Devocional mesiánico
Sheminí
שְּׁמִינִי
Shabat · 3 de abril de 2027
Torá: Levítico 9:1–11:47 · Haftará: 2 Samuel 6:1–7:17 · Brit Hadashah: Hebreos 7:1-19; Hebreos 8:1-6
Escucha la porción
Aliá 1
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
En el octavo día de su consagración, Aarón ofrece por primera vez los sacrificios prescritos, y el fuego de Yehová desciende y consume la ofrenda ante todo el pueblo, que grita de alegría (Levítico 9:24). Pero de inmediato, Nadab y Abiú ofrecen "un fuego no autorizado" y ese mismo fuego que había traído gozo los consume a ellos (Levítico 10:1-2). Yehová instruye entonces a Aarón sobre la distinción entre lo santo y lo común, entre lo puro y lo impuro (Levítico 10:10), y la porción cierra con el reglamento detallado de los animales puros e impuros (Levítico 11).
El hilo de la parashá
El nombre mismo de la parashá —sheminí, "octavo"— marca un umbral: el séptimo día de preparación ha terminado, y ahora el pueblo se acerca a Dios de verdad. Lo que atraviesa toda la porción es una sola pregunta: ¿cómo se acerca uno a lo santo sin morir? Aarón sigue cada instrucción al pie de la letra —la sangre en los cuernos del altar, la grasa quemada, el orden exacto— y la gloria de Yehová se manifiesta (Levítico 9:23). Nadab y Abiú, en cambio, improvisan, y el mismo fuego se vuelve juicio. Por eso Moisés declara que Yehová "a los que se acercan a mí les mostraré mi santidad" (Levítico 10:3): la cercanía a Dios no es un privilegio automático, es un llamado que exige distinguir, como se ordena después, entre lo santo y lo común (Levítico 10:10). Las leyes de pureza alimentaria del capítulo 11 no son un apéndice extraño, sino la extensión de esa misma lógica hacia la vida cotidiana: "Sean santos, porque yo soy santo" (Levítico 11:45) se vive tanto en el altar como en la mesa.
La haftará
La escena de Uza es el eco exacto del fuego no autorizado. David traslada el arca con música y alegría, pero cuando los bueyes tropiezan, Uza extiende la mano hacia el arca —un gesto bien intencionado pero no ordenado— y muere allí mismo (2 Samuel 6:6-7). Como Nadab y Abiú, Uza descubre que la cercanía a lo santo no admite atajos humanos. David mismo lo entiende: "tuvo mucho miedo del Señor" (2 Samuel 6:9). Solo después, cuando el arca se traslada según el orden debido y con temor reverente, David puede danzar con gozo. El capítulo cierra con la promesa del pacto eterno a la casa de David (2 Samuel 7:16), anticipando que la verdadera morada de Dios entre los hombres no dependerá ya de un procedimiento que cualquiera pueda profanar por error.
El Mesías en la porción
El sacerdocio de Aarón, por perfecto que fuera su ritual, quedaba siempre a un paso del fuego que consume: "hombres mortales" reciben los diezmos y ofrecen los sacrificios (Hebreos 7:8), y su acceso al Lugar Santísimo dependía de que nada saliera mal. Hebreos declara que se ha levantado "otro sacerdote, según el orden de Melquisedec... no constituido conforme a la ley de un mandamiento humano, sino según el poder de una vida indestructible" (Hebreos 7:15-16). Donde Nadab y Abiú y Uza fueron consumidos por acercarse sin la debida distinción, el Mesías se acerca —y nos hace acercar— sin que el fuego de la santidad de Dios nos consuma, porque él mismo "se sentó a la derecha del trono de la Majestad" (Hebreos 8:1) como sacerdote que vive para siempre. La ley levítica era "copia y sombra" (Hebreos 8:5); el sacerdocio de Yeshúa cumple lo que aquel fuego del octavo día solo podía señalar.
Para la semana
Antes de servir, de orar, de enseñar, pregúntate si te acercas a Dios según lo que él ha ordenado o según lo que a ti te parece razonable. La distinción entre lo santo y lo común (Levítico 10:10) no es letra muerta: es una disciplina diaria de discernimiento que se practica en las decisiones pequeñas, no solo en las grandes ceremonias.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Levítico 9:1-16
9:1 Al octavo día, Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel; 9:2 y le dijo a Aarón: “Toma un becerro de tu ganado para una ofrenda por el pecado, y un carnero para un holocausto, ambos sin defecto, y preséntalos ante Yehová. 9:3 Luego diles a los hijos de Israel: ‘Tomen un macho cabrío para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero, ambos de un año y sin defecto, para el holocausto. 9:4 Tomen también un toro y un carnero para los sacrificios de paz, para sacrificarlos ante Yehová, junto con una ofrenda de cereal amasada con aceite, porque hoy Yehová se les va a aparecer’”. 9:5 Ellos llevaron a la entrada de la Tienda del Encuentro lo que Moisés había ordenado. Toda la comunidad se acercó y se quedó de pie ante Yehová. 9:6 Moisés les dijo: “Esto es lo que Yehová mandó que hicieran, para que la gloria de Yehová se les aparezca”. 9:7 Luego Moisés le dijo a Aarón: “Acércate al altar, presenta tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, y haz la expiación por ti y por el pueblo. Presenta también la ofrenda del pueblo y haz la expiación por ellos, tal como Yehová lo ha ordenado”. 9:8 Entonces Aarón se acercó al altar y degolló el becerro de la ofrenda por el pecado que era para él mismo. 9:9 Sus hijos le acercaron la sangre; él mojó su dedo en la sangre, untó los cuernos del altar y derramó el resto de la sangre al pie del altar. 9:10 Pero la grasa, los riñones y la parte superior del hígado de la ofrenda por el pecado, los quemó en el altar, tal como Yehová se lo había ordenado a Moisés. 9:11 La carne y la piel las quemó en el fuego fuera del campamento. 9:12 Después degolló el animal para el holocausto. Sus hijos le entregaron la sangre, y él la roció por todos los lados del altar. 9:13 Le entregaron también el holocausto en pedazos, junto con la cabeza, y él los quemó en el altar. 9:14 Lavó las entrañas y las patas, y las quemó sobre el holocausto en el altar. 9:15 Luego presentó la ofrenda del pueblo. Tomó el macho cabrío de la ofrenda por el pecado del pueblo, lo degolló y lo ofreció por el pecado, igual que el primero. 9:16 Presentó el holocausto y lo ofreció según el reglamento.
Aliá 2 · Levítico 9:17-23
9:17 Presentó también la ofrenda de cereal; tomó un puñado de ella y la quemó en el altar, además del holocausto de la mañana. 9:18 Degolló el toro y el carnero para el sacrificio de paz del pueblo. Sus hijos le pasaron la sangre, y él la roció por todos los lados del altar. 9:19 Tomaron las partes grasosas del toro y del carnero, la cola gorda, la grasa que cubre las entrañas, los riñones y la parte superior del hígado, 9:20 y pusieron toda esa grasa sobre los pechos de los animales. Entonces Aarón quemó la grasa en el altar. 9:21 Aarón presentó los pechos y el muslo derecho como ofrenda mecida ante Yehová, tal como Moisés lo había ordenado. 9:22 Después Aarón levantó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo. Una vez que terminó de presentar la ofrenda por el pecado, el holocausto y los sacrificios de paz, bajó del altar. 9:23 Moisés y Aarón entraron en la Tienda del Encuentro. Cuando salieron, bendijeron al pueblo, y la gloria de Yehová se le apareció a todo el pueblo.
Aliá 3 · Levítico 9:24–10:11
9:24 Salió fuego de la presencia de Yehová y consumió el holocausto y la grasa que estaban en el altar. Al ver esto, todo el pueblo gritó de alegría y se postró rostro en tierra. 10:1 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, le pusieron fuego, le echaron incienso encima y ofrecieron ante Yehová un fuego no autorizado, algo que él no les había mandado. 10:2 Entonces salió fuego de la presencia de Yehová y los consumió, y murieron allí mismo, delante de Yehová. 10:3 Moisés le dijo a Aarón: “Esto es lo que Yehová quería decir cuando declaró: ‘A los que se acercan a mí les mostraré mi santidad, y ante todo el pueblo revelaré mi gloria’”. Y Aarón se quedó callado. 10:4 Moisés llamó a Misael y a Elzafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo: “Acérquense y llévense a sus parientes de enfrente del santuario hacia afuera del campamento”. 10:5 Ellos se acercaron y se los llevaron agarrados de sus túnicas hacia afuera del campamento, tal como Moisés lo había ordenado. 10:6 Luego Moisés les dijo a Aarón y a sus otros hijos, Eleazar e Itamar: “No se despeinen ni se rasguen la ropa en señal de luto, para que no mueran y para que Yehová no se enoje con toda la comunidad. Sus hermanos, toda la casa de Israel, son los que deben llorar por este fuego que Yehová ha encendido. 10:7 No se alejen de la entrada de la Tienda del Encuentro, no sea que mueran, porque el aceite de la unción de Yehová está sobre ustedes”. Y ellos hicieron lo que Moisés les dijo. 10:8 Entonces Yehová le habló a Aarón y le dijo: 10:9 “Tú y tus hijos no deben beber vino ni ninguna bebida alcohólica cuando entren a la Tienda del Encuentro, para que no mueran. Este será un estatuto perpetuo para todas sus generaciones. 10:10 Ustedes deben hacer distinción entre lo santo y lo común, y entre lo impuro y lo puro. 10:11 Además, deben enseñarles a los israelitas todas las leyes que Yehová les ha dado por medio de Moisés”.
Aliá 4 · Levítico 10:12-15
10:12 Moisés les dijo a Aarón y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar: “Tomen la ofrenda de cereal que sobró de las ofrendas hechas por fuego a Yehová, y cómanla sin levadura junto al altar, porque es una ofrenda muy santa. 10:13 Deben comerla en un lugar sagrado, porque es la porción que les corresponde a ti y a tus hijos de las ofrendas hechas por fuego a Yehová; así se me ha ordenado. 10:14 Además, el pecho de la ofrenda mecida y el muslo de la ofrenda especial podrán comerlos tú, tus hijos y tus hijas en un lugar ceremonialmente limpio, porque se les han dado como su porción de los sacrificios de paz de los israelitas. 10:15 Traerán el muslo de la ofrenda especial y el pecho de la ofrenda mecida junto con la grasa de las ofrendas hechas por fuego, para presentarlos como ofrenda mecida ante Yehová. Esta será la porción perpetua para ti y para tus hijos, tal como Yehová lo ha ordenado”.
Aliá 5 · Levítico 10:16-20
10:16 Cuando Moisés preguntó qué había pasado con el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, se dio cuenta de que ya lo habían quemado. Se enojó mucho con Eleazar e Itamar, los hijos que le quedaban a Aarón, y les reclamó: 10:17 “¿Por qué no se comieron la ofrenda por el pecado en el área del santuario? Es una ofrenda muy santa, y se les dio a ustedes para quitar la culpa de la comunidad, haciendo expiación por ellos ante Yehová. 10:18 Como la sangre del animal no se llevó al interior del santuario, ustedes debieron haberse comido la carne en el área del santuario, tal como yo lo ordené”. 10:19 Aarón le respondió a Moisés: “Mira, hoy ellos presentaron su ofrenda por el pecado y su holocausto ante Yehová, ¡y a mí me han pasado estas tragedias! Si yo me hubiera comido hoy la ofrenda por el pecado, ¿le habría agradado eso a Yehová?”. 10:20 Cuando Moisés escuchó esto, estuvo de acuerdo.
Aliá 6 · Levítico 11:1-32
11:1 Yehová les habló a Moisés y a Aarón, y les dijo: 11:2 “Díganles a los israelitas: ‘De todos los animales que viven en la tierra, estos son los que ustedes pueden comer: 11:3 Podrán comer cualquier animal que tenga la pezuña partida en dos y que además rumie. 11:4 “‘Sin embargo, de los animales que solo rumian o que solo tienen la pezuña partida, no podrán comer los siguientes: el camello, porque rumia pero no tiene la pezuña partida; lo considerarán impuro. 11:5 El tejón, porque rumia pero no tiene la pezuña partida; lo considerarán impuro. 11:6 La liebre, porque rumia pero no tiene la pezuña partida; la considerarán impura. 11:7 Y el cerdo, porque tiene la pezuña partida en dos, pero no rumia; lo considerarán impuro. 11:8 No comerán la carne de estos animales ni tocarán sus cadáveres. Los considerarán impuros. 11:9 “‘De todas las criaturas que viven en el agua, en los mares y en los ríos, podrán comer todas las que tengan aletas y escamas. 11:10 Pero todas las criaturas que viven en los mares y en los ríos que no tengan aletas ni escamas, ya sean las que se mueven en grupos o cualquier otra criatura del agua, las considerarán algo asqueroso. 11:11 Las tendrán por cosas repugnantes: no comerán su carne y detestarán sus cadáveres. 11:12 Cualquier criatura del agua que no tenga aletas ni escamas será algo asqueroso para ustedes. 11:13 “‘De las aves, detestarán las siguientes y no las comerán por ser asquerosas: el águila, el quebrantahuesos, el águila pescadora, 11:14 el milano, cualquier especie de halcón, 11:15 cualquier especie de cuervo, 11:16 el avestruz, la lechuza, la gaviota, cualquier especie de gavilán, 11:17 el búho pequeño, el cormorán, el búho grande, 11:18 la lechuza blanca, el pelícano, el buitre, 11:19 la cigüeña, cualquier especie de garza, la abubilla y el murciélago. 11:20 “‘Cualquier insecto alado que camine en cuatro patas lo considerarán asqueroso. 11:21 Sin embargo, podrán comer los insectos alados que caminan en cuatro patas y que además tienen patas traseras articuladas para saltar sobre el suelo. 11:22 De estos podrán comer: cualquier especie de langosta, el grillo calvo, el grillo común y cualquier especie de saltamontes. 11:23 Pero cualquier otro insecto alado de cuatro patas lo considerarán asqueroso. 11:24 “‘Con los siguientes animales ustedes quedarán impuros. Cualquiera que toque sus cadáveres quedará impuro hasta el atardecer. 11:25 Cualquiera que levante el cadáver de alguno de ellos deberá lavar su ropa y quedará impuro hasta el atardecer. 11:26 “‘Cualquier animal que tenga pezuñas pero no partidas en dos, o que no rumie, lo considerarán impuro. Cualquiera que lo toque quedará impuro. 11:27 De todos los animales de cuatro patas, los que caminan sobre sus garras los considerarán impuros. Cualquiera que toque sus cadáveres quedará impuro hasta el atardecer. 11:28 El que recoja sus cadáveres deberá lavar su ropa y quedará impuro hasta el atardecer. Los considerarán impuros. 11:29 “‘De los animales que se arrastran por el suelo, considerarán impuros los siguientes: el topo, el ratón, cualquier especie de lagarto grande, 11:30 el gecko, el lagarto monitor, la lagartija común, el eslizón y el camaleón. 11:31 De todos los animales que se arrastran, estos los considerarán impuros. Cualquiera que los toque cuando estén muertos quedará impuro hasta el atardecer. 11:32 Cualquier cosa sobre la que caiga uno de estos animales muertos quedará impura, ya sea un artículo de madera, de tela, de cuero o un costal. Cualquier objeto que se use para trabajar deberá meterse en agua y quedará impuro hasta el atardecer; después de eso quedará limpio.
Aliá 7 · Levítico 11:33-47
11:33 Si uno de estos animales cae dentro de una olla de barro, todo lo que esté adentro quedará impuro, y deberán quebrar la olla. 11:34 Cualquier alimento que se pueda comer quedará impuro si le cae agua de esa olla. Cualquier líquido que se pueda beber de esa olla quedará impuro. 11:35 Cualquier cosa sobre la que caiga un pedazo de sus cadáveres quedará impura; si es un horno o un fogón de barro, deberán destruirlo. Son impuros y los considerarán impuros. 11:36 Sin embargo, un manantial o una cisterna donde se junte agua seguirá siendo limpio, pero quien toque el cadáver del animal allí dentro quedará impuro. 11:37 Si un pedazo del cadáver cae sobre semillas que se van a sembrar, las semillas seguirán estando limpias. 11:38 Pero si se le ha echado agua a la semilla y luego le cae un pedazo del cadáver, considerarán la semilla como impura. 11:39 “‘Si muere un animal de los que a ustedes se les permite comer, el que toque su cadáver quedará impuro hasta el atardecer. 11:40 El que se coma parte del cadáver deberá lavar su ropa y quedará impuro hasta el atardecer. El que recoja el cadáver también deberá lavar su ropa y quedará impuro hasta el atardecer. 11:41 “‘Cualquier animal que se arrastre por el suelo es asqueroso; no se debe comer. 11:42 No deben comer ningún animal que se arrastre por el suelo, ya sea que se mueva sobre su vientre, sobre cuatro patas o sobre muchas patas, porque son asquerosos. 11:43 No se vuelvan asquerosos a ustedes mismos comiendo ninguno de estos animales que se arrastran. No se hagan impuros con ellos ni se contaminen por su culpa. 11:44 Porque yo soy Yehová, su Dios. Por lo tanto, conságrense y sean santos, porque yo soy santo. No se contaminen con ningún animal que se arrastre por el suelo. 11:45 Yo soy Yehová, el que los sacó de la tierra de Egipto para ser su Dios. Sean santos, porque yo soy santo. 11:46 “‘Este es el reglamento acerca de los animales, las aves, todas las criaturas que se mueven en el agua y todos los animales que se arrastran por el suelo. 11:47 Sirve para distinguir entre lo impuro y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los que no se deben comer’”.
✦ Haftará (Profetas)
6:1 David volvió a reunir a los mejores soldados de Israel, treinta mil en total. 6:2 Luego partió con todo su acompañamiento desde Baala de Judá para traer de allá el arca de Dios, la cual es llamada por el Nombre, el nombre del Señor de los Ejércitos, que tiene su trono sobre los querubines. 6:3 Pusieron el arca de Dios en una carreta nueva y la sacaron de la casa de Abinadab, que estaba en la colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, iban guiando la carreta. 6:4 Así sacaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en la colina; Ahío caminaba delante del arca. 6:5 Mientras tanto, David y todos los israelitas hacían fiesta ante el Señor, tocando toda clase de instrumentos de madera de ciprés: arpas, liras, panderos, castañuelas y platillos. 6:6 Cuando llegaron al lugar donde se trilla el trigo de Nacón, los bueyes tropezaron; entonces Uza extendió su mano y sostuvo el arca de Dios. 6:7 Pero el Señor se enfureció contra Uza por ese atrevimiento y lo hirió de muerte allí mismo. Así que Uza murió junto al arca de Dios. 6:8 David se disgustó mucho porque el Señor había castigado a Uza con tanta dureza, y por eso llamó a ese lugar Fares-uza, nombre que conserva hasta hoy. 6:9 Ese día David tuvo mucho miedo del Señor y se preguntó: “¿Cómo voy a llevar el arca del Señor a mi casa?”. 6:10 Por eso David no quiso llevarse el arca a la Ciudad de David, sino que ordenó que la llevaran a la casa de Obed-edom, un hombre de Gat. 6:11 El arca del Señor se quedó tres meses en casa de Obed-edom el geteo, y el Señor lo bendijo a él y a toda su familia. 6:12 Cuando le informaron al rey David: “El Señor ha bendecido a la familia de Obed-edom y todo lo que tiene por causa del arca de Dios”, David fue y, con gran alegría, trasladó el arca de Dios de la casa de Obed-edom a la Ciudad de David. 6:13 En cuanto los que cargaban el arca del Señor daban seis pasos, David sacrificaba un buey y un ternero engordado. 6:14 David, vestido apenas con un delantal de lino, danzaba ante el Señor con todas sus fuerzas. 6:15 Así, entre gritos de alegría y toques de trompeta, David y todos los israelitas trasladaron el arca del Señor. 6:16 Sucedió que, al entrar el arca del Señor a la Ciudad de David, Mical la hija de Saúl se asomó por la ventana. Cuando vio que el rey David saltaba y danzaba ante el Señor, sintió por él un profundo desprecio. 6:17 Llevaron el arca del Señor y la pusieron en su lugar, dentro de la tienda que David había levantado para ella. Allí David ofreció al Señor ofrendas quemadas y sacrificios de comunión. 6:18 Al terminar de ofrecer los sacrificios, David bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los Ejércitos. 6:19 Luego le repartió a toda la multitud de Israel, tanto a hombres como a mujeres, una porción de pan, una de dátiles y una de pasas. Después de esto, todos regresaron a sus casas. 6:20 Cuando David volvió para bendecir a su propia familia, Mical hija de Saúl salió a recibirlo y le dijo: ¡Qué bien se vio hoy el rey de Israel! ¡Se andaba exhibiendo frente a las sirvientas de sus oficiales como cualquier tipo vulgar! 6:21 Pero David le respondió a Mical: Lo hice ante el Señor, quien me eligió en lugar de tu padre y de toda tu familia para nombrarme gobernante de su pueblo Israel. ¡Por eso celebraré ante el Señor! 6:22 Y estoy dispuesto a humillarme más todavía, y a ser despreciado a mis propios ojos; pero esas sirvientas de las que hablas, ellas sí me respetarán. 6:23 Y Mical hija de Saúl murió sin haber tenido nunca hijos. 7:1 Una vez que el rey se instaló en su palacio y el Señor le dio paz frente a todos los enemigos que lo rodeaban, 7:2 el rey le dijo al profeta Natán: Mira, yo vivo en una casa de cedro, mientras que el arca de Dios está en una simple carpa. 7:3 Natán le respondió al rey: Haga lo que tenga en mente, porque el Señor está con usted. 7:4 Pero esa misma noche la palabra del Señor vino a Natán y le dijo: 7:5 “Ve y dile a mi siervo David que así dice el Señor: “¿Eres tú quien me va a construir una casa para que yo viva en ella? 7:6 No he vivido en una casa desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, sino que he andado de un lado a otro en una carpa, que ha sido mi santuario. 7:7 En todo el tiempo que anduve con ellos, ¿acaso le reclamé a alguno de los jefes de Israel, a quienes mandé pastorear a mi pueblo: ‘¿Por qué no me han construido una casa de cedro?’”. 7:8 “Dile también a mi siervo David que así dice el Señor de los Ejércitos: “Yo te saqué de los corrales, de andar tras el rebaño, para que fueras el guía de mi pueblo Israel. 7:9 Te he acompañado por dondequiera que has ido, y he eliminado a todos tus enemigos. Ahora voy a hacerte tan famoso como los hombres más grandes de la tierra. 7:10 También le daré un lugar a mi pueblo Israel y los plantaré allí para que vivan en su propia tierra sin que nadie los moleste. Gente malvada no volverá a oprimirlos como al principio, 7:11 desde el día en que nombré jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te daré descanso de todos tus enemigos, y te anuncio que yo, el Señor, te daré una dinastía. 7:12 Cuando se acaben tus días y descanses con tus antepasados, elegiré a uno de tus propios hijos para que sea tu sucesor, y afirmaré su reino. 7:13 Él será quien construya una casa en mi honor, y yo afirmaré su trono real para siempre. 7:14 Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo. Si hace algo malo, lo corregiré con vara y con azotes, como lo hace cualquier padre; 7:15 pero nunca le retiraré mi amor, como se lo retiré a Saúl, a quien quité de tu camino. 7:16 Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mis ojos, y tu trono quedará afirmado para siempre””. 7:17 Natán le comunicó a David todo lo que había visto y oído en esta revelación.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
7:1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham cuando este volvía de la derrota de los reyes, y lo bendijo, 7:2 a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y luego también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; 7:3 sin padre, sin madre, sin genealogía; que no tiene principio de días, ni fin de vida, sino que es hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. 7:4 Consideren, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio la décima parte del botín. 7:5 Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen el mandato de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también sean descendientes de Abraham. 7:6 Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. 7:7 Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. 7:8 Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. 7:9 Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; 7:10 porque aún estaba en el cuerpo de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. 7:11 Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantara otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuera llamado según el orden de Aarón? 7:12 Porque cambiado el sacerdocio, es necesario que haya también un cambio en la ley. 7:13 Porque aquel de quien se dicen estas cosas, pertenece a otra tribu, de la cual nadie sirvió en el altar. 7:14 Porque es evidente que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual Moisés no dijo nada con respecto al sacerdocio. 7:15 Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, 7:16 no constituido conforme a la ley de un mandamiento humano, sino según el poder de una vida indestructible. 7:17 Pues se da testimonio de él: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. 7:18 Queda, pues, anulado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 7:19 (pues la ley no perfeccionó nada), y se introduce una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
8:1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es este: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la derecha del trono de la Majestad en los cielos, 8:2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. 8:3 Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también este tenga algo que ofrecer. 8:4 Así que, si él estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, ya que hay sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; 8:5 los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como se le advirtió a Moisés cuando iba a construir el tabernáculo, diciéndole: “Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te mostró en el monte.” 8:6 Pero ahora él ha obtenido un ministerio más excelente, por cuanto es también mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.