Génesis 37:33

וַיַּכִּירָהּ וַיֹּאמֶר כְּתֹנֶת בְּנִי חַיָּה רָעָה אֲכָלָתְהוּ טָרֹף טֹרַף יוֹסֵֽף׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

וַיַּכִּירָ֤הּ וַיֹּ֙אמֶר֙ כְּתֹ֣נֶת בְּנִ֔י חַיָּ֥ה רָעָ֖ה אֲכָלָ֑תְהוּ טָרֹ֥ף טֹרַ֖ף יוֹסֵֽף׃

Griego (Septuaginta)

καὶ ἐπέγνω αὐτὸν καὶ εἶπεν Χιτὼν τοῦ υἱοῦ ἐστιν· θηρίον πονηρὸν κατέφαγεν αὐτόν, θηρίον ἥρπασεν τὸν ἸωσήΦ.

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Quam cum agnovisset pater, ait: Tunica filii mei est: fera pessima comedit eum, bestia devoravit Joseph.

Español

Jacob la reconoció y exclamó: “¡Es la túnica de mi hijo! Un animal salvaje se lo ha comido. ¡Seguramente José fue despedazado!”

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.

Inglés

His father recognized it and said, “ It is my son ’s robe! A vicious animal has devoured him. Joseph has surely been torn to pieces!”

Qué dice el texto

Resumen

El versículo narra el reconocimiento por parte de Jacob de la túnica ensangrentada y su conclusión de que una fiera ha devorado a José. La frase final construye un énfasis mediante la repetición del mismo verbo en dos formas gramaticales distintas.

Palabras clave

  • yakkirah («reconocer», H5234A): verbo hifil, forma causativa que indica que el sujeto (Jacob, implícito) realiza un acto de identificación activa sobre el objeto (la túnica, marcada por el sufijo -ah, «la»).
  • jayyah ra'ah («ser viviente», H2416C + «malo, dañino», H7451A): sustantivo femenino singular con adjetivo concordado en género y número; la combinación forma la expresión «animal malo/dañino», sin artículo determinado en hebreo.
  • 'akalatehu («comer», H0398): verbo qal en perfecto, tercera persona femenina singular («ella comió»), con sufijo pronominal -hu («lo») que indica el objeto directo, José.
  • tarof toraf («despedazar», H2963): repetición de la misma raíz en dos formas — primero infinitivo absoluto (tarof), luego verbo conjugado en pual perfecto (toraf, «fue despedazado»). Esta duplicación morfológica es un recurso gramatical propio del hebreo bíblico para intensificar la certeza o la fuerza de la acción.

Lo que dice el texto

La frase se organiza en dos movimientos verbales encadenados por vav narrativa: primero el reconocimiento (vayyakkirah, «y la reconoció») y el habla (vayyomer, «y dijo»), luego el contenido de lo dicho. Dentro del discurso directo, la túnica se identifica mediante una construcción de estado constructo (ketonet beni, «túnica de mi hijo»), y a continuación se ofrece una explicación en dos cláusulas paralelas: la primera con sujeto explícito («animal malo la comió»), la segunda sin sujeto gramatical, solo con el verbo pasivo intensificado por el infinitivo absoluto (tarof toraf yosef, literalmente «despedazar fue despedazado José»).

Este último recurso —infinitivo absoluto seguido del mismo verbo conjugado en voz pasiva (pual)— no tiene un equivalente morfológico exacto en español; las traducciones («ha sido despedazado», «fue despedazado») transmiten el contenido semántico pero no reproducen la duplicación formal que en hebreo funciona como marcador de énfasis o certeza enunciativa, sin necesidad de adverbios como «ciertamente» o «seguramente», que las versiones modernas (BSB, SBLIBRE) añaden para compensar esa pérdida.

Divergencias entre versiones

El hebreo presenta dos cláusulas con sujetos distintos: primero jayyah ra'ah («animal malo») como sujeto de 'akalatehu («la comió»), y después una construcción pasiva sin sujeto explícito (tarof toraf, «fue despedazado»). La LXX traduce ambas cláusulas con el mismo sujeto repetido, θηρίον («animal salvaje»), y en la segunda usa un verbo activo, ἥρπασεν («arrebató»), en lugar de una construcción pasiva equivalente al pual hebreo. La Vulgata sigue un patrón similar: introduce dos sustantivos distintos (fera pessima / bestia) como sujetos de dos verbos activos (comedit / devoravit), sin reflejar la voz pasiva ni la duplicación de raíz verbal (infinitivo absoluto + pual) que estructura la segunda cláusula hebrea.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.