Devocional mesiánico

Las fiestas del Señor, una por una

Las siete citas de Levítico 23 y su cumplimiento en el Mesías — de Pésaj al Octavo Día.

  1. 1. Primavera: Pésaj, Panes y Primicias

    Las tres fiestas de primavera caen en una sola semana del primer mes, y el Mesías las cumplió en una sola semana de Jerusalén: murió como el Cordero de Pésaj, fue sepultado sin ver corrupción en los Panes sin Levadura, y resucitó como la gavilla de las Primicias — «primicias de los que durmieron» (1 Corintios 15:20).

    Lee las tres páginas en orden. El patrón que vas a ver — la fiesta como sombra, el Mesías como cuerpo (Colosenses 2:17) — es la llave del resto del calendario.

  2. 2. Shavuot: la Torá y el Espíritu

    Cincuenta días después de las Primicias, Shavuot. En el Sinaí, la Torá en tablas de piedra; en Hechos 2, el Espíritu escribiéndola en corazones — el mismo día de fiesta, siglos después, sin coincidencias.

    Fíjate en el detalle del conteo: la fecha de Shavuot no se fija — se cuenta, semana a semana, desde la resurrección. El calendario mismo te entrena a esperar.

  3. 3. Otoño: la trompeta, la expiación, las cabañas

    Las fiestas de otoño esperan cumplimiento. Yom Teruah, la fiesta del «día y la hora que nadie sabe», suena a 1 Tesalonicenses 4:16. Yom Kipur es la expiación que Hebreos 9 declara consumada en el Lugar Santísimo verdadero. Y Sukot — Dios habitando con su pueblo — termina en Apocalipsis 21:3: «el tabernáculo de Dios con los hombres».

    Cierra con Shemini Atzeret, el octavo día: lo que empieza cuando el tiempo de las cabañas termina.

  4. 4. El calendario del cielo

    ¿Por qué insistimos en la luna avistada? Porque Génesis 1:14 dice que las lumbreras son «para las señales, y para los tiempos señalados» — moadim, la misma palabra de Levítico 23. El calendario de las fiestas no es una convención humana: está colgado en el cielo.

    Lee la nota de método en la página de fiestas: luna nueva avistada desde Israel, dos testigos, cebada aviv. Y cuando llegue el mes séptimo, vive tú mismo la espera del día que nadie sabe.