Devocional mesiánico

Jukat

חֻקַּת

Torá: Números 19:1–22:1 · Haftará: Jueces 11:1-33 · Brit Hadashah: Juan 3:1-21; Hebreos 9:11-28

La porción esta semana

Resumen de la porción

La parashá abre con la ordenanza de la vaca bermeja, cuyas cenizas purifican al que ha tocado un muerto. Israel llega a Cades, donde muere Miriam, falta el agua, y Moisés golpea la peña en lugar de hablarle, perdiendo así la entrada a la tierra. Aarón muere en el monte Hor, y el pueblo, cansado del camino, habla contra Dios y es mordido por serpientes hasta que Moisés levanta una serpiente de bronce sobre un asta. La porción cierra con victorias sobre Sehón y Og, y el campamento asentado frente a Jericó.

El hilo de la parashá

Jukat significa "estatuto", y la palabra marca el tono: hay ordenanzas que no se explican, solo se obedecen. La vaca bermeja es el ejemplo mayor — purifica al inmundo pero contamina al sacerdote que la maneja, una paradoja que ningún razonamiento humano resuelve. Ese mismo estatuto no razonado gobierna la roca en Cades: a Moisés se le pide hablar a la peña, no golpearla como hizo antes en Refidim. Su error no fue de fe general sino de precisión — repitió un gesto viejo cuando Dios pedía uno nuevo, y por eso «Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme en ojos de los hijos de Israel» (Números 20:12). El hilo que conecta la muerte de Miriam, la muerte de Aarón y la mordedura de las serpientes es la contaminación por la muerte y la necesidad constante de un remedio que Dios provee, no que el hombre inventa: cenizas, agua rociada con hisopo, o una serpiente de metal alzada sobre una bandera. La vida no se gana por lógica; se recibe por obediencia a lo que Dios señala.

La haftará

Jefté, hijo rechazado y sin herencia, se convierte en el que libra a Galaad exactamente en la misma frontera geográfica que recorrió Israel en la parashá: Arnón, Jaboc, el territorio de Sehón. Su argumento ante Amón repite casi palabra por palabra la historia de Números 21 — Edom que no dejó pasar, Sehón que no dejó pasar, la victoria que Jehová dio. La haftará no añade doctrina nueva; confirma que la tierra ganada en el desierto sigue siendo disputada generaciones después, y que Dios sigue levantando libertadores desde el margen, no desde el centro.

El Mesías en la porción

Yeshúa mismo señala el vínculo cuando le dice a Nicodemo: «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado» (Juan 3:14). La serpiente de bronce no cura por magia ni por mérito de quien mira, sino porque Dios ordenó ese medio específico para la mordedura específica del pecado. Nadie discutía con la serpiente ni la mejoraba con otro gesto — solo miraba. Así también la fe en el Hijo levantado no es un logro sino una mirada obediente.

Hebreos lleva la vaca bermeja al mismo lugar: «la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne. ¿Cuánto más la sangre de Cristo... limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte?» (Hebreos 9:13-14). Lo que en el desierto era estatuto externo, ceniza mezclada con agua para tocar la piel, en el Mesías se vuelve limpieza de la conciencia misma — la contaminación por la muerte, tratada en su raíz.

Para la semana

Antes de repetir un gesto de fe que antes te funcionó, pregúntate si Dios está pidiendo esta vez algo distinto — hablar en lugar de golpear. Y cuando la carga de la culpa o el fracaso pese como impureza que no sabes lavar, mira al Mesías levantado, sin añadir explicación ni mérito propio, como quien miraba la serpiente de bronce.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Números 19:1-17

19:1 Y JEHOVÁ habló á Moisés y á Aarón, diciendo: 19:2 Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha prescrito, diciendo: Di á los hijos de Israel que te traigan una vaca bermeja, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo: 19:3 Y la daréis á Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campo, y harála degollar en su presencia. 19:4 Y tomará Eleazar el sacerdote de su sangre con su dedo, y rociará hacia la delantera del tabernáculo del testimonio con la sangre de ella siete veces; 19:5 Y hará quemar la vaca ante sus ojos: su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar. 19:6 Luego tomará el sacerdote palo de cedro, é hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. 19:7 El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su carne con agua, y después entrará en el real; y será inmundo el sacerdote hasta la tarde. 19:8 Asimismo el que la quemó, lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su carne, y será inmundo hasta la tarde. 19:9 Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca, y las pondrá fuera del campo en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Israel para el agua de separación: es una expiación. 19:10 Y el que recogió las cenizas de la vaca, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: y será á los hijos de Israel, y al extranjero que peregrina entre ellos, por estatuto perpetuo. 19:11 El que tocare muerto de cualquiera persona humana, siete días será inmundo: 19:12 Este se purificará al tercer día con aquesta agua, y al séptimo día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será limpio al séptimo día. 19:13 Cualquiera que tocare en muerto, en persona de hombre que estuviere muerto, y no se purificare, el tabernáculo de Jehová contaminó; y aquella persona será cortada de Israel: por cuanto el agua de la separación no fué rociada sobre él, inmundo será; y su inmundicia será sobre él. 19:14 Esta es la ley para cuando alguno muriere en la tienda: cualquiera que entrare en la tienda y todo el que estuviere en ella, será inmundo siete días. 19:15 Y todo vaso abierto, sobre el cual no hubiere tapadera bien ajustada, será inmundo. 19:16 Y cualquiera que tocare en muerto á cuchillo sobre la haz del campo, ó en muerto, ó en hueso humano, ó en sepulcro, siete días será inmundo. 19:17 Y para el inmundo tomarán de la ceniza de la quemada vaca de la expiación, y echarán sobre ella agua viva en un vaso:

Aliá 2 · Números 19:18–20:6

19:18 Y un hombre limpio tomará hisopo, y mojarálo en el agua, y rociará sobre la tienda, y sobre todos los muebles, y sobre las personas que allí estuvieren, y sobre aquel que hubiere tocado el hueso, ó el matado, ó el muerto, ó el sepulcro: 19:19 Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercero y al séptimo día: y cuando lo habrá purificado al día séptimo, él lavará luego sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será limpio á la tarde. 19:20 Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona será cortada de entre la congregación, por cuanto contaminó el tabernáculo de Jehová: no fué rociada sobre él el agua de separación: es inmundo. 19:21 Y les será por estatuto perpetuo: también el que rociare el agua de la separación lavará sus vestidos; y el que tocare el agua de la separación, será inmundo hasta la tarde. 19:22 Y todo lo que el inmundo tocare, será inmundo: y la persona que lo tocare, será inmunda hasta la tarde. 20:1 Y LLEGARON los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y asentó el pueblo en Cades; y allí murió María, y fué allí sepultada. 20:2 Y como no hubiese agua para la congregación, juntáronse contra Moisés y Aarón. 20:3 Y regañó el pueblo con Moisés, y hablaron diciendo: ¡ Ojalá que nosotros hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! 20:4 ¿ Y por qué hiciste venir la congregación de Jehová á este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? 20:5 ¿ Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos á este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas, ni granadas: ni aun de agua para beber. 20:6 Y fuéronse Moisés y Aarón de delante de la congregación á la puerta del tabernáculo del testimonio, y echáronse sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

Aliá 3 · Números 20:7-13

20:7 Y habló Jehová á Moisés, diciendo: 20:8 Toma la vara, y reune la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad á la peña en ojos de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber á la congregación, y á sus bestias. 20:9 Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. 20:10 Y juntaron Moisés y Aarón la congregación delante de la peña, y díjoles: Oid ahora, rebeldes: ¿ os hemos de hacer salir aguas de esta peña? 20:11 Entonces alzó Moisés su mano, é hirió la peña con su vara dos veces: y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias. 20:12 Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. 20:13 Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.

Aliá 4 · Números 20:14-21

20:14 Y envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido: 20:15 Cómo nuestros padres descendieron á Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los Egipcios nos maltrataron, y á nuestros padres; 20:16 Y clamamos á Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió ángel, y sacónos de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad al extremo de tus confines: 20:17 Rogámoste que pasemos por tu tierra; no pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos: por el camino real iremos, sin apartarnos á la diestra ni á la siniestra, hasta que hayamos pasado tu término. 20:18 Y Edom le respondió: No pasarás por mi país, de otra manera saldré contra ti armado. 20:19 Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino seguido iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas: ciertamente sin hacer otra cosa, pasaré de seguida. 20:20 Y él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. 20:21 No quiso, pues, Edom dejar pasar á Israel por su término, y apartóse Israel de él.

Aliá 5 · Números 20:22–21:9

20:22 Y partidos de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor. 20:23 Y Jehová habló á Moisés y Aarón en el monte de Hor, en los confines de la tierra de Edom, diciendo: 20:24 Aarón será reunido á sus pueblos; pues no entrará en la tierra que yo di á los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes á mi mandamiento en las aguas de la rencilla. 20:25 Toma á Aarón y á Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor; 20:26 Y haz desnudar á Aarón sus vestidos, y viste de ellos á Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido á sus pueblos, y allí morirá. 20:27 Y Moisés hizo como Jehová le mandó: y subieron al monte de Hor á ojos de toda la congregación. 20:28 Y Moisés hizo desnudar á Aarón de sus vestidos y vistiólos á Eleazar su hijo: y Aarón murió allí en la cumbre del monte: y Moisés y Eleazar descendieron del monte. 20:29 Y viendo toda la congregación que Aarón era muerto, hiciéronle duelo por treinta días todas las familias de Israel. 21:1 Y OYENDO el Cananeo, el rey de Arad, el cual habitaba al mediodía, que venía Israel por el camino de los centinelas, peleó con Israel, y tomó de él presa. 21:2 Entonces Israel hizo voto á Jehová, y dijo: Si en efecto entregares á este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades. 21:3 Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al Cananeo, y destruyólos á ellos y á sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma. 21:4 Y partieron del monte de Hor, camino del mar Bermejo, para rodear la tierra de Edom; y abatióse el ánimo del pueblo por el camino. 21:5 Y habló el pueblo contra Dios y Moisés: ¿ Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? que ni hay pan, ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 21:6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo: y murió mucho pueblo de Israel. 21:7 Entonces el pueblo vino á Moisés, y dijeron: Pecado hemos por haber hablado contra Jehová, y contra ti: ruega á Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. 21:8 Y Jehová dijo á Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre la bandera: y será que cualquiera que fuere mordido y mirare á ella, vivirá. 21:9 Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera: y fué, que cuando alguna serpiente mordía á alguno, miraba á la serpiente de metal, y vivía.

Aliá 6 · Números 21:10-20

21:10 Y partieron los hijos de Israel, y asentaron campo en Oboth. 21:11 Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim, en el desierto que está delante de Moab, al nacimiento del sol. 21:12 Partidos de allí, asentaron en la arroyada de Zared. 21:13 De allí movieron, y asentaron de la otra parte de Arnón, que está en el desierto, y que sale del término del Amorrheo; porque Arnón es término de Moab, entre Moab y el Amorrheo. 21:14 Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el mar Bermejo, y en los arroyos de Arnón: 21:15 Y á la corriente de los arroyos que va á parar en Ar, y descansa en el término de Moab. 21:16 Y de allí vinieron á Beer: este es el pozo del cual Jehová dijo á Moisés: Junta el pueblo, y les daré agua. 21:17 Entonces cantó Israel esta canción: Sube, oh pozo; á él cantad: 21:18 Pozo, el cual cavaron los señores; caváronlo los príncipes del pueblo, y el legislador, con sus bordones. Y del desierto vinieron á Mathana: 21:19 Y de Mathana á Nahaliel: y de Nahaliel á Bamoth: 21:20 Y de Bamoth al valle que está en los campos de Moab, y á la cumbre de Pisga, que mira á Jesimón.

Aliá 7 · Números 21:21–22:1

21:21 Y envió Israel embajadores á Sehón, rey de los Amorrheos, diciendo: 21:22 Pasaré por tu tierra: no nos apartaremos por los labrados, ni por las viñas; no beberemos las aguas de los pozos: por el camino real iremos, hasta que pasemos tu término. 21:23 Mas Sehón no dejó pasar á Israel por su término: antes juntó Sehón todo su pueblo, y salió contra Israel en el desierto: y vino á Jahaz, y peleó contra Israel. 21:24 E hirióle Israel á filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Ammón: porque el término de los hijos de Ammón era fuerte. 21:25 Y tomó Israel todas estas ciudades: y habitó Israel en todas las ciudades del Amorrheo, en Hesbón y en todas sus aldeas. 21:26 Porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los Amorrheos; el cual había tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnón. 21:27 Por tanto, dicen los proverbistas: Venid á Hesbón, edifíquese y repárese la ciudad de Sehón: 21:28 Que fuego salió de Hesbón, y llama de la ciudad de Sehón, y consumió á Ar de Moab, á los señores de los altos de Arnón. 21:29 ¡ Ay de ti, Moab! Perecido has, pueblo de Chêmos: puso sus hijos en huída, y sus hijas en cautividad, por Sehón rey de los Amorrheos. 21:30 Mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbón hasta Dibón, y destruimos hasta Nopha y Medeba. 21:31 Así habitó Israel en la tierra del Amorrheo. 21:32 Y envió Moisés á reconocer á Jazer; y tomaron sus aldeas, y echaron al Amorrheo que estaba allí. 21:33 Y volvieron, y subieron camino de Basán, y salió contra ellos Og rey de Basán, él y todo su pueblo, para pelear en Edrei. 21:34 Entonces Jehová dijo á Moisés: No le tengas miedo, que en tu mano lo he dado, á él y á todo su pueblo, y á su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón, rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón. 21:35 E hirieron á él, y á sus hijos, y á toda su gente, sin que le quedara uno, y poseyeron su tierra. 22:1 Y MOVIERON los hijos de Israel, y asentaron en los campos de Moab, de esta parte del Jordán de Jericó.

Haftará (Profetas)

11:1 EXISTÍA entonces Jephté, Galaadita, hombre valiente, hijo de una ramera, al cual había engendrado Galaad. 11:2 Y la mujer de Galaad también le había parido hijos; los cuales cuando fueron grandes, echaron fuera á Jephté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres bastardo. 11:3 Huyendo pues Jephté á causa de sus hermanos, habitó en tierra de Tob; y juntáronse con él hombres ociosos, los cuales con él salían. 11:4 Y aconteció que después de días los hijos de Ammón hicieron guerra contra Israel: 11:5 Y como los hijos de Ammón tenían guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron para volver á Jephté de tierra de Tob; 11:6 Y dijeron á Jephté: Ven, y serás nuestro capitán, para que peleemos con los hijos de Ammón. 11:7 Y Jephté respondió á los ancianos de Galaad: ¿ No me habéis vosotros aborrecido, y me echasteis de la casa de mi padre? ¿ por qué pues venís ahora á mí cuando estáis en aflicción? 11:8 Y los ancianos de Galaad respondieron á Jephté: Por esta misma causa tornamos ahora á ti, para que vengas con nosotros, y pelees contra los hijos de Ammón, y nos seas cabeza á todos los que moramos en Galaad. 11:9 Jephté entonces dijo á los ancianos de Galaad: Si me volvéis para que pelee contra los hijos de Ammón, y Jehová los entregare delante de mí, ¿ seré yo vuestra cabeza? 11:10 Y los ancianos de Galaad respondieron á Jephté: Jehová oiga entre nosotros, si no hiciéremos como tú dices. 11:11 Entonces Jephté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su cabeza y príncipe; y Jephté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa. 11:12 Y envió Jephté embajadores al rey de los Ammonitas, diciendo: ¿ Qué tienes tú conmigo que has venido á mí para hacer guerra en mi tierra? 11:13 Y el rey de los Ammonitas respondió á los embajadores de Jephté: Por cuanto Israel tomó mi tierra, cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta Jaboc y el Jordán; por tanto, devuélvelas ahora en paz. 11:14 Y Jephté tornó á enviar otros embajadores al rey de los Ammonitas, 11:15 Para decirle: Jephté ha dicho así: Israel no tomó tierra de Moab, ni tierra de los hijos de Ammón: 11:16 Mas subiendo Israel de Egipto, anduvo por el desierto hasta el mar Bermejo, y llegó á Cades. 11:17 Entonces Israel envió embajadores al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra. Mas el rey de Edom no los escuchó. Envió también al rey de Moab; el cual tampoco quiso: quedóse por tanto Israel en Cades. 11:18 Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab, y viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, asentó su campo de estotra parte de Arnón, y no entraron por el término de Moab: porque Arnón término es de Moab. 11:19 Y envió Israel embajadores á Sehón rey de los Amorrheos, rey de Hesbón, diciéndole: Ruégote que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar. 11:20 Mas Sehón no se fió de Israel para darle paso por su término; antes juntando Sehón toda su gente, puso campo en Jaas, y peleó contra Israel. 11:21 Empero Jehová el Dios de Israel entregó á Sehón y á todo su pueblo en mano de Israel, y venciólos: y poseyó Israel toda la tierra del Amorrheo que habitaba en aquel país. 11:22 Poseyeron también todo el término del Amorrheo desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán. 11:23 Así que Jehová el Dios de Israel echó los Amorrheos delante de su pueblo Israel: ¿ y lo has de poseer tú? 11:24 Si Chêmos tu dios te echase alguno, ¿ no lo poseerías tú? Así poseeremos nosotros á todo aquel que echó Jehová nuestro Dios de delante de nosotros. 11:25 ¿ Eres tú ahora en algo mejor que Balac hijo de Sephor, rey de Moab? ¿ tuvo él cuestión contra Israel, ó hizo guerra contra ellos? 11:26 Cuando Israel ha estado habitando por trescientos años á Hesbón y sus aldeas, á Aroer y sus aldeas, y todas las ciudades que están á los términos de Arnón, ¿ por qué no las habéis reclamado en ese tiempo? 11:27 Así que, yo nada he pecado contra ti, mas tú haces mal conmigo haciéndome guerra: Jehová, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Ammón. 11:28 Mas el rey de los hijos de Ammón no atendió las razones de Jephté que le envió. 11:29 Y el espíritu de Jehová fué sobre Jephté: y pasó por Galaad y Manasés; y de allí pasó á Mizpa de Galaad; y de Mizpa de Galaad pasó á los hijos de Ammón. 11:30 Y Jephté hizo voto á Jehová, diciendo: Si entregares á los Ammonitas en mis manos, 11:31 Cualquiera que me saliere á recibir de las puertas de mi casa, cuando volviere de los Ammonitas en paz, será de Jehová, y le ofreceré en holocausto. 11:32 Pasó pues Jephté á los hijos de Ammón para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano. 11:33 Y los hirió de grandísimo estrago desde Aroer hasta llegar á Minnith, veinte ciudades; y hasta la vega de las viñas. Así fueron domeñados los Ammonitas delante de los hijos de Israel.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

3:1 Y HABÍA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. 3:2 Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él. 3:3 Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. 3:4 Dícele Nicodemo: ¿ Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿ puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 3:8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 3:9 Respondió Nicodemo, y díjole: ¿ Cómo puede esto hacerse? 3:10 Respondió Jesús, y díjole: ¿ Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto? 3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 3:12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿ cómo creeréis si os dijere las celestiales? 3:13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; 3:15 Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 3:17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. 3:18 El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 3:19 Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. 3:20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas. 3:21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.

9:11 Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación; 9:12 Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención. 9:13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne, 9:14 ¿ Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo? 9:15 Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 9:16 Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga muerte del testador. 9:17 Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive. 9:18 De donde vino que ni aun el primero fué consagrado sin sangre. 9:19 Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció al mismo libro, y también á todo el pueblo, 9:20 Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado. 9:21 Y además de esto roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. 9:22 Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. 9:23 Fué, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstos. 9:24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. 9:25 Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena; 9:26 De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo. 9:27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio; 9:28 Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud.