Números 5:24

וְהִשְׁקָה אֶת־הָאִשָּׁה אֶת־מֵי הַמָּרִים הַמְאָֽרֲרִים וּבָאוּ בָהּ הַמַּיִם הַֽמְאָרֲרִים לְמָרִֽים׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

וְהִשְׁקָה֙ אֶת־הָ֣אִשָּׁ֔ה אֶת־מֵ֥י הַמָּרִ֖ים הַמְאָֽרֲרִ֑ים וּבָ֥אוּ בָ֛הּ הַמַּ֥יִם הַֽמְאָרֲרִ֖ים לְמָרִֽים׃

Griego (Septuaginta)

καὶ ποτιεῖ τὴν γυναῖκα τὸ ὕδωρ τοῦ ἐλεγμοῦ τοῦ ἐπικαταρωμένου, καὶ εἰσελεύσεται εἰς αὐτὴν τὸ ὕδωρ τὸ ἐπικαταρώμενον τοῦ ἐλεγμοῦ.

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

et dabit ei bibere. Quas cum exhauserit,

Español

Hará que la mujer beba el agua amarga que trae maldición; y el agua que trae la maldición entrará en ella y se volverá amarga.

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Y dará á beber á la mujer las aguas amargas que traen maldición; y las aguas que obran maldición entrarán en ella por amargas.

Inglés

He is to have the woman drink the bitter water that brings a curse, and it will enter her and cause her bitter suffering.

Qué dice el texto

Resumen

El versículo describe la acción de dar de beber a la mujer las aguas amargas que provocan maldición, y explica que dichas aguas, al entrar en ella, producirán amargura. La frase se construye mediante dos cláusulas verbales encadenadas por la vav narrativa, repitiendo el vocabulario de «amargo» y «maldecir» para reforzar la descripción del agua.

Palabras clave

  • hishqah («regar: beber», H8248H) — forma hifil (causativa) en perfecto consecutivo: el sujeto (él, el sacerdote en contexto previo) hace que otro beba; no es la mujer quien bebe por sí misma, sino que la acción le es aplicada.
  • mei («agua», H4325G) — sustantivo masculino plural en estado constructo, «aguas de…», que introduce la caracterización siguiente.
  • ha-marim («amargo», H4751) — adjetivo masculino plural con artículo, califica a «las aguas».
  • ha-me'ararim («maldecir», H0779) — verbo piel en participio, masculino plural con artículo: «las que maldicen» o «las que hacen maldición»; el participio piel indica una acción intensiva y continuada atribuida al agua misma.
  • le-marim («amargo», H4751) — el mismo adjetivo que en la primera aparición, pero aquí introducido por la preposición le («a», H9005), lo que cambia su función sintáctica de calificativo directo a resultado o finalidad («para amargura», «hasta volverse amargas»).

Lo que dice el texto

La oración hebrea se organiza en dos mitades unidas por vav narrativa (H9001), típica de la secuencia de perfectos consecutivos que hace avanzar la narración. La primera mitad tiene como verbo hishqah (H8248H), en hifil, lo que marca causatividad: el sujeto no bebe, sino que provoca que la mujer (ha-'ishah, H0802G) beba. El objeto de esa acción se especifica mediante el marcador 'et (H0853) seguido de mei ha-marim ha-me'ararim: «las aguas de las-amargas las-que-maldicen», donde el adjetivo ha-marim y el participio piel ha-me'ararim actúan como calificativos sucesivos del sustantivo «aguas», ambos concordando en género y número.

La segunda mitad repite el sustantivo ha-mayim («las aguas») y el mismo participio ha-me'ararim, pero cambia el verbo a ba'u (H0935G), qal perfecto consecutivo, «vinieron/entraron», con la preposición bah («en ella», H9003+H9034) indicando el destino de la acción: las aguas entran en el cuerpo de la mujer. El cierre de la frase, le-marim, retoma el adjetivo «amargo» pero ahora precedido por la preposición le (H9005), lo que le da valor de resultado más que de simple calificación: no describe ya el agua como intrínsecamente amarga, sino que señala el efecto que produce al entrar en ella.

Divergencias entre versiones

La LXX traduce el participio ha-me'ararim («las que maldicen») con dos expresiones distintas: en la primera aparición como τοῦ ἐλεγμοῦ («de la prueba» o «del reproche») y en la segunda como τὸ ἐπικαταρώμενον («lo que maldice»), separando conceptualmente lo que el hebreo unifica bajo la misma raíz 'arar (H0779) repetida dos veces. La Vulgata, en el fragmento citado, condensa drásticamente el versículo («et dabit ei bibere. Quas cum exhauserit») sin reproducir la calificación de las aguas como «amargas» ni el participio «que maldicen», ni la cláusula final con le-marim, presentando una versión mucho más abreviada que el texto hebreo masorético.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.