Jubileos 19
Estudio y referencia
1 Y en el primer año de la primera semana del cuadragésimo segundo jubileo, Abraham regresó y habitó frente a Hebrón, es decir, Kiriat Arba, dos semanas de años. 2 Y en el primer año de la tercera semana de este jubileo se cumplieron los días de la vida de Sara, y murió en Hebrón. 3 Y Abraham fue a llorarla y a enterrarla, y le probamos [para ver] si su espíritu era paciente y no se indignaba en las palabras de su boca; y en esto fue hallado paciente, y no fue perturbado. 4 Pues con paciencia de espíritu conversó con los hijos de Het, con la intención de que le dieran un lugar en el cual enterrar a su muerta. 5 Y el Señor le dio gracia ante todos los que le veían, y él imploró con mansedumbre a los hijos de Het, y ellos le dieron la tierra de la doble cueva frente a Mamre, es decir, Hebrón, por cuatrocientas piezas de plata. 6 Y le rogaron diciendo: Te la daremos sin costo alguno; pero él no quiso tomarla de sus manos sin pago, pues dio el precio del lugar, el dinero completo, y se inclinó ante ellos dos veces, y después de esto enterró a su muerta en la doble cueva. 7 Y todos los días de la vida de Sara fueron ciento veintisiete años, es decir, dos jubileos y cuatro semanas y un año: estos son los días de los años de la vida de Sara. 8 Esta es la décima prueba con que Abraham fue probado, y fue hallado fiel, paciente de espíritu. 9 Y no dijo ni una sola palabra respecto al rumor en la tierra de que Dios había dicho que se la daría a él y a su simiente después de él, y suplicó allí un lugar para enterrar a su muerta; pues fue hallado fiel, y fue inscrito en las tablas celestiales como el amigo de Dios. 10 Y en el cuarto año de aquella semana tomó esposa para su hijo Isaac, y su nombre era Rebeca [2020 A.M.] [hija de Betuel, hijo de Nacor, hermano de Abraham], hermana de Labán e hija de Betuel; y Betuel era hijo de Melca, quien era esposa de Nacor, hermano de Abraham. 11 Y Abraham tomó para sí una tercera esposa, y su nombre era Cetura, de entre las hijas de sus siervos domésticos, pues Agar había muerto antes que Sara. Y ella le dio a luz seis hijos: Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa, en las dos semanas de años. 12 Y en la sexta semana, en el segundo año de ella, Rebeca dio a luz a Isaac dos hijos, Jacob y Esaú, 13 y [2046 A.M.] Jacob era un hombre liso y recto, y Esaú era feroz, hombre de campo, y velludo, y Jacob habitaba en tiendas. 14 Y los jóvenes crecieron, y Jacob aprendió a escribir; pero Esaú no aprendió, pues era hombre de campo y cazador, y aprendió la guerra, y todos sus hechos eran feroces. 15 Y Abraham amaba a Jacob, pero Isaac amaba a Esaú. 16 Y Abraham vio las obras de Esaú, y supo que en Jacob habrían de ser llamados su nombre y su simiente; y llamó a Rebeca y le dio mandamiento respecto a Jacob, pues sabía que ella también amaba a Jacob mucho más que a Esaú. 17 Y le dijo: Hija mía, vela sobre mi hijo Jacob, porque él estará en mi lugar sobre la tierra, y para bendición en medio de los hijos de los hombres, y para gloria de toda la simiente de Sem. 18 Pues sé que el Señor lo escogerá para ser un pueblo de posesión para sí mismo, por encima de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra. 19 Y he aquí, Isaac mi hijo ama a Esaú más que a Jacob, pero veo que tú amas verdaderamente a Jacob. 20 Añade aún más a tu bondad hacia él, y que tus ojos estén sobre él con amor; porque él será una bendición para nosotros sobre la tierra desde ahora hasta todas las generaciones de la tierra. 21 Que tus manos sean fuertes y que tu corazón se alegre en tu hijo Jacob; porque yo lo he amado mucho más que a todos mis hijos. Él será bendito para siempre, y su simiente llenará toda la tierra. 22 Si un hombre puede contar la arena de la tierra, su simiente también será contada. 23 Y todas las bendiciones con que el Señor me ha bendecido a mí y a mi simiente pertenecerán a Jacob y a su simiente para siempre. 24 Y en su simiente será bendito mi nombre, y el nombre de mis padres, Sem, y Noé, y Enoc, y Mahalaleel, y Enós, y Set, y Adán. 25 Y estos servirán para poner los fundamentos del cielo, y para fortalecer la tierra, y para renovar todas las lumbreras que están en el firmamento. 26 Y llamó a Jacob ante los ojos de Rebeca su madre, y lo besó, y lo bendijo, y dijo: 27 «Jacob, hijo mío amado, a quien ama mi alma, que Dios te bendiga desde encima del firmamento, y que te dé todas las bendiciones con que bendijo a Adán, y a Enoc, y a Noé, y a Sem; y todas las cosas de las cuales me habló, y todas las cosas que prometió darme, que las haga adherirse a ti y a tu simiente para siempre, según los días del cielo sobre la tierra. 28 Y que los Espíritus de Mastema no gobiernen sobre ti ni sobre tu simiente para apartarte del Señor, que es tu Dios desde ahora y para siempre. 29 Y que el Señor Dios sea un padre para ti, y tú el hijo primogénito, y para el pueblo siempre. 30 Ve en paz, hijo mío.» Y ambos salieron juntos de la presencia de Abraham. 31 Y Rebeca amaba a Jacob con todo su corazón y con toda su alma, mucho más que a Esaú; pero Isaac amaba a Esaú mucho más que a Jacob.
Fuente: Traducción de Fellowshipbook desde la edición inglesa de R.H. Charles (dominio público), CC BY-SA 4.0