Deuteronomio 5:25

וְעַתָּה לָמָּה נָמוּת כִּי תֹֽאכְלֵנוּ הָאֵשׁ הַגְּדֹלָה הַזֹּאת אִם־יֹסְפִים׀ אֲנַחְנוּ לִשְׁמֹעַ אֶת־קוֹל יְהוָה אֱלֹהֵינוּ עוֹד וָמָֽתְנוּ׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

וְעַתָּה֙ לָ֣מָּה נָמ֔וּת כִּ֣י תֹֽאכְלֵ֔נוּ הָאֵ֥שׁ הַגְּדֹלָ֖ה הַזֹּ֑את אִם־יֹסְפִ֣ים׀ אֲנַ֗חְנוּ לִ֠שְׁמֹעַ אֶת־ק֨וֹל יְהוָ֧ה אֱלֹהֵ֛ינוּ ע֖וֹד וָמָֽתְנוּ׃

Griego (Septuaginta)

καὶ νῦν μὴ ἀποθάνωμεν, ὅτι ἐξαναλώσει ἡμᾶς τὸ πῦρ τὸ μέγα τοῦτο, ἐὰν προσθώμεθα ἡμεῖς ἀκοῦσαι τὴν φωνὴν Κυρίου τοῦ θεοῦ ἡμῶν ἔτι, καὶ ἀποθανούμεθα.

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Cur ergo moriemur, et devorabit nos ignis hic maximus? si enim audierimus ultra vocem Domini Dei nostri, moriemur.

Español

Ahora, pues, ¿por qué hemos de morir? Porque este gran fuego nos consumirá. Si seguimos oyendo la voz de Yehová, nuestro Dios, moriremos.

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Ahora pues, ¿ por qué moriremos? que este gran fuego nos consumirá: si tornáremos á oir la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos.

Inglés

But now, why should we die? For this great fire will consume us, and we will die, if we hear the voice of the LORD our God any longer.

Qué dice el texto

Resumen

El pasaje reproduce las palabras del pueblo de Israel, quien expresa temor a morir a causa del «fuego grande» y plantea que seguir escuchando la voz divina implicará su muerte. La frase se articula como una pregunta retórica seguida de una condición.

Palabras clave

  • namut («morir», H4191) — verbo qal imperfecto, primera persona plural: expresa una acción futura o potencial, «moriremos», dentro de la pregunta retórica inicial.
  • to'khelenu («comer», H0398) — verbo qal imperfecto, sujeto femenino singular (el fuego), con sufijo -nu («nos»): literalmente «ella [el fuego] nos comerá/consumirá».
  • yosfim («añadir: otra vez», H3254G) — participio qal masculino plural: describe una acción continuada o repetida, «los que siguen añadiendo [a oír]», de ahí la idea de «seguir oyendo».
  • qol («voz», H6963A) — sustantivo masculino singular en estado constructo: introduce la relación «voz de Yehová», enlazando con el nombre divino que sigue.
  • matenu («morir», H4191) — mismo verbo que en la apertura, pero en perfecto consecutivo con vav narrativa: cierra la secuencia condicional, «y moriremos», como consecuencia lógica final.

Lo que dice el texto

La estructura hebrea presenta primero una pregunta con lamah («¿por qué?», compuesto de le- + mah) seguida del verbo namut en imperfecto, lo que da a la primera cláusula un matiz de deliberación o inquietud más que de simple futuro: «¿por qué habríamos de morir?». La partícula ki introduce la razón: el fuego «grande» (guedolah, H1419A, con artículo determinado repetido tres veces: ha-esh ha-guedolah ha-zot, «el fuego, el grande, este») los consumirá, verbo to'khelenu con sujeto femenino concordando con esh («fuego»), sustantivo de género común tratado aquí como femenino.

La segunda mitad depende de la partícula condicional im («si»), que introduce el participio yosfim («los que añaden»), acompañado del infinitivo lishmoa' («oír»). Esta combinación de participio + infinitivo expresa una acción continuada: «si seguimos oyendo». El objeto de la audición es qol Yehová Eloheinu («voz de Yehová, nuestro Dios»), con dos sustantivos en estado constructo (qol y Elohei) que encadenan la frase genitiva. La oración cierra con va-matenu, verbo en perfecto consecutivo unido por vav narrativa, que en este contexto no señala pasado sino que continúa la secuencia condicional iniciada por im, resultando en «y moriremos» como desenlace de la condición planteada.

Divergencias entre versiones

La LXX traduce el verbo inicial como μὴ ἀποθάνωμεν («no muramos»), un subjuntivo con negación que convierte la pregunta retórica hebrea en una expresión volitiva de rechazo, mientras que el hebreo lamah namut mantiene la forma interrogativa «¿por qué moriremos?». La Vulgata, con cur ergo moriemur, conserva la interrogación pero añade ergo («por tanto»), un matiz conector no presente explícitamente en el hebreo. Además, la Vulgata añade enim («pues») en la cláusula condicional, reforzando la conexión lógica entre las dos partes de la oración de un modo más explícito que el hebreo con im.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.