Números 11:3

וַיִּקְרָא שֵֽׁם־הַמָּקוֹם הַהוּא תַּבְעֵרָה כִּֽי־בָעֲרָה בָם אֵשׁ יְהוָֽה׃

Interlineal hebreo

Toca una palabra para ver su ficha

El mismo versículo en cinco lenguas

Hebreo

וַיִּקְרָ֛א שֵֽׁם־הַמָּק֥וֹם הַה֖וּא תַּבְעֵרָ֑ה כִּֽי־בָעֲרָ֥ה בָ֖ם אֵ֥שׁ יְהוָֽה׃

Griego (Septuaginta)

καὶ ἐκλήθη τὸ ὄνομα τοῦ τόπου ἐκείνου Ἐνπυρισμός, ὅτι ἐξεκαύθη ἐν αὐτοῖς πῦρ παρὰ Κυρίου.

Texto griego de la edición Swete, CC BY-SA 4.0

Latín (Vulgata)

Vocavitque nomen loci illius, Incensio: eo quod incensus fuisset contra eos ignis Domini.

Español

A ese lugar se le llamó Taberá, porque el fuego de Yehová había ardido entre ellos.

Español clásico (Reina-Valera 1909)

Y llamó á aquel lugar Taberah; porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.

Inglés

So that place was called Taberah, because the fire of the LORD had burned among them.

Qué dice el texto

Resumen

El versículo narra que el lugar donde ocurrió el episodio recibió el nombre de Taberá, y explica esa denominación mediante una cláusula causal: allí ardió «fuego de Jehová» entre el pueblo. El nombre propio del lugar está etimológicamente vinculado a la misma raíz que describe la acción del fuego.

Palabras clave

  • va-yikra («llamar/nombrar», H7121H) — verbo qal narrativo, 3ª persona masculino singular, sin sujeto explícito distinto del contexto; puede leerse como «él llamó» o de forma impersonal «se llamó».
  • tav'erah («Taberá», H8404) — nombre propio del lugar; comparte raíz consonántica con el verbo ba'arah del final del versículo.
  • ki («porque», H3588A) — partícula subordinante que introduce la cláusula causal explicando el nombre.
  • va'arah («quemar», H1197A) — verbo qal en perfecto, 3ª persona femenino singular (concuerda con esh, sustantivo de género común aquí tratado como femenino), indica acción completada: «ardió».
  • esh («fuego», H0784) — sustantivo en forma constructa, «fuego de...», que vincula el sustantivo con el nombre divino que sigue.

Lo que dice el texto

La frase se articula en dos partes unidas por la partícula causal ki («porque», H3588A): primero se establece el hecho de la denominación (va-yikra shem ha-maqom ha-hu tav'erah — «y llamó/se llamó el nombre de aquel lugar Taberá»), y luego se ofrece la razón (ki va'arah bam esh Yehová — «porque ardió en ellos fuego de Jehová»). La construcción shem-ha-maqom («nombre del lugar», H8034) usa el estado constructo típico hebreo para expresar posesión sin preposición explícita.

El juego etimológico entre tav'erah (H8404) y va'arah (H1197A) —ambas de la misma raíz consonántica בער— es visible únicamente en hebreo: el nombre del lugar reproduce fonéticamente el verbo que describe lo sucedido. La expresión esh Yehová (H0784 en constructo + H3068G) es una construcción constructa que atribuye el fuego directamente al nombre divino, sin mediación de preposición.

Divergencias entre versiones

El hebreo transmite un nombre propio, Taberá (H8404), que conserva el juego fonético con la raíz del verbo ba'arah. La LXX no translitera el topónimo sino que lo traduce por su significado: Ἐνπυρισμός («incendio»), perdiendo el carácter de nombre propio pero conservando la referencia semántica al fuego. La Vulgata sigue el mismo procedimiento traductor con Incensio («incendio, quema»), en lugar de mantener «Tabera» como nombre propio transliterado. Las traducciones modernas al español (RV1909, SBLIBRE) sí conservan la transliteración Taberá, siguiendo la forma del hebreo antes que la opción interpretativa de LXX y Vulgata.

Esta explicación describe el texto con datos lingüísticos; no añade doctrina ni interpretación confesional.