Deuteronomio 32:3

כִּי שֵׁם יְהוָה אֶקְרָא הָבוּ גֹדֶל לֵאלֹהֵֽינוּ׃

Interlineal hebreo

Toca una palabra para ver su ficha

El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

כִּ֛י שֵׁ֥ם יְהוָ֖ה אֶקְרָ֑א הָב֥וּ גֹ֖דֶל לֵאלֹהֵֽינוּ׃

Griego (Septuaginta)

ὄτι τὸ ὄνομα Κυρίου ἐκάλεσα· δότε μεγαλωσύνην τῷ θεῷ

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Quia nomen Domini invocabo: date magnificentiam Deo nostro.

Español

Porque proclamaré el nombre de Yehová. ¡Atribuyan la grandeza a nuestro Dios!

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Porque el nombre de Jehová invocaré: engrandeced á nuestro Dios.

Inglés

For I will proclaim the name of the LORD. Ascribe greatness to our God!

Qué dice el texto

Resumen

El versículo presenta dos cláusulas paralelas: una declaración en primera persona singular sobre proclamar el nombre divino, y una orden en segunda persona plural dirigida a un grupo para que atribuya grandeza a la divinidad. La partícula inicial conecta ambas ideas como razón o fundamento de lo que sigue.

Palabras clave

  • shem («nombre», H8034) — sustantivo masculino singular en forma constructa, que rige el nombre propio siguiente («nombre de Yehová»).
  • 'ekra' («llamar: clamar», H7121I) — verbo qal en imperfecto, primera persona singular; el imperfecto indica una acción no completada, que puede leerse como presente habitual o futuro («llamaré» / «llamo»).
  • havu («dar», H3051) — verbo qal en imperativo, segunda persona plural masculina; marca un mandato dirigido a varios destinatarios, en contraste con el sujeto singular de la cláusula anterior.
  • Elohei-nu («Dios» + «nuestro», H0430G + H9025) — sustantivo masculino plural en forma constructa con sufijo pronominal de primera persona plural; la forma plural del sustantivo (común en hebreo bíblico para referirse a una sola divinidad) queda fijada como singular referencial por el contexto y el sufijo «nuestro».

Lo que dice el texto

La partícula ki («porque», H3588A) introduce la oración como razón o motivo, enlazándola con lo que la precede. La primera cláusula, shem Yehová 'ekra', sitúa el sustantivo shem en estado constructo respecto del tetragrámaton, de modo que la frase se lee «el nombre de Yehová» como objeto del verbo 'ekra', que aparece al final de la cláusula. El verbo, en imperfecto qal y primera persona singular, no fija con precisión si la acción es presente, habitual o futura; la forma hebrea permite ambas lecturas.

La segunda cláusula cambia abruptamente de sujeto: de la primera persona singular («yo llamaré») a un imperativo plural masculino, havu, dirigido a un colectivo. El objeto de este mandato es godel («grandeza», H1433), que debe «darse» o «atribuirse» le-Elohei-nu, «a nuestro Dios». Aquí Elohei aparece en forma plural constructa —morfología común para el sustantivo genérico «dios» al referirse a la divinidad de Israel— pero el sufijo -nu («nuestro») ancla la referencia en un solo destinatario colectivo compartido por el hablante y sus oyentes. El contraste gramatical entre el «yo» que proclama y el «ustedes» que debe atribuir grandeza estructura el versículo como una transición de la voz individual a la exhortación comunitaria, sin que el texto explicite quién es el grupo interpelado.

Divergencias entre versiones

El verbo 'ekra', imperfecto hebreo, se traduce en la LXX citada como ἐκάλεσα, aoristo («llamé», tiempo pasado), mientras que la Vulgata usa invocabo, futuro, más cercano al valor no completado del imperfecto hebreo. En cuanto al sufijo pronominal de *Elohei-nu» («nuestro»), el texto hebreo (TAHOT) y la Vulgata (Deo nostro) lo conservan, pero el texto de LXX-Swete citado presenta únicamente τῷ θεῷ, sin el equivalente griego de «nuestro» (ἡμῶν), omitiendo así la marca de posesión colectiva que el hebreo expresa mediante el sufijo.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.