Deuteronomio 28:45

וּבָאוּ עָלֶיךָ כָּל־הַקְּלָלוֹת הָאֵלֶּה וּרְדָפוּךָ וְהִשִּׂיגוּךָ עַד הִשָּֽׁמְדָךְ כִּי־לֹא שָׁמַעְתָּ בְּקוֹל יְהוָה אֱלֹהֶיךָ לִשְׁמֹר מִצְוֹתָיו וְחֻקֹּתָיו אֲשֶׁר צִוָּֽךְ׃

Interlineal hebreo

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El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

וּבָ֨אוּ עָלֶ֜יךָ כָּל־הַקְּלָל֣וֹת הָאֵ֗לֶּה וּרְדָפ֙וּךָ֙ וְהִשִּׂיג֔וּךָ עַ֖ד הִשָּֽׁמְדָ֑ךְ כִּי־לֹ֣א שָׁמַ֗עְתָּ בְּקוֹל֙ יְהוָ֣ה אֱלֹהֶ֔יךָ לִשְׁמֹ֛ר מִצְוֹתָ֥יו וְחֻקֹּתָ֖יו אֲשֶׁ֥ר צִוָּֽךְ׃

Griego (Septuaginta)

καὶ ἐλεύσονται ἐπὶ σὲ πᾶσαι αἱ κατάραι αὗται καὶ καταδιώξονταί σε καὶ καταλήμψονταί, σε, ἕως ἂν ἐξολεθρεύσῃ σε καὶ ἕως ἂν ἀπολέσῃ σε· ὅτι οὐκ εἰσήκουσας τῆς φωνῆς κυρίου τοῦ θεοῦ σου, φυλάξαι τὰς ἐντολὰς αὐτοῦ καὶ τὰ δικαιώματα ὅσα ἐνετείλατο σοι.

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Et venient super te omnes maledictiones istæ, et persequentes apprehendent te, donec intereas: quia non audisti vocem Domini Dei tui, nec servasti mandata ejus et cæremonias, quas præcepit tibi.

Español

Todas estas maldiciones vendrán sobre ti, te perseguirán y te alcanzarán, hasta que seas destruido, porque no escuchaste la voz de Yehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos que te ordenó.

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido á la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó:

Inglés

All these curses will come upon you. They will pursue you and overtake you until you are destroyed, since you did not obey the LORD your God and keep the commandments and statutes He gave you.

Qué dice el texto

Resumen

El versículo describe una secuencia de tres acciones —maldiciones que llegan, persiguen y alcanzan— que culminan en destrucción, y explica la causa: la falta de obediencia a la voz de Yehová y al conjunto de mandamientos y estatutos que él mismo ordenó.

Palabras clave

  • Va'u («venir», H0935G) — qal perfecto consecutivo, primera de tres acciones encadenadas que describen el avance de las maldiciones.
  • redafu («perseguir», H7291) — qal perfecto consecutivo; la vav que la precede la vincula como segunda etapa de la secuencia.
  • hissigu («alcanzar», H5381) — hifil (forma causativa) perfecto consecutivo; el hifil indica que la acción de "dar alcance" es provocada, no meramente espontánea.
  • hishamedkha («destruir», H8045) — nifal infinitivo con sufijo pronominal; el nifal marca voz pasiva o reflexiva, de modo que el sujeto (tú) sufre la acción sin que se nombre explícitamente al agente.
  • shama'ta («oír: obedecer», H8085H) — qal perfecto, acción completada en segunda persona masculina singular; la negación lo' (H3808) que la precede convierte la cláusula en la causa explicativa de todo lo anterior.

Lo que dice el texto

La frase hebrea se organiza en dos bloques unidos por ki («porque», H3588A): un bloque narrativo con tres verbos en perfecto consecutivo (ba'u, redafu, hissigu) que describen una acción progresiva —llegar, perseguir, alcanzar— y un bloque causal que explica el motivo mediante la negación de shama'ta («no oíste/obedeciste»). La preposición 'ad («hasta», H5704) introduce el punto final de la secuencia narrativa mediante el infinitivo nifal hishamedkha, cuya voz pasiva-reflexiva no especifica quién ejecuta la destrucción, solo que el sujeto la padece.

La segunda mitad del versículo repite la estructura de doble objeto verbal mediante dos sustantivos en plural constructo, mitzvotav («sus mandamientos», H4687) y chukkotav («sus estatutos», H2708), ambos regidos por el infinitivo shamor («guardar», H8104G) y ambos calificados por la cláusula relativa asher tzivakh («que te mandó», H6680), que cierra el versículo identificando la fuente de la orden.

Divergencias entre versiones

El hebreo emplea un solo infinitivo nifal, hishamedkha («hasta que seas destruido»), mientras que la LXX lo traduce con dos verbos subordinados en subjuntivo, ἐξολεθρεύσῃ («destruya») y ἀπολέσῃ («destruya/pierda»), duplicando la idea donde el hebreo presenta una sola forma verbal. La Vulgata, en cambio, usa intereas («perezcas»), un verbo intransitivo que no conserva el matiz pasivo-reflexivo del nifal hebreo, en el cual el sujeto no actúa sino que recibe la acción de un agente no explicitado.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.