Levítico 1:15
וְהִקְרִיבוֹ הַכֹּהֵן אֶל־הַמִּזְבֵּחַ וּמָלַק אֶת־רֹאשׁוֹ וְהִקְטִיר הַמִּזְבֵּחָה וְנִמְצָה דָמוֹ עַל קִיר הַמִּזְבֵּֽחַ׃
✦ Interlineal hebreo
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✦ El mismo versículo en cinco lenguas
וְהִקְרִיב֤וֹ הַכֹּהֵן֙ אֶל־הַמִּזְבֵּ֔חַ וּמָלַק֙ אֶת־רֹאשׁ֔וֹ וְהִקְטִ֖יר הַמִּזְבֵּ֑חָה וְנִמְצָ֣ה דָמ֔וֹ עַ֖ל קִ֥יר הַמִּזְבֵּֽחַ׃
καὶ προσοίσει αὐτὸ ὁ ἱερεὺς πρὸς τὸ θυσιαστήριον, καὶ ἀποκνίσει τὴν κεφαλήν· καὶ ἐπιθήσει ὁ ἱερεὺς ἐπὶ τὸ θυσιαστήριον, καὶ στραγγιεῖ τὸ αἷμα πρὸς τὴν βάσιν τοῦ θυσιαστηρίου·
Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0
Latín (Vulgata)
offeret eam sacerdos ad altare: et retorto ad collum capite, ac rupto vulneris loco, decurrere faciet sanguinem super crepidinem altaris:
El sacerdote llevará el ave al altar, le cortará la cabeza y la quemará en el altar. La sangre será exprimida contra la pared del altar.
Español clásico (Reina-Valera 1909)
Y el sacerdote la ofrecerá sobre el altar, y ha de quitarle la cabeza, y hará que arda en el altar; y su sangre será exprimida sobre la pared del altar.
Then the priest shall bring it to the altar, twist off its head, and burn it on the altar; its blood should be drained out on the side of the altar.
✦ Qué dice el texto
Resumen
El versículo describe una secuencia de cuatro acciones rituales realizadas por el sacerdote sobre un ave: la presenta ante el altar, le arranca la cabeza, la quema, y su sangre es exprimida contra la pared del altar. La gramática hebrea marca estas acciones como una cadena narrativa continua mediante formas verbales encadenadas por la conjunción vav.
Palabras clave
- hikriv («presentar: traer», H7126H) — verbo hifil (causativo), perfecto consecutivo: el sacerdote «hace llegar» el ave, sujeto explícito hakohen.
- malak («arrancar», H4454) — verbo qal, perfecto consecutivo: acción directa sobre «su cabeza» (rosho, con sufijo pronominal).
- hiqtir («ofrecer: quemar», H6999A) — verbo hifil, perfecto consecutivo, con complemento hammizbechah, donde la he final (H9011) indica dirección: «hacia el altar».
- nimtzah («exprimir», H4680) — verbo nifal (voz pasiva/reflexiva), perfecto consecutivo: a diferencia de los tres verbos anteriores, no tiene sujeto agente explícito; el sujeto gramatical es damo («su sangre»).
- qir («pared», H7023) — sustantivo en estado constructo, «pared de[l altar]», especifica el lugar exacto donde cae la sangre.
Lo que dice el texto
La frase se construye como una cadena de cuatro verbos en perfecto consecutivo (vav + perfecto), un recurso que en hebreo narrativo encadena acciones sucesivas sin necesidad de repetir el sujeto en cada cláusula. Los primeros tres verbos —hikriv, malak, hiqtir— comparten implícitamente el sujeto hakohen («el sacerdote», H3548), introducido explícitamente solo en la primera cláusula. La cuarta acción, nimtzah, rompe este patrón: al usar la forma nifal, el texto presenta la sangre (damo) como sujeto gramatical de un verbo pasivo, sin indicar quién ejecuta la acción de exprimir. Esta construcción morfológica desplaza el foco de la agencia humana hacia el resultado del proceso —la sangre llegando a la pared del altar— sin que la gramática hebrea lo atribuya explícitamente al sacerdote, aunque el contexto de la secuencia lo sugiera.
El sustantivo qir en constructo con hammizbeach («pared del altar») especifica un punto concreto de contacto, distinto del altar como estructura general (mizbeach, H4196) mencionado en las cláusulas anteriores.
Divergencias entre versiones
El hebreo usa qir («pared», H7023) para indicar el lugar donde se exprime la sangre; la LXX traduce en cambio πρὸς τὴν βάσιν («hacia la base») del altar, un término distinto que no corresponde a «pared» sino a un elemento estructural inferior. La Vulgata, con «crepidinem altaris» («borde/reborde del altar»), tampoco coincide exactamente con «pared», sino que sugiere un saliente o zócalo.
Además, donde el hebreo emplea el nifal nimtzah (voz pasiva, sin agente explícito), tanto la LXX (στραγγιεῖ, futuro activo) como la Vulgata (decurrere faciet, causativo activo) traducen con construcciones activas que implican al sacerdote como agente directo de la acción de exprimir la sangre, una precisión gramatical que el nifal hebreo no formula de manera explícita.
Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.