Deuteronomio 33:26

אֵין כָּאֵל יְשֻׁרוּן רֹכֵב שָׁמַיִם בְעֶזְרֶךָ וּבְגַאֲוָתוֹ שְׁחָקִֽים׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

אֵ֥ין כָּאֵ֖ל יְשֻׁר֑וּן רֹכֵ֤ב שָׁמַ֙יִם֙ בְעֶזְרֶ֔ךָ וּבְגַאֲוָת֖וֹ שְׁחָקִֽים׃

Griego (Septuaginta)

ἔστιν ὥσπερ ὁ θεὸς τοῦ ἠγαπημένου· ὁ ἐπιβαίνων ἐπὶ τὸν οὐρανὸν βοηθός σου, καὶ ὁ μεγαλοπρεπὴς τοῦ στερεώματος.

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Non est deus alius ut Deus rectissimi, ascensor cæli, auxiliator tuus. Magnificentia ejus discurrunt nubes,

Español

“No hay nadie como el Dios de Jesurún, que cabalga por los cielos para tu ayuda, y en su majestad por el firmamento.

Español clásico (Reina-Valera 1909)

No hay como el Dios de Jeshurun, montado sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza.

Inglés

“There is none like the God of Jeshurun, who rides the heavens to your aid, and the clouds in His majesty.

Qué dice el texto

Resumen

El versículo declara que no existe ninguna divinidad comparable al Dios de Jesurún, presentado como quien cabalga sobre los cielos en auxilio de su pueblo y se desplaza majestuosamente sobre las nubes. La frase construye un paralelismo entre «cielos» y «nubes» mediante un único participio verbal aplicado a ambos términos.

Palabras clave

  • 'ein («nada», H0369) — sustantivo en forma constructa que, seguido de la preposición comparativa, produce la negación «no hay como».
  • rokhev («montar», H7392) — participio qal masculino singular: describe una acción continua o característica («el que cabalga»), no un hecho puntual.
  • shamayim / shechaqim («cielo» / «nube», H8064 / H7834) — ambos sustantivos masculinos plurales, colocados en posiciones paralelas de la frase.
  • ga'avato («su orgullo/majestad», H1346) — sustantivo femenino singular en forma constructa con sufijo pronominal masculino («su»), designa el atributo con el que se realiza la acción.
  • ke-El («como Dios», H0410G con prefijo H9004) — la preposición prefijada convierte el sustantivo «Dios» en término de comparación.

Lo que dice el texto

La oración hebrea se organiza en dos partes. La primera, 'ein ka'El Yeshurun, es una cláusula nominal sin verbo copulativo explícito (rasgo habitual del hebreo bíblico): literalmente «nada como-Dios [de] Jesurún», donde el sustantivo 'ein en forma constructa rige la comparación introducida por ke-. La segunda parte depende del único participio rokhev («el que monta»), que rige dos complementos en aparente paralelismo: shamayim («cielos») con la preposición be- más el sustantivo constructo 'ezrekha («tu ayuda»), y shechaqim («nubes») con la preposición be- más el sustantivo constructo ga'avato («su majestad»). Gramaticalmente, el verbo no se repite ante «nubes»: se trata de una elipsis donde rokhev se sobreentiende para la segunda cláusula, técnica común en la poesía hebrea para lograr paralelismo sintético sin redundancia verbal.

El sufijo pronominal de 'ezrekha («tu», masculino) marca al destinatario de la acción divina, mientras que el sufijo de ga'avato («su») remite al propio sujeto divino, no al pueblo: la majestad es atributo del que cabalga, no de quien recibe la ayuda. Esta distinción de sufijos —uno de segunda persona, otro de tercera— no siempre resulta visible en las traducciones que uniforman el sentido posesivo.

Divergencias entre versiones

La LXX traduce Yeshurun (H3484, nombre propio) como τοῦ ἠγαπημένου («del amado»), interpretación etimológica y no transliteración del nombre, a diferencia del hebreo que lo trata como designación personal. La Vulgata hace algo comparable con rectissimi («del muy recto»), otra glosa etimológica distinta de la LXX. En la segunda cláusula, la LXX convierte ga'avato (sustantivo, «su majestad») en el adjetivo sustantivado μεγαλοπρεπὴς («el magnífico»), reformulando así la estructura constructa del hebreo. La Vulgata, por su parte, añade un verbo explícito, discurrunt («corren/se desplazan»), donde el hebreo no tiene verbo propio en esa cláusula sino la elipsis de rokhev.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.