Devocional mesiánico

Tazria

תַזְרִיעַ

Shabat · 10 de abril de 2027

Torá: Levítico 12:1–13:59 · Haftará: 2 Reyes 4:42–5:19 · Brit Hadashah: Mateo 8:1-4; Lucas 5:12-16

La porción esta semana

Resumen de la porción

Tazria abre con las leyes de purificación de la mujer después de dar a luz: un tiempo de impureza, la circuncisión al octavo día si es varón, y una ofrenda final de expiación (Levítico 12:6-8). Luego la porción se detiene largamente en el diagnóstico de la tzaraat — traducida como lepra —, describiendo con detalle clínico cómo el sacerdote examina la piel, la cabeza, la barba, y hasta la ropa, para declarar puro o impuro. El leproso confirmado debe habitar fuera del campamento, con sus vestidos rasgados y su rostro cubierto, pregonando su propia condición.

El hilo de la parashá

Lo que recorre Levítico 12 y 13 es la función del sacerdote como el que mira y declara, no el que sana. Ni en el parto ni en la mancha de la piel el kohén cura nada: examina, espera siete días, examina otra vez, y pronuncia una palabra — tahor o tamé, limpio o inmundo. La vida misma, al abrirse en el nacimiento, y el cuerpo, al manifestar una llaga oculta bajo la piel, exigen ser traídos a la luz ante alguien que discierne. No hay purificación privada; hay un proceso público que reconoce lo que ya estaba ahí, escondido, y lo nombra. El aislamiento del leproso —«habitará solo; fuera del real será su morada» (Levítico 13:46)— no es castigo caprichoso: es la separación de lo que amenaza contaminar la comunidad entera hasta que sea restaurado.

La haftará

La historia de Naamán responde directamente a esta tensión. Un general sirio, «valeroso en extremo, pero leproso» (2 Reyes 5:1), no encuentra su limpieza en ningún sacerdote de Israel, sino en la palabra de un profeta y en las aguas del Jordán. El texto insiste en que Naamán esperaba un rito impresionante —«alzará su mano, y tocará el lugar» (2 Reyes 5:11)— y en cambio recibe una orden sencilla: sumergirse siete veces. Su sanidad, como la multiplicación de los panes de cebada al inicio del capítulo (2 Reyes 4:42-44), viene de la palabra de Jehová obrando más allá de lo que el sistema levítico podía ofrecer por sí solo.

El Mesías en la porción

Cuando el leproso se postra ante Yeshúa diciendo «Señor, si quisieres, puedes limpiarme» (Mateo 8:2), invoca exactamente la incertidumbre de Levítico 13: nadie sabía de antemano si la llaga sanaría. Pero Yeshúa hace lo que ningún sacerdote de la Torá hacía jamás: extiende la mano y toca al inmundo (Mateo 8:3; Lucas 5:13). El kohén de Levítico examinaba a distancia, temeroso del contagio; el Mesías toca y, en lugar de contaminarse, purifica. Después lo envía «muéstrate al sacerdote» (Lucas 5:14), cumpliendo el mismo procedimiento que exige la porción — la declaración pública sigue siendo necesaria, pero ahora la sanidad ya ha ocurrido antes del examen, no a través de él.

Para la semana

Esta semana, considera qué llevas escondido bajo la piel de tu vida cotidiana y a quién se lo has mostrado. La sanidad del Mesías no elimina la necesidad de comunidad ni de rendir cuentas; simplemente invierte el orden: primero toca, después envía a declarar.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Levítico 12:1–13:5

12:1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo: 12:2 Habla á los hijos de Israel, diciendo: La mujer cuando concibiere y pariere varón, será inmunda siete días; conforme á los días que está separada por su menstruo, será inmunda. 12:3 Y al octavo día circuncidará la carne de su prepucio. 12:4 Mas ella permanecerá treinta y tres días en la sangre de su purgación: ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta que sean cumplidos los días de su purgación. 12:5 Y si pariere hembra será inmunda dos semanas, conforme á su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre. 12:6 Y cuando los días de su purgación fueren cumplidos, por hijo ó por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino ó una tórtola para expiación, á la puerta del tabernáculo del testimonio, al sacerdote: 12:7 Y él ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley de la que pariere varón ó hembra. 12:8 Y si no alcanzare su mano lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas ó dos palominos, uno para holocausto, y otro para expiación: y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia. 13:1 Y HABLÓ Jehová á Moisés y á Aarón, diciendo: 13:2 Cuando el hombre tuviere en la piel de su carne hinchazón, ó postilla, ó mancha blanca, y hubiere en la piel de su carne como llaga de lepra, será traído á Aarón el sacerdote, ó á uno de los sacerdotes sus hijos: 13:3 Y el sacerdote mirará la llaga en la piel de la carne: si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más hundida que la tez de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le dará por inmundo. 13:4 Y si en la piel de su carne hubiere mancha blanca, pero no pareciere más hundida que la tez, ni su pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días; 13:5 Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga á su parecer se hubiere estancado, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá á encerrar por otros siete días.

Aliá 2 · Levítico 13:6-17

13:6 Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo dará por limpio: era postilla; y lavará sus vestidos, y será limpio. 13:7 Mas si hubiere ido creciendo la postilla en la piel, después que fué mostrado al sacerdote para ser limpio, será visto otra vez del sacerdote: 13:8 Y si reconociéndolo el sacerdote, ve que la postilla ha crecido en la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es lepra. 13:9 Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, será traído al sacerdote; 13:10 Y el sacerdote mirará, y si pareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y se descubre asimismo la carne viva, 13:11 Lepra es envejecida en la piel de su carne; y le dará por inmundo el sacerdote, y no le encerrará, porque es inmundo. 13:12 Mas si brotare la lepra cundiendo por el cutis, y ella cubriere toda la piel del llagado desde su cabeza hasta sus pies, á toda vista de ojos del sacerdote; 13:13 Entonces el sacerdote le reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto toda su carne, dará por limpio al llagado: hase vuelto toda ella blanca; y él es limpio. 13:14 Mas el día que apareciere en él la carne viva, será inmundo. 13:15 Y el sacerdote mirará la carne viva, y lo dará por inmundo. Es inmunda la carne viva: es lepra. 13:16 Mas cuando la carne viva se mudare y volviere blanca, entonces vendrá al sacerdote; 13:17 Y el sacerdote mirará, y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote dará por limpio al que tenía la llaga, y será limpio.

Aliá 3 · Levítico 13:18-23

13:18 Y cuando en la carne, en su piel, hubiere apostema, y se sanare, 13:19 Y sucediere en el lugar de la apostema tumor blanco, ó mancha blanca embermejecida, será mostrado al sacerdote: 13:20 Y el sacerdote mirará; y si pareciere estar más baja que su piel, y su pelo se hubiere vuelto blanco, darálo el sacerdote por inmundo: es llaga de lepra que se originó en la apostema. 13:21 Y si el sacerdote la considerare, y no pareciere en ella pelo blanco, ni estuviere más baja que la piel, sino oscura, entonces el sacerdote lo encerrará por siete días: 13:22 Y si se fuere extendiendo por la piel, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga. 13:23 Empero si la mancha blanca se estuviere en su lugar, que no haya cundido, es la costra de la apostema; y el sacerdote lo dará por limpio.

Aliá 4 · Levítico 13:24-28

13:24 Asimismo cuando la carne tuviere en su piel quemadura de fuego, y hubiere en lo sanado del fuego mancha blanquecina, bermejiza ó blanca, 13:25 El sacerdote la mirará; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y pareciere estar más hundida que la piel, es lepra que salió en la quemadura; y el sacerdote declarará al sujeto inmundo, por ser llaga de lepra. 13:26 Mas si el sacerdote la mirare, y no pareciere en la mancha pelo blanco, ni estuviere más baja que la tez, sino que está oscura, le encerrará el sacerdote por siete días; 13:27 Y al séptimo día el sacerdote la reconocerá: si se hubiere ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga de lepra. 13:28 Empero si la mancha se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido en la piel, sino que está oscura, hinchazón es de la quemadura: darálo el sacerdote por limpio; que señal de la quemadura es.

Aliá 5 · Levítico 13:29-39

13:29 Y al hombre ó mujer que le saliere llaga en la cabeza, ó en la barba, 13:30 El sacerdote mirará la llaga; y si pareciere estar más profunda que la tez, y el pelo en ella fuera rubio y adelgazado, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es tiña, es lepra de la cabeza ó de la barba. 13:31 Mas cuando el sacerdote hubiere mirado la llaga de la tiña, y no pareciere estar más profunda que la tez, ni fuere en ella pelo negro, el sacerdote encerrará al llagado de la tiña por siete días: 13:32 Y al séptimo día el sacerdote mirará la llaga: y si la tiña no pareciere haberse extendido, ni hubiere en ella pelo rubio, ni pareciere la tiña más profunda que la tez, 13:33 Entonces lo trasquilarán, mas no trasquilarán el lugar de la tiña: y encerrará el sacerdote al que tiene la tiña por otros siete días. 13:34 Y al séptimo día mirará el sacerdote la tiña; y si la tiña no hubiere cundido en la piel, ni pareciere estar más profunda que la tez, el sacerdote lo dará por limpio; y lavará sus vestidos, y será limpio. 13:35 Empero si la tiña se hubiere ido extendiendo en la piel después de su purificación, 13:36 Entonces el sacerdote la mirará; y si la tiña hubiere cundido en la piel, no busque el sacerdote el pelo rubio, es inmundo. 13:37 Mas si le pareciere que la tiña está detenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tiña está sanada; él está limpio, y por limpio lo dará el sacerdote. 13:38 Asimismo el hombre ó mujer, cuando en la piel de su carne tuviere manchas, manchas blancas, 13:39 El sacerdote mirará: y si en la piel de su carne parecieren manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brotó en la piel, está limpia la persona.

Aliá 6 · Levítico 13:40-54

13:40 Y el hombre, cuando se le pelare la cabeza, es calvo, mas limpio. 13:41 Y si á la parte de su rostro se le pelare la cabeza, es calvo por delante, pero limpio. 13:42 Mas cuando en la calva ó en la antecalva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su calva ó en su antecalva. 13:43 Entonces el sacerdote lo mirará, y si pareciere la hinchazón de la llaga blanca rojiza en su calva ó en su antecalva, como el parecer de la lepra de la tez de la carne, 13:44 Leproso es, es inmundo; el sacerdote lo dará luego por inmundo; en su cabeza tiene su llaga. 13:45 Y el leproso en quien hubiere llaga, sus vestidos serán deshechos y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡ Inmundo! ¡ inmundo! 13:46 Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro: habitará solo; fuera del real será su morada. 13:47 Y cuando en el vestido hubiere plaga de lepra, en vestido de lana, ó en vestido de lino; 13:48 O en estambre ó en trama, de lino ó de lana, ó en piel, ó en cualquiera obra de piel; 13:49 Y que la plaga sea verde, ó bermeja, en vestido ó en piel, ó en estambre ó en trama, ó en cualquiera obra de piel; plaga es de lepra, y se ha de mostrar al sacerdote. 13:50 Y el sacerdote mirará la plaga, y encerrará la cosa plagada por siete días. 13:51 Y al séptimo día mirará la plaga: y si hubiere cundido la plaga en el vestido, ó estambre, ó en la trama, ó en piel, ó en cualquiera obra que se hace de pieles, lepra roedora es la plaga; inmunda será. 13:52 Será quemado el vestido, ó estambre ó trama, de lana ó de lino, ó cualquiera obra de pieles en que hubiere tal plaga; porque lepra roedora es: al fuego será quemada. 13:53 Y si el sacerdote mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el vestido, ó estambre, ó en la trama, ó en cualquiera obra de pieles; 13:54 Entonces el sacerdote mandará que laven donde está la plaga, y lo encerrará otra vez por siete días.

Aliá 7 · Levítico 13:55-59

13:55 Y el sacerdote mirará después que la plaga fuere lavada; y si pareciere que la plaga no ha mudado su aspecto, bien que no haya cundido la plaga, inmunda es; la quemarás al fuego; corrosión es penetrante, esté lo raído en la haz ó en el revés de aquella cosa. 13:56 Mas si el sacerdote la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido después que fué lavada, la cortará del vestido, ó de la piel, ó del estambre, ó de la trama. 13:57 Y si apareciere más en el vestido, ó estambre, ó trama, ó en cualquiera cosa de pieles, reverdeciendo en ella, quemarás al fuego aquello donde estuviere la plaga. 13:58 Empero el vestido, ó estambre, ó trama, ó cualquiera cosa de piel que lavares, y que se le quitare la plaga, lavarse ha segunda vez, y entonces será limpia. 13:59 Esta es la ley de la plaga de la lepra del vestido de lana ó de lino, ó del estambre, ó de la trama, ó de cualquiera cosa de piel, para que sea dada por limpia ó por inmunda.

Haftará (Profetas)

4:42 Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da á la gente para que coman. 4:43 Y respondió su sirviente: ¿ Cómo he de poner esto delante de cien hombres? Mas él tornó á decir: Da á la gente para que coman, porque así ha dicho Jehová: Comerán, y sobrará. 4:44 Entonces él lo puso delante de ellos, y comieron, y sobróles, conforme á la palabra de Jehová. 5:1 NAAMÁN, general del ejército del rey de Siria, era gran varón delante de su señor, y en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvamento á la Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. 5:2 Y de Siria habían salido cuadrillas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel una muchacha; la cual sirviendo á la mujer de Naamán, 5:3 Dijo á su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra. 5:4 Y entrando Naamán á su señor, declaróselo, diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. 5:5 Y díjole el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré letras al rey de Israel. Partió pues él, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos. 5:6 Tomó también letras para el rey de Israel, que decían así: Luego en llegando á ti estas letras, sabe por ellas que yo envío á ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra. 5:7 Y luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿ Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe á mí á que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí. 5:8 Y como Eliseo, varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió á decir al rey: ¿ Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora á mí, y sabrá que hay profeta en Israel. 5:9 Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y paróse á las puertas de la casa de Eliseo. 5:10 Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. 5:11 Y Naamán se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra. 5:12 Abana y Pharphar, ríos de Damasco, ¿ no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿ no seré también limpio? Y volvióse, y fuése enojado. 5:13 Mas sus criados se llegaron á él, y habláronle, diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿ no la hicieras? ¿ cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? 5:14 El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué limpio. 5:15 Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y púsose delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Ruégote que recibas algún presente de tu siervo. 5:16 Mas él dijo: Vive Jehová, delante del cual estoy, que no lo tomaré. E importunándole que tomase, él nunca quiso. 5:17 Entonces Naamán dijo: Ruégote pues, ¿ no se dará á tu siervo una carga de un par de acémilas de aquesta tierra? porque de aquí adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni sacrificio á otros dioses, sino á Jehová. 5:18 En esto perdone Jehová á tu siervo: que cuando mi señor entrare en el templo de Rimmón, y para adorar en él se apoyare sobre mi mano, si yo también me inclinare en el templo de Rimmón, si en el templo de Rimmón me inclino, Jehová perdone en esto á tu siervo. 5:19 Y él le dijo: Vete en paz. Partióse pues de él, y caminó como el espacio de una milla.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

8:1 Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes. 8:2 Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme. 8:3 Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada. 8:4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.

5:12 Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 5:13 Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él. 5:14 Y él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos. 5:15 Empero tanto más se extendía su fama: y se juntaban muchas gentes á oir y ser sanadas de sus enfermedades. 5:16 Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.