el Cristo, catorce generaciones.
15:50 Ahora bien, hermanos, digo que la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios; ni lo perecedero hereda lo imperecedero. 15:51 He aquí, les digo un misterio. No todos dormiremos, sino que todos seremos transformados, 15:52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 15:53 Porque es necesario que este cuerpo perecedero se convierta en incorruptible, y que este mortal se vista de inmortalidad. 15:54 Pero cuando este cuerpo perecedero se convierta en incorruptible, y este mortal se vista de inmortalidad, entonces sucederá lo que está escrito: “La muerte es absorbida por la victoria”. 15:55 “Muerte, ¿dónde está tu aguijón? Hades, ¿dónde está tu victoria?” 15:56 El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. 15:57 Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.