Devocional mesiánico

Balak

בָּלָק

Torá: Números 22:2–25:9 · Haftará: Miqueas 5:7–6:8 · Brit Hadashah: Romanos 11:25-32; 2 Pedro 2:15-16

La porción esta semana

Parashá Balak

Resumen de la porción

Balac, rey de Moab, atemorizado por Israel, contrata al profeta Balaam para maldecir al pueblo que sale de Egipto. Dios se le opone a Balaam en el camino mediante un ángel que solo la asna puede ver, hasta que ella misma habla y reprende al profeta. Llevado finalmente ante Balac, Balaam abre la boca tres veces para maldecir y las tres veces pronuncia bendición sobre Israel, culminando en la profecía de una estrella que saldrá de Jacob. La porción cierra con Israel cayendo en la idolatría de Baal-peor, y Pinehas deteniendo la plaga con su celo.

El hilo de la parashá

Balak es la historia de una maldición que se convierte en bendición sin que nadie —ni el rey, ni el mago, ni el profeta corrupto— pueda torcer la palabra de Dios. Balaam repite tres veces la misma confesión: «La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré» (Números 22:38; 23:12; 24:13). Es la ironía central de la parashá: un hombre que ama el precio de la maldad (según lo confirmará después el Brit Hadashah) es forzado, contra su propia voluntad, a ser instrumento de bendición. «Bendito seas los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren» (Números 24:9) no es cortesía diplomática: es la garantía del pacto abrahámico funcionando incluso a través de sus enemigos.

Pero el hilo no termina en la bendición pronunciada desde los altos de Baal. Termina en Sittim, donde Israel —bendito por boca ajena, protegido de toda maldición externa— cae por su propia mano en la fornicación con Baal-peor (Números 25:1-3). La lección de Balak es doble: ninguna maldición externa prevalece contra el pueblo del pacto, pero la corrupción interna logra lo que Balac no pudo comprar con plata ni oro.

La haftará

Miqueas retoma explícitamente esta historia: «Acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam» (Miqueas 6:5). El profeta usa el episodio como evidencia de las «justicias de Jehová» —de su fidelidad histórica hacia un pueblo que no la merecía por mérito propio. Y de ahí Miqueas pasa al pleito de Dios con Israel: no por sacrificios ni holocaustos, sino por «hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios» (Miqueas 6:8). Es el mismo contraste de la parashá: Dios puede proteger a su pueblo de todo enemigo externo, pero pide de él una fidelidad interna que ningún altar puede sustituir.

El Mesías en la porción

Balaam mismo, sin saberlo, apunta más allá de su tiempo: «saldrá ESTRELLA de Jacob, y levantaráse cetro de Israel» (Números 24:17). Es la sombra más lejana de la parashá, la promesa de un gobernante que Balaam ve «mas no ahora», «no de cerca» —una visión diferida.

Pablo, en Romanos, cierra el círculo que Balaam abrió sin entenderlo del todo: «Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad» (Romanos 11:26). El mismo pueblo que Balaam no pudo maldecir, y que sin embargo cayó en Baal-peor por su propia mano, sigue siendo objeto de una elección irrevocable: «sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios» (Romanos 11:29). La estrella que Balaam vislumbró de lejos es el Libertador que Pablo anuncia de cerca.

Y 2 Pedro cierra el retrato del profeta mismo: «el camino de Balaam, hijo de Bosor, el cual amó el premio de la maldad» (2 Pedro 2:15), «reprendido por su iniquidad» por una bestia muda (2 Pedro 2:16). Balaam bendijo con la boca lo que no amaba en el corazón —figura inversa del Mesías, cuya boca y corazón nunca se contradicen.

Para la semana

Ninguna maldición externa alcanza a quien está bajo el pacto; pero ningún pacto protege contra la idolatría voluntaria del corazón. Examina esta semana no lo que otros dicen contra ti, sino aquello a lo que tú mismo te inclinas en Sittim.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Números 22:2-12

22:2 Y vió Balac, hijo de Zippor, todo lo que Israel había hecho al Amorrheo. 22:3 Y Moab temió mucho á causa del pueblo que era mucho; y angustióse Moab á causa de los hijos de Israel. 22:4 Y dijo Moab á los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Zippor, era entonces rey de Moab. 22:5 Por tanto envió mensajeros á Balaam hijo de Beor, á Pethor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la haz de la tierra, y habita delante de mí: 22:6 Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito. 22:7 Y fueron los ancianos de Moab, y los ancianos de Madián, con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron á Balaam, y le dijeron las palabras de Balac. 22:8 Y él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os referiré las palabras, como Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. 22:9 Y vino Dios á Balaam, y díjole: ¿ Qué varones son estos que están contigo? 22:10 Y Balaam respondió á Dios: Balac hijo de Zippor, rey de Moab, ha enviado á mí diciendo: 22:11 He aquí este pueblo que ha salido de Egipto, cubre la haz de la tierra: ven pues ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear con él, y echarlo. 22:12 Entonces dijo Dios á Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito.

Aliá 2 · Números 22:13-20

22:13 Así Balaam se levantó por la mañana, y dijo á los príncipes de Balac: Volveos á vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros. 22:14 Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron á Balac, y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros. 22:15 Y tornó Balac á enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros. 22:16 Los cuales vinieron á Balaam, y dijéronle: Así dice Balac, hijo de Zippor: Ruégote que no dejes de venir á mí: 22:17 Porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me dijeres: ven pues ahora, maldíceme á este pueblo. 22:18 Y Balaam respondió, y dijo á los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios, para hacer cosa chica ni grande. 22:19 Ruégoos por tanto ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve á decir Jehová. 22:20 Y vino Dios á Balaam de noche, y díjole: Si vinieren á llamarte hombres, levántate y ve con ellos: empero harás lo que yo te dijere.

Aliá 3 · Números 22:21-38

22:21 Así Balaam se levantó por la mañana, y cinchó su asna, y fué con los príncipes de Moab. 22:22 Y el furor de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos mozos suyos. 22:23 Y el asna vió al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, é iba por el campo. Entonces hirió Balaam al asna para hacerla volver al camino. 22:24 Mas el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared de una parte y pared de otra. 22:25 Y viendo el asna al ángel de Jehová, pegóse á la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam: y él volvió á herirla. 22:26 Y el ángel de Jehová pasó más allá, y púsose en una angostura, donde no había camino para apartarse ni á diestra ni á siniestra. 22:27 Y viendo el asna al ángel de Jehová, echóse debajo de Balaam: y enojóse Balaam, é hirió al asna con el palo. 22:28 Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo á Balaam: ¿ Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces? 22:29 Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí: ¡ ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! 22:30 Y el asna dijo á Balaam: ¿ No soy yo tu asna? sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿ he acostumbrado á hacerlo así contigo? Y él respondió: No. 22:31 Entonces Jehová abrió los ojos á Balaam, y vió al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, é inclinóse sobre su rostro. 22:32 Y el ángel de Jehová le dijo: ¿ Por qué has herido tu asna estas tres veces? he aquí yo he salido para contrarrestarte, porque tu camino es perverso delante de mí: 22:33 El asna me ha visto, y hase apartado luego de delante de mí estas tres veces: y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría á ti, y á ella dejaría viva. 22:34 Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. 22:35 Y el ángel de Jehová dijo á Balaam: Ve con esos hombres: empero la palabra que yo te dijere, esa hablarás. Así Balaam fué con los príncipes de Balac. 22:36 Y oyendo Balac que Balaam venía, salió á recibirlo á la ciudad de Moab, que está junto al término de Arnón, que es el cabo de los confines. 22:37 Y Balac dijo á Balaam: ¿ No envié yo á ti á llamarte? ¿ por qué no has venido á mí? ¿ no puedo yo honrarte? 22:38 Y Balaam respondió á Balac: He aquí yo he venido á ti: mas ¿ podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.

Aliá 4 · Números 22:39–23:12

22:39 Y fué Balaam con Balac, y vinieron á la ciudad de Husoth. 22:40 Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió á Balaam, y á los príncipes que estaban con él. 22:41 Y el día siguiente Balac tomó á Balaam, é hízolo subir á los altos de Baal, y desde allí vió la extremidad del pueblo. 23:1 Y BALAAM dijo á Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 23:2 Y Balac hizo como le dijo Balaam: y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar. 23:3 Y Balaam dijo á Balac: Ponte junto á tu holocausto, y yo iré: quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te la noticiaré. Y así se fué solo. 23:4 Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero. 23:5 Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y díjole: Vuelve á Balac, y has de hablar así. 23:6 Y volvió á él, y he aquí estaba él junto á su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. 23:7 Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, rey de Moab, de los montes del oriente: ven, maldíceme á Jacob; y ven, execra á Israel. 23:8 ¿ Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿ y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? 23:9 Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré: he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las gentes. 23:10 ¿ Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera mi persona de la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya. 23:11 Entonces Balac dijo á Balaam: ¿ Qué me has hecho? hete tomado para que maldigas á mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. 23:12 Y él respondió, y dijo: ¿ No observaré yo lo que Jehová pusiere en mi boca para decirlo?

Aliá 5 · Números 23:13-26

23:13 Y dijo Balac: Ruégote que vengas conmigo á otro lugar desde el cual lo veas; su extremidad solamente verás, que no lo verás todo; y desde allí me lo maldecirás. 23:14 Y llevólo al campo de Sophim, á la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. 23:15 Entonces él dijo á Balac: Ponte aquí junto á tu holocausto, y yo iré á encontrar á Dios allí. 23:16 Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y díjole: Vuelve á Balac, y así has de decir. 23:17 Y vino á él, y he aquí que él estaba junto á su holocausto, y con él los príncipes de Moab: y díjole Balac: ¿ Qué ha dicho Jehová? 23:18 Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zippor: 23:19 Dios no es hombre, para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta: el dijo, ¿ y no hará?; habló, ¿ y no lo ejecutará? 23:20 He aquí, yo he tomado bendición: y él bendijo, y no podré revocarla. 23:21 No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel: Jehová su Dios es con él, y júbilo de rey en él. 23:22 Dios los ha sacado de Egipto; tiene fuerzas como de unicornio. 23:23 Porque en Jacob no hay agüero, ni adivinación en Israel: como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡ Lo que ha hecho Dios! 23:24 He aquí el pueblo, que como león se levantará, y como león se erguirá: no se echará hasta que coma la presa, y beba la sangre de los muertos. 23:25 Entonces Balac dijo á Balaam: Ya que no lo maldices, ni tampoco lo bendigas. 23:26 Y Balaam respondió, y dijo á Balac: ¿ No te he dicho que todo lo que Jehová me dijere, aquello tengo de hacer?

Aliá 6 · Números 23:27–24:13

23:27 Y dijo Balac á Balaam: Ruégote que vengas, te llevaré á otro lugar; por ventura parecerá bien á Dios que desde allí me lo maldigas. 23:28 Y Balac llevó á Balaam á la cumbre de Peor, que mira hacia Jesimón. 23:29 Entonces Balaam dijo á Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 23:30 Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. 24:1 Y COMO vió Balaam que parecía bien á Jehová que él bendijese á Israel, no fué, como la primera y segunda vez, á encuentro de agüeros, sino que puso su rostro hacia el desierto; 24:2 Y alzando sus ojos, vió á Israel alojado por sus tribus; y el espíritu de Dios vino sobre él. 24:3 Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, y dijo el varón de ojos abiertos: 24:4 Dijo el que oyó los dichos de Dios, el que vió la visión del Omnipotente; caído, mas abiertos los ojos: 24:5 ¡ Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! 24:6 Como arroyos están extendidas, como huertos junto al río, como lináloes plantados por Jehová, como cedros junto á las aguas. 24:7 De sus manos destilarán aguas, y su simiente será en muchas aguas: y ensalzarse ha su rey más que Agag, y su reino será ensalzado. 24:8 Dios lo sacó de Egipto; tiene fuerzas como de unicornio: comerá á las gentes sus enemigas, y desmenuzará sus huesos, y asaeteará con sus saetas. 24:9 Se encorvará para echarse como león, y como leona; ¿ quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren. 24:10 Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus palmas le dijo: Para maldecir á mis enemigos te he llamado, y he aquí los has resueltamente bendecido ya tres veces. 24:11 Húyete, por tanto, ahora á tu lugar: yo dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra. 24:12 Y Balaam le respondió: ¿ No lo declaré yo también á tus mensajeros que me enviaste, diciendo: 24:13 Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio; mas lo que Jehová hablare, eso diré yo?

Aliá 7 · Números 24:14–25:9

24:14 He aquí yo me voy ahora á mi pueblo: por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer á tu pueblo en los postrimeros días. 24:15 Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, dijo el varón de ojos abiertos: 24:16 Dijo el que oyó los dichos de Jehová, y el que sabe la ciencia del Altísimo, el que vió la visión del Omnipotente; caído, mas abiertos los ojos: 24:17 Verélo, mas no ahora: lo miraré, mas no de cerca: saldrá ESTRELLA de Jacob, y levantaráse cetro de Israel, y herirá los cantones de Moab, y destruirá á todos los hijos de Seth. 24:18 Y será tomada Edom, será también tomada Seir por sus enemigos, e Israel se portará varonilmente. 24:19 Y el de Jacob se enseñoreará, y destruirá de la ciudad lo que quedare. 24:20 Y viendo á Amalec, tomó su parábola, y dijo: Amalec, cabeza de gentes; mas su postrimería perecerá para siempre. 24:21 Y viendo al Cineo, tomó su parábola, y dijo: Fuerte es tu habitación, pon en la peña tu nido: 24:22 Que el Cineo será echado, cuando Assur te llevará cautivo. 24:23 Todavía tomó su parábola, y dijo: ¡ Ay! ¿ quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas? 24:24 Y vendrán navíos de la costa de Cittim, y afligirán á Assur, afligirán también á Eber: mas él también perecerá para siempre. 24:25 Entonces se levantó Balaam, y se fué, y volvióse á su lugar: y también Balac se fué por su camino. 25:1 Y REPOSÓ Israel en Sittim, y el pueblo empezó á fornicar con las hijas de Moab: 25:2 Las cuales llamaron al pueblo á los sacrificios de sus dioses: y el pueblo comió, é inclinóse á sus dioses. 25:3 Y allegóse el pueblo á Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. 25:4 Y Jehová dijo á Moisés: Toma todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos á Jehová delante del sol; y la ira del furor de Jehová se apartará de Israel. 25:5 Entonces Moisés dijo á los jueces de Israel: Matad cada uno á aquellos de los suyos que se han allegado á Baal-peor. 25:6 Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una Madianita á sus hermanos, á ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, llorando ellos á la puerta del tabernáculo del testimonio. 25:7 Y viólo Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, y levantóse de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano: 25:8 Y fué tras el varón de Israel á la tienda, y alanceólos á ambos, al varón de Israel, y á la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. 25:9 Y murieron de aquella mortandad veinte y cuatro mil.

Haftará (Profetas)

5:7 Y será el residuo de Jacob en medio de muchos pueblos, como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varón, ni aguardan á hijos de hombres. 5:8 Asimismo será el resto de Jacob entre las gentes, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la montaña, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape. 5:9 Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán talados. 5:10 Y acontecerá en aquel día, dice Jehová, que haré matar tus caballos de en medio de ti, y haré destruir tus carros. 5:11 Haré también destruir las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus fortalezas. 5:12 Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. 5:13 Y haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti, y nunca más te inclinarás á la obra de tus manos; 5:14 Y arrancaré tus bosques de en medio de ti, y destruiré tus ciudades. 5:15 Y con ira y con furor haré venganza en las gentes que no escucharon. 6:1 OID ahora lo que dice Jehová: Levántate, pleitea con los montes, y oigan los collados tu voz. 6:2 Oid, montes, y fuertes fundamentos de la tierra, el pleito de Jehová: porque tiene Jehová pleito con su pueblo, y altercará con Israel. 6:3 Pueblo mío, ¿ qué te he hecho, ó en qué te he molestado? Responde contra mí. 6:4 Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de siervos te redimí; y envié delante de ti á Moisés, y á Aarón, y á María. 6:5 Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam, hijo de Beor, desde Sittim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová. 6:6 ¿ Con qué prevendré á Jehová, y adoraré al alto Dios? ¿ vendré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 6:7 ¿ Agradaráse Jehová de millares de carneros, ó de diez mil arroyos de aceite? ¿ daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? 6:8 Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles; 11:26 Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad; 11:27 Y este es mi pacto con ellos, cuando quitare su pecados. 11:28 Así que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas cuanto á la elección, son muy amados por causa de los padres. 11:29 Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios. 11:30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos; 11:31 Así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia. 11:32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.

2:15 Que han dejado el camino derecho, y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, hijo de Bosor, el cual amó el premio de la maldad. 2:16 Y fué reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del profeta.