Deuteronomio 4:9

רַק הִשָּׁמֶר לְךָ וּשְׁמֹר נַפְשְׁךָ מְאֹד פֶּן־תִּשְׁכַּח אֶת־הַדְּבָרִים אֲשֶׁר־רָאוּ עֵינֶיךָ וּפֶן־יָסוּרוּ מִלְּבָבְךָ כֹּל יְמֵי חַיֶּיךָ וְהוֹדַעְתָּם לְבָנֶיךָ וְלִבְנֵי בָנֶֽיךָ׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

רַ֡ק הִשָּׁ֣מֶר לְךָ֩ וּשְׁמֹ֨ר נַפְשְׁךָ֜ מְאֹ֗ד פֶּן־תִּשְׁכַּ֨ח אֶת־הַדְּבָרִ֜ים אֲשֶׁר־רָא֣וּ עֵינֶ֗יךָ וּפֶן־יָס֙וּרוּ֙ מִלְּבָ֣בְךָ֔ כֹּ֖ל יְמֵ֣י חַיֶּ֑יךָ וְהוֹדַעְתָּ֥ם לְבָנֶ֖יךָ וְלִבְנֵ֥י בָנֶֽיךָ׃

Griego (Septuaginta)

πρόσεχε σεαυτῷ καὶ φύλαξον τὴν ψυχήν σου σφόδρα, μὴ ἐπιλάθῃ πάντας τοὺς λόγους οὓς ἑωράκασιν οἱ ὀφθαλμοί σου, καὶ μὴ ἀποστήτωσαν ἀπὸ τῆς καρδίας σου πάσας τὰς ἡμέρας τῆς ζωῆς σου· καὶ συμβιβάσεις τοὺς υἱούς σου καὶ τοὺς υἱοὺς τῶν υἱῶν σου·

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Custodi igitur temetipsum, et animam tuam sollicite. Ne obliviscaris verborum, quæ viderunt oculi tui, et ne excidant de corde tuo cunctis diebus vitæ tuæ. Docebis ea filios ac nepotes tuos,

Español

Sólo ten cuidado, y guarda tu alma con diligencia, para que no olvides las cosas que vieron tus ojos, y para que no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; pero dáselas a conocer a tus hijos y a los hijos de tus hijos,

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has á tus hijos, y á los hijos de tus hijos;

Inglés

Only be on your guard and diligently watch yourselves, so that you do not forget the things your eyes have seen, and so that they do not slip from your heart as long as you live. Teach them to your children and grandchildren.

Qué dice el texto

Resumen

El versículo abre la exhortación de Moisés con una orden doble de vigilancia sobre uno mismo y sobre lo que los ojos han visto, seguida de dos cláusulas de advertencia («no sea que...») y la instrucción de transmitir ese contenido a hijos y nietos.

Palabras clave

hishaMer («guardar: cuidar», H8104J) — verbo en nifal (forma pasiva/reflexiva) imperativo: «cuídate a ti mismo». sheMor («guardar: obedecer», H8104G) — mismo campo semántico que la palabra anterior pero en qal (forma simple activa) imperativo: «guarda» algo externo a uno, aquí el alma. nafsheKha («alma», H5315G) — sustantivo femenino singular en constructo con sufijo «tu»: el objeto directo de la segunda orden. devaRim («palabra: cosa», H1697I) — sustantivo masculino plural con artículo: «las cosas/palabras» que se vieron. hoda'Tam («conocer», H3045) — verbo hifil (forma causativa) en perfecto consecutivo: «harás conocer» (causar que otro sepa), con sufijo «los» que retoma devarim.

Lo que dice el texto

La frase se organiza en tres bloques verbales encadenados por la partícula pen («no sea que», H6435), repetida dos veces. El primer bloque contiene dos imperativos consecutivos con la misma raíz (H8104) pero en dos conjugaciones distintas: hishaMer en nifal, orientado hacia el propio sujeto («cuídate»), y sheMor en qal, con objeto directo explícito (nafsheKha, «tu alma»). Esta alternancia morfológica —reflexiva/activa sobre la misma raíz— es un recurso que las traducciones al español («guárdate... y guarda...») reproducen mediante repetición léxica, aunque el hebreo distingue las dos formas gramaticalmente, no solo por estilo.

Las dos cláusulas con pen + imperfecto (tishKach, «olvides»; yaSuru, «se aparten») describen resultados que se buscan evitar, ambas en tiempo imperfecto, que en hebreo bíblico marca acción no completada o potencial. El objeto de la primera es ha-devaRim («las cosas/palabras»), calificado por la relativa 'aSher-ra'U 'eiNeikha («que vieron tus ojos»), donde 'eiNei aparece en dual constructo, forma gramatical propia de los sustantivos que designan partes del cuerpo dobles.

La secuencia cierra con ve-hoda'Tam, verbo hifil en perfecto consecutivo. La forma hifil de la raíz H3045 («conocer») no significa simplemente «saber» sino «hacer saber», es decir, un acto causativo de transmisión hacia un tercero, aquí baNeikha («tus hijos») y bnei baNeikha («los hijos de tus hijos»), ambos en plural constructo.

Divergencias entre versiones

La Vulgata («Custodi igitur temetipsum») condensa los dos imperativos hebreos (hishaMer y sheMor) en un solo verbo latino, mientras que el hebreo y la LXX (πρόσεχε... καὶ φύλαξον) mantienen la doble orden. La LXX añade el cuantificador πάντας («todas») ante «las palabras», elemento no presente en el hebreo ha-devaRim, que carece de modificador numeral. Para el verbo final, el hebreo hoda'Tam (causativo de «conocer») se traduce en la LXX como συμβιβάσεις («instruirás, harás comprender») y en la Vulgata como «Docebis» («enseñarás»), dos opciones léxicas que desplazan el matiz causativo de «hacer saber» hacia el campo semántico de la enseñanza formal.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.