Deuteronomio 3:6
וַנַּחֲרֵם אוֹתָם כַּאֲשֶׁר עָשִׂינוּ לְסִיחֹן מֶלֶךְ חֶשְׁבּוֹן הַחֲרֵם כָּל־עִיר מְתִם הַנָּשִׁים וְהַטָּֽף׃
✦ Interlineal hebreo
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✦ El mismo versículo en cinco lenguas
וַנַּחֲרֵ֣ם אוֹתָ֔ם כַּאֲשֶׁ֣ר עָשִׂ֔ינוּ לְסִיחֹ֖ן מֶ֣לֶךְ חֶשְׁבּ֑וֹן הַחֲרֵם֙ כָּל־עִ֣יר מְתִ֔ם הַנָּשִׁ֖ים וְהַטָּֽף׃
ἐξωλεθρύσαμεν αὐτοὺς ὥσπερ ἐποιήσαμεν τὸν Σηὼν βασιλέα Ἑσεβών, καὶ ἐξωλεθρεύσαμεν πᾶσαν πόλιν ἑξῆς, καὶ τὰς γυναῖκας καὶ τὰ παιδία
Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0
Latín (Vulgata)
Et delevimus eos, sicut feceramus Sehon regi Hesebon, disperdentes omnem civitatem, virosque ac mulieres et parvulos:
Las destruimos por completo, como hicimos con Sehón, rey de Hesbón, destruyendo por completo toda ciudad habitada, con las mujeres y los niños.
Español clásico (Reina-Valera 1909)
Y destruímoslas, como hicimos á Sehón rey de Hesbón, destruyendo en toda ciudad hombres, mujeres, y niños.
We devoted them to destruction, as we had done to Sihon king of Heshbon, utterly destroying the men, women, and children of every city.
✦ Qué dice el texto
Resumen
El versículo relata, en primera persona plural, la destrucción total aplicada a las ciudades conquistadas, comparándola explícitamente con lo que ya se había hecho al rey Sehón de Hesbón. La frase repite el mismo verbo dos veces con distintas formas para intensificar la idea de destrucción completa, extendida a hombres, mujeres y niños.
Palabras clave
- nacharem («consagrar/destruir», H2763A) — verbo en hifil, forma causativa, con narrativa que indica sucesión temporal («y entonces destruimos»).
- hacharem («consagrar/destruir», H2763A) — mismo verbo en infinitivo absoluto; esta forma no indica tiempo ni sujeto, sino que refuerza la acción del verbo finito anterior.
- 'asher («como/que», H0834D) — partícula relativa que introduce la comparación con la acción previa contra Sehón.
- 'ir («ciudad», H5892B) — sustantivo en estado constructo, «ciudad de…», que vincula la destrucción a la totalidad de cada núcleo poblacional.
- taf («niño», H2945) — sustantivo singular con artículo, usado en sentido colectivo para referirse a los niños del grupo destruido.
Lo que dice el texto
La cláusula se abre con va-nacharem («y destruimos»), verbo hifil en forma narrativa que conecta este acto con el relato precedente. El objeto directo se marca mediante la partícula 'et (no traducida) más el sufijo pronominal «los». A continuación, la partícula relativa ka'asher introduce una comparación: la acción se equipara a lo hecho le-Sijón mélej Jeshbón («a Sehón, rey de Hesbón»), donde mélej aparece en estado constructo, «rey de Hesbón».
La segunda mitad del versículo repite la raíz del verbo destruir, ahora como infinitivo absoluto (hacharem), una construcción hebrea que no aporta tiempo ni persona gramatical propios, sino que intensifica o confirma la acción del verbo finito anterior. Este infinitivo rige el sustantivo kol-'ir metim («toda ciudad de hombres»), en cadena de estados constructos: «todo» + «ciudad de» + «hombres». A esto se añaden, mediante la conjunción ve-, ha-nashim («las mujeres») y ha-taf («el niño», en singular colectivo con artículo definido), ambos con artículo determinado, lo que en hebreo señala que se trata de las mujeres y los niños específicos de esas ciudades, no de una categoría genérica.
Divergencias entre versiones
La LXX traduce la secuencia kol-'ir metim («toda ciudad de hombres») como πᾶσαν πόλιν ἑξῆς, «toda ciudad sucesivamente/una tras otra», una lectura que no retiene el sustantivo «hombres» (metim) sino que lo interpreta como indicador de continuidad entre las ciudades. La Vulgata, en cambio, añade virosque («y a los varones») como elemento separado dentro de la enumeración final, tratando a los «hombres» como categoría distinta de «toda ciudad», diferente de la estructura constructa del hebreo. La traducción SBLIBRE («toda ciudad habitada») se aparta igualmente del sentido literal «ciudad de hombres», optando por un matiz de población en general. El infinitivo absoluto hebreo hacharem, que refuerza el verbo sin aportar sujeto ni tiempo propios, se traduce en LXX y Vulgata mediante verbos finitos coordinados (ἐξωλεθρεύσαμεν, «destruyendo»), sin un recurso gramatical equivalente al énfasis hebreo.
Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.